/ domingo 30 de abril de 2017

Literatura: “Alcatraz contra los bibliotecarios malvados”

Por ROBERTO RONDERO Para los niños en su día, pero también para quienes lo seguimos siendo de corazón, aparece “Alcatraz contra los bibliotecarios malvados” (B de Block, 326 páginas), segunda entrega de la exitosa serie escrita por el autor de fantasía Brandon Sanderson, apodo de Alcatraz Smedry, con ilustraciones de Hayley Lazo, traducción de Pilar Ramírez Tello y galeradas revisadas por Antonio Torrubia.

En esta secuela contra los Bibliotecarios malvados que rigen el mundo, Alcatraz y su singular pandilla de luchadores siguen las huellas del abuelo Smedry hasta la antigua y misteriosa Biblioteca de Alejandría. LOS HUESOS DEL ESCRIBA

…”No me conocéis. No me comprendéis. Y, sin duda, no deberíais creer lo que leáis sobre mí, salvo –por supuesto-, lo que leáis en este libro, ya que contendrá la verdad”, así lo detalla el autor en el prólogo de esta historia donde los habitantes de las “Tierras Silenciadas” –las regiones controladas por los Bibliotecarios, como Canadá, Europa y Estados Unidos- creen que la biblioteca fue destruida hace tiempo. Pero los habitantes de los “Reinos Libres” conocen la verdad: la Biblioteca de Alejandría todavía existe y es uno de los lugares más peligrosos del planeta.

Es el lugar que habitan unos de los Bibliotecarios más temibles: los Conservadores, una secta de muertos vivientes que se alimentan de almas.

Conformada por cuatro entregas, Alcatraz, señala su autor, “No es ficción. En los “Reinos Libres” –tierras como Mokia y Nahalla-, se publicará como autobiografía sin más. Porque eso es lo que es. Mi historia contada por primera vez para demostrar lo que sucedió realmente”.

Aquí un fragmento: “Bueno, os diré una y otra vez que no soy un héroe. Sin embargo, a veces, soy bastante avispado. Al ver a Bastille pasar volando junto a mí supe que no sería capaz de agarrarla a tiempo.

“No podía agarrarla, pero sí darle una patada. Así que lo hice. Estrellé el pie contra su costado, como para apartarla del agujero. Por suerte, se me pegó a la planta, ya que, si hacéis memoria, ella llevaba una chaqueta de fibra del cristal.

“Bastille se quedó fuera del Dragonauta, colgada por la chaqueta de cristal de amarrador de mi pie. Se retorció, sorprendida, pero se agarró a mi tobillo para mantener el equilibrio. Al hacerlo, obviamente, me empujó hacia ella; por suerte, mi otro pie seguía plantado en el suelo de cristal.

Bastille se agarraba a uno de mis pies, mientras el otro seguía pegado a la nave. No era una sensación agradable. Chillé de dolor mientras Kaz intentaba maniobrar para llevar a nuestra máquina rota hasta la playa. Nos estrellamos en la arena- con lo que se rompieron más cristales todavía- y todo se convirtió en un lío de cuerpos y escombros”…

Por ROBERTO RONDERO Para los niños en su día, pero también para quienes lo seguimos siendo de corazón, aparece “Alcatraz contra los bibliotecarios malvados” (B de Block, 326 páginas), segunda entrega de la exitosa serie escrita por el autor de fantasía Brandon Sanderson, apodo de Alcatraz Smedry, con ilustraciones de Hayley Lazo, traducción de Pilar Ramírez Tello y galeradas revisadas por Antonio Torrubia.

En esta secuela contra los Bibliotecarios malvados que rigen el mundo, Alcatraz y su singular pandilla de luchadores siguen las huellas del abuelo Smedry hasta la antigua y misteriosa Biblioteca de Alejandría. LOS HUESOS DEL ESCRIBA

…”No me conocéis. No me comprendéis. Y, sin duda, no deberíais creer lo que leáis sobre mí, salvo –por supuesto-, lo que leáis en este libro, ya que contendrá la verdad”, así lo detalla el autor en el prólogo de esta historia donde los habitantes de las “Tierras Silenciadas” –las regiones controladas por los Bibliotecarios, como Canadá, Europa y Estados Unidos- creen que la biblioteca fue destruida hace tiempo. Pero los habitantes de los “Reinos Libres” conocen la verdad: la Biblioteca de Alejandría todavía existe y es uno de los lugares más peligrosos del planeta.

Es el lugar que habitan unos de los Bibliotecarios más temibles: los Conservadores, una secta de muertos vivientes que se alimentan de almas.

Conformada por cuatro entregas, Alcatraz, señala su autor, “No es ficción. En los “Reinos Libres” –tierras como Mokia y Nahalla-, se publicará como autobiografía sin más. Porque eso es lo que es. Mi historia contada por primera vez para demostrar lo que sucedió realmente”.

Aquí un fragmento: “Bueno, os diré una y otra vez que no soy un héroe. Sin embargo, a veces, soy bastante avispado. Al ver a Bastille pasar volando junto a mí supe que no sería capaz de agarrarla a tiempo.

“No podía agarrarla, pero sí darle una patada. Así que lo hice. Estrellé el pie contra su costado, como para apartarla del agujero. Por suerte, se me pegó a la planta, ya que, si hacéis memoria, ella llevaba una chaqueta de fibra del cristal.

“Bastille se quedó fuera del Dragonauta, colgada por la chaqueta de cristal de amarrador de mi pie. Se retorció, sorprendida, pero se agarró a mi tobillo para mantener el equilibrio. Al hacerlo, obviamente, me empujó hacia ella; por suerte, mi otro pie seguía plantado en el suelo de cristal.

Bastille se agarraba a uno de mis pies, mientras el otro seguía pegado a la nave. No era una sensación agradable. Chillé de dolor mientras Kaz intentaba maniobrar para llevar a nuestra máquina rota hasta la playa. Nos estrellamos en la arena- con lo que se rompieron más cristales todavía- y todo se convirtió en un lío de cuerpos y escombros”…