/ martes 23 de agosto de 2016

Morismas de Bracho… más allá del folclor

Zacatecas, Zac.- “La Morisma recuerda una Guerra Santa”, manifestó Marcelino Sánchez, cronista de las Morismas de Bracho quien ha acumulado información desde 1950 a 1975 sobre los hechos.

El próximo 25 de agosto del presente año, esta celebración religiosa y popular estará cumpliendo, en Zacatecas, 192 años de historia, lo que la convierte en una de las más antiguas del país.

“El trasfondo religioso es muy interesante, lo que cada año se escenifica en las laderas de Bracho y que termina siempre con la muerte del Gran Turco y la victoria de los ejércitos cristianos”, expresó el historiador.

Son varias las líneas históricas que una multitud de fieles zacatecanos representan año tras año. Una se relaciona con el siglo XVI cuando la cristiandad se vio seriamente amenazada y los turcos avanzaban sobre Europa Occidental. En ese entonces todo mundo creyó que aquel sería otro azote para la iglesia.

Frente aquella amenaza se organizó la Liga Santa, integrada por Venecia, España y los Estados Pontificios, frente a los cuales, como soberano temporal, estaba el papa Pio V.

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En 1559 el Rey Felipe II había aceptado como hermano a Juan de Austria, hijo natural de su padre Carlos V. Entonces Juan recibió altos cargos militares que le permitieron comandar a los ejércitos cristianos en la famosa “Batalla de Lepanto”, la cual terminó con la derrota de los turcos el 7 de octubre de 1571.

Marcelino Sánchez, quien tiene más de 10 años investigando el origen de esta fiesta, señaló en entrevista exclusiva que aquella batalla naval en el Golfo de Lepanto (Grecia) fue definiéndose lentamente a favor de los ejércitos cristianos hasta liberar a 12 mil cristianos que traían a los turcos como remeros en sus galeras.

Antecedentes de las Morismas de Bracho

En 1824 se fundó la primera hermandad en la ciudad de Zacatecas para venerar a la imagen de san Juan Bautista. Aquel primer grupo estuvo conformado por 14 personas de la parroquia mayor de Zacatecas, hoy catedral basílica.

La mitra, (obispado) de Guadalajara, en el año de 1836 solicitan que la hermandad se elevada a la dignidad de cofradía para tener una cantidad de 300 participantes y es en 1837 que se le concede dicha distinción, iniciando la representación de la batalla naval de Lepanto en un espacio llamado San José de Gracia, ubicado a un costado de San José de la Montaña.

El permiso de cambiar de lugar de Morisma a las Lomas de Bracho se les concede en el año de 1851, ya que la capilla estaba rehabilitada y se realizaban misas cada mes, además de tener la ventaja de estar ya más cercana a la ciudad.

En ese lugar, hasta la actualidad se organizan las Morismas con gran devoción, teniendo un número aproximado de 10 mil cofrades, ello sin contar una cifra mayor de espectadores.

El cronista del estado, Manuel González Ramírez coincide en que fue en el siglo XIX cuando se estableció formalmente la cofradía de San Juan Bautista.

El experto mencionó que en el pasado, todas las celebraciones comenzaban como un rito católico y terminaban con una fiesta pagana o popular.

Una muestra de esta frecuente transición de “lo sagrado” a “lo profano” es que en el año de 1559, primero se llevaba a cabo la misa para conmemorar a la entonces patrona de la ciudad, Nuestra Señora de los Remedios, luego seguía la procesión y, tras haber “cumplido con Dios” ahora sí comenzaba la fiesta en la Plaza.

Con las morismas pasa algo similar: fiesta religiosa en la que lo único estrictamente católico son las misas y peregrinaciones que se realizan al iniciar el día, para luego dar paso a muchas horas dematazón simulada; aunque siempre montada en nombre del reino de dios.

Se Interrumpen las Morismas de Bracho en el año de 1910

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Ambos cronistas manifestaron que la fiesta de las Morismas sufrió una interrupción por el movimiento de la Revolución de 1910 y fue hasta el año de 1918 en que se reorganizó y volvió a verificarse con el mismo entusiasmo y con la buena fe con que se había suspendido.

En el escrito que se encuentra como uno de los patrimonios inmemorables en el Museo de Lomas de Bracho se tienen escritos los nombres de los que formaron parte del cuadro de Distribución de aquella época; El Gran Turco, Juan Hernández; Embajador Severiano Jaramillo, Rey Selim; Andrés Rodríguez, Felipe II; Hilario Guerrero, Juan de Austria y Abraham Herrera, Francisco Ambriz.

