/ viernes 2 de abril de 2021

Charles Baudelaire, el poeta maldito

Se cumplen 200 años del nacimiento del escritor que revolucionó la lírica y la crítica de arte. Considerado el padre de la modernidad, su obra fue censurada y él llevado a juicio

Al mencionar el nombre de Charles Baudelaire de inmediato aparece en el imaginario la poesía erótica, las palabras exóticas, la figura del artista incomprendido, la imagen de la poesía revolucionaria que, a la vez de exaltar la moral del siglo XIX, impulsó la exploración de nuevas formas de ver y manifestar el arte en todas sus disciplinas.

Para entender está figura emblemática vale la pena mirar a detalle su vida personal, pues sin duda su infancia y adolescencia de orfandad definieron su pensamiento contenido en sus palabras. Sin dejar de lado el contexto sociopolítico de Francia, y Europa en general, asediada por la revolución de quienes rechazaban la monarquía a la cabeza del gobierno.

Charles Pierre Baudelaire nació el 9 de abril de 1821 y falleció a los 46 años el 31 de agosto de 1867, estaba recluido en el asilo de ancianos de París en el que había estado confinado durante el último año de su vida.

Fue poeta, traductor y crítico, y adquirió reconocimiento principalmente por el libro Las flores del mal, publicado en 1857, que es quizá la colección de poesía más influyente en Europa en el siglo XIX, pero en la inmediatez no encontró el reconocimiento, sino el rechazo. Trece de los 100 poemas que integraban el libro fueron procesados por delitos contra la religión o la moral pública.

Después de un juicio se ordenó eliminar seis de los versos por obscenidad, y Baudelaire incurrió en una multa de 300 francos. En esta obra, el autor expone su concepción del poeta moderno como un ser maldito, rechazado por la sociedad burguesa y entregado al vicio y al mismo tiempo al anhelo de la belleza. Los poemas censurados se publicaron hasta 1866 en Bélgica, en la Colección Restos del naufragio.

Baudelaire nació en el seno de una familia burguesa de vocación aristocrática, pero su vida está inmersa en la desgracia personal, desde su infancia cuando quedó huérfano de padre hasta su muerte temprana a los 46 años de edad a causa de la sífilis. Su contemporáneo Paul Verlaine lo incluyó entre los poetas malditos de Francia del siglo XIX, debido a la visión de la maldad impresa en su obra.

Influenciado por los poetas Théophile Gautier, Joseph de Maistre y Edgar Allan Poe, a quien tradujo extensamente, se le atribuye a Baudelaire el término modernidad para hablar de la experiencia de la vida en la metrópolis y la responsabilidad que tiene el arte de capturar esa vivencia, de acuerdo con el escritor Mario Campaña, autor de la biografía Baudelaire. Juegos sin triunfos.

Ilustración: Alejandro Oyervides

EL ORIGEN DE SU REBELIÓN

Fue el único hijo del matrimonio de Francois Baudelaire, pintor y poeta de menor reputación, con Caroline Dufayis, 36 años más joven que su esposo. Su padre introdujo desde muy niño a Baudelaire a la apreciación del arte y el ambiente cultural parisino, pero la relación paternal duro poco. Francois falleció cuando su hijo tenía seis años de edad, dejando un notorio vacío emocional en él. Durante año y medio vivió con su madre fuera de París, pero la joven mujer pronto contrajo nupcias con el militar Jacques Aupick, quien llevó a la familia a Lyon donde Baudelaire inició sus estudios en el internado College Royal en 1832, y con ello su mayor sufrimiento: el abandono de su madre.

En 1836, la familia regresó a París, Baudelaire ingresó al colegio Lycee Louis-le-Grand donde escribió sus primeros poemas que sus maestros consideraron depravados e inapropiados. Tres años después fue expulsado del colegio por indisciplina.

La rebeldía de Baudelaire probablemente fue una respuesta de rechazo a su padrastro, quien impedía que tuviera contacto con la familia e insistía en que debía seguir una vida militar; pero también fue una reacción al contexto político y social de Francia de mediados del siglo XIX. En esos años, París era la capital de la insurrección social, una ciudad llena de barricadas en busca de la transformación social más importante del siglo.

