/ lunes 21 de septiembre de 2015

La sumisión quedó bajo los escombros del sismo de 1985: Evangelina Corona

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Ciudad de México.- La fundadora del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria del Vestido 19 de Septiembre compartió en una charla los pormenores del surgimiento de la defensa de los derechos de un gremio explotado

La mesa, en la que también participaron las periodistas Sara Lovera y Blanche Petrich se realizó en el Museo de la Ciudad de México

Esta actividad forma parte del homenaje A 30 años del sismo que organiza el Gobierno de la Ciudad a través de la Secretaría de Cultura

“La sumisión se quedó bajo los escombros”, declaró Evangelina Corona, una mujer trabajadora que antes del sismo del 19 de septiembre de 1985 no conocía la palabra explotación, aunque la padecía; pero que justo luego de atestiguar la muerte de más de 600 de sus compañeras costureras debido a las consecuencias del terremoto decidió hacer algo para defenderse a sí misma y a su gremio.

Fue así como un mes después de la tragedia que conmocionó a México, con el apoyo de sus compañeras y compañeros trabajadores de la industria textil constituyó el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria del Vestido 19 de Septiembre.

Evangelina Corona participó este fin de semana en la charla titulada De la sumisión a la dignidad: Del hallazgo de talleres de costura clandestinos a la organización de las costureras, que se realizó en el Museo de la Ciudad de México con la participación de las periodistas Sara Lovera y Blanche Petrich, moderadas por María Cortina Directora de Proyectos Especiales de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.

La charla, organizada en el marco del homenaje A 30 años del Sismo de 1985 realizado por el Gobierno del Distrito Federal a través de la Secretaría de Cultura, inició con la intervención de la periodista y defensora de los derechos de las mujeres Sara Lovera, quien recordó el episodio de la muerte de muchas de las costureras, que debido a la hostilidad de los patrones por querer salvar la maquila y su materia prima, impidieron su rescate.

Ponerle adjetivos a las cosas es muy sencillo, pero eso de llamar clandestino al trabajo de las costureras, apuntó Sara Lovera, no debía haber tenido cabida, pues estas mujeres trabajaban de más por un sueldo miserable y no fue sino hasta después del sismo que tomaron por su propia mano la justicia y la defensa de sus derechos laborales.

“Y fue después de esto como les cayó el veinte, que organizadas podrían acceder a mejores condiciones de trabajo, además de darles otra mirada, de no dependencia, sino de autosuficiencia”, dijo la periodista ante un público conformado mayoritariamente por jóvenes.

Evangelina Corona señaló que entre el dolor y la indignación que provocó el temblor surgió un cambio de suma relevancia, pues gracias a ello se revelaron las precarias condiciones en las que el gremio trabajaba, no sólo mal pagado sino sin prestaciones, es decir, en condiciones de explotación.

De ahí que Corona reiteró: “La sumisión quedó bajo los escombros”, pues la explotación y los malos tratos fueron descubiertos al darse cuenta de que su patrón prefirió salvar antes que a sus empleadas, a las máquinas de coser.

A raíz de este suceso Evangelina Corona decidió dejar de ser una empleada sumisa para convertirse en la defensora de los derechos de las y los trabajadores de la costura.

“Quiero compartir con ustedes que el 19 de septiembre de 1985 me hizo renacer; trabajé en un edificio que tenía once pisos y nos encontrábamos en el piso once, literalmente vi cómo el edificio se sentó de tan cansado que estaba por cargar tanto y quedó reducido a cuatro pisos, sepultando en los escombros los 14 talleres y aproximadamente 600 trabajadoras.

“Recuerdo, además, que al salir de entre los escombros y encontrarme con algunas compañeras nos abrazamos y nos hicimos la pregunta más cruda que pudo existir en aquel instante: ¿y las demás? Me rompió el corazón no saber qué había sido de ellas y, peor aún, qué sería de nosotras al día siguiente, pues habíamos perdido nuestro lugar de trabajo”, recordó la líder sindical.

