/ jueves 22 de octubre de 2015

Repasa State Ballet de Siberia los clásicos de Tchaikovski

Redacción / El Sol de México

Ciudad de México.- Herederos de la tradición dancística rusa, los bailarines del State Ballet de Siberia se presentaron con éxito en el Teatro Metropólitan de la capital mexicana, donde ofrecieron un gran tributo coreográfico al compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovski (1840-1893).

Fundada en 1978 por los mejores bailarines de ballets como el Kiev, Kirov y San Petersburgo, entre otras escuelas, el State Ballet de Siberia dio cátedra de virtuosismo sobre el escenario, donde con técnica depurada y una sentida interpretación dieron vida a fragmentos de los mejores clásicos del ballet.

Dividido en dos, el programa ofreció la Suite de El Lago de los Cisnes, y una selección del ballet que incluyó momentos de “La Bella Durmiente”, “El Cascanueces” y “la Sinfonía no. 6”.

La primera parte fue la más afortunada, pues con orquesta en vivo supo recrear la tradición de los grandes ballets rusos, cuyos solistas y cuerpos de baile se fundieron en uno solo, para dar vida a uno de los clásicos mundiales de la disciplina.

Destacó el vestuario elegante y la sobria escenografía que revistieron el montaje en esta historia de amor, pasión y deseo.

El clímax de la pieza fue el enfrentamiento entre los cisnes blanco y negro, y la personificación de la maldad encarnada por una especie de gran pajarraco negro que rondó la candidez de los enamorados.

Aplausos nutridos acompañaron cada uno de los cuadros y al final una ovación despidió a los bailarines que para la segunda mitad ya sólo contaron con pistas grabadas para desempeñarse. El vestuario volvió a cautivar al público, no así la escenografía que dejó su lugar a una cortina brillante que ya no permitió al espectador ubicar con certeza la historia que se bailaba.

Por los altavoces se había anunciado que la segunda mitad del espectáculo, dirigido por el coreógrafo y director artístico Konstantin Ivanov, estaría integrado por una selección y de acuerdo con los promotores se trató de fragmentos de “La Bella durmiente”, “El Cascanueces” y “Sinfonía No. 6”.

Redacción / El Sol de México

Ciudad de México.- Herederos de la tradición dancística rusa, los bailarines del State Ballet de Siberia se presentaron con éxito en el Teatro Metropólitan de la capital mexicana, donde ofrecieron un gran tributo coreográfico al compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovski (1840-1893).

Fundada en 1978 por los mejores bailarines de ballets como el Kiev, Kirov y San Petersburgo, entre otras escuelas, el State Ballet de Siberia dio cátedra de virtuosismo sobre el escenario, donde con técnica depurada y una sentida interpretación dieron vida a fragmentos de los mejores clásicos del ballet.

Dividido en dos, el programa ofreció la Suite de El Lago de los Cisnes, y una selección del ballet que incluyó momentos de “La Bella Durmiente”, “El Cascanueces” y “la Sinfonía no. 6”.

La primera parte fue la más afortunada, pues con orquesta en vivo supo recrear la tradición de los grandes ballets rusos, cuyos solistas y cuerpos de baile se fundieron en uno solo, para dar vida a uno de los clásicos mundiales de la disciplina.

Destacó el vestuario elegante y la sobria escenografía que revistieron el montaje en esta historia de amor, pasión y deseo.

El clímax de la pieza fue el enfrentamiento entre los cisnes blanco y negro, y la personificación de la maldad encarnada por una especie de gran pajarraco negro que rondó la candidez de los enamorados.

Aplausos nutridos acompañaron cada uno de los cuadros y al final una ovación despidió a los bailarines que para la segunda mitad ya sólo contaron con pistas grabadas para desempeñarse. El vestuario volvió a cautivar al público, no así la escenografía que dejó su lugar a una cortina brillante que ya no permitió al espectador ubicar con certeza la historia que se bailaba.

Por los altavoces se había anunciado que la segunda mitad del espectáculo, dirigido por el coreógrafo y director artístico Konstantin Ivanov, estaría integrado por una selección y de acuerdo con los promotores se trató de fragmentos de “La Bella durmiente”, “El Cascanueces” y “Sinfonía No. 6”.