/ jueves 4 de mayo de 2017

“National Geographic” expone sus imágenes más emblemáticas en París

Por YAGO GRELA

Las fotografías más emblemáticas de National Geographic se exponen desde ayer en el Museo de Historia Natural de París para celebrar el 125 aniversario de la revista, entre ellas el retrato y la mirada de la niña afgana Sharbat Gula, la portada más icónica de la publicación.

“La naturaleza, los descubrimientos, los pueblos y el periodismo, esas cuatro palabras son la esencia de la aventura de National Geographic que hemos querido mostrar”, afirmó el comisario de la exposición y jefe de redacción de la publicación en Francia, Jean-Pierre Vrignaud.

La exposición, que estará abierta hasta el 18 de septiembre, está agrupada en seis secciones, dependiendo de su temática, todas ellas ambientadas en los diferentes universos representados en un centenar de imágenes.

Lo que se puede ver al entrar a la exposición es una pequeña sala blanca, fría, y junto a los espejos que hay en el suelo, imitando al hielo, el visitante puede conocer que las primeras fotografías tratan sobre las expediciones al Polo Norte o al Everest.

“Más lejos, más alto, más profundo”, se llama la sección, y es a lo más profundo a lo que el visitante pasa tras cambiar de sala.

El suelo, las paredes e incluso el techo tienen un color oscuro, casi negro. Junto a la poca luz, una réplica del minisubmarino del capitán francés Jacques-Yves Cousteau y el azul presente en todas las imágenes, el asistente realiza una inmersión a las profundidades del mundo submarino.

“El objetivo de National Geographic es ir a donde la gente no puede llegar”, afirmó la portavoz de la exposición.

Es por ello por lo que la segunda sección cuenta con fotografías de los exploradores más importantes de la historia de la revista, entre ellos Hiram Bingham, quien descubrió el Machu Picchu en 1911.

La tercera sección trata sobre varios de los reportajes más curiosos publicados, como el seguimiento al biólogo Michael Fay, que cruzó a pie el centro de África en 455 días, mientras que la cuarta se centra en los avances fotográficos experimentados en la revista. “Observar, estudiar, comprender la vida animal... y defenderla”, es uno de los objetivos de la publicación, muy relacionado con la quinta sección de la exposición, el mundo animal.

Entre las fotografías destacan por su antigüedad la sacada a una cebra por Carl E. Akeley en 1910, y por su proximidad temporal la de un puma frente al cartel de Hollywood, captada por Steve Winter en 2013.

En la última sala de la exposición se encuentran los retratos más importantes realizados en los 125 años de la revista.

Entre estas imágenes destaca la portada más icónica de la historia de National Geographic, una fotografía conocida en todo el mundo, el retrato de la niña afgana Sharbat Gula, cuya mirada fue captada en 1984 por el fotógrafo Steve McCurry.

Esos ojos verdes transmiten el sufrimiento que había en el campamento paquistaní de Nasir Bagh, donde ella se encontraba durante la guerra de su país contra la invasión soviética.

Por YAGO GRELA

Las fotografías más emblemáticas de National Geographic se exponen desde ayer en el Museo de Historia Natural de París para celebrar el 125 aniversario de la revista, entre ellas el retrato y la mirada de la niña afgana Sharbat Gula, la portada más icónica de la publicación.

“La naturaleza, los descubrimientos, los pueblos y el periodismo, esas cuatro palabras son la esencia de la aventura de National Geographic que hemos querido mostrar”, afirmó el comisario de la exposición y jefe de redacción de la publicación en Francia, Jean-Pierre Vrignaud.

La exposición, que estará abierta hasta el 18 de septiembre, está agrupada en seis secciones, dependiendo de su temática, todas ellas ambientadas en los diferentes universos representados en un centenar de imágenes.

Lo que se puede ver al entrar a la exposición es una pequeña sala blanca, fría, y junto a los espejos que hay en el suelo, imitando al hielo, el visitante puede conocer que las primeras fotografías tratan sobre las expediciones al Polo Norte o al Everest.

“Más lejos, más alto, más profundo”, se llama la sección, y es a lo más profundo a lo que el visitante pasa tras cambiar de sala.

El suelo, las paredes e incluso el techo tienen un color oscuro, casi negro. Junto a la poca luz, una réplica del minisubmarino del capitán francés Jacques-Yves Cousteau y el azul presente en todas las imágenes, el asistente realiza una inmersión a las profundidades del mundo submarino.

“El objetivo de National Geographic es ir a donde la gente no puede llegar”, afirmó la portavoz de la exposición.

Es por ello por lo que la segunda sección cuenta con fotografías de los exploradores más importantes de la historia de la revista, entre ellos Hiram Bingham, quien descubrió el Machu Picchu en 1911.

La tercera sección trata sobre varios de los reportajes más curiosos publicados, como el seguimiento al biólogo Michael Fay, que cruzó a pie el centro de África en 455 días, mientras que la cuarta se centra en los avances fotográficos experimentados en la revista. “Observar, estudiar, comprender la vida animal... y defenderla”, es uno de los objetivos de la publicación, muy relacionado con la quinta sección de la exposición, el mundo animal.

Entre las fotografías destacan por su antigüedad la sacada a una cebra por Carl E. Akeley en 1910, y por su proximidad temporal la de un puma frente al cartel de Hollywood, captada por Steve Winter en 2013.

En la última sala de la exposición se encuentran los retratos más importantes realizados en los 125 años de la revista.

Entre estas imágenes destaca la portada más icónica de la historia de National Geographic, una fotografía conocida en todo el mundo, el retrato de la niña afgana Sharbat Gula, cuya mirada fue captada en 1984 por el fotógrafo Steve McCurry.

Esos ojos verdes transmiten el sufrimiento que había en el campamento paquistaní de Nasir Bagh, donde ella se encontraba durante la guerra de su país contra la invasión soviética.