/ domingo 18 de diciembre de 2016

Conoce El jardín de Vincent Van Gogh

La provincia de Brabante Septentrional es la tierra que vio nacer a Vincent van Gogh (1853-1890), donde pasó su infancia y parte de su juventud.  Ahí sentó las bases de su carrera como pintor que lo llevarían a desarrollar un estilo muy personal de expresión, poco comprendido en su tiempo pero que hoy es altamente valorado.

Una muestra de este reconocimiento es la adquisición que acaba de hacer el Noordbrabants Museum, ubicado en la ciudad holandesa de Bolduque (capital de Brabante Septentrional): la acuarela “Jardín de la vicaría de Nuenen” que Vincent pintó entre octubre y noviembre de 1885 y que le mencionó a su hermano Theo en una carta: “He hecho otro estudio de otoño del estanque del jardín de la casa. Definitivamente el lugar es como para hacer una pintura”. Por lo que se deduce del resto de la misiva, originalmente era sólo un paisaje y posteriormente agregó los personajes y el perfil de la torre medieval que para ese entonces ya no existía.

Esta acuarela le sirvió como modelo para un óleo que desafortunadamente se perdió durante la Segunda Guerra Mundial. Fue su primer experimento con un tema que más tarde representaría durante su estancia en París (1886) y Arlés (1888): figuras paseando y parejas en un parque o jardín.

Fue uno de los últimos trabajos que realizó en Nuenen. Lo hizo después de una visita al recién abierto Museo del Reino en Ámsterdam, donde vio obras de otros artistas neerlandeses que ya usaban colores menos obscuros en sus lienzos. (El Rijksmuseum se había inaugurado unos meses antes, el 13 de julio de ese año.)  Aquí ya podemos intuir el cambio que vendría en los tonos de su paleta.

Ésta es la adquisición más importante que el Museo de Brabante Septentrional ha hecho (más de un millón de euros). La acuarela se suma a las obras de Vincent Van Gogh que ya se exhiben ahí con el fin de completar una muestra representativa del periodo en que el artista vivió en esa provincia.

Dada su fragilidad se podrá ver sólo hasta el 19 de marzo de 2017. Tras unos meses de descanso volverá a exhibirse en una vitrina adecuada que permitirá exponerla durante más tiempo.

Hace un par de años tuve oportunidad de visitar Nuenen,  un pequeño pueblo de unos 20 mil habitantes (dos mil 560 en su tiempo), ubicado a 15 minutos de la ciudad de Eindhoven, al sur del país. La vicaría sigue en pie, todavía ocupada por la familia del pastor protestante en turno. Por un callejón lateral se puede ver el jardín, así que cuando vi esta acuarela no me fue difícil imaginar al incipiente artista sentado ahí, con la mirada perdida en el paisaje, tratando de captarlo y reproducirlo en papel, jugando con colores más claros y alegres que los que había estado usando hasta entonces.

Eso me invita a hablarles, a grandes rasgos, de: La vida de Vincent van Gogh hasta ese momento.

Él y sus hermanos nacieron en Zundert, al sur de los Países Bajos, donde su padre era pastor protestante. En 1869, gracias a contactos de su tío Cent, Vincent fue nombrado empleado junior en Goupil& cía., Comerciantes de Arte, en La Haya. La empresa lo mandó durante temporadas a sus oficinas en Londres y París. Su contrato se terminó en 1876 y regresó a casa de sus padres, entonces en Etten, mientras conseguía un nuevo trabajo. Fue profesor adjunto en dos escuelas inglesas. En ese período su convicción religiosa se hizo más fuerte y quiso convertirse en predicador, como su padre y su abuelo. Consiguió un nombramiento por un año como evangelista en el distrito minero belga del Borinage, pero no le renovaron el contrato. Durante su estancia Vincent empezó a copiar dibujos y grabados de Jean-François Millet y otros. Cuando volvió a Etten sus padres estaban felices porque su hijo descarriado parecía haber encontrado su camino.

Desde marzo de 1880 su hermano Theo, que trabajaba en la sucursal de París de Goupil& cía.y empezó a apoyarlo financieramente, le sugirió que se dedicara a ser dibujante o ilustrador de revistas.

