/ viernes 5 de junio de 2020

Hojas de papel volando | The Beatles “Quiero estrechar tu mano...”

Desde 1964 había llegado a México un grupo inglés de mucha monta y gusto. Era de Liverpool y se llamaban The Beatles

Llegué al muy querido y muy leal y muy bien recordado Distrito Federal en el mero mole de la época de la melena, de los pantalones aguados de “pata de elefante” –de terlenka, por supuesto-, a los “Crece Crescencio crece”, zapatos, y a las camisas floridas que eran un poco el “If you're going to San Francisco, be sure to wear some flowers in your hair...” aquella rola de Scott McKenzie que en 1967 fue casi un himno hippie.

En 1968 había una especie de explosión mundial con la puesta en práctica de las libertades individuales. Millones de jóvenes de entonces habían tomado ya las riendas de su vida lúdica y, por ejemplo, en la música, decidieron dejar atrás las tonadas con bolitas de naftalina, las melosas y caramelosas melodías, para ponerse a escuchar y sentir canciones que les decían otra cosa.


Foto: Instagram The Beatles

Ya desde 1964 había llegado a México un grupo inglés de mucha monta y gusto. Era de Liverpool y se llamaban The Beatles. Esta banda vino a sacudir fuerte aquella polilla musical que se había tardado un buen rato, aunque en los cincuenta Elvis Presley y otros, desde Estados Unidos, lanzaron su grito de “¡Aquí estamos!” con ritmos frenéticos de rock and roll-soul... “Let's rock everybody, let's rock. Everybody in the whole cell block was dancin' to the Jailhouse Rock...”

Y para no quedarnos en calidad de “what!”, había los buenos covers de estas rolas en México: las de Los Rebeldes del Rock, Los Teen Tops, Los Hooligans, Los camisas negras...; “Rock-rock-rock del angelito-Rock-rock-rock del angelito...” marcaba Johny Laboriel... o hasta medio fresonas como Los Carrión con aquella: “Para abril o para mayo, veré, que me ofrezcas la primera prueba de amor...” ¡Ooooooorale’s!

Pero en 1968, que es cuando llegué al DF para entrar a la secundaria 68, en donde me hacían bullying por mi forma de hablar oaxaqueño y de vagar en solitario. Pero eso es otra cosa, nada dramática, por supuesto, porque también era muy bueno para “esperar a la salida” al que se pusiera al brinco.


Foto: Reuters

Los Beatles eran otra cosa. ¿En qué radicaba la novedad? Pues en eso, que era otro ritmo, digamos una acertadísima y sofisticada amalgama de estilos que llevaría la música pop a todos los públicos y preludió géneros posteriores; y con letras no decían nada del otro mundo, pero eran frescas y novedosas en su forma de decirlo: Otros ritmos, otros compases, otra armonía y algo ahí que se nos metía en el coco como si retumbara en sus centros la tierra.

Muchos de los jóvenes comenzaron a usar melena a lo ‘onda inglesa’, que era el cabello largo; a comportarse con más libertad sin romper las reglas familiares aunque sí se volvieron más rezongones frente eso de “¡Córtate esas mechas de la cabeza, pareces mujer!”. Nada: nunca más el casquete corto. Y así... A finales de los sesenta ya se había establecido en México la “Beatlemanía”.

Y nos hacíamos de vida y obra del “Cuarteto de Liverpool” que se oía por todos lados, pero en particular por aquellos años en la radio, y de la radio estaciones rockeras como “¡Xerpm-FM: Transmitiendo desde el piso 38 de la Torre Latinoamericana-Radio Fórmula!”... “Exitos 790”... “Radio mil”... y así... (Luego sabríamos que el paso del tiempo había ocurrido cuando de pronto escuchamos nuestros éxitos de entonces en “Radio Universal: 107.3 FM”, la estación de la nostalgia que le quitó auditorio a “6.20: La música que llegó para quedarse”).

Supimos que ‘los integrantes de The Beatles fueron John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr (quien sustituyó a Peter Best); que, aunque se sabe que el grupo comenzó sus andanzas musicales a mitad de los cincuenta con John Lennon y su amigo Peter Shotton (que dejaría poco después al grupo); que Lennon y Shotton primero formaron a The Quarrymen, al cual se sumó Paul McCartney y más tarde por George Harrison.

