/ viernes 6 de agosto de 2021

Los mitos de la Conquista que se deben aclarar

Se cumplen cinco siglos del fin del dominio azteca, un declive en el que tuvieron que ver indígenas y españoles

La conmemoración de los 500 años de la caída de México-Tenochtitlan abre una nueva puerta para repensar y reescribir la historia de los orígenes del México actual. Es una oportunidad para acabar con mitos o visiones sesgadas.

Mitos como por ejemplo:

  • Comprender que la Conquista española fue un proceso de varios siglos y no sólo de unos años o una sola noche.
  • Que la caída del imperio azteca se logró por las alianzas de los españoles con grupos indígenas hartos del yugo mexica.
  • Que los españoles vencieron a los nativos no con armas sino con grandes epidemias que se alargaron por siglos.
  • Que la Malinche no fue una traicionera a sus raíces indígenas sino fue entregada como un regalo a Cortés y junto con ella muchas mujeres más participaron en el proceso de conquista como traductoras.

Te puede interesar: Mujeres indígenas, estrategas en la guerra de Conquista

Romper con estas ideas imprecisas sobre la caída de Tenochtitlan permitirá cambiar la visión derrotista que afirma que los indígenas fueron los vencidos y la idea actual de considerar un enemigo a los españoles, en esta propuesta coinciden los historiadores Rodrigo Martínez Baracs, Alejandro Fujigak y Federico Navarrete, quienes en entrevista, por separado, reflexionan sobre qué significa realmente la conmemoración de la caída de Tenochtitlan.

“No hubo una conquista española a México”, ataja el historiador Federico Navarrete. La guerra de 1519 a 1521, que concluyó con la caída de México-Tenochtitlan un 13 de agosto de hace 500 años no puede considerarse una conquista española, sino el inicio de un proceso de colonización y, eventualmente, la imposición del dominio español. La Conquista que ahora se conmemora en estricto sentido no existió.

“Lo primero que hay que decir es que no hubo una conquista española, eso es falso. Los españoles participaron en un ejército que era 99 por ciento indígena y que ese ejército fue el que derrotó a los mexicas, y tampoco fue una conquista de México porque la derrota fue de un solo pueblo que aunque era el más poderoso, el mexica, no significó una conquista de todo un país entero”, explica en entrevista el doctor en Estudios Mesoamericanos por la UNAM.

La lectura de Navarrete parte de la idea de que en realidad la Conquista se trata de un extenso periodo de integración social, económico, religioso y de pensamiento, entre otros elementos. Sería falso pensar que el día siguiente a la captura de Cuauhtémoc, el último emperador azteca, los indígenas de un territorio tan amplio como Mesoamérica ya eran dominados por los europeos: “De ninguna manera fue un dominio automático, es erróneo pensar que el 14 de agosto de 1521 ya todos los indios estaban sometidos y los españoles mandaban en todos los pueblos, no fue así”, insiste.

Tras la caída del señorío mexicana, el más poderoso de la época, siguieron 20 o 30 años de guerra en la que los indígenas también fueron mayoritarios y ello derivó en un proceso de regimiento colonial que duró hasta el siglo XIX. Por lo que Navarrete considera que se le atribuyen a los españoles triunfos inexistentes y guerras indígenas, por lo que aquí cabe el dicho de que “la Conquista fue hecha por los indígenas”.

En ello coincide el también historiador Rodrigo Martínez Baracs al afirmar que la Conquista, entendida como el encuentro de dos culturas distintas, comenzó desde la llegada de Hernán Cortés a América y permaneció hasta el siglo XIX.

Puedes leer: México-Tenochtitlan y sus conquistas internas

“El 13 de agosto de 1521 cayó la ciudad de México-Tenochtitlan, pero esto no fue la Conquista, si fue un momento emblemático, dramático, que por supuesto va a tener consecuencias importantes para la continuación de la colonización, para la expansión de la Conquista en todo el territorio que es hoy México y que evidentemente se extiende rápido en zonas donde hay aliados a los españoles”, reflexiona Martínez Baracs.

Entonces, ¿qué es la Conquista?, se cuestiona el historiador y responde de inmediato: “No es obviamente este día de 1521, sino todo un proceso que se acelera, se intensifica a partir del 13 de agosto, y la Conquista misma en cada una de las partes de lo que ahora es México se da cuando llega este personaje designado por Cortés, el encomendero, para cobrar un tributo, productos de trabajo ya sea en oro o esclavos. Esa imposición, cuando ya se debe pagar un tributo a los españoles y aceptar la nueva religión, es la Conquista”.

