/ viernes 3 de enero de 2020

La dichosa palabra | Su erudición los mantiene vigentes

Los conductores de uno de los programas más exitosos de Canal 22 hablan de la educación, la lectura y sus 17 años en La Dichosa Palabra

Laura García, Pablo Boullosa, Eduardo Casar y Germán Ortega son las estrellas de Canal 22 y han levantado por 17 años un programa dedicado a las letras. Se trata de La Dichosa Palabra, un programa cultural que ha sobrevivido a diversos cambios administrativos, estéticos y de contenidos, pero no así de sus conductores y sus opiniones.

Laura no deja de platicar, de arreglarse el cabello ni de acomodarse el micrófono antes de comenzar el programa, Eduardo hace chistes y discute con Germán Ortega, en cambio Pablo Boullosa lee un libro en voz alta mientras los demás van al baño al terminar la grabación del programa semanal.

Hay un ambiente de amistad, es evidente, y el intercambio de palabras nunca para, ni siquiera cuando todos se sientan abajo del set de grabación antes de ser entrevistados.

“¿Tu naciste con la luna de plata y con alma de pirata?”, le dice Pablo a Eduardo, “no, soy de patente original” contesta, “yo nací el día que nacieron todas las flores”, se le escucha decir a Germán, mientras Laura se queja “¡Ay ya! ahora resulta”, para rematar Eduardo dice, “cuando El Principito creció se volvió El Príncipe de Maquiavelo, y luego el Príncipe idiota de Dostoievski”.

Para Laura la lectura no debe de ser obligatoria, no le importa cuántos libros se leen al año si no lo que dejan en cada quien, Eduardo se considera un analfabeta funcional en matemáticas, Pablo cree que es responsabilidad de todos la educación de los niños y Germán subraya la importancia de generar la lectura por el simple gusto de leer.

Foto: Ernesto Muñoz | El Sol de México


¿En México se lee poco?

Germán: Yo creo que depende con quién te compares, ahorita que venimos de la feria de Guadalajara diríamos que no leemos tan poco, si tenemos una feria tan importante que además no es en la capital, probablemente no sería tan poco comparativamente con otros países. Ahora si pensamos en países con mayores recursos, porque no cabe duda de que leer requiere de un tiempo que le vas a robar al trabajo, las sociedades privilegiadas tendrán más posibilidad para jugar y también para leer.

Laura: Yo no estoy de acuerdo con eso, uno de los países con mayor índice de lectura es la India y si lo comparas con los índices económicos mundiales, hay mucha pobreza, pero mucha tecnología.

Yo creo que lo que hace México es comprar muchos libros y lo que no tenemos es un medidor que cuantifique esas lecturas, lo que nos pasa mucho en las encuestas, es que no decimos la verdad, entonces decimos que leemos o que no, porque consideramos que una revista no es lectura.

Pero creo que nos falta mucho por hacer para convertir la lectura en un acto no solamente recreativo sino realmente transformador, a nosotros nos preguntan, ¿cuántos libros leen al año?, pues ¿qué más da?, puedes haber leído uno pero que realmente fue trasformador, o has podido leer 50 donde nada mas juntaste palabras, tiene que ver más con qué se elije para leer y qué te supone a ti, tenemos que aprender a acercarnos a ese tipo de lectura.

¿Somos analfabetos funcionales?

Eduardo: Yo no sé, es lo mismo, la cuestión de las estadísticas, yo hablando de experiencias personales de círculos cercanos no podría apreciar eso. México es un país con 300 millones de habitantes o no sé cuantos, y a la hora que se hacen los índices de lectura en Islandia, por ejemplo, en donde sólo está Bjork, dos que la escuchan y uno que la graba pues ellos leen mucho, porque además tienen un invierno de unos ocho meses y te da para leer.

Pablo: No tantos, somos como 120 millones…

E: Los criterios para medir eso son muy difíciles. Yo soy analfabeto funcional en muchas cosas, matemático, por ejemplo, sí estudié, pasé los exámenes con buenas calificaciones incluso, pero me considero analfabeto funcional en matemáticas y ahí vuelven a aparecer los criterios de cómo se miden esas cosas.

Foto: Ernesto Muñoz | El Sol de México

¿De quién es la obligación de fomentar la lectura?, ¿Del Estado, de los gobiernos, de la familia?

L: Yo creo que obligación no debería ser nunca, debemos de alguna manera propiciar estas herramientas, que haya libros que haya materiales de calidad, pero en México tenemos exponentes importantísimos como para tener un número de lectores altísimo.

E: A mí sí me gusta lo de obligar, hay obligaciones para tener derechos y una de las obligaciones es pasar los cursos escolares, una de las obligaciones es fomentar el conocimiento con los alumnos, una de las obligaciones de las familias es que no sean brutos sus hijos y la educación es obligatoria sí interviene el Estado y sí interviene la familia.

P: Pero hay una responsabilidad compartida, uno de los problemas de la educación pública es que ha creado la idea de que es tarea del Estado educar a los hijos y ya no es tarea de la familia y pasa hasta en las escuelas privadas, entonces la mera institución escolar crea la idea de que es una responsabilidad de dicha institución, cuando en realidad es una tarea común de todos, en la que los padres de familia tienen que involucrarse.

Y para citar un viejo refrán africano de mi maestro José Antonio Marina, podemos decir que para educar un niño hace falta toda una tribu, es decir es responsabilidad de todos, no solamente de la escuela de los maestros sino de todos.

G: Sí porque en la formación de todo ser humano hay una educación informal en la casa, yo trabajo en urbanismo, caminar por una calle ya te está de alguna manera formando en algún sentido.

Y un poco en lo obligatorio o no de los libros, la vida humana es como un juego en el cual tiene que haber reglas, ciertos límites, obstáculos que nos gustan y cierta libertad y holgura, en el caso de la lectura, siempre subrayar el aspecto de la libertad del goce de leer lo que te dé la gana, creo que probablemente se tendría que subrayar un poco más y hacer un poco más chico el aspecto de la necesidad y de la obligatoriedad de la lectura.

L: También es verdad que si no nos obligaran en la escuela posiblemente nos perderíamos de muchos libros que no leeríamos a esa edad, entonces si en tu casa no hay libros porque el paisaje hogareño no los incluye. Todos hemos visto telenovelas, de alguna forma siempre han estado presentes en nuestra infancia, y nunca hemos visto a nadie leer en una telenovela, nadie va al teatro nadie hace actividades culturales, pero de alguna forma hemos fomentado que el libro no esté en nuestros paisajes. Debería haber más librerías, más bibliotecas

Foto: Ernesto Muñoz | El Sol de México

¿Se consideran comunicadores de élites, o de grandes masas?

P: Tenemos público de todos los estratos sociales, incluso entre nosotros hay quien no tiene ni licenciatura, me apunto, no creo que este determinado únicamente por la clase social no hay que crear estereotipos hay gente que tiene muchos recursos que no lee y hay gente que no tiene recursos y que lee mucho más

L: Los escritores y la gente erudita yo creo que no nos ven porque ya se lo saben, hemos tenido algunos ejemplos de ver la gente de la vulcanizadora, o los cerillos del supermercado o la gente que limpia en el semáforo que de alguna manera nos hacen un comentario de algo que dijimos en el programa, también es verdad que llevamos 17 años al aire y en algún momento han tenido que caer en el programa aunque no lo vean sábado a sábado.

E: Porque además los temas no son temas restrictivos, a la hora de hablar de las palabras son algo que todos tenemos y todos las usamos y todos las entendemos, hay algo.

G: Yo he tenido una experiencia extraordinaria del mismo día que un señor de limpia de un parque me comentaba algo que había visto en el programa, fui a comer y en el restaurante me encontré a Carlos Fuentes que me felicitó y me dijo que nos veía, también Álvaro Mutis tuve el gusto de que nos dijera que nos veía, hablando de varios grandes escritores que nos veían junto con el de limpia del parque.

E: Sí porque no es una cuestión simplemente instructiva de que alguien no sepa lo que estamos diciendo, sino también es el hecho mismo de decirlo, igual como nos gusta ver tocar a una orquesta nos gusta ver hablar a otras personas y hay una cuestión también afectiva, nuestro programa no es un programa de orden intelectual informativo, afecta también a la sensibilidad.

L: Y son opiniones entonces somos cuatro personas que leen que opinan entonces la gente puede estar o no de acuerdo cada uno.

¿Preparan sus preguntas antes de salir al aire o las contestan con su bagaje cultural?

E: Cuando nosotros estamos en el estudio tenemos que comenzar con algo, entonces ya tenemos al menos alguna pregunta que hemos escogido, cuando salimos a una universidad, a un espacio abierto con público presente, escogemos dentro de las preguntas que nos hacen llegar en ese momento, la clave está en escoger la que te sepas e ignorar las que no te sabes para luego estudiarlas, aunque también a veces hemos escogido algunas que no nos sabemos simplemente para provocar la reacción y platicarla y luego vamos alimentándonos lo que va llegando

L: Sí básicamente no se nota que no nos sabemos algunas, porque las que no nos sabemos pasan, y si se fijan cada uno tiene su propio campo, no todos sabemos todo y luego que existe internet y podemos consultar esos datos en cuestión de segundos y eso siempre es una ayuda

E: Es cierto no nos preguntan nunca de cine.

