/ sábado 22 de abril de 2017

Literatura: “Los días de Jesús en la escuela”

POR ROBERTO RONDERO De la pluma del Premio Nobel de Literatura en 2003, el escritor sudafricano de 77 años, J. M. Coetzee, surgieron “Vida y época de Michael K”, “Desgracia”, “Infancia”, “Juventud”, “Hombre lento”, “Diario de un mal año”, “La infancia de Jesús”, “Las manos de los maestros”, “El buen relato” y “Los días de Jesús en la escuela” (Editorial Random House, 255 páginas). Este último es un relato alegórico ideal para discernir las grandes dudas sobre la infancia, el significado de ser padre, la constante batalla entre emoción e intelecto y, en especial, cómo elegimos vivir nuestra vida.

Traductor, lingüista, crítico literario y uno de los escritores sudafricanos más trascendentes de nuestro tiempo, Coetzee describe en cada página de “Los días de Jesús en la escuela”, la vida de David, un niño que todo el tiempo hace preguntas, mientras Simón e Inés, quienes se hacen cargo de él pero no son sus padres biológicos, intentan responderle de la mejor manera posible, desde lo más simple hasta lo más complejo de la vida. La peculiar “familia” acaba de instalarse en el pueblo de Estrella para empezar una nueva vida. David ya tiene amigos y su perro Bolívar le hace compañía. Pero, a punto de cumplir siete años, ha llegado el momento de escolarizarlo. Así que lo inscriben en la Academia de Danza. LAS ZAPATILLAS DORADAS

“Coetzee es un clásico porque su escritura ya nos pertenece a todos”, ha reseñado “El Mundo”, mientras “ABC” lo describe como “Uno de los mejores premios Nobel de toda la historia”.

Para “The Guardian” es un libro “Oscuramente convincente, a menudo muy divertido, lleno de profundidades repentinas. […] Una obra formada por muchas verdades pequeñas pero significativas”; “Coetzee es un autor ascético que encuentra la manera de negarte todo lo que quieres al mismo tiempo que de algún modo te ofrece lo que necesitas”: The Telegraph. Aquí un extracto del relato:

“-Pero uno puede hacer relaciones sexuales aunque no esté casado.

-Es verdad, se pueden tener relaciones sexuales sin estar casados. Pero tener bebés sin estar casados no es buena idea. En general.

-¿Por qué? ¿Es porque entonces los bebés son bebés huérfanos?

-No, los bebés que nacen de madres solteras no son huérfanos. Los huérfanos son algo bastante distinto. ¿Dónde te has encontrado con esa palabra?

-En Punta Arenas. Muchos niños de Punta Arenas son huérfanos. ¿Yo soy huérfano?

-No, claro que no. Tú tienes madre. Inés es tu madre. Un huérfano es un niño que no tiene padres. -Y si no tienen padres, ¿de dónde vienen los huérfanos?

-Un huérfano es un niño cuyos padres han muerto y lo han dejado solo en el mundo. O a veces la madre no tiene dinero para comprar comida y le da el niño a otra gente para lo cuiden ellos. El niño o la niña. Esas son las maneras en que uno puede acabar siendo huérfano. Tú tienes a Inés. Y me tienes a mí.

-Pero Inés y tú no son mis padres de verdad, o sea que soy huérfano”.

POR ROBERTO RONDERO De la pluma del Premio Nobel de Literatura en 2003, el escritor sudafricano de 77 años, J. M. Coetzee, surgieron “Vida y época de Michael K”, “Desgracia”, “Infancia”, “Juventud”, “Hombre lento”, “Diario de un mal año”, “La infancia de Jesús”, “Las manos de los maestros”, “El buen relato” y “Los días de Jesús en la escuela” (Editorial Random House, 255 páginas). Este último es un relato alegórico ideal para discernir las grandes dudas sobre la infancia, el significado de ser padre, la constante batalla entre emoción e intelecto y, en especial, cómo elegimos vivir nuestra vida.

Traductor, lingüista, crítico literario y uno de los escritores sudafricanos más trascendentes de nuestro tiempo, Coetzee describe en cada página de “Los días de Jesús en la escuela”, la vida de David, un niño que todo el tiempo hace preguntas, mientras Simón e Inés, quienes se hacen cargo de él pero no son sus padres biológicos, intentan responderle de la mejor manera posible, desde lo más simple hasta lo más complejo de la vida. La peculiar “familia” acaba de instalarse en el pueblo de Estrella para empezar una nueva vida. David ya tiene amigos y su perro Bolívar le hace compañía. Pero, a punto de cumplir siete años, ha llegado el momento de escolarizarlo. Así que lo inscriben en la Academia de Danza. LAS ZAPATILLAS DORADAS

“Coetzee es un clásico porque su escritura ya nos pertenece a todos”, ha reseñado “El Mundo”, mientras “ABC” lo describe como “Uno de los mejores premios Nobel de toda la historia”.

Para “The Guardian” es un libro “Oscuramente convincente, a menudo muy divertido, lleno de profundidades repentinas. […] Una obra formada por muchas verdades pequeñas pero significativas”; “Coetzee es un autor ascético que encuentra la manera de negarte todo lo que quieres al mismo tiempo que de algún modo te ofrece lo que necesitas”: The Telegraph. Aquí un extracto del relato:

“-Pero uno puede hacer relaciones sexuales aunque no esté casado.

-Es verdad, se pueden tener relaciones sexuales sin estar casados. Pero tener bebés sin estar casados no es buena idea. En general.

-¿Por qué? ¿Es porque entonces los bebés son bebés huérfanos?

-No, los bebés que nacen de madres solteras no son huérfanos. Los huérfanos son algo bastante distinto. ¿Dónde te has encontrado con esa palabra?

-En Punta Arenas. Muchos niños de Punta Arenas son huérfanos. ¿Yo soy huérfano?

-No, claro que no. Tú tienes madre. Inés es tu madre. Un huérfano es un niño que no tiene padres. -Y si no tienen padres, ¿de dónde vienen los huérfanos?

-Un huérfano es un niño cuyos padres han muerto y lo han dejado solo en el mundo. O a veces la madre no tiene dinero para comprar comida y le da el niño a otra gente para lo cuiden ellos. El niño o la niña. Esas son las maneras en que uno puede acabar siendo huérfano. Tú tienes a Inés. Y me tienes a mí.

-Pero Inés y tú no son mis padres de verdad, o sea que soy huérfano”.