Violencia y racismo

Navarrete añade que los elementos que se asocian con la Conquista de los españoles, en realidad fueron cambios políticos o económicos realizados por gobiernos mexicanos. Por ejemplo, la decisión de quitar las tierras a los indígenas se dio durante el regimiento colonial, también la persecución de las lenguas indígenas y la imposición del idioma español se hizo en los gobiernos posteriores a Porfirio Díaz, y perseguir las culturas indígenas para su integración al mestizaje fue una acción ocurrida en el siglo XX y no precisamente en el XVI.

“Le atribuimos falsamente a esa Conquista española el sometimiento total de los indígenas, la sumisión de las culturas y el despojo de sus tierras, pero son cosas que sucedieron mucho tiempo después”, acota al señalar que por muchos años la historia se contó a partir de las crónicas de los propios españoles, de las cartas de Cortés donde se describe como vencedor.

Lo que sí se puede atribuir a los españoles, y que en definitiva marcó la guerra y las alianzas con indígenas, fue el nivel de violencia contra la sociedad civil. Si bien en número, los extranjeros eran menos en comparación con el ejército indígena, se hicieron notar por su agresión con armas de fuego hacia mujeres, niños y ancianos ajenos a la guerra.

También se distinguieron, por una forma de gobierno vertical y racista donde los únicos con acceso a puestos de poder político o religioso eran los españoles, y, aún de mayor impacto, fue su imposición de la fe católica como el único pensamiento religioso. Estas características hicieron que el minúsculo ejército español, encabezado por Cortés, consiguiera el dominio de los señoríos aliados.

“Esta caída si bien estaba articulada por los españoles, corresponde a conflictos anteriores de los pueblos mesoamericanos. El uno por ciento de todo el ejército que hizo caer a Tenochtitlan eran españoles, el 99 por ciento eran pueblos indígenas en contra de los mexicas y estos conflictos tenían que ver con parentesco u otra forma de dominio de los propios mexicas hacia otros pueblos”, agregó Alejandro Fujigaki, antropólogo e historiador.


Alianzas y estrategias

La propuesta histórica que afirma que la Conquista la hicieron los indígenas, no los españoles, se sustenta no sólo en el número de soldados extranjeros (entre 700 y 800 en total), sino también en las alianzas de diferentes señoríos hartos del yugo de los mexicas, situación de la que Cortés se aprovechó para conjuntar fuerza militar con un único objetivo: derrocar al gran señorío azteca.

El ejemplo más emblemático es el de los tlaxcaltecas quienes hicieron la principal alianza con los españoles. Pero detrás de esa labor conjunta, lo cierto es que los indígenas de esta zona buscaban, y en cierto momento lo lograron, manipular a los conquistadores para acabar con su gran enemigo, así lo explica Navarrete al recordar que los tlaxcaltecas pudieron en algún momento manipular a los españoles.

“Cuando los españoles llegaron a Tlaxcala y los tlaxcaltecas les hicieron la guerra porque no querían someterse, ni se habían sometido a los aztecas, y estuvieron a punto de derrotarlos porque eran muchos más, pero los españoles desesperados empezaron a atacar por las noches a la población civil, hicieron ataques nocturnos y ahí mataban ancianos, mujeres, niños y quemaban las casas, luego de cuatro noches así, los tlaxcaltecas se presentaron a negociar y decidieron ser sus aliados con la idea de que todo el daño que podían hacer los españoles lo hicieran a sus enemigos los mexicas, así primero los llevaron a Cholula en noviembre de 1519 donde masacraron a cinco mil personas”, narra Fujigaki.

Este ejemplo da cuenta de que las alianzas entre españoles e indígenas tampoco fueron una traición o sometimiento por parte de los señoríos, sino más bien una estrategia militar para derrocar a los mexicas que entonces sometía con sacrificios y tributos muy caros a los pueblos menores.

Los historiadores coinciden en que el triunfo de los españoles debe atribuirse, además de la alianzas y estrategias militares, a su tecnología de guerra y, principalmente, las enfermedades que durante siglos mataron a miles de indígenas faltos de defensas ante infecciones virales nuevas.

Desde este panorama se entiende la nueva lectura de los historiadores que afirman que no hubo una Conquista como tal sino un proceso de varias conquistas. Un periodo de integración colonial que significó la reconfiguración de los pueblos indígenas durante tres siglos. Por lo que hablar de Conquista es reflexionar sobre la recomposición de fuerzas políticas, entender la fundación de una nueva monarquía europea en territorio desconocido, y asimilar la reconfiguración de una entidad geopolítica y nuevas identidades.

La conmemoración por los 500 años del inicio de este proceso colonizador abre, coinciden los historiadores, nuevas perspectivas sobre el pasado. Permiten no ceñirse a una única narrativa totalizadora, sino dar paso a nuevas lecturas al entender que la Historia es dinámica y de múltiples visiones. “Hay que reconocer todas nuestras herencias, la herencia indígena, la herencia española, la herencia europea, africana y también asiática. Las conmemoraciones son importantes porque nos dejan ver de dónde venimos”, concluye Martínez Baracs.