L: Sí, porque ya no está Nicolás.

Foto: Ernesto Muñoz | El Sol de México

Son 17 años los que han compartido en el programa, ¿Cómo es voltear hacia atrás y verlo?, y ¿cuál es el futuro del programa?

E: Yo estoy muy sorprendido de que hayamos durado tanto, me da muchísimo gusto porque para mí es una aventura y vengo pensando en qué va a pasar, no como si fuera un partido de fútbol en el que va a ganar un partido o va a ganar otro, o como la pelea esta de Andy, sino porque me encuentro con cuestiones imprevistas, el futuro quién sabe porque tampoco esté pasado estaba muy previsto y hemos estado todavía dialogando y seguimos en esta plática.

G: Yo diría que procuro vivir cada programa en el presente y gozar de lo que estoy viviendo, incluso en mi vida personal no tengo mucha idea de a dónde voy y del futuro y me gusta vivir irresponsablemente a donde me va llevando la vida, creo que la vida es un viaje y por lo tanto aquí es una aventura y si seguimos aquí un año más, dos, tres, cuatro, será fantástico para nuevas experiencias.

L: Justo hoy que terminamos temporada siempre nos quedamos con ¿qué va a pasar?, si volveremos o no volveremos, son decisiones ajenas a nosotros, de alguna forma han sido años extras, primero fueron dos, luego tres y ahora son 17 años.

Hemos crecido y por lo tanto ellos son mi familia, yo vengo aquí cada sábado para escucharlos para aprender de ellos y han sido la mejor escuela y sobretodo estamos muy agradecidos con el público, porque ellos son los que nos han mantenido al aire, los que hacen que seamos una consideración dentro de las diferentes administraciones que hemos tenido, al principio era eso una escuela y ahora es una plática entre amigos.

P: Si nos hubieran dicho hace 17 años que estaríamos aquí ahora, jamás lo hubiéramos creído, y henos aquí, como dirían los reyes magos. Es un privilegio que nos ha tocado que no está en nuestras manos, que ha dependido de muchísimos directores que han estado en el canal y que hemos contado con el apoyo de muchísima gente de muchísimos productores, seguidores y el apoyo de nosotros mismos también apoyándonos y aprendiendo.



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Laura no deja de platicar, de arreglarse el cabello ni de acomodarse el micrófono antes de comenzar el programa, Eduardo hace chistes y discute con Germán Ortega, en cambio Pablo Boullosa lee un libro en voz alta mientras los demás van al baño al terminar la grabación del programa semanal.

Hay un ambiente de amistad, es evidente, y el intercambio de palabras nunca para, ni siquiera cuando todos se sientan abajo del set de grabación antes de ser entrevistados.

“¿Tu naciste con la luna de plata y con alma de pirata?”, le dice Pablo a Eduardo, “no, soy de patente original” contesta, “yo nací el día que nacieron todas las flores”, se le escucha decir a Germán, mientras Laura se queja “¡Ay ya! ahora resulta”, para rematar Eduardo dice, “cuando El Principito creció se volvió El Príncipe de Maquiavelo, y luego el Príncipe idiota de Dostoievski”.

Para Laura la lectura no debe de ser obligatoria, no le importa cuántos libros se leen al año si no lo que dejan en cada quien, Eduardo se considera un analfabeta funcional en matemáticas, Pablo cree que es responsabilidad de todos la educación de los niños y Germán subraya la importancia de generar la lectura por el simple gusto de leer.

Foto: Ernesto Muñoz | El Sol de México


¿En México se lee poco?

Germán: Yo creo que depende con quién te compares, ahorita que venimos de la feria de Guadalajara diríamos que no leemos tan poco, si tenemos una feria tan importante que además no es en la capital, probablemente no sería tan poco comparativamente con otros países. Ahora si pensamos en países con mayores recursos, porque no cabe duda de que leer requiere de un tiempo que le vas a robar al trabajo, las sociedades privilegiadas tendrán más posibilidad para jugar y también para leer.

Laura: Yo no estoy de acuerdo con eso, uno de los países con mayor índice de lectura es la India y si lo comparas con los índices económicos mundiales, hay mucha pobreza, pero mucha tecnología.

