/ domingo 19 de marzo de 2017

Aduana Marítima de Tampico, legado porfiriano que perdura

por Alfredo Márquez

Tampico, Tamps. (OEM-Informex).- Tampico es una ciudad con una rica herencia de la época porfiriana, prueba de ello es el majestuoso edificio de la Receptoría Marítima, como se llamó originalmente a la Aduana Marítima de Tampico, una hermosa estructura de estilo inglés que resalta por el ladrillo rojo que se yergue en el Centro Histórico de la ciudad a un costado del imponente río Pánuco.

El edificio de la Aduana Marítima se comenzó a ensamblar en 1896, y fue Porfirio Díaz quien encargó personalmente los planos a la Compañía de Ferrocarriles Centrales Mexicanos, cuyo costo inicial fue de 1 millón 850 mil pesos en oro.

Foto: El Sol de Tampico

Fue don Porfirio Díaz quien eligió el diseño, haciendo la compra por catálogo a una compañía inglesa y lo inauguró el 16 de octubre de 1902, una obra construida a base de elementos como el hierro fundido con sólidos ladrillos rojos que fueron traídos de Inglaterra usados como lastre en los barcos que venían por materias primas codiciadas en Europa.

A simple vista predominan las formas de los arcos de medio punto espaciados en las ventanas de la planta baja, y continuos en el pórtico del corredor que circunda tres de los cuatro lados de la planta alta.

En el exterior del edificio de la Aduana las curvaturas de sus arcos contrastan con sus techos a dos aguas y con los triángulos o frontones que las rematan, con un ojo de buey al centro.

Una vez dentro del edificio se parecía un vestíbulo con ostentosas escaleras que conducen al segundo nivel, flanqueadas por columnatas de bronce y barandales europeos.

Foto: El Sol de Tampico

Las columnas esbeltas y elegantes y las viguetas son de acero inglés, mientras que la exquisita herrería forjada de las ventanas, un verdadero encaje, procede de Francia, así como los sorprendentes barandales metálicos de fierro colado, una verdadera obra de arte.

La parte superior del vestíbulo está ricamente adornada por dos grandes cuadros compuestos por mosaicos de 15 por 15 centímetros, pintados a mano y que a su vez están integrados por micromosaicos venecianos que forman el escudo que fue utilizado durante los 33 años del Porfiriato, conocidas también como las Águilas Republicanas.

Foto: El Sol de Tampico

En este clásico edificio se utilizó también cantera rosa mexicana, procedente de El Abra, San Luis Potosí, es por eso que los singulares detalles arquitectónicos y ornamentales de la Aduana Marítima de Tampico sorprenden al visitante.

Foto: El Sol de Tampico

En la parte baja del edificio se instaló el Museo de La Victoria de Tampico, que recuerda la batalla que libró el Ejército Mexicano contras las tropas españolas, en el último intento de la Corona Ibérica por reconquistar a México, consolidando así la Independencia de la República Mexicana.

Foto: El Sol de Tampico

por Alfredo Márquez

Tampico, Tamps. (OEM-Informex).- Tampico es una ciudad con una rica herencia de la época porfiriana, prueba de ello es el majestuoso edificio de la Receptoría Marítima, como se llamó originalmente a la Aduana Marítima de Tampico, una hermosa estructura de estilo inglés que resalta por el ladrillo rojo que se yergue en el Centro Histórico de la ciudad a un costado del imponente río Pánuco.

El edificio de la Aduana Marítima se comenzó a ensamblar en 1896, y fue Porfirio Díaz quien encargó personalmente los planos a la Compañía de Ferrocarriles Centrales Mexicanos, cuyo costo inicial fue de 1 millón 850 mil pesos en oro.

Foto: El Sol de Tampico

Fue don Porfirio Díaz quien eligió el diseño, haciendo la compra por catálogo a una compañía inglesa y lo inauguró el 16 de octubre de 1902, una obra construida a base de elementos como el hierro fundido con sólidos ladrillos rojos que fueron traídos de Inglaterra usados como lastre en los barcos que venían por materias primas codiciadas en Europa.

A simple vista predominan las formas de los arcos de medio punto espaciados en las ventanas de la planta baja, y continuos en el pórtico del corredor que circunda tres de los cuatro lados de la planta alta.

En el exterior del edificio de la Aduana las curvaturas de sus arcos contrastan con sus techos a dos aguas y con los triángulos o frontones que las rematan, con un ojo de buey al centro.

Una vez dentro del edificio se parecía un vestíbulo con ostentosas escaleras que conducen al segundo nivel, flanqueadas por columnatas de bronce y barandales europeos.

Foto: El Sol de Tampico

Las columnas esbeltas y elegantes y las viguetas son de acero inglés, mientras que la exquisita herrería forjada de las ventanas, un verdadero encaje, procede de Francia, así como los sorprendentes barandales metálicos de fierro colado, una verdadera obra de arte.

La parte superior del vestíbulo está ricamente adornada por dos grandes cuadros compuestos por mosaicos de 15 por 15 centímetros, pintados a mano y que a su vez están integrados por micromosaicos venecianos que forman el escudo que fue utilizado durante los 33 años del Porfiriato, conocidas también como las Águilas Republicanas.

Foto: El Sol de Tampico

En este clásico edificio se utilizó también cantera rosa mexicana, procedente de El Abra, San Luis Potosí, es por eso que los singulares detalles arquitectónicos y ornamentales de la Aduana Marítima de Tampico sorprenden al visitante.

Foto: El Sol de Tampico

En la parte baja del edificio se instaló el Museo de La Victoria de Tampico, que recuerda la batalla que libró el Ejército Mexicano contras las tropas españolas, en el último intento de la Corona Ibérica por reconquistar a México, consolidando así la Independencia de la República Mexicana.

Foto: El Sol de Tampico