Que ‘The Quarrymen comenzó a tocar en diversos locales de Liverpool, momento en el que se les unió el bajista Stuart Sutcliffe. Ya por entonces incorporaron una batería. El nombre del grupo tuvo variaciones: Desde Johnny and the Moondogs hasta The Silver Beatles y finalmente The Beatles en 1960. Que beetle significa escarabajo y que del juego de palabras beat significa golpe.

Foto: Reuters

La verdad es que por entonces andaban ‘piqui-bajos’. Pero a finales de 1961, luego de escucharles en una actuación en The Cavern, en Liverpool, el comerciante mueblero y especialista en música y venta de discos, Brian Epstein, se sorprendió con aquel grupo que al mismo tiempo mostraba una gran frescura y simpatía en el escenario, como también calidad musical. Ya desde entonces Los Beatles componían sus propias rolas.

Así que para no verlos rodando por el mundo sin parar, se ofreció a ser su representante artístico a cambio del 25% del total de las ganancias del grupo. Y tal como fue. Pronto colocó a los jóvenes en la radio y consiguió que grabaran de manera profesional sus éxitos iniciales: El primero de ellos de 1962 fue un disco que se llamó: “Love me do”...: “Love-love me do; you know I love you; and always be true... so pleeeeeeeese...” Con toda su sencillez, se volvió un éxito inmediato... Era otro ritmo para decir de otro modo, lo mismo.

Epstein les dio un nuevo look. Les hizo dejar los pantalones vaqueros y chamarras de cuero, por elegantes sacos obscuros; peinado de casco con cabello largo. Así aparecieron de pronto en las listas de éxitos del Reino Unido.

En 1963, vino “Please, please me” enseguida “From me to you” y “She loves you”. A partir de ahí surgiría el fenómeno mundial denominado “Beatlemanía”... y así por casi una década de un número muy importante de éxitos y de dificultades internas en el grupo.

Por supuesto hubo un proceso de evolución musical en The Beatles. De aquellas primeras canciones amorosas y dulzonas, pasaron a temas más formales y definitivamente más conceptuales. Comenzaron a experimentar nuevas técnicas para crear innovadores efectos musicales, los registros de su música se ampliaron y dieron entrada al blues, al country, a parodias de los años veinte, a influencias orientales y a la crítica social; elementos que quedaron armónicamente integrados en el sonido Beatle.

Así que en 1966 apareció “Revolver” que contenía ya un puñado de canciones musicalmente novedosas y alejadas en su letras de los estereotipos amorosos: “Taxman”, “Eleanor Rigby”, “Tomorrow never knows”. “Al año siguiente se intensificó su contacto con las drogas psicodélicas (especialmente el LSD), con el movimiento hippie y con el misticismo oriental, encarnado en la figura del Maharishi Mahesh Yogi, a quien acompañaron a la India.”

Todo esto sirvió para crear la obra Beatle que se considera más revolucionaria: “Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band” (1967), un elepé que marcó el nacimiento de la música psicodélica. Fue un rotundo éxito mundial para el grupo británico, que alcanzó el número uno en las listas de casi todo el mundo. Era, según ellos, su “álbum más conceptual”.

El 30 de enero de 1969 el Cuarteto de Liverpool tocó en el edificio de Savile Row / ESPECIAL

Pero mientras son peras o son perones. En México el 68 fue año trágico, pero también el año en el que aquellos jóvenes ‘ya habían probado la libertad, y les gustó’. Un movimiento grande comenzó por un “quítame estas pajas” y demostró la fuerza de los muchachos; su capacidad de exigir; su nobleza para organizarse y ser uno y todos... Pero también aquel 2 de octubre en Tlatelolco el gobierno en turno mostró sus fauces criminales. Mató a muchos de ellos.

A partir de entonces México ya no sería el mismo. Ya todo habría de cambiar, para bien o para mal. Ya las cosas no podrían ser la complacencia y el ‘dejar hacer’.

El inicio de la ruta hacia un nuevo orden y hacia la democracia estaba marcado ya, por aquellos jóvenes de pantalón de mezclilla, de tubo, con libros bajo el brazo y un montón de sueños para su futuro y para lo que, como sin proponérselo, heredaron a su país: un sentido propio de la libertad.

Y como fondo, ese año 68 se escuchaba “Hey Jude”... “Obladi-obladá”... “Lady Maddona”... y tantas más... El mundo comenzó una nueva etapa. Y para construirla los chamacos de entonces, los que éramos nuevos en el mundo nuevo, iniciamos la ruta de ese “Largo y sinuoso camino” de la vida...