En agosto de ese año, Vincent tomó la decisión de convertirse en pintor. Pasó un corto tiempo en La Haya y después en Drenthe, al noroeste del país, donde trabajó sólo tres meses porque se sentía muy sólo. Movido por un impulso, el 5 de diciembre de 1883 tomó el tren rumbo a Nuenen, a donde acababan de mudarse sus padres, pero las fricciones familiares resurgieron. “Recibirme en casa les produce una reticencia similar a acoger a un perro grande y peludo que entra con las patas mojadas, ladra fuerte y les estorba”, le compartió a Theo en una carta.

Poco después de su llegada su madre se cayó al bajar de un tren y se rompió la cadera.  Las tensiones familiares desaparecieron ante el cariño y cuidado que Vincent le prodigó durante los meses que ella estuvo postrada en cama.  Esto no le impidió seguir trabajando a diario. Como en el pueblo había muchos talleres con telares, Vincent les pagaba a los tejedores para que lo dejaran pintarlos mientras trabajaban. Con su enorme deseo por reflejar la vida de la gente sencilla y trabajadora del campo conoció a muchos de los granjeros de los alrededores a quienes captó en distintos momentos de su labor.  El jardín de su casa también le sirvió de inspiración para una serie de dibujos a pluma y para la acuarela que nos ocupa hoy.

En total vivió dos años en Nuenen, de donde partió el 23 de noviembre de 1885. Su estancia ahí fue muy fructífera: produjo 313 dibujos, 193 pinturas, 19 bocetos en cartas, 25 acuarelas y una litografía. En total 551 obras de dos mil 203 que se le conocen, es decir un 25 por ciento.

Vincent vivió después en París (1886-1888), Arlés (1888-1889), Saint-Rémy (1889-1890) y finalmente en Auvers-sur-Oise (1890) donde falleció y está enterrado.

Buscando tesoros ocultos

Se sabe que Van Gogh reutilizó con cierta frecuencia sus lienzos ya pintados. El Museo de Brabante Septentrional desea conocer qué se encuentra bajo la capa de pintura de los cuadros de su autoría que forman parte de su exposición permanente. Por ese motivo, el próximo año realizarán un estudio técnico de cinco obras mediante fotografía de infrarrojos, rayos x, reflectografíay fotografía con luz oblicua. Los resultados se mostrarán en una exposición durante el segundo semestre de 2017. Esperemos a ver qué sorpresas nos darán.

Para mayor información:  www.hnbm.nl

Cualquier comentario relacionado con este artículo, favor de dirigirlo a mestrada@elsoldemexico.com.mx

La provincia de Brabante Septentrional es la tierra que vio nacer a Vincent van Gogh (1853-1890), donde pasó su infancia y parte de su juventud.  Ahí sentó las bases de su carrera como pintor que lo llevarían a desarrollar un estilo muy personal de expresión, poco comprendido en su tiempo pero que hoy es altamente valorado.

Una muestra de este reconocimiento es la adquisición que acaba de hacer el Noordbrabants Museum, ubicado en la ciudad holandesa de Bolduque (capital de Brabante Septentrional): la acuarela “Jardín de la vicaría de Nuenen” que Vincent pintó entre octubre y noviembre de 1885 y que le mencionó a su hermano Theo en una carta: “He hecho otro estudio de otoño del estanque del jardín de la casa. Definitivamente el lugar es como para hacer una pintura”. Por lo que se deduce del resto de la misiva, originalmente era sólo un paisaje y posteriormente agregó los personajes y el perfil de la torre medieval que para ese entonces ya no existía.

Esta acuarela le sirvió como modelo para un óleo que desafortunadamente se perdió durante la Segunda Guerra Mundial. Fue su primer experimento con un tema que más tarde representaría durante su estancia en París (1886) y Arlés (1888): figuras paseando y parejas en un parque o jardín.

Fue uno de los últimos trabajos que realizó en Nuenen. Lo hizo después de una visita al recién abierto Museo del Reino en Ámsterdam, donde vio obras de otros artistas neerlandeses que ya usaban colores menos obscuros en sus lienzos. (El Rijksmuseum se había inaugurado unos meses antes, el 13 de julio de ese año.)  Aquí ya podemos intuir el cambio que vendría en los tonos de su paleta.

Ésta es la adquisición más importante que el Museo de Brabante Septentrional ha hecho (más de un millón de euros). La acuarela se suma a las obras de Vincent Van Gogh que ya se exhiben ahí con el fin de completar una muestra representativa del periodo en que el artista vivió en esa provincia.

Dada su fragilidad se podrá ver sólo hasta el 19 de marzo de 2017. Tras unos meses de descanso volverá a exhibirse en una vitrina adecuada que permitirá exponerla durante más tiempo.