Yo creo que lo que hace México es comprar muchos libros y lo que no tenemos es un medidor que cuantifique esas lecturas, lo que nos pasa mucho en las encuestas, es que no decimos la verdad, entonces decimos que leemos o que no, porque consideramos que una revista no es lectura.

Pero creo que nos falta mucho por hacer para convertir la lectura en un acto no solamente recreativo sino realmente transformador, a nosotros nos preguntan, ¿cuántos libros leen al año?, pues ¿qué más da?, puedes haber leído uno pero que realmente fue trasformador, o has podido leer 50 donde nada mas juntaste palabras, tiene que ver más con qué se elije para leer y qué te supone a ti, tenemos que aprender a acercarnos a ese tipo de lectura.

¿Somos analfabetos funcionales?

Eduardo: Yo no sé, es lo mismo, la cuestión de las estadísticas, yo hablando de experiencias personales de círculos cercanos no podría apreciar eso. México es un país con 300 millones de habitantes o no sé cuantos, y a la hora que se hacen los índices de lectura en Islandia, por ejemplo, en donde sólo está Bjork, dos que la escuchan y uno que la graba pues ellos leen mucho, porque además tienen un invierno de unos ocho meses y te da para leer.

Pablo: No tantos, somos como 120 millones…

E: Los criterios para medir eso son muy difíciles. Yo soy analfabeto funcional en muchas cosas, matemático, por ejemplo, sí estudié, pasé los exámenes con buenas calificaciones incluso, pero me considero analfabeto funcional en matemáticas y ahí vuelven a aparecer los criterios de cómo se miden esas cosas.

Foto: Ernesto Muñoz | El Sol de México

¿De quién es la obligación de fomentar la lectura?, ¿Del Estado, de los gobiernos, de la familia?

L: Yo creo que obligación no debería ser nunca, debemos de alguna manera propiciar estas herramientas, que haya libros que haya materiales de calidad, pero en México tenemos exponentes importantísimos como para tener un número de lectores altísimo.

E: A mí sí me gusta lo de obligar, hay obligaciones para tener derechos y una de las obligaciones es pasar los cursos escolares, una de las obligaciones es fomentar el conocimiento con los alumnos, una de las obligaciones de las familias es que no sean brutos sus hijos y la educación es obligatoria sí interviene el Estado y sí interviene la familia.

P: Pero hay una responsabilidad compartida, uno de los problemas de la educación pública es que ha creado la idea de que es tarea del Estado educar a los hijos y ya no es tarea de la familia y pasa hasta en las escuelas privadas, entonces la mera institución escolar crea la idea de que es una responsabilidad de dicha institución, cuando en realidad es una tarea común de todos, en la que los padres de familia tienen que involucrarse.

Y para citar un viejo refrán africano de mi maestro José Antonio Marina, podemos decir que para educar un niño hace falta toda una tribu, es decir es responsabilidad de todos, no solamente de la escuela de los maestros sino de todos.

G: Sí porque en la formación de todo ser humano hay una educación informal en la casa, yo trabajo en urbanismo, caminar por una calle ya te está de alguna manera formando en algún sentido.

Y un poco en lo obligatorio o no de los libros, la vida humana es como un juego en el cual tiene que haber reglas, ciertos límites, obstáculos que nos gustan y cierta libertad y holgura, en el caso de la lectura, siempre subrayar el aspecto de la libertad del goce de leer lo que te dé la gana, creo que probablemente se tendría que subrayar un poco más y hacer un poco más chico el aspecto de la necesidad y de la obligatoriedad de la lectura.

L: También es verdad que si no nos obligaran en la escuela posiblemente nos perderíamos de muchos libros que no leeríamos a esa edad, entonces si en tu casa no hay libros porque el paisaje hogareño no los incluye. Todos hemos visto telenovelas, de alguna forma siempre han estado presentes en nuestra infancia, y nunca hemos visto a nadie leer en una telenovela, nadie va al teatro nadie hace actividades culturales, pero de alguna forma hemos fomentado que el libro no esté en nuestros paisajes. Debería haber más librerías, más bibliotecas

Foto: Ernesto Muñoz | El Sol de México

¿Se consideran comunicadores de élites, o de grandes masas?

P: Tenemos público de todos los estratos sociales, incluso entre nosotros hay quien no tiene ni licenciatura, me apunto, no creo que este determinado únicamente por la clase social no hay que crear estereotipos hay gente que tiene muchos recursos que no lee y hay gente que no tiene recursos y que lee mucho más

L: Los escritores y la gente erudita yo creo que no nos ven porque ya se lo saben, hemos tenido algunos ejemplos de ver la gente de la vulcanizadora, o los cerillos del supermercado o la gente que limpia en el semáforo que de alguna manera nos hacen un comentario de algo que dijimos en el programa, también es verdad que llevamos 17 años al aire y en algún momento han tenido que caer en el programa aunque no lo vean sábado a sábado.