When I get older losing my hair, many years from now... Will you still be sending me a Valentine...

Birthday greetings bottle of wine?...”


joelhsantiago@gmail.com


Lee más:

Llegué al muy querido y muy leal y muy bien recordado Distrito Federal en el mero mole de la época de la melena, de los pantalones aguados de “pata de elefante” –de terlenka, por supuesto-, a los “Crece Crescencio crece”, zapatos, y a las camisas floridas que eran un poco el “If you're going to San Francisco, be sure to wear some flowers in your hair...” aquella rola de Scott McKenzie que en 1967 fue casi un himno hippie.

En 1968 había una especie de explosión mundial con la puesta en práctica de las libertades individuales. Millones de jóvenes de entonces habían tomado ya las riendas de su vida lúdica y, por ejemplo, en la música, decidieron dejar atrás las tonadas con bolitas de naftalina, las melosas y caramelosas melodías, para ponerse a escuchar y sentir canciones que les decían otra cosa.


Foto: Instagram The Beatles

Ya desde 1964 había llegado a México un grupo inglés de mucha monta y gusto. Era de Liverpool y se llamaban The Beatles. Esta banda vino a sacudir fuerte aquella polilla musical que se había tardado un buen rato, aunque en los cincuenta Elvis Presley y otros, desde Estados Unidos, lanzaron su grito de “¡Aquí estamos!” con ritmos frenéticos de rock and roll-soul... “Let's rock everybody, let's rock. Everybody in the whole cell block was dancin' to the Jailhouse Rock...”

Y para no quedarnos en calidad de “what!”, había los buenos covers de estas rolas en México: las de Los Rebeldes del Rock, Los Teen Tops, Los Hooligans, Los camisas negras...; “Rock-rock-rock del angelito-Rock-rock-rock del angelito...” marcaba Johny Laboriel... o hasta medio fresonas como Los Carrión con aquella: “Para abril o para mayo, veré, que me ofrezcas la primera prueba de amor...” ¡Ooooooorale’s!

Pero en 1968, que es cuando llegué al DF para entrar a la secundaria 68, en donde me hacían bullying por mi forma de hablar oaxaqueño y de vagar en solitario. Pero eso es otra cosa, nada dramática, por supuesto, porque también era muy bueno para “esperar a la salida” al que se pusiera al brinco.


Foto: Reuters

Los Beatles eran otra cosa. ¿En qué radicaba la novedad? Pues en eso, que era otro ritmo, digamos una acertadísima y sofisticada amalgama de estilos que llevaría la música pop a todos los públicos y preludió géneros posteriores; y con letras no decían nada del otro mundo, pero eran frescas y novedosas en su forma de decirlo: Otros ritmos, otros compases, otra armonía y algo ahí que se nos metía en el coco como si retumbara en sus centros la tierra.

Muchos de los jóvenes comenzaron a usar melena a lo ‘onda inglesa’, que era el cabello largo; a comportarse con más libertad sin romper las reglas familiares aunque sí se volvieron más rezongones frente eso de “¡Córtate esas mechas de la cabeza, pareces mujer!”. Nada: nunca más el casquete corto. Y así... A finales de los sesenta ya se había establecido en México la “Beatlemanía”.

Y nos hacíamos de vida y obra del “Cuarteto de Liverpool” que se oía por todos lados, pero en particular por aquellos años en la radio, y de la radio estaciones rockeras como “¡Xerpm-FM: Transmitiendo desde el piso 38 de la Torre Latinoamericana-Radio Fórmula!”... “Exitos 790”... “Radio mil”... y así... (Luego sabríamos que el paso del tiempo había ocurrido cuando de pronto escuchamos nuestros éxitos de entonces en “Radio Universal: 107.3 FM”, la estación de la nostalgia que le quitó auditorio a “6.20: La música que llegó para quedarse”).

Supimos que ‘los integrantes de The Beatles fueron John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr (quien sustituyó a Peter Best); que, aunque se sabe que el grupo comenzó sus andanzas musicales a mitad de los cincuenta con John Lennon y su amigo Peter Shotton (que dejaría poco después al grupo); que Lennon y Shotton primero formaron a The Quarrymen, al cual se sumó Paul McCartney y más tarde por George Harrison.

