/ domingo 29 de enero de 2017

Romeyno Gutiérrez, primer pianista Rarámuri de Latinoamérica

Por:  Marcos Merendón 

PARRAL, Chih..-Es el primer pianista Rarámuri. Su maestro y padrino fue un famoso artista, Romayne Wheeler, quien dejara una vida de lujos para vivir en la sierra Tarahumara. Romeyno Gutiérrez da vida en el piano a los sonidos de las danzas tradicionales de la etnia. Un sincretismo musical que deja como resultado la conjugación de notas que, armoniosas, llegan más allá de los pinos, fronteras entre países o diferencias. La igualdad entre el Chabochi y el indígena cabe en una nota que endulza el oído.

La pobreza y falta de oportunidades en la sierra Tarahumara no tienen vigencia, han sido en la historia de Romeyno Gutiérrez Luna -llamado así en honor a su padrino Romayne Wheeler, el famoso artista estadounidense que aprendió a tocar en Austria-.

El joven discípulo, quien ahora acumula tres décadas de vida y más de dos en la “opresión” de las teclas del piano, narra la crónica de cómo un extranjero, un buen día, llegó a Retosachi, Batopilas, su comunidad, cuando él aún no nacía. Eran los albores de la década de los 80.

Sin haber sido concebido la historia estaba marcada. Aquel visitante de tez blanca y hablar corto del castellano, le cambió la vida… Así son las líneas indescifrables del destino. Gracias a él aprendió a tocar piano y eso lo hizo explorar otros mundos. Salir más allá de la cosmovisión de su cultura, para llevarlo a lugares inimaginables y luego regresar y ratificar lo que ya sospechaba: que no hay mejor lugar en el mundo para el que Retosachi. Su origen y destino.

Ataviado con ropa de mestizo caminó unos cuantos pasos después de atravesar las transparentes puertas de cristal de esta casa editora; curioseaba con la vista, recreaba; sus rasgos lo delatan, no es una persona ajena, es un hijo de los pueblos originales de estas tierras, del suelo de Chihuahua, de la sierra y como tal hace honor a la franqueza. Sin rodeos expresa lo que siente impregnando a sus palabras ese sonido natural de la libertad, muestra su candidez en la sonrisa que antecede a las preguntas lanzadas en alta repetición; las que van de lo sencillo a lo complicado. Da igual.

¿En qué comunidad vives?

En Retosachi, Batopilas.

¿Cuántos años tienes?

30.

¿Desde cuándo tocas el piano?

Desde los 6 años aprendí, pero profesionalmente desde hace 10.

¿Qué es lo que toca en sus eventos?

Música clásica y Rarámuri.

¿Realizas algún ritual antes de tocar?

Cuando tocó siento que con las melodías saludo a mi familia Rarámuri.

¿Qué es lo que más le gusta tocar?

A Chopin, Beethoven o Mozart.

¿De ellos cuál te gusta más?

Chopin. Su música es más romántica. Además el compositor siempre se dedicó al piano; sólo dos de sus piezas son para orquesta; “es como si esa música hubiera nacido de un manantial de agua y solo él estuvo, por eso la pudo escribir".

ROMAYNE WHEELER, UN AGENTE DE CAMBIO

El pianista norteamericano nacido en California en 1942, es además de un músico destacado, un investigador de los sonidos y música de los pueblos indígenas. Fue esta curiosidad lo que llevó a ubicarse en periodos largos en la sierra Tarahumara, hasta que en 1992 se estableció en definitiva llevando, por supuesto, con él su piano.

Esta decisión de Romayne Wheeler no solamente le cambió la vida; también la de muchos habitantes de la región serrana; incluso algunos no natos para ese momento, como Romeyno, gracias a la presencia del artista estadunidense en su pueblo, su padre lo conoció y de ahí surgió una amistad tan sólida que a su primer hijo le dio el del famoso artista.

¿Cómo surgió el interés por tocar el piano?

Por mi padrino.

¿Quién es tu padrino?

Romayne Wheleer.

¿Quién es él?

En pianista reconocido a nivel mundial.

¿Cómo fue que llegó hasta tu comunidad?

En 1979, en una investigación de la música en el Continente Americano, una tormenta de nieve ocasionó que Romayne se quedara varado en Albuquerque, Estados Unidos; una revista de National Geographic que mostraba una imagen de la sierra Tarahumara hizo que surgiera en él un interés por conocer la región y su lengua.

¿Y cómo llegó su padrino hasta la comunidad?

Un día fue a Creel y conoció a un Padre Jesuita, quien le ofreció conocer la lengua, ir con la gente nativa y fue así como llegó a la comunidad.

