/ viernes 10 de abril de 2020

Hojas de papel volando | Redes sociales: La casa de cristal

"Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad..."

A Umberto Eco, el gran semiólogo italiano, de plano le caían mal. Algunos le contestaban que era porque ya estaba rebasado y que no entendía a los nuevos tiempos informáticos, que era un elitista o que ya tiempo atrás se había mostrado conservador en lo de la preeminencia del periodismo en papel y no digital... y así.

En todo caso, lo que dijo en 2015 y que divulgó el periódico La Stampa caló fuerte porque era una especie de admonición y regaño, una especie de advertencia y maldición. Lo dijo así:

"Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos rápidamente eran silenciados, pero ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los imbéciles...

Cortesía

"Si la televisión había promovido al tonto del pueblo, ante el cual el espectador se sentía superior, el drama de Internet es que ha promovido al tonto del pueblo como el portador de la verdad”.

Así lo dijo el estudioso de los signos, de su influencia y evolución a través de las distintas variaciones de la cultura y los procesos comunicativos: la semiótica. Y publicó una vasta obra, aunque en 1980 se hizo célebre por su novela “El nombre de la rosa” en la que destaca la importancia de la letra, de la palabra, de los libros, de las bibliotecas y su tragedia. Su personaje se llama “Guillermo de Baskerville” como la tipografía utilizada en periódicos impresos.

Pero internet está ahí. Y ya se consolidó. Y en internet están las redes sociales. Las “benditas redes sociales” como se les ha calificado, aunque las mismas redes son el principio y el fin de las ideas y de la convivencia global y de desarrollo humano, de inteligencia, de intercomunicación, de vínculo, de información, de verdad y mentira, de agobio, de hipnosis individual y colectiva.

Foto EFE

Hoy en día millones de seres humanos. En este mismo momento hay multitudes que intercambian pareceres, que dialogan, que se informan, que se confrontan, que utilizan a las redes sociales para desahogarse, para no estar solos, para convivir, para gritar y pedir auxilio.

Para recibir la petición de auxilio y brindarla, pero también para el engaño, para la mentira, para el chantaje, la extorsión, para el abuso y también, para decirnos que ya no estamos solos, pero si, que estamos muy solos y que esta intercomunicación nos rescata y nos hunde: todo junto, con todas sus contradicciones, virtudes y defectos.

Así que, tan sólo a finales de 2016, según una encuesta de Hootsuite había 2,800 millones de personas que estaban conectadas a redes sociales en el mundo. Y, en el caso de México, de acuerdo con la investigación Digital 2019: México y We Are Social y Hootsuite, hay 88 millones de usuarios activos en redes sociales dentro del país, y de estos, 84 millones son usuarios vía dispositivo móvil.

‘Estos 88 millones corresponden al 67% de la población del país. Otro dato importante traído por esta investigación es el tiempo en promedio diario que pasan los mexicanos en redes sociales: 3 horas 12min, con una edad mayoritaria de 18 a 34 años.’

Pero ¿qué es eso de ‘redes sociales’? A saber, (lo dicen los libros): ‘Las redes sociales, en el mundo virtual, son sitios y aplicaciones que operan en niveles diversos – como el profesional, de relación, entre otros – pero siempre permitiendo el intercambio de información entre personas y/o empresas. Cuando hablamos de red social, lo que viene a la mente en primer lugar son sitios como Facebook, Twitter, Whatsapp, LinkedIn, Instagram...’

Foto: Pixabay

Se dice que ‘todo comenzó en 1997 con la aparición del sitio SixDegrees.com, el que es considerado por muchos como la primera red social moderna, pues dejaba a los usuarios tener un perfil y sumar a otros participantes en un formato parecido a lo que conocemos hoy. El sitio en su mejor momento llegó a tener 3.5 millones de miembros, aunque cerró en 2001.’ En adelante nada sería igual:

‘Ya en este siglo y sobre todo en Estados Unidos, surgieron páginas dirigidas a la interacción entre usuarios: Friendster, MySpace, Orkut y hi5. Muchas de las redes sociales más populares hoy, surgieron en esa época, como LinkedIn.