E: Porque además los temas no son temas restrictivos, a la hora de hablar de las palabras son algo que todos tenemos y todos las usamos y todos las entendemos, hay algo.

G: Yo he tenido una experiencia extraordinaria del mismo día que un señor de limpia de un parque me comentaba algo que había visto en el programa, fui a comer y en el restaurante me encontré a Carlos Fuentes que me felicitó y me dijo que nos veía, también Álvaro Mutis tuve el gusto de que nos dijera que nos veía, hablando de varios grandes escritores que nos veían junto con el de limpia del parque.

E: Sí porque no es una cuestión simplemente instructiva de que alguien no sepa lo que estamos diciendo, sino también es el hecho mismo de decirlo, igual como nos gusta ver tocar a una orquesta nos gusta ver hablar a otras personas y hay una cuestión también afectiva, nuestro programa no es un programa de orden intelectual informativo, afecta también a la sensibilidad.

L: Y son opiniones entonces somos cuatro personas que leen que opinan entonces la gente puede estar o no de acuerdo cada uno.

¿Preparan sus preguntas antes de salir al aire o las contestan con su bagaje cultural?

E: Cuando nosotros estamos en el estudio tenemos que comenzar con algo, entonces ya tenemos al menos alguna pregunta que hemos escogido, cuando salimos a una universidad, a un espacio abierto con público presente, escogemos dentro de las preguntas que nos hacen llegar en ese momento, la clave está en escoger la que te sepas e ignorar las que no te sabes para luego estudiarlas, aunque también a veces hemos escogido algunas que no nos sabemos simplemente para provocar la reacción y platicarla y luego vamos alimentándonos lo que va llegando

L: Sí básicamente no se nota que no nos sabemos algunas, porque las que no nos sabemos pasan, y si se fijan cada uno tiene su propio campo, no todos sabemos todo y luego que existe internet y podemos consultar esos datos en cuestión de segundos y eso siempre es una ayuda

E: Es cierto no nos preguntan nunca de cine.

L: Sí, porque ya no está Nicolás.

Foto: Ernesto Muñoz | El Sol de México

Son 17 años los que han compartido en el programa, ¿Cómo es voltear hacia atrás y verlo?, y ¿cuál es el futuro del programa?

E: Yo estoy muy sorprendido de que hayamos durado tanto, me da muchísimo gusto porque para mí es una aventura y vengo pensando en qué va a pasar, no como si fuera un partido de fútbol en el que va a ganar un partido o va a ganar otro, o como la pelea esta de Andy, sino porque me encuentro con cuestiones imprevistas, el futuro quién sabe porque tampoco esté pasado estaba muy previsto y hemos estado todavía dialogando y seguimos en esta plática.

G: Yo diría que procuro vivir cada programa en el presente y gozar de lo que estoy viviendo, incluso en mi vida personal no tengo mucha idea de a dónde voy y del futuro y me gusta vivir irresponsablemente a donde me va llevando la vida, creo que la vida es un viaje y por lo tanto aquí es una aventura y si seguimos aquí un año más, dos, tres, cuatro, será fantástico para nuevas experiencias.

L: Justo hoy que terminamos temporada siempre nos quedamos con ¿qué va a pasar?, si volveremos o no volveremos, son decisiones ajenas a nosotros, de alguna forma han sido años extras, primero fueron dos, luego tres y ahora son 17 años.

Hemos crecido y por lo tanto ellos son mi familia, yo vengo aquí cada sábado para escucharlos para aprender de ellos y han sido la mejor escuela y sobretodo estamos muy agradecidos con el público, porque ellos son los que nos han mantenido al aire, los que hacen que seamos una consideración dentro de las diferentes administraciones que hemos tenido, al principio era eso una escuela y ahora es una plática entre amigos.

P: Si nos hubieran dicho hace 17 años que estaríamos aquí ahora, jamás lo hubiéramos creído, y henos aquí, como dirían los reyes magos. Es un privilegio que nos ha tocado que no está en nuestras manos, que ha dependido de muchísimos directores que han estado en el canal y que hemos contado con el apoyo de muchísima gente de muchísimos productores, seguidores y el apoyo de nosotros mismos también apoyándonos y aprendiendo.



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