Agregó que todo lo dicho por Sara Lovera fue una realidad que a todos conmovió, pero al mismo tiempo ayudó para sacar las fuerzas para no dejarnos más de los patrones, quienes eran los que al final de la jornada laboral se llevaban la mayor parte de las ganancias sin pagar las prestaciones que por ley les correspondían.

En su oportunidad, la también periodista y especialista en temas de migración y derechos humanos Blanche Petrich reconoció la participación así como la lucha activa de Evangelina Corona en la defensa de las luchas obreras y la calificó como un referente para las mujeres de toda esa generación.

“Es muy interesante tener esta oportunidad de reflexionar en torno a todo lo que el sismo de 1985 trajo consigo, desde permitirnos a quienes lo vivimos descubrir si hemos asimilado las lecciones de la historia, hasta poder transmitir a las generaciones jóvenes no sólo la memoria de lo que se puede ver a través de los medios, sino de ver más allá de todo ello, escarbar en lo que hay debajo”, expresó.

Blanche Petrich destacó la importancia del papel de los representantes de los medios de comunicación que vivieron de cerca el acontecimiento como portavoces de la memoria del 19 de septiembre de 1985, lo cual permite compartir con las nuevas generaciones el antes y el después en un capítulo crucial en la historia de México.

“Sobre el papel del periodismo en este acontecimiento hay una reflexión necesaria”, apuntó, “no podemos dejar de mencionar que la cobertura de los sismos hecha por los medios de comunicación estuvo más llena de amarillismo que de verdad”.

La periodista aseguró que debido a una orden directa de la Presidencia de la República, en la que se pedía a la población en general regresar a la normalidad lo más rápidamente posible, en algunos medios se trató de minimizar el desastre.

Pero también reconoció que hubo medios que no se sumaron a ello, “sino más bien nos enseñaron a los demás periodistas el camino por el cual debíamos manejar la información suscitada en aquel momento, haciendo un periodismo de servicio, narrando el dolor humano pero sin caer en el amarillismo”.

La charla concluyó con la frase “No sin nosotros”, de Evangelina Corona, quien aseguró que con la justicia por delante es la manera en que se pueden superar las tragedias tal y como sucedió hace 30 años con el sismo de 1985.

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Ciudad de México.- La fundadora del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria del Vestido 19 de Septiembre compartió en una charla los pormenores del surgimiento de la defensa de los derechos de un gremio explotado

La mesa, en la que también participaron las periodistas Sara Lovera y Blanche Petrich se realizó en el Museo de la Ciudad de México

Esta actividad forma parte del homenaje A 30 años del sismo que organiza el Gobierno de la Ciudad a través de la Secretaría de Cultura

“La sumisión se quedó bajo los escombros”, declaró Evangelina Corona, una mujer trabajadora que antes del sismo del 19 de septiembre de 1985 no conocía la palabra explotación, aunque la padecía; pero que justo luego de atestiguar la muerte de más de 600 de sus compañeras costureras debido a las consecuencias del terremoto decidió hacer algo para defenderse a sí misma y a su gremio.

Fue así como un mes después de la tragedia que conmocionó a México, con el apoyo de sus compañeras y compañeros trabajadores de la industria textil constituyó el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria del Vestido 19 de Septiembre.

Evangelina Corona participó este fin de semana en la charla titulada De la sumisión a la dignidad: Del hallazgo de talleres de costura clandestinos a la organización de las costureras, que se realizó en el Museo de la Ciudad de México con la participación de las periodistas Sara Lovera y Blanche Petrich, moderadas por María Cortina Directora de Proyectos Especiales de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.

La charla, organizada en el marco del homenaje A 30 años del Sismo de 1985 realizado por el Gobierno del Distrito Federal a través de la Secretaría de Cultura, inició con la intervención de la periodista y defensora de los derechos de las mujeres Sara Lovera, quien recordó el episodio de la muerte de muchas de las costureras, que debido a la hostilidad de los patrones por querer salvar la maquila y su materia prima, impidieron su rescate.

Ponerle adjetivos a las cosas es muy sencillo, pero eso de llamar clandestino al trabajo de las costureras, apuntó Sara Lovera, no debía haber tenido cabida, pues estas mujeres trabajaban de más por un sueldo miserable y no fue sino hasta después del sismo que tomaron por su propia mano la justicia y la defensa de sus derechos laborales.