/RPE

Zacatecas, Zac.- “La Morisma recuerda una Guerra Santa”, manifestó Marcelino Sánchez, cronista de las Morismas de Bracho quien ha acumulado información desde 1950 a 1975 sobre los hechos.

El próximo 25 de agosto del presente año, esta celebración religiosa y popular estará cumpliendo, en Zacatecas, 192 años de historia, lo que la convierte en una de las más antiguas del país.

“El trasfondo religioso es muy interesante, lo que cada año se escenifica en las laderas de Bracho y que termina siempre con la muerte del Gran Turco y la victoria de los ejércitos cristianos”, expresó el historiador.

Son varias las líneas históricas que una multitud de fieles zacatecanos representan año tras año. Una se relaciona con el siglo XVI cuando la cristiandad se vio seriamente amenazada y los turcos avanzaban sobre Europa Occidental. En ese entonces todo mundo creyó que aquel sería otro azote para la iglesia.

Frente aquella amenaza se organizó la Liga Santa, integrada por Venecia, España y los Estados Pontificios, frente a los cuales, como soberano temporal, estaba el papa Pio V.

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En 1559 el Rey Felipe II había aceptado como hermano a Juan de Austria, hijo natural de su padre Carlos V. Entonces Juan recibió altos cargos militares que le permitieron comandar a los ejércitos cristianos en la famosa “Batalla de Lepanto”, la cual terminó con la derrota de los turcos el 7 de octubre de 1571.

Marcelino Sánchez, quien tiene más de 10 años investigando el origen de esta fiesta, señaló en entrevista exclusiva que aquella batalla naval en el Golfo de Lepanto (Grecia) fue definiéndose lentamente a favor de los ejércitos cristianos hasta liberar a 12 mil cristianos que traían a los turcos como remeros en sus galeras.

Antecedentes de las Morismas de Bracho

En 1824 se fundó la primera hermandad en la ciudad de Zacatecas para venerar a la imagen de san Juan Bautista. Aquel primer grupo estuvo conformado por 14 personas de la parroquia mayor de Zacatecas, hoy catedral basílica.

La mitra, (obispado) de Guadalajara, en el año de 1836 solicitan que la hermandad se elevada a la dignidad de cofradía para tener una cantidad de 300 participantes y es en 1837 que se le concede dicha distinción, iniciando la representación de la batalla naval de Lepanto en un espacio llamado San José de Gracia, ubicado a un costado de San José de la Montaña.

El permiso de cambiar de lugar de Morisma a las Lomas de Bracho se les concede en el año de 1851, ya que la capilla estaba rehabilitada y se realizaban misas cada mes, además de tener la ventaja de estar ya más cercana a la ciudad.

En ese lugar, hasta la actualidad se organizan las Morismas con gran devoción, teniendo un número aproximado de 10 mil cofrades, ello sin contar una cifra mayor de espectadores.

El cronista del estado, Manuel González Ramírez coincide en que fue en el siglo XIX cuando se estableció formalmente la cofradía de San Juan Bautista.

El experto mencionó que en el pasado, todas las celebraciones comenzaban como un rito católico y terminaban con una fiesta pagana o popular.

Una muestra de esta frecuente transición de “lo sagrado” a “lo profano” es que en el año de 1559, primero se llevaba a cabo la misa para conmemorar a la entonces patrona de la ciudad, Nuestra Señora de los Remedios, luego seguía la procesión y, tras haber “cumplido con Dios” ahora sí comenzaba la fiesta en la Plaza.

Con las morismas pasa algo similar: fiesta religiosa en la que lo único estrictamente católico son las misas y peregrinaciones que se realizan al iniciar el día, para luego dar paso a muchas horas dematazón simulada; aunque siempre montada en nombre del reino de dios.

Se Interrumpen las Morismas de Bracho en el año de 1910

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En el escrito que se encuentra como uno de los patrimonios inmemorables en el Museo de Lomas de Bracho se tienen escritos los nombres de los que formaron parte del cuadro de Distribución de aquella época; El Gran Turco, Juan Hernández; Embajador Severiano Jaramillo, Rey Selim; Andrés Rodríguez, Felipe II; Hilario Guerrero, Juan de Austria y Abraham Herrera, Francisco Ambriz.

/RPE