Hace un par de años tuve oportunidad de visitar Nuenen,  un pequeño pueblo de unos 20 mil habitantes (dos mil 560 en su tiempo), ubicado a 15 minutos de la ciudad de Eindhoven, al sur del país. La vicaría sigue en pie, todavía ocupada por la familia del pastor protestante en turno. Por un callejón lateral se puede ver el jardín, así que cuando vi esta acuarela no me fue difícil imaginar al incipiente artista sentado ahí, con la mirada perdida en el paisaje, tratando de captarlo y reproducirlo en papel, jugando con colores más claros y alegres que los que había estado usando hasta entonces.

Eso me invita a hablarles, a grandes rasgos, de: La vida de Vincent van Gogh hasta ese momento.

Él y sus hermanos nacieron en Zundert, al sur de los Países Bajos, donde su padre era pastor protestante. En 1869, gracias a contactos de su tío Cent, Vincent fue nombrado empleado junior en Goupil& cía., Comerciantes de Arte, en La Haya. La empresa lo mandó durante temporadas a sus oficinas en Londres y París. Su contrato se terminó en 1876 y regresó a casa de sus padres, entonces en Etten, mientras conseguía un nuevo trabajo. Fue profesor adjunto en dos escuelas inglesas. En ese período su convicción religiosa se hizo más fuerte y quiso convertirse en predicador, como su padre y su abuelo. Consiguió un nombramiento por un año como evangelista en el distrito minero belga del Borinage, pero no le renovaron el contrato. Durante su estancia Vincent empezó a copiar dibujos y grabados de Jean-François Millet y otros. Cuando volvió a Etten sus padres estaban felices porque su hijo descarriado parecía haber encontrado su camino.

Desde marzo de 1880 su hermano Theo, que trabajaba en la sucursal de París de Goupil& cía.y empezó a apoyarlo financieramente, le sugirió que se dedicara a ser dibujante o ilustrador de revistas.

En agosto de ese año, Vincent tomó la decisión de convertirse en pintor. Pasó un corto tiempo en La Haya y después en Drenthe, al noroeste del país, donde trabajó sólo tres meses porque se sentía muy sólo. Movido por un impulso, el 5 de diciembre de 1883 tomó el tren rumbo a Nuenen, a donde acababan de mudarse sus padres, pero las fricciones familiares resurgieron. “Recibirme en casa les produce una reticencia similar a acoger a un perro grande y peludo que entra con las patas mojadas, ladra fuerte y les estorba”, le compartió a Theo en una carta.

Poco después de su llegada su madre se cayó al bajar de un tren y se rompió la cadera.  Las tensiones familiares desaparecieron ante el cariño y cuidado que Vincent le prodigó durante los meses que ella estuvo postrada en cama.  Esto no le impidió seguir trabajando a diario. Como en el pueblo había muchos talleres con telares, Vincent les pagaba a los tejedores para que lo dejaran pintarlos mientras trabajaban. Con su enorme deseo por reflejar la vida de la gente sencilla y trabajadora del campo conoció a muchos de los granjeros de los alrededores a quienes captó en distintos momentos de su labor.  El jardín de su casa también le sirvió de inspiración para una serie de dibujos a pluma y para la acuarela que nos ocupa hoy.

En total vivió dos años en Nuenen, de donde partió el 23 de noviembre de 1885. Su estancia ahí fue muy fructífera: produjo 313 dibujos, 193 pinturas, 19 bocetos en cartas, 25 acuarelas y una litografía. En total 551 obras de dos mil 203 que se le conocen, es decir un 25 por ciento.

Vincent vivió después en París (1886-1888), Arlés (1888-1889), Saint-Rémy (1889-1890) y finalmente en Auvers-sur-Oise (1890) donde falleció y está enterrado.

Buscando tesoros ocultos

Se sabe que Van Gogh reutilizó con cierta frecuencia sus lienzos ya pintados. El Museo de Brabante Septentrional desea conocer qué se encuentra bajo la capa de pintura de los cuadros de su autoría que forman parte de su exposición permanente. Por ese motivo, el próximo año realizarán un estudio técnico de cinco obras mediante fotografía de infrarrojos, rayos x, reflectografíay fotografía con luz oblicua. Los resultados se mostrarán en una exposición durante el segundo semestre de 2017. Esperemos a ver qué sorpresas nos darán.

Para mayor información:  www.hnbm.nl

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