“Y fue después de esto como les cayó el veinte, que organizadas podrían acceder a mejores condiciones de trabajo, además de darles otra mirada, de no dependencia, sino de autosuficiencia”, dijo la periodista ante un público conformado mayoritariamente por jóvenes.

Evangelina Corona señaló que entre el dolor y la indignación que provocó el temblor surgió un cambio de suma relevancia, pues gracias a ello se revelaron las precarias condiciones en las que el gremio trabajaba, no sólo mal pagado sino sin prestaciones, es decir, en condiciones de explotación.

De ahí que Corona reiteró: “La sumisión quedó bajo los escombros”, pues la explotación y los malos tratos fueron descubiertos al darse cuenta de que su patrón prefirió salvar antes que a sus empleadas, a las máquinas de coser.

A raíz de este suceso Evangelina Corona decidió dejar de ser una empleada sumisa para convertirse en la defensora de los derechos de las y los trabajadores de la costura.

“Quiero compartir con ustedes que el 19 de septiembre de 1985 me hizo renacer; trabajé en un edificio que tenía once pisos y nos encontrábamos en el piso once, literalmente vi cómo el edificio se sentó de tan cansado que estaba por cargar tanto y quedó reducido a cuatro pisos, sepultando en los escombros los 14 talleres y aproximadamente 600 trabajadoras.

“Recuerdo, además, que al salir de entre los escombros y encontrarme con algunas compañeras nos abrazamos y nos hicimos la pregunta más cruda que pudo existir en aquel instante: ¿y las demás? Me rompió el corazón no saber qué había sido de ellas y, peor aún, qué sería de nosotras al día siguiente, pues habíamos perdido nuestro lugar de trabajo”, recordó la líder sindical.

Agregó que todo lo dicho por Sara Lovera fue una realidad que a todos conmovió, pero al mismo tiempo ayudó para sacar las fuerzas para no dejarnos más de los patrones, quienes eran los que al final de la jornada laboral se llevaban la mayor parte de las ganancias sin pagar las prestaciones que por ley les correspondían.

En su oportunidad, la también periodista y especialista en temas de migración y derechos humanos Blanche Petrich reconoció la participación así como la lucha activa de Evangelina Corona en la defensa de las luchas obreras y la calificó como un referente para las mujeres de toda esa generación.

“Es muy interesante tener esta oportunidad de reflexionar en torno a todo lo que el sismo de 1985 trajo consigo, desde permitirnos a quienes lo vivimos descubrir si hemos asimilado las lecciones de la historia, hasta poder transmitir a las generaciones jóvenes no sólo la memoria de lo que se puede ver a través de los medios, sino de ver más allá de todo ello, escarbar en lo que hay debajo”, expresó.

Blanche Petrich destacó la importancia del papel de los representantes de los medios de comunicación que vivieron de cerca el acontecimiento como portavoces de la memoria del 19 de septiembre de 1985, lo cual permite compartir con las nuevas generaciones el antes y el después en un capítulo crucial en la historia de México.

“Sobre el papel del periodismo en este acontecimiento hay una reflexión necesaria”, apuntó, “no podemos dejar de mencionar que la cobertura de los sismos hecha por los medios de comunicación estuvo más llena de amarillismo que de verdad”.

La periodista aseguró que debido a una orden directa de la Presidencia de la República, en la que se pedía a la población en general regresar a la normalidad lo más rápidamente posible, en algunos medios se trató de minimizar el desastre.

Pero también reconoció que hubo medios que no se sumaron a ello, “sino más bien nos enseñaron a los demás periodistas el camino por el cual debíamos manejar la información suscitada en aquel momento, haciendo un periodismo de servicio, narrando el dolor humano pero sin caer en el amarillismo”.

La charla concluyó con la frase “No sin nosotros”, de Evangelina Corona, quien aseguró que con la justicia por delante es la manera en que se pueden superar las tragedias tal y como sucedió hace 30 años con el sismo de 1985.