/ jueves 13 de octubre de 2016

El niño terrible: Erik Rivera... imparable en provincia

POR MARÍA ESTHER BELTRÁN Paso a paso, el artista Erik Rivera conocido como “El niño terrible”, se abre paso en las Artes Visuales con su obra que se caracteriza por presentar diversos temas con imágenes de niños de grandes ojos.

En este año, 2016, ha sido de gran esfuerzo se ha presentado en diversas galerías y eventos nacionales tanto en la ciudad de México como en diversas ciudades del interior de la República. Tal como sucede en estas semanas, Rivera presenta dos exposiciones.

La primera es en el Centro Cultural Universitario de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, dentro del marco de su centenario.

Muestra 36 óleos sobre tela de divertidos y reconocibles retratos de héroes e ídolos. Rivera quien se dedica al retrato tomando como base la ilustración infantil para explorar la personalidad, diversidad sexual, temas de adultos como rostros de niños expresa:

“Mis niños ya han sido adultos, se trata de reencontrar al niño interior dentro de la vida adulta. En Morelia presentó una serie de 36 obras divididas en cuatro partes que reúnen sus ídolos/héroes. La primera trata de pequeños grandes héroes nacionales de la historia mexicana retratados con la inocencia característica de su obra, un José María Morelos (producido ex profeso para ésta exposición), un Benito Juárez, Maximiliano y Carlota y los mismos Niños Héroes de Chapultepec se presentan o se divierten a lado de una segunda serie de héroes y antihéroes religiosos, un Sagrado Corazón, un San Pedro, un Arcángel Miguel y un San Sebastián pasado de peso pero a la vez un terrorista musulmán y un pequeño Hitler pidiendo calaverita. El tercer bloque trata de héroes paganos, personajes y dioses griegos que el artista funde en su propia temática un Aquiles, una Medusa y algunos dioses griegos. Finalizando con una pequeña serie de retratos heroicos por la diversidad sexual, como es el dueto español Fangoria, el cantante pop-punk Galo Santo y el director del grupo danza gay La Cebra José Rivera”.

La segunda exposición es La niña de mis ojos al respecto Luis Rius Caso, encargado del Museo Mural Diego Rivera indica que: “Glosar a Frida en la actualidad, desde la pintura, exige, entonces, teniendo en cuenta el universo de tributos que desde hace décadas la distingue, notables dotes de inventiva y originalidad. Como las que demuestra Erik Rivera en el magnífico conjunto de 31 óleos de pequeño y mediano formato, que componen la muestra La niña de mis ojos, que aquí se presenta. El agrandamiento de los ojos de los modelos representados es una característica de este artista, quien invita a mediante este recurso a una recepción a partir de la mirada niña que renueve tanto a la obra como al espectador.

Fresca, límpida, iluminada con la inocencia infantil, la mirada de Frida nos traslada a un campo perceptivo complejo, el cual está regido por lo que reconocemos, pero también por algo nuevo que resulta tan desconcertante como atractivo. Los símbolos devienen signos con cualidades diferentes, que otorgan diversidad a lo reconocible. Quizá varios de los autorretratos de Frida se encuentran desdramatización, abiertos a un espectro más amplio de sensaciones. Sin embargo, otro gran mérito de Erik Rivera es el de respetar el alma de las obras, su intensidad y el esfuerzo introspectivo que les dio origen. Celebro que este notable artista entable este diálogo, que nos provoca una sonrisa complacida y una reflexión en torno a esta gran pintora”.

POR MARÍA ESTHER BELTRÁN Paso a paso, el artista Erik Rivera conocido como “El niño terrible”, se abre paso en las Artes Visuales con su obra que se caracteriza por presentar diversos temas con imágenes de niños de grandes ojos.

En este año, 2016, ha sido de gran esfuerzo se ha presentado en diversas galerías y eventos nacionales tanto en la ciudad de México como en diversas ciudades del interior de la República. Tal como sucede en estas semanas, Rivera presenta dos exposiciones.

La primera es en el Centro Cultural Universitario de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, dentro del marco de su centenario.

Muestra 36 óleos sobre tela de divertidos y reconocibles retratos de héroes e ídolos. Rivera quien se dedica al retrato tomando como base la ilustración infantil para explorar la personalidad, diversidad sexual, temas de adultos como rostros de niños expresa:

“Mis niños ya han sido adultos, se trata de reencontrar al niño interior dentro de la vida adulta. En Morelia presentó una serie de 36 obras divididas en cuatro partes que reúnen sus ídolos/héroes. La primera trata de pequeños grandes héroes nacionales de la historia mexicana retratados con la inocencia característica de su obra, un José María Morelos (producido ex profeso para ésta exposición), un Benito Juárez, Maximiliano y Carlota y los mismos Niños Héroes de Chapultepec se presentan o se divierten a lado de una segunda serie de héroes y antihéroes religiosos, un Sagrado Corazón, un San Pedro, un Arcángel Miguel y un San Sebastián pasado de peso pero a la vez un terrorista musulmán y un pequeño Hitler pidiendo calaverita. El tercer bloque trata de héroes paganos, personajes y dioses griegos que el artista funde en su propia temática un Aquiles, una Medusa y algunos dioses griegos. Finalizando con una pequeña serie de retratos heroicos por la diversidad sexual, como es el dueto español Fangoria, el cantante pop-punk Galo Santo y el director del grupo danza gay La Cebra José Rivera”.

La segunda exposición es La niña de mis ojos al respecto Luis Rius Caso, encargado del Museo Mural Diego Rivera indica que: “Glosar a Frida en la actualidad, desde la pintura, exige, entonces, teniendo en cuenta el universo de tributos que desde hace décadas la distingue, notables dotes de inventiva y originalidad. Como las que demuestra Erik Rivera en el magnífico conjunto de 31 óleos de pequeño y mediano formato, que componen la muestra La niña de mis ojos, que aquí se presenta. El agrandamiento de los ojos de los modelos representados es una característica de este artista, quien invita a mediante este recurso a una recepción a partir de la mirada niña que renueve tanto a la obra como al espectador.

Fresca, límpida, iluminada con la inocencia infantil, la mirada de Frida nos traslada a un campo perceptivo complejo, el cual está regido por lo que reconocemos, pero también por algo nuevo que resulta tan desconcertante como atractivo. Los símbolos devienen signos con cualidades diferentes, que otorgan diversidad a lo reconocible. Quizá varios de los autorretratos de Frida se encuentran desdramatización, abiertos a un espectro más amplio de sensaciones. Sin embargo, otro gran mérito de Erik Rivera es el de respetar el alma de las obras, su intensidad y el esfuerzo introspectivo que les dio origen. Celebro que este notable artista entable este diálogo, que nos provoca una sonrisa complacida y una reflexión en torno a esta gran pintora”.