/ lunes 12 de octubre de 2015

Cautiva el sax de Diego Maroto al público del Festival Jazz-Mex

México.- Con un derroche de virtuosismo y talento, el saxofonista mexicano Diego Maroto (1968) hizo su aparición en la Plaza de las Artes para participar en la cuarta edición del Festival Jazz-Mex, que se desarrolla del 4 al 18 de octubre en espacios del Centro Nacional de las Artes (Cenart).

Acompañado por Pedro Cervera en la batería y Luri Molina en el contrabajo, el músico con más de 100 discos grabados como colaborador, y varios más bajo su nombre, tuvo un gran poder de convocatoria reflejada en las escaleras que conducen a la Galería Juan Soriano y que sirven como ‘asiento’, las cuales lucían casi llenas.

Ataviado con pantalón de mezclilla, camisa manga larga, sombrero y gafas oscuras, el saxofonista hizo gala de su talento para deleitar con notas bajas y altas, a melómanos que por espacio de poco más de una hora, disfrutaron de una rica dosis de jazz contemporáneo.

Con apenas un tema interpretado, el jazzista, quien en 1985 tomara clases con Larry Roussell (UE) y Alfonso Martínez (México), celebró la realización de eventos como Jazz –Méx, “paralelo al Eurojazz”.

“Es un placer tocar a ustedes y quiero agradecer al Cenart por abrir este espacio y que el festival sea posible a la par de Eurojazz”, expresó el saxofonista al tiempo que fue ovacionado y aplaudido por sus fans.

“Zombie”, “Objeto transicional” y “Ya vengo” fueron algunos de los temas que interpretó y con los que se ganó no sólo aplausos, sino el reconocimiento de un público en su mayoría joven, que se identificó con él.

Durante su presentación, Maroto presumió tener un muy buen control de su instrumento, con el que por momentos hizo gala de un par de solos, los cuales fueron ovacionados y de igual manera sus músicos, quienes también ejecutaron un par de solos con el que prendieron los ánimos.

Y los agradecimientos continuaron, pues al no tener otro discurso y “palabras”, el saxofonista continúo haciendo lo mejor que sabe hacer: tocar su instrumento ante la mirada fija de muchos.

En el último concierto de este festejo que arrancó a principios de este mes, el músico que ha tocado con Eugenio Toussaint, Agustín Bernal, Enrique Neri, Fernando Toussaint y Chilo Morán, entre otros, se despidió de los asistentes nuevamente con infinitas gracias.

Diego Maroto se ha presentado con gran éxito en algunos de los más destacados lugares en México y en el extranjero con algunos de los artistas latinoamericanos más importantes.

Su ejecución abarca diversos estilos que van desde el rock, el pop y música afroantillana. Diego ha dado además clases, clínicas y seminarios en las escuelas e instituciones importantes en México y el extranjero y una de sus obras más destacadas fue la realizada en 2008, un seminario producido por Tónica en Guadalajara, junto con el saxofonista Donny McCasslin.

Antes, en la jornada sabatina, Francisco Lelo de Larrea, cautivó al público asistente en compañía del bajista Agustín Bernal y el baterista Gabriel Puentes, con quienes ofreció un recital de poco más de una hora, con temas como “Very early” y “Waltz for Debby”, de Bill Evans; “Fee fi fo fum”, de Wayne Shorter; “Daahoud”, de Clifford Brown; así como “Ahora la bebes o la derramas” y “Ocaso”, de la autoría del propio Lelo de Larrea.

El guitarrista de jazz, quien se ha presentado en escenarios nacionales e internacionales, define su sonido como atmósferas de “hard-bop” a partir de la composición de sus temas, como los incluidos en su más reciente material “Francisco Lelo de Larrea 5uinteto”.

El cierre del IV Festival Jazz-Mex se llevará a cabo el domingo 18 de octubre con dos conciertos. El primero, a las 13:30 horas, con Chocolate Smoke Gang Septeto, un poderoso ensamble de Free Jazz Avant Garde fundado y dirigido por el compositor e improvisador Carlos Maldonado Cisneros “Malcisne”.