El poeta fue testigo de la revolución de julio de 1830, del golpe de Estado de Luis Napoleón Bonaparte, de la “semana sangrienta” de abril de 1834 cuando se levantaron en armas los obreros y la rebelión de 1848 para derrocar al rey Luis Felipe de Orleans y formar la Segunda República.

En esta última rebelión Baudelaire participó activamente en un intento por asesinar a su padrastro quien entonces dirigía al ejército contra los rebeldes.

Así, perteneció a la generación de los hijos de la revolución; incluso en 1848 editó el periódico Le Salut Public, con ideales en contra del imperio. Caustico y blasfemo, su terrible inteligencia excéntrica no persigue la verdad sino el debate: deviene devoto con la misma celeridad, sólo para confundir a su rival, como el cazador que cambia de sitio para atontar a la presa, según describe el biógrafo Mario Campaña.

Aupick hizo un último intento por reformar la conducta rebelde de Baudelaire antes de cumplir la mayoría de edad, y lo envió a un viaje en barco con destino a la India; el joven no concluyó el trayecto. Al volver a París se inscribió en la Facultad de Derecho, pero no le interesaban las clases y su atención estaba ya centrada en la literatura.

Entonces se integró a la juventud literaria del Barrio Latino y hace amistad con Gustave Levavasseur, Ernest Prarond, Gérard de Nerval, Sainte-Beuve, Théodore de Banville y Balzac. Convencido de hacer vida de escritor, decidió dejar la casa familiar y dedicarse a las letras de manera formal, y ello lo lleva a un estilo de vida sin orden, solitario, inmerso en el alcohol, las drogas y las deudas con prestamistas que lo asedian.

SUS PRIMEROS INTENTOS

De manera simultánea a su experimentación en la poesía, Baudelaire escribió dos ensayos: Salón 1845 y Salón 1846. En el último, que publicó con el editor Michel Lévy, se muestra como un crítico al orden social y artístico; un pensador con una lógica rigurosa que reflexiona no precisamente sobre el pasado, sino sobre el presente más inmediato. En el libro manifestó su intención de ejercer no sólo como crítico sino de proclamar una nueva teoría estética, un pensamiento artístico que le permitiera dominar la literatura moderna.

El poeta desarrolló la crítica no sólo en arte sino también en la literatura y la música. De acuerdo con historiadores como Margaret Gilman, el francés utilizó el mismo método para juzgar una pintura de Eugène Delacroix, que una caricatura de Honoré Daumier, una novela de Gustave Flaubert o una obertura de Richard Wagner.

Un hecho importante en la formación literaria de Baudelaire es que en 1847 descubrió la obra de Edgar Allan Poe, con quien encontró afinidades literarias. Entonces se dio a la tarea de traducir del inglés a francés la obra del escritor estadounidense. Si bien las traducciones aparecieron de manera individual, todas están reunidas en el libro Talento extraordinario publicado en 1856 y en Nuevo talento extraordinario de 1857.

También comenzó a estudiar la obra del teórico conservador Joseph de Maistre, quien, junto con Poe, impulsó el pensamiento más antinaturalista y antihumanista. Desde mediados de la década de 1850, Baudelaire se consideró un católico romano, aunque su obsesión por el pecado original y el diablo no iba acompañada de la fe en el perdón y el amor de Dios, y su cristología se empobreció hasta el punto de la inexistencia.

EN DECLIVE

La censura a su libro Las flores del mal fue determinante, ensombreció su ánimo literario y afectado en su estado de salud por la sífilis, se refugió en casa de su madre –ya había fallecido su padrastro- y se dedicó a escribir dos ensayos más de crítica de arte: El Salón de 1859 y El pintor de la vida moderna.

En 1861, Baudelaire intentó, sin lograrlo, integrarse a la Academia Francesa, en 1862 la editorial Poulet-Malassis que daba salida a su obra fue declarada en quiebra y con ello la imposibilidad de publicar sus obras. En 1864 se mudó a Bruselas en búsqueda de una editorial para dar salida a su poesía, pero tampoco tuvo éxito, y en el verano de 1866 sufrió una parálisis y afasia de las que nunca se recuperó. Baudelaire murió a los 46 años.

