/ sábado 4 de marzo de 2017

Literatura: Autoengaño

POR ROBERTO RONDERO “¡Ni tú te la crees!”, solemos decirlea alguien que se miente a sí mismo, pero ¿por qué lo hacemos? Lapsicóloga clínica tijuanense Luis R. López Madueño (“Amorapache”), nos lo hace saber en “Auto engaño” (EditorialVergara, 202 páginas), en el que a través de cuentos clásicos ypopulares adaptados, nos explica los diversos y más comunes tiposde autoengaño, proponiendo una salida sanadora.

¿Te has atragantado con tu propio cuento? Dividido en dospartes, “Cuentos de autoengaño” y “Fuera máscaras”,López Madueño desmenuza las múltiples formas en que solemosmentirnos, desde creerse una idea distinta de sí mismo (El sapoque se creía príncipe), hasta creer que se lucha por algo yrealmente no se hace nada al respecto (Aladino, el comodino).

¿LA MENTIRA TIENE  JUSTIFICACIÓN?

En la radiografía de la falta de veracidad, apunta la autora,encontramos en nuestro idioma al menos tres palabras que serefierena lo mismo, pero con diferentes procesos: la mentira, el engaño yel autoengaño, que se pueden mezclar.

A estas tres palabras las caracteriza la falta de verdad, sinembargo, hay un elemento en especial que las hace diferentes: laintencionalidad o voluntariedad de hacer creer una verdad cuando nolo es. Es éste el punto de divergencia principal para sudiferenciación.

Continuando con la evolución de la falta de verdad, cuando elengaño aumenta su nivel de complejidad, se llega al autoengaño.Dice Dostoievski en su obra de “Los hermanos Karamasov”, tanactual en los políticos y mandatarios, como ocurre en este momentocon Donald Trump: “Quien se miente y escucha sus propiasmentiras, llega a no distinguir ninguna verdad, ni en él, nialrededor de él”.

Y así es como el autoengaño todavía se especializa más y seconvierte en un término llamado mixtificación. Ésta es laversión más extrema del autoengaño, donde quien se cree elcuento lo adopta enteramente como su gran y última verdad, engrados inimaginables. El cuento se vuelve su historia real.

“En este sentido –apunta Madueño-, el autoengaño omixtificación se refiere a la peor y más compleja de las formasque hay en las faltas a la verdad: cuando nos engañamos a nosotrosmismos, cuando nos creemos una ‘verdad’ acerca de algo que noes congruente con nuestra entera realidad, pero sí va a acorde connuestro sistema de homeostasis interno para sentirnos mejor”.

“Lo más triste es cuando vemos desde fuera esta realidad,porque al final el que realmente se está haciendo daño es el quese cree su propio cuento, el que se construye la historiaincorrecta y todavía se la cree como si fuera la última verdad,afirmando estoicamente lo que asimila que es. Este comportamientosólo habla de la enorme tristeza, vacío, falta de amor yaceptación del que se está autoengañando, y se muestra esadesesperación por mantener un equilibrio en su interior o en suvida social”.

Si acaso conoce a alguien así, querida lectora o lector, ousted mismo está en esa situación, “Autoengaño” es su librode cabecera.

POR ROBERTO RONDERO “¡Ni tú te la crees!”, solemos decirlea alguien que se miente a sí mismo, pero ¿por qué lo hacemos? Lapsicóloga clínica tijuanense Luis R. López Madueño (“Amorapache”), nos lo hace saber en “Auto engaño” (EditorialVergara, 202 páginas), en el que a través de cuentos clásicos ypopulares adaptados, nos explica los diversos y más comunes tiposde autoengaño, proponiendo una salida sanadora.

¿Te has atragantado con tu propio cuento? Dividido en dospartes, “Cuentos de autoengaño” y “Fuera máscaras”,López Madueño desmenuza las múltiples formas en que solemosmentirnos, desde creerse una idea distinta de sí mismo (El sapoque se creía príncipe), hasta creer que se lucha por algo yrealmente no se hace nada al respecto (Aladino, el comodino).

¿LA MENTIRA TIENE  JUSTIFICACIÓN?

En la radiografía de la falta de veracidad, apunta la autora,encontramos en nuestro idioma al menos tres palabras que serefierena lo mismo, pero con diferentes procesos: la mentira, el engaño yel autoengaño, que se pueden mezclar.

A estas tres palabras las caracteriza la falta de verdad, sinembargo, hay un elemento en especial que las hace diferentes: laintencionalidad o voluntariedad de hacer creer una verdad cuando nolo es. Es éste el punto de divergencia principal para sudiferenciación.

Continuando con la evolución de la falta de verdad, cuando elengaño aumenta su nivel de complejidad, se llega al autoengaño.Dice Dostoievski en su obra de “Los hermanos Karamasov”, tanactual en los políticos y mandatarios, como ocurre en este momentocon Donald Trump: “Quien se miente y escucha sus propiasmentiras, llega a no distinguir ninguna verdad, ni en él, nialrededor de él”.

Y así es como el autoengaño todavía se especializa más y seconvierte en un término llamado mixtificación. Ésta es laversión más extrema del autoengaño, donde quien se cree elcuento lo adopta enteramente como su gran y última verdad, engrados inimaginables. El cuento se vuelve su historia real.

“En este sentido –apunta Madueño-, el autoengaño omixtificación se refiere a la peor y más compleja de las formasque hay en las faltas a la verdad: cuando nos engañamos a nosotrosmismos, cuando nos creemos una ‘verdad’ acerca de algo que noes congruente con nuestra entera realidad, pero sí va a acorde connuestro sistema de homeostasis interno para sentirnos mejor”.

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