El segundo, a las 17:00 horas, con la Orquesta Nacional de Jazz de México, un proyecto dirigido por el exitoso músico Gerry López, quien está orgulloso de representar a una orquesta conformada por artistas que se reúnen con un fin meramente cultural, de creación e innovación, para dar una cara de mexicanos que hacen una diferencia en su ámbito. (Notimex)

México.- Con un derroche de virtuosismo y talento, el saxofonista mexicano Diego Maroto (1968) hizo su aparición en la Plaza de las Artes para participar en la cuarta edición del Festival Jazz-Mex, que se desarrolla del 4 al 18 de octubre en espacios del Centro Nacional de las Artes (Cenart).

Acompañado por Pedro Cervera en la batería y Luri Molina en el contrabajo, el músico con más de 100 discos grabados como colaborador, y varios más bajo su nombre, tuvo un gran poder de convocatoria reflejada en las escaleras que conducen a la Galería Juan Soriano y que sirven como ‘asiento’, las cuales lucían casi llenas.

Ataviado con pantalón de mezclilla, camisa manga larga, sombrero y gafas oscuras, el saxofonista hizo gala de su talento para deleitar con notas bajas y altas, a melómanos que por espacio de poco más de una hora, disfrutaron de una rica dosis de jazz contemporáneo.

Con apenas un tema interpretado, el jazzista, quien en 1985 tomara clases con Larry Roussell (UE) y Alfonso Martínez (México), celebró la realización de eventos como Jazz –Méx, “paralelo al Eurojazz”.

“Es un placer tocar a ustedes y quiero agradecer al Cenart por abrir este espacio y que el festival sea posible a la par de Eurojazz”, expresó el saxofonista al tiempo que fue ovacionado y aplaudido por sus fans.

“Zombie”, “Objeto transicional” y “Ya vengo” fueron algunos de los temas que interpretó y con los que se ganó no sólo aplausos, sino el reconocimiento de un público en su mayoría joven, que se identificó con él.

Durante su presentación, Maroto presumió tener un muy buen control de su instrumento, con el que por momentos hizo gala de un par de solos, los cuales fueron ovacionados y de igual manera sus músicos, quienes también ejecutaron un par de solos con el que prendieron los ánimos.

Y los agradecimientos continuaron, pues al no tener otro discurso y “palabras”, el saxofonista continúo haciendo lo mejor que sabe hacer: tocar su instrumento ante la mirada fija de muchos.

En el último concierto de este festejo que arrancó a principios de este mes, el músico que ha tocado con Eugenio Toussaint, Agustín Bernal, Enrique Neri, Fernando Toussaint y Chilo Morán, entre otros, se despidió de los asistentes nuevamente con infinitas gracias.

Diego Maroto se ha presentado con gran éxito en algunos de los más destacados lugares en México y en el extranjero con algunos de los artistas latinoamericanos más importantes.

Su ejecución abarca diversos estilos que van desde el rock, el pop y música afroantillana. Diego ha dado además clases, clínicas y seminarios en las escuelas e instituciones importantes en México y el extranjero y una de sus obras más destacadas fue la realizada en 2008, un seminario producido por Tónica en Guadalajara, junto con el saxofonista Donny McCasslin.

Antes, en la jornada sabatina, Francisco Lelo de Larrea, cautivó al público asistente en compañía del bajista Agustín Bernal y el baterista Gabriel Puentes, con quienes ofreció un recital de poco más de una hora, con temas como “Very early” y “Waltz for Debby”, de Bill Evans; “Fee fi fo fum”, de Wayne Shorter; “Daahoud”, de Clifford Brown; así como “Ahora la bebes o la derramas” y “Ocaso”, de la autoría del propio Lelo de Larrea.

El guitarrista de jazz, quien se ha presentado en escenarios nacionales e internacionales, define su sonido como atmósferas de “hard-bop” a partir de la composición de sus temas, como los incluidos en su más reciente material “Francisco Lelo de Larrea 5uinteto”.

El cierre del IV Festival Jazz-Mex se llevará a cabo el domingo 18 de octubre con dos conciertos. El primero, a las 13:30 horas, con Chocolate Smoke Gang Septeto, un poderoso ensamble de Free Jazz Avant Garde fundado y dirigido por el compositor e improvisador Carlos Maldonado Cisneros “Malcisne”.

El segundo, a las 17:00 horas, con la Orquesta Nacional de Jazz de México, un proyecto dirigido por el exitoso músico Gerry López, quien está orgulloso de representar a una orquesta conformada por artistas que se reúnen con un fin meramente cultural, de creación e innovación, para dar una cara de mexicanos que hacen una diferencia en su ámbito. (Notimex)