Su extenso epistolario –integrado sobre todo por cartas dirigidas a su madre- se publicó en 1872 con el título Journaux intimes, y la primera edición de sus obras completas, en 1939. En la actualidad Charles Baudelaire es considerado el padre de la poesía moderna.

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Al mencionar el nombre de Charles Baudelaire de inmediato aparece en el imaginario la poesía erótica, las palabras exóticas, la figura del artista incomprendido, la imagen de la poesía revolucionaria que, a la vez de exaltar la moral del siglo XIX, impulsó la exploración de nuevas formas de ver y manifestar el arte en todas sus disciplinas.

Para entender está figura emblemática vale la pena mirar a detalle su vida personal, pues sin duda su infancia y adolescencia de orfandad definieron su pensamiento contenido en sus palabras. Sin dejar de lado el contexto sociopolítico de Francia, y Europa en general, asediada por la revolución de quienes rechazaban la monarquía a la cabeza del gobierno.

Charles Pierre Baudelaire nació el 9 de abril de 1821 y falleció a los 46 años el 31 de agosto de 1867, estaba recluido en el asilo de ancianos de París en el que había estado confinado durante el último año de su vida.

Fue poeta, traductor y crítico, y adquirió reconocimiento principalmente por el libro Las flores del mal, publicado en 1857, que es quizá la colección de poesía más influyente en Europa en el siglo XIX, pero en la inmediatez no encontró el reconocimiento, sino el rechazo. Trece de los 100 poemas que integraban el libro fueron procesados por delitos contra la religión o la moral pública.

Después de un juicio se ordenó eliminar seis de los versos por obscenidad, y Baudelaire incurrió en una multa de 300 francos. En esta obra, el autor expone su concepción del poeta moderno como un ser maldito, rechazado por la sociedad burguesa y entregado al vicio y al mismo tiempo al anhelo de la belleza. Los poemas censurados se publicaron hasta 1866 en Bélgica, en la Colección Restos del naufragio.

Baudelaire nació en el seno de una familia burguesa de vocación aristocrática, pero su vida está inmersa en la desgracia personal, desde su infancia cuando quedó huérfano de padre hasta su muerte temprana a los 46 años de edad a causa de la sífilis. Su contemporáneo Paul Verlaine lo incluyó entre los poetas malditos de Francia del siglo XIX, debido a la visión de la maldad impresa en su obra.

Influenciado por los poetas Théophile Gautier, Joseph de Maistre y Edgar Allan Poe, a quien tradujo extensamente, se le atribuye a Baudelaire el término modernidad para hablar de la experiencia de la vida en la metrópolis y la responsabilidad que tiene el arte de capturar esa vivencia, de acuerdo con el escritor Mario Campaña, autor de la biografía Baudelaire. Juegos sin triunfos.

Ilustración: Alejandro Oyervides

EL ORIGEN DE SU REBELIÓN

Fue el único hijo del matrimonio de Francois Baudelaire, pintor y poeta de menor reputación, con Caroline Dufayis, 36 años más joven que su esposo. Su padre introdujo desde muy niño a Baudelaire a la apreciación del arte y el ambiente cultural parisino, pero la relación paternal duro poco. Francois falleció cuando su hijo tenía seis años de edad, dejando un notorio vacío emocional en él. Durante año y medio vivió con su madre fuera de París, pero la joven mujer pronto contrajo nupcias con el militar Jacques Aupick, quien llevó a la familia a Lyon donde Baudelaire inició sus estudios en el internado College Royal en 1832, y con ello su mayor sufrimiento: el abandono de su madre.

En 1836, la familia regresó a París, Baudelaire ingresó al colegio Lycee Louis-le-Grand donde escribió sus primeros poemas que sus maestros consideraron depravados e inapropiados. Tres años después fue expulsado del colegio por indisciplina.

La rebeldía de Baudelaire probablemente fue una respuesta de rechazo a su padrastro, quien impedía que tuviera contacto con la familia e insistía en que debía seguir una vida militar; pero también fue una reacción al contexto político y social de Francia de mediados del siglo XIX. En esos años, París era la capital de la insurrección social, una ciudad llena de barricadas en busca de la transformación social más importante del siglo.

El poeta fue testigo de la revolución de julio de 1830, del golpe de Estado de Luis Napoleón Bonaparte, de la “semana sangrienta” de abril de 1834 cuando se levantaron en armas los obreros y la rebelión de 1848 para derrocar al rey Luis Felipe de Orleans y formar la Segunda República.