Pero las grandes redes sociales que son más utilizadas en México aparecerían poco a poco, con un impacto inusitado, creando una nueva generación de seres humanos dispuestos a perderse en el infinito sideral mediante diálogos y la visión de un mundo vertiginoso que no se detiene, que no se contiene, que no respira y que lanza sus mensajes cada segundo en millares.

Facebook, por ejemplo. Al principio fue una red de intercomunicación surgida el 4 de febrero de 2004 y diseñada Mark Zuckerberg, junto con otros estudiantes de la Universidad de Harvard. Pronto se dieron cuenta de las virtudes de ese modelo y lo abrieron al público. En cuestión de meses ya estaba en todo Estados Unidos y de ahí al mundo: Comenzó sus andanzas en español en 2008.

Foto Reuters

Para 2019 Facebook tenía 2.7 mil millones de usuarios activos mensuales. Aparte tiene 2.1 mil millones de usuarios que visitan otras de sus redes como Whatsapp, Instagram o Messenger.

Twitter fue una idea de Jack Dorsey y nació el 21 de marzo de 2006 como proyecto de investigación dentro de Obvious, una empresa situada en San Francisco e Inspirado en el auge de Flickr. Twitter se llamó en un principio twttr dentro de la compañía y a nivel interno para más tarde convertirse en la compañía que es hoy. La idea original era intercomunicar gente por medio de eso: de un ‘gorjeo’ de 140 palabras (hoy más) y se ha consolidado como la segunda red mundial más importante, con 330 millones de usuarios hasta abril de 2019.

Y de ahí en adelante el auge de redes como Whatsapp que nació en 2009 y que, como hemos visto, fue adquirida por Facebook y dice contar con 2 mil millones de usuarios en el mundo a principios de 2020... Y más, como Instagram, YouTube y su enorme potencial, LinkedIn del tipo operativo y utilitario... Y así.

Las cuentas que publiquen este tipo de contenidos perderán beneficios que les permiten monetizar sus videos o la publicación de publicidad / Foto: Reuters

Mucho más hay en el mundo de las redes sociales. Todas ellas con esa fuerza casi devastadora de tiempos, de vidas concentradas en una pantalla, de seres humanos volcados en sí mismos, pero entregados a la comunicación virtual en donde se conocen códigos, imágenes, ideales de vida, ensueño y debilidades humana.

Con toda frecuencia estas redes han sido factor de divulgación política; discordia o de propaganda, pues han sido utilizadas ya para impulsar o bloquear. Ya para favorecer a un político, a un partido político, a un gobierno, como también para descalificarlos y acusarlos de tanto.

El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, por ejemplo, ha dado muestras de cómo estas redes sociales pueden estar al servicio de un gobierno. Día a día envía sus famosos “tweets” que sacuden a la opinión pública de su país y al mundo. Da mucha lata el señor.

Foto: AFP

Es ahí en donde publicó sus acusaciones en contra de México y lo mexicano; desde ahí anunciaba la ‘incapacidad’ de los mexicanos para entender lo que ocurre en el mundo: son “violadores”; “drogadictos”; “flojos”, “criminales” ... y tanto más...

Y en esta parte, las redes sociales son también vía para la crueldad y la mentira; para el abuso y para el engaño; para inventar hechos o circunstancias como también para obtener beneficios malvados.

Pero también hay quienes, a través de las redes sociales se aproximan, estrechan la mano, apoyan, ayudan, establecen vínculos humanos por la esencia de cada uno. Es el hecho consumado de la comunicación como una forma de ampliar al mundo y estrechar los lazos entre humanos.

¿Quién lo iba a decir para muchos de nosotros cuando había que hacer fila en las casetas telefónicas y hacer breves llamadas de a “veinte centavos”? (“ya te cayó el veinte”) y cuando los famosos teléfonos o no funcionaban o habían sido robados si éstos eran públicos o, como cuando había que pagar por hacer una llamada “en la tienda de la esquina”. O los telegramas de pago por palabra. O el teletipo que hacía tanto ruido. O luego los maravillosos “fax” que nos tenían con la cara de azoro.