La conmemoración de los 500 años de la caída de México-Tenochtitlan abre una nueva puerta para repensar y reescribir la historia de los orígenes del México actual. Es una oportunidad para acabar con mitos o visiones sesgadas.

Mitos como por ejemplo:

  • Comprender que la Conquista española fue un proceso de varios siglos y no sólo de unos años o una sola noche.
  • Que la caída del imperio azteca se logró por las alianzas de los españoles con grupos indígenas hartos del yugo mexica.
  • Que los españoles vencieron a los nativos no con armas sino con grandes epidemias que se alargaron por siglos.
  • Que la Malinche no fue una traicionera a sus raíces indígenas sino fue entregada como un regalo a Cortés y junto con ella muchas mujeres más participaron en el proceso de conquista como traductoras.

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Romper con estas ideas imprecisas sobre la caída de Tenochtitlan permitirá cambiar la visión derrotista que afirma que los indígenas fueron los vencidos y la idea actual de considerar un enemigo a los españoles, en esta propuesta coinciden los historiadores Rodrigo Martínez Baracs, Alejandro Fujigak y Federico Navarrete, quienes en entrevista, por separado, reflexionan sobre qué significa realmente la conmemoración de la caída de Tenochtitlan.

“No hubo una conquista española a México”, ataja el historiador Federico Navarrete. La guerra de 1519 a 1521, que concluyó con la caída de México-Tenochtitlan un 13 de agosto de hace 500 años no puede considerarse una conquista española, sino el inicio de un proceso de colonización y, eventualmente, la imposición del dominio español. La Conquista que ahora se conmemora en estricto sentido no existió.

“Lo primero que hay que decir es que no hubo una conquista española, eso es falso. Los españoles participaron en un ejército que era 99 por ciento indígena y que ese ejército fue el que derrotó a los mexicas, y tampoco fue una conquista de México porque la derrota fue de un solo pueblo que aunque era el más poderoso, el mexica, no significó una conquista de todo un país entero”, explica en entrevista el doctor en Estudios Mesoamericanos por la UNAM.

La lectura de Navarrete parte de la idea de que en realidad la Conquista se trata de un extenso periodo de integración social, económico, religioso y de pensamiento, entre otros elementos. Sería falso pensar que el día siguiente a la captura de Cuauhtémoc, el último emperador azteca, los indígenas de un territorio tan amplio como Mesoamérica ya eran dominados por los europeos: “De ninguna manera fue un dominio automático, es erróneo pensar que el 14 de agosto de 1521 ya todos los indios estaban sometidos y los españoles mandaban en todos los pueblos, no fue así”, insiste.

Tras la caída del señorío mexicana, el más poderoso de la época, siguieron 20 o 30 años de guerra en la que los indígenas también fueron mayoritarios y ello derivó en un proceso de regimiento colonial que duró hasta el siglo XIX. Por lo que Navarrete considera que se le atribuyen a los españoles triunfos inexistentes y guerras indígenas, por lo que aquí cabe el dicho de que “la Conquista fue hecha por los indígenas”.

En ello coincide el también historiador Rodrigo Martínez Baracs al afirmar que la Conquista, entendida como el encuentro de dos culturas distintas, comenzó desde la llegada de Hernán Cortés a América y permaneció hasta el siglo XIX.

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“El 13 de agosto de 1521 cayó la ciudad de México-Tenochtitlan, pero esto no fue la Conquista, si fue un momento emblemático, dramático, que por supuesto va a tener consecuencias importantes para la continuación de la colonización, para la expansión de la Conquista en todo el territorio que es hoy México y que evidentemente se extiende rápido en zonas donde hay aliados a los españoles”, reflexiona Martínez Baracs.

Entonces, ¿qué es la Conquista?, se cuestiona el historiador y responde de inmediato: “No es obviamente este día de 1521, sino todo un proceso que se acelera, se intensifica a partir del 13 de agosto, y la Conquista misma en cada una de las partes de lo que ahora es México se da cuando llega este personaje designado por Cortés, el encomendero, para cobrar un tributo, productos de trabajo ya sea en oro o esclavos. Esa imposición, cuando ya se debe pagar un tributo a los españoles y aceptar la nueva religión, es la Conquista”.

Violencia y racismo

Navarrete añade que los elementos que se asocian con la Conquista de los españoles, en realidad fueron cambios políticos o económicos realizados por gobiernos mexicanos. Por ejemplo, la decisión de quitar las tierras a los indígenas se dio durante el regimiento colonial, también la persecución de las lenguas indígenas y la imposición del idioma español se hizo en los gobiernos posteriores a Porfirio Díaz, y perseguir las culturas indígenas para su integración al mestizaje fue una acción ocurrida en el siglo XX y no precisamente en el XVI.

