/ viernes 28 de abril de 2017

Inscrito Soler en el “club” de los escritores cervantinos

Bajo la premisa de que “solo los idiotas pueden creer en las promesas de un político”, el autor mexicano Jordi Soler ha escrito una novela ambientada en el siglo XIX entre Estados Unidos y México, con un humor que atribuye a su pertenencia al “club de los escritores cervantinos”.

Un club que, asegura Soler a Efe, se mantuvo en Latinoamérica cuando se perdió en España por la dictadura franquista: “El franquismo apagó el fuego cervantino y trajo solemnidad y tristeza a los escritores españoles”.

Jordi Soler (La Portuguesa, Veracruz, México, 1963), autor de dos libros de poesía y diez novelas traducidas a varias lenguas, dedica su última novela, “El cuerpo eléctrico” (Alfaguara), a relatar la historia de un empresario mexicano del siglo XIX que se enriqueció con un personaje real, la liliputiense Lucía Zárate, que era mostrada en espectáculos por todo Estados Unidos.

Una novela de aventuras y de humor, ya que, resalta Soler, es “lo que importa” a la hora de escribir sus libros.

En “El cuerpo eléctrico”, el empresario y diputado Cristino Lobatón es comisionado en 1876 por el presidente mexicano Porfirio Díaz para promover los talentos de Zárate en la Feria de Filadelfia (EE.UU.), iniciando una gira de un espectáculo de “fenómenos” por Estados Unidos que combinarán con el tráfico de opio.

“Quería mirar la historia desde el punto de vista del humor” con una metáfora, indicó el autor, para quien Porfirio Díaz era un político al que no le interesaban los artistas sino que estaba centrado “en medrar en cualquier territorio” que le diera votos.

Algo que ocurre con los políticos de la actualidad, sostiene Soler: “Me desencanto cada vez más de la política porque todos están viendo de qué forma pueden medrar para conseguir más votos”.

“Uno vota a un político con base en su promesa más florida, pero jamás piensa que vaya a cumplirla”, bromea el escritor.

Por eso su novela habla de que “solo los idiotas pueden creer en las promesas de un político”, frase que el empresario y político que protagoniza la novela la convierte en su “divisa”, su “estrella polar”: “Estoy convencido de que, si la gente no fuera idiota, el mundo sería ingobernable”, dice Lobatón.

Lobatón se convertirá en uno de los empresarios más ricos de Estados Unidos exhibiendo a una persona con cierto retraso mental y que era capaz de generar una enorme cantidad de dinero y prestigio, señala el escritor, que ha creado un personaje poliédrico, hijo de padre francés y madre indígena, en homenaje a su propia condición de mestizo.

Soler asegura que en la actualidad “la legión de idiotas es mucho más grande” que en la época de la novela, cuando comenzaba a establecerse el “capitalismo salvaje” en Estados Unidos y cualquiera con talento y algo de dinero podría llegar donde quisiera.

Bajo la premisa de que “solo los idiotas pueden creer en las promesas de un político”, el autor mexicano Jordi Soler ha escrito una novela ambientada en el siglo XIX entre Estados Unidos y México, con un humor que atribuye a su pertenencia al “club de los escritores cervantinos”.

Un club que, asegura Soler a Efe, se mantuvo en Latinoamérica cuando se perdió en España por la dictadura franquista: “El franquismo apagó el fuego cervantino y trajo solemnidad y tristeza a los escritores españoles”.

Jordi Soler (La Portuguesa, Veracruz, México, 1963), autor de dos libros de poesía y diez novelas traducidas a varias lenguas, dedica su última novela, “El cuerpo eléctrico” (Alfaguara), a relatar la historia de un empresario mexicano del siglo XIX que se enriqueció con un personaje real, la liliputiense Lucía Zárate, que era mostrada en espectáculos por todo Estados Unidos.

Una novela de aventuras y de humor, ya que, resalta Soler, es “lo que importa” a la hora de escribir sus libros.

En “El cuerpo eléctrico”, el empresario y diputado Cristino Lobatón es comisionado en 1876 por el presidente mexicano Porfirio Díaz para promover los talentos de Zárate en la Feria de Filadelfia (EE.UU.), iniciando una gira de un espectáculo de “fenómenos” por Estados Unidos que combinarán con el tráfico de opio.

“Quería mirar la historia desde el punto de vista del humor” con una metáfora, indicó el autor, para quien Porfirio Díaz era un político al que no le interesaban los artistas sino que estaba centrado “en medrar en cualquier territorio” que le diera votos.

Algo que ocurre con los políticos de la actualidad, sostiene Soler: “Me desencanto cada vez más de la política porque todos están viendo de qué forma pueden medrar para conseguir más votos”.

“Uno vota a un político con base en su promesa más florida, pero jamás piensa que vaya a cumplirla”, bromea el escritor.

Por eso su novela habla de que “solo los idiotas pueden creer en las promesas de un político”, frase que el empresario y político que protagoniza la novela la convierte en su “divisa”, su “estrella polar”: “Estoy convencido de que, si la gente no fuera idiota, el mundo sería ingobernable”, dice Lobatón.

Lobatón se convertirá en uno de los empresarios más ricos de Estados Unidos exhibiendo a una persona con cierto retraso mental y que era capaz de generar una enorme cantidad de dinero y prestigio, señala el escritor, que ha creado un personaje poliédrico, hijo de padre francés y madre indígena, en homenaje a su propia condición de mestizo.

Soler asegura que en la actualidad “la legión de idiotas es mucho más grande” que en la época de la novela, cuando comenzaba a establecerse el “capitalismo salvaje” en Estados Unidos y cualquiera con talento y algo de dinero podría llegar donde quisiera.