Hoy el mundo es diferente. Pequeño porque se trae en las manos. En un aparato de teléfono ‘con internet’ y desde el cual ver y hablar, percibir y casi tocar al mundo entero es posible... para bien y para mal. Y ahí está puesta la mirada de todos en algo o en alguien. O en nada.


joelhsantiago@gmail.com

A Umberto Eco, el gran semiólogo italiano, de plano le caían mal. Algunos le contestaban que era porque ya estaba rebasado y que no entendía a los nuevos tiempos informáticos, que era un elitista o que ya tiempo atrás se había mostrado conservador en lo de la preeminencia del periodismo en papel y no digital... y así.

En todo caso, lo que dijo en 2015 y que divulgó el periódico La Stampa caló fuerte porque era una especie de admonición y regaño, una especie de advertencia y maldición. Lo dijo así:

"Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos rápidamente eran silenciados, pero ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los imbéciles...

Cortesía

"Si la televisión había promovido al tonto del pueblo, ante el cual el espectador se sentía superior, el drama de Internet es que ha promovido al tonto del pueblo como el portador de la verdad”.

Así lo dijo el estudioso de los signos, de su influencia y evolución a través de las distintas variaciones de la cultura y los procesos comunicativos: la semiótica. Y publicó una vasta obra, aunque en 1980 se hizo célebre por su novela “El nombre de la rosa” en la que destaca la importancia de la letra, de la palabra, de los libros, de las bibliotecas y su tragedia. Su personaje se llama “Guillermo de Baskerville” como la tipografía utilizada en periódicos impresos.

Pero internet está ahí. Y ya se consolidó. Y en internet están las redes sociales. Las “benditas redes sociales” como se les ha calificado, aunque las mismas redes son el principio y el fin de las ideas y de la convivencia global y de desarrollo humano, de inteligencia, de intercomunicación, de vínculo, de información, de verdad y mentira, de agobio, de hipnosis individual y colectiva.

Foto EFE

Hoy en día millones de seres humanos. En este mismo momento hay multitudes que intercambian pareceres, que dialogan, que se informan, que se confrontan, que utilizan a las redes sociales para desahogarse, para no estar solos, para convivir, para gritar y pedir auxilio.

Para recibir la petición de auxilio y brindarla, pero también para el engaño, para la mentira, para el chantaje, la extorsión, para el abuso y también, para decirnos que ya no estamos solos, pero si, que estamos muy solos y que esta intercomunicación nos rescata y nos hunde: todo junto, con todas sus contradicciones, virtudes y defectos.

Así que, tan sólo a finales de 2016, según una encuesta de Hootsuite había 2,800 millones de personas que estaban conectadas a redes sociales en el mundo. Y, en el caso de México, de acuerdo con la investigación Digital 2019: México y We Are Social y Hootsuite, hay 88 millones de usuarios activos en redes sociales dentro del país, y de estos, 84 millones son usuarios vía dispositivo móvil.

‘Estos 88 millones corresponden al 67% de la población del país. Otro dato importante traído por esta investigación es el tiempo en promedio diario que pasan los mexicanos en redes sociales: 3 horas 12min, con una edad mayoritaria de 18 a 34 años.’

Pero ¿qué es eso de ‘redes sociales’? A saber, (lo dicen los libros): ‘Las redes sociales, en el mundo virtual, son sitios y aplicaciones que operan en niveles diversos – como el profesional, de relación, entre otros – pero siempre permitiendo el intercambio de información entre personas y/o empresas. Cuando hablamos de red social, lo que viene a la mente en primer lugar son sitios como Facebook, Twitter, Whatsapp, LinkedIn, Instagram...’

Foto: Pixabay

Se dice que ‘todo comenzó en 1997 con la aparición del sitio SixDegrees.com, el que es considerado por muchos como la primera red social moderna, pues dejaba a los usuarios tener un perfil y sumar a otros participantes en un formato parecido a lo que conocemos hoy. El sitio en su mejor momento llegó a tener 3.5 millones de miembros, aunque cerró en 2001.’ En adelante nada sería igual:

‘Ya en este siglo y sobre todo en Estados Unidos, surgieron páginas dirigidas a la interacción entre usuarios: Friendster, MySpace, Orkut y hi5. Muchas de las redes sociales más populares hoy, surgieron en esa época, como LinkedIn.

Pero las grandes redes sociales que son más utilizadas en México aparecerían poco a poco, con un impacto inusitado, creando una nueva generación de seres humanos dispuestos a perderse en el infinito sideral mediante diálogos y la visión de un mundo vertiginoso que no se detiene, que no se contiene, que no respira y que lanza sus mensajes cada segundo en millares.