“Le atribuimos falsamente a esa Conquista española el sometimiento total de los indígenas, la sumisión de las culturas y el despojo de sus tierras, pero son cosas que sucedieron mucho tiempo después”, acota al señalar que por muchos años la historia se contó a partir de las crónicas de los propios españoles, de las cartas de Cortés donde se describe como vencedor.

Lo que sí se puede atribuir a los españoles, y que en definitiva marcó la guerra y las alianzas con indígenas, fue el nivel de violencia contra la sociedad civil. Si bien en número, los extranjeros eran menos en comparación con el ejército indígena, se hicieron notar por su agresión con armas de fuego hacia mujeres, niños y ancianos ajenos a la guerra.

También se distinguieron, por una forma de gobierno vertical y racista donde los únicos con acceso a puestos de poder político o religioso eran los españoles, y, aún de mayor impacto, fue su imposición de la fe católica como el único pensamiento religioso. Estas características hicieron que el minúsculo ejército español, encabezado por Cortés, consiguiera el dominio de los señoríos aliados.

“Esta caída si bien estaba articulada por los españoles, corresponde a conflictos anteriores de los pueblos mesoamericanos. El uno por ciento de todo el ejército que hizo caer a Tenochtitlan eran españoles, el 99 por ciento eran pueblos indígenas en contra de los mexicas y estos conflictos tenían que ver con parentesco u otra forma de dominio de los propios mexicas hacia otros pueblos”, agregó Alejandro Fujigaki, antropólogo e historiador.


Alianzas y estrategias

La propuesta histórica que afirma que la Conquista la hicieron los indígenas, no los españoles, se sustenta no sólo en el número de soldados extranjeros (entre 700 y 800 en total), sino también en las alianzas de diferentes señoríos hartos del yugo de los mexicas, situación de la que Cortés se aprovechó para conjuntar fuerza militar con un único objetivo: derrocar al gran señorío azteca.

El ejemplo más emblemático es el de los tlaxcaltecas quienes hicieron la principal alianza con los españoles. Pero detrás de esa labor conjunta, lo cierto es que los indígenas de esta zona buscaban, y en cierto momento lo lograron, manipular a los conquistadores para acabar con su gran enemigo, así lo explica Navarrete al recordar que los tlaxcaltecas pudieron en algún momento manipular a los españoles.

“Cuando los españoles llegaron a Tlaxcala y los tlaxcaltecas les hicieron la guerra porque no querían someterse, ni se habían sometido a los aztecas, y estuvieron a punto de derrotarlos porque eran muchos más, pero los españoles desesperados empezaron a atacar por las noches a la población civil, hicieron ataques nocturnos y ahí mataban ancianos, mujeres, niños y quemaban las casas, luego de cuatro noches así, los tlaxcaltecas se presentaron a negociar y decidieron ser sus aliados con la idea de que todo el daño que podían hacer los españoles lo hicieran a sus enemigos los mexicas, así primero los llevaron a Cholula en noviembre de 1519 donde masacraron a cinco mil personas”, narra Fujigaki.

Este ejemplo da cuenta de que las alianzas entre españoles e indígenas tampoco fueron una traición o sometimiento por parte de los señoríos, sino más bien una estrategia militar para derrocar a los mexicas que entonces sometía con sacrificios y tributos muy caros a los pueblos menores.

Los historiadores coinciden en que el triunfo de los españoles debe atribuirse, además de la alianzas y estrategias militares, a su tecnología de guerra y, principalmente, las enfermedades que durante siglos mataron a miles de indígenas faltos de defensas ante infecciones virales nuevas.

Desde este panorama se entiende la nueva lectura de los historiadores que afirman que no hubo una Conquista como tal sino un proceso de varias conquistas. Un periodo de integración colonial que significó la reconfiguración de los pueblos indígenas durante tres siglos. Por lo que hablar de Conquista es reflexionar sobre la recomposición de fuerzas políticas, entender la fundación de una nueva monarquía europea en territorio desconocido, y asimilar la reconfiguración de una entidad geopolítica y nuevas identidades.

La conmemoración por los 500 años del inicio de este proceso colonizador abre, coinciden los historiadores, nuevas perspectivas sobre el pasado. Permiten no ceñirse a una única narrativa totalizadora, sino dar paso a nuevas lecturas al entender que la Historia es dinámica y de múltiples visiones. “Hay que reconocer todas nuestras herencias, la herencia indígena, la herencia española, la herencia europea, africana y también asiática. Las conmemoraciones son importantes porque nos dejan ver de dónde venimos”, concluye Martínez Baracs.


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