En esta última rebelión Baudelaire participó activamente en un intento por asesinar a su padrastro quien entonces dirigía al ejército contra los rebeldes.

Así, perteneció a la generación de los hijos de la revolución; incluso en 1848 editó el periódico Le Salut Public, con ideales en contra del imperio. Caustico y blasfemo, su terrible inteligencia excéntrica no persigue la verdad sino el debate: deviene devoto con la misma celeridad, sólo para confundir a su rival, como el cazador que cambia de sitio para atontar a la presa, según describe el biógrafo Mario Campaña.

Aupick hizo un último intento por reformar la conducta rebelde de Baudelaire antes de cumplir la mayoría de edad, y lo envió a un viaje en barco con destino a la India; el joven no concluyó el trayecto. Al volver a París se inscribió en la Facultad de Derecho, pero no le interesaban las clases y su atención estaba ya centrada en la literatura.

Entonces se integró a la juventud literaria del Barrio Latino y hace amistad con Gustave Levavasseur, Ernest Prarond, Gérard de Nerval, Sainte-Beuve, Théodore de Banville y Balzac. Convencido de hacer vida de escritor, decidió dejar la casa familiar y dedicarse a las letras de manera formal, y ello lo lleva a un estilo de vida sin orden, solitario, inmerso en el alcohol, las drogas y las deudas con prestamistas que lo asedian.

SUS PRIMEROS INTENTOS

De manera simultánea a su experimentación en la poesía, Baudelaire escribió dos ensayos: Salón 1845 y Salón 1846. En el último, que publicó con el editor Michel Lévy, se muestra como un crítico al orden social y artístico; un pensador con una lógica rigurosa que reflexiona no precisamente sobre el pasado, sino sobre el presente más inmediato. En el libro manifestó su intención de ejercer no sólo como crítico sino de proclamar una nueva teoría estética, un pensamiento artístico que le permitiera dominar la literatura moderna.

El poeta desarrolló la crítica no sólo en arte sino también en la literatura y la música. De acuerdo con historiadores como Margaret Gilman, el francés utilizó el mismo método para juzgar una pintura de Eugène Delacroix, que una caricatura de Honoré Daumier, una novela de Gustave Flaubert o una obertura de Richard Wagner.

Un hecho importante en la formación literaria de Baudelaire es que en 1847 descubrió la obra de Edgar Allan Poe, con quien encontró afinidades literarias. Entonces se dio a la tarea de traducir del inglés a francés la obra del escritor estadounidense. Si bien las traducciones aparecieron de manera individual, todas están reunidas en el libro Talento extraordinario publicado en 1856 y en Nuevo talento extraordinario de 1857.

También comenzó a estudiar la obra del teórico conservador Joseph de Maistre, quien, junto con Poe, impulsó el pensamiento más antinaturalista y antihumanista. Desde mediados de la década de 1850, Baudelaire se consideró un católico romano, aunque su obsesión por el pecado original y el diablo no iba acompañada de la fe en el perdón y el amor de Dios, y su cristología se empobreció hasta el punto de la inexistencia.

EN DECLIVE

La censura a su libro Las flores del mal fue determinante, ensombreció su ánimo literario y afectado en su estado de salud por la sífilis, se refugió en casa de su madre –ya había fallecido su padrastro- y se dedicó a escribir dos ensayos más de crítica de arte: El Salón de 1859 y El pintor de la vida moderna.

En 1861, Baudelaire intentó, sin lograrlo, integrarse a la Academia Francesa, en 1862 la editorial Poulet-Malassis que daba salida a su obra fue declarada en quiebra y con ello la imposibilidad de publicar sus obras. En 1864 se mudó a Bruselas en búsqueda de una editorial para dar salida a su poesía, pero tampoco tuvo éxito, y en el verano de 1866 sufrió una parálisis y afasia de las que nunca se recuperó. Baudelaire murió a los 46 años.

Su extenso epistolario –integrado sobre todo por cartas dirigidas a su madre- se publicó en 1872 con el título Journaux intimes, y la primera edición de sus obras completas, en 1939. En la actualidad Charles Baudelaire es considerado el padre de la poesía moderna.

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