Facebook, por ejemplo. Al principio fue una red de intercomunicación surgida el 4 de febrero de 2004 y diseñada Mark Zuckerberg, junto con otros estudiantes de la Universidad de Harvard. Pronto se dieron cuenta de las virtudes de ese modelo y lo abrieron al público. En cuestión de meses ya estaba en todo Estados Unidos y de ahí al mundo: Comenzó sus andanzas en español en 2008.

Foto Reuters

Para 2019 Facebook tenía 2.7 mil millones de usuarios activos mensuales. Aparte tiene 2.1 mil millones de usuarios que visitan otras de sus redes como Whatsapp, Instagram o Messenger.

Twitter fue una idea de Jack Dorsey y nació el 21 de marzo de 2006 como proyecto de investigación dentro de Obvious, una empresa situada en San Francisco e Inspirado en el auge de Flickr. Twitter se llamó en un principio twttr dentro de la compañía y a nivel interno para más tarde convertirse en la compañía que es hoy. La idea original era intercomunicar gente por medio de eso: de un ‘gorjeo’ de 140 palabras (hoy más) y se ha consolidado como la segunda red mundial más importante, con 330 millones de usuarios hasta abril de 2019.

Y de ahí en adelante el auge de redes como Whatsapp que nació en 2009 y que, como hemos visto, fue adquirida por Facebook y dice contar con 2 mil millones de usuarios en el mundo a principios de 2020... Y más, como Instagram, YouTube y su enorme potencial, LinkedIn del tipo operativo y utilitario... Y así.

Las cuentas que publiquen este tipo de contenidos perderán beneficios que les permiten monetizar sus videos o la publicación de publicidad / Foto: Reuters

Mucho más hay en el mundo de las redes sociales. Todas ellas con esa fuerza casi devastadora de tiempos, de vidas concentradas en una pantalla, de seres humanos volcados en sí mismos, pero entregados a la comunicación virtual en donde se conocen códigos, imágenes, ideales de vida, ensueño y debilidades humana.

Con toda frecuencia estas redes han sido factor de divulgación política; discordia o de propaganda, pues han sido utilizadas ya para impulsar o bloquear. Ya para favorecer a un político, a un partido político, a un gobierno, como también para descalificarlos y acusarlos de tanto.

El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, por ejemplo, ha dado muestras de cómo estas redes sociales pueden estar al servicio de un gobierno. Día a día envía sus famosos “tweets” que sacuden a la opinión pública de su país y al mundo. Da mucha lata el señor.

Foto: AFP

Es ahí en donde publicó sus acusaciones en contra de México y lo mexicano; desde ahí anunciaba la ‘incapacidad’ de los mexicanos para entender lo que ocurre en el mundo: son “violadores”; “drogadictos”; “flojos”, “criminales” ... y tanto más...

Y en esta parte, las redes sociales son también vía para la crueldad y la mentira; para el abuso y para el engaño; para inventar hechos o circunstancias como también para obtener beneficios malvados.

Pero también hay quienes, a través de las redes sociales se aproximan, estrechan la mano, apoyan, ayudan, establecen vínculos humanos por la esencia de cada uno. Es el hecho consumado de la comunicación como una forma de ampliar al mundo y estrechar los lazos entre humanos.

¿Quién lo iba a decir para muchos de nosotros cuando había que hacer fila en las casetas telefónicas y hacer breves llamadas de a “veinte centavos”? (“ya te cayó el veinte”) y cuando los famosos teléfonos o no funcionaban o habían sido robados si éstos eran públicos o, como cuando había que pagar por hacer una llamada “en la tienda de la esquina”. O los telegramas de pago por palabra. O el teletipo que hacía tanto ruido. O luego los maravillosos “fax” que nos tenían con la cara de azoro.

Hoy el mundo es diferente. Pequeño porque se trae en las manos. En un aparato de teléfono ‘con internet’ y desde el cual ver y hablar, percibir y casi tocar al mundo entero es posible... para bien y para mal. Y ahí está puesta la mirada de todos en algo o en alguien. O en nada.


joelhsantiago@gmail.com

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