Que ‘The Quarrymen comenzó a tocar en diversos locales de Liverpool, momento en el que se les unió el bajista Stuart Sutcliffe. Ya por entonces incorporaron una batería. El nombre del grupo tuvo variaciones: Desde Johnny and the Moondogs hasta The Silver Beatles y finalmente The Beatles en 1960. Que beetle significa escarabajo y que del juego de palabras beat significa golpe.

Foto: Reuters

La verdad es que por entonces andaban ‘piqui-bajos’. Pero a finales de 1961, luego de escucharles en una actuación en The Cavern, en Liverpool, el comerciante mueblero y especialista en música y venta de discos, Brian Epstein, se sorprendió con aquel grupo que al mismo tiempo mostraba una gran frescura y simpatía en el escenario, como también calidad musical. Ya desde entonces Los Beatles componían sus propias rolas.

Así que para no verlos rodando por el mundo sin parar, se ofreció a ser su representante artístico a cambio del 25% del total de las ganancias del grupo. Y tal como fue. Pronto colocó a los jóvenes en la radio y consiguió que grabaran de manera profesional sus éxitos iniciales: El primero de ellos de 1962 fue un disco que se llamó: “Love me do”...: “Love-love me do; you know I love you; and always be true... so pleeeeeeeese...” Con toda su sencillez, se volvió un éxito inmediato... Era otro ritmo para decir de otro modo, lo mismo.

Epstein les dio un nuevo look. Les hizo dejar los pantalones vaqueros y chamarras de cuero, por elegantes sacos obscuros; peinado de casco con cabello largo. Así aparecieron de pronto en las listas de éxitos del Reino Unido.

En 1963, vino “Please, please me” enseguida “From me to you” y “She loves you”. A partir de ahí surgiría el fenómeno mundial denominado “Beatlemanía”... y así por casi una década de un número muy importante de éxitos y de dificultades internas en el grupo.

Por supuesto hubo un proceso de evolución musical en The Beatles. De aquellas primeras canciones amorosas y dulzonas, pasaron a temas más formales y definitivamente más conceptuales. Comenzaron a experimentar nuevas técnicas para crear innovadores efectos musicales, los registros de su música se ampliaron y dieron entrada al blues, al country, a parodias de los años veinte, a influencias orientales y a la crítica social; elementos que quedaron armónicamente integrados en el sonido Beatle.

Así que en 1966 apareció “Revolver” que contenía ya un puñado de canciones musicalmente novedosas y alejadas en su letras de los estereotipos amorosos: “Taxman”, “Eleanor Rigby”, “Tomorrow never knows”. “Al año siguiente se intensificó su contacto con las drogas psicodélicas (especialmente el LSD), con el movimiento hippie y con el misticismo oriental, encarnado en la figura del Maharishi Mahesh Yogi, a quien acompañaron a la India.”

Todo esto sirvió para crear la obra Beatle que se considera más revolucionaria: “Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band” (1967), un elepé que marcó el nacimiento de la música psicodélica. Fue un rotundo éxito mundial para el grupo británico, que alcanzó el número uno en las listas de casi todo el mundo. Era, según ellos, su “álbum más conceptual”.

El 30 de enero de 1969 el Cuarteto de Liverpool tocó en el edificio de Savile Row / ESPECIAL

Pero mientras son peras o son perones. En México el 68 fue año trágico, pero también el año en el que aquellos jóvenes ‘ya habían probado la libertad, y les gustó’. Un movimiento grande comenzó por un “quítame estas pajas” y demostró la fuerza de los muchachos; su capacidad de exigir; su nobleza para organizarse y ser uno y todos... Pero también aquel 2 de octubre en Tlatelolco el gobierno en turno mostró sus fauces criminales. Mató a muchos de ellos.

A partir de entonces México ya no sería el mismo. Ya todo habría de cambiar, para bien o para mal. Ya las cosas no podrían ser la complacencia y el ‘dejar hacer’.

El inicio de la ruta hacia un nuevo orden y hacia la democracia estaba marcado ya, por aquellos jóvenes de pantalón de mezclilla, de tubo, con libros bajo el brazo y un montón de sueños para su futuro y para lo que, como sin proponérselo, heredaron a su país: un sentido propio de la libertad.

Y como fondo, ese año 68 se escuchaba “Hey Jude”... “Obladi-obladá”... “Lady Maddona”... y tantas más... El mundo comenzó una nueva etapa. Y para construirla los chamacos de entonces, los que éramos nuevos en el mundo nuevo, iniciamos la ruta de ese “Largo y sinuoso camino” de la vida...

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joelhsantiago@gmail.com


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