¿Pero cómo lo conocieron?

Cuando llegó, un tío lo invitó a la fiesta de fin de año y ahí mi padre se hizo amigo de él.

¿Cuántos años tenía, cuando llegó el artista a su comunidad?

Aun no nacía. Esto ocurrió 6 años después.

¿Dijo usted que es su padrino, cómo llegaron a ese punto?

Es que mi papá era muy amigo de él y le dijo que, cuando tuviera su primer hijo, él sería su padrino y así fue.

¿Por qué le pusieron el nombre de Romeyno?

En honor a mi padrino.

¿Cómo es su relación con el pianista famoso?

Es como si yo fuera su hijo; él nunca se casó y su madre dice que yo soy su nieto.

¿Cada cuándo iba el pianista a su comunidad?

Cada dos meses, pero después se fue a vivir ahí y se iba cada vez que tenían presentaciones.

¿En qué momento se dio cuenta que quería aprender a tocar piano?

Al ser vecino de mi padrino desde los 6 años, comencé a ir a su casa a convivir con él, ahí lo veía tocar; a veces sólo me asomaba por la ventana y lo veía ensayar.

¿Usted le pidió al artista que si quería ser su maestro?

No. Al verme en la ventana se le hizo curioso y me invitó a que aprendiera.

LAS LARGAS DISTANCIAS: UN IMPEDIMENTO PARA LAS PRÁCTICAS

Luego de que Romeyno aceptó aprender a tocar piano, las distancias que había de su casa a la escuela primaria donde estudiaba, le impedía practicar todos los días, por lo que en un principio lo tomaba como un juego, ya que sólo iba los sábados; pero paulatinamente el interés por la música fue creciendo.

¿Cada cuándo practicaba?

Podía cada sábado.

¿Por qué un día a la semana?

Todos los días iba a la escuela y duraba cuatro horas para llegar; no me quedaba tiempo para practicar.

¿Cómo comenzó a practicar más?

Cuando salí de secundaria, me di de baja un año para tomar cursos en La Rosa, Michoacán.

¿Y siguió estudiando?

Sí. En preparatoria, en Guachochi.

¿Y siguió practicando la música?

Sí, lo hacía cada vez que regresaba a mi comunidad.

¿Cuánto hacía para llegar a la escuela en Guachochi?

Duraba hasta tres semanas en regresar a mi casa; pero para salir tenía que caminar doce horas hasta llegar al camión, el cual hacía otras dos horas hasta Guachochi y así me la pasé 6 años cuando estuve en secundaria y preparatoria.

¿Y no le daba la noche mientras caminaba?

Sí, cuando eso pasaba me quedaba a dormir en cuevas y al día siguiente seguir el camino.

¿No había riesgo?

No. En ese entonces no. Ahora sí hay violencia.

¿Todavía camina las 12 horas?

No. Desde que la violencia se agudizó en la sierra prefiero tomar un “rait”; qué tiene que me tarde más de un día en salir o a veces llevo víveres a mi familia. Por lo cual ocupo una camioneta con lo que me sale de la venta de discos.

¿Entonces batallaba mucho para poder estudiar?

No lo veía así. Caminar todo eso es natural, lo hacía con mucho gusto, no era batallar.

EL SURGIR DEL PIANISTA

El surgimiento del pianista se dio cuando en la preparatoria le preguntaron sobre alguna actividad diferente que se pudiera hacer en un encuentro de escuelas; nadie sabía que tocaba piano, pero fue ahí como se dio a conocer ante la gente y donde se dio cuenta que a la gente le gustaba.

¿Qué situación tuvo que pasar para que descubriera que quería dedicarse a ser pianista?

En la preparatoria, en el último año mi padrino me regaló un piano vertical y en la escuela me pidieron que si podíamos hacer algo diferente para un evento inter CBTA. Le dije que podía tocar música que se usa en rituales de mi comunidad; me dijeron que sí, pero no teníamos piano. Por lo que fuimos hasta mi hogar por él, me presenté en un gimnasio municipal lleno y al ver que a la gente le gustaba, decidí seguir.

¿Que siguió?

Me metí en cursos para ingresar al Conservatorio de Chihuahua, hasta que logré entrar a la UACH y estudiar la licenciatura.

¿Tus papás también son músicos?

Mi padre siempre ha tocado el violín y mis hermanos.

¿Usted también sabe tocarlo?

No. Pero espero aprender.

¿Cómo fue haber escuchado en casa el violín toda la vida y en su lugar haber aprendido a tocar el piano?

Me sirvió porque en mi casa siempre había música, lo que me resultó muy productivo para aprender a tocar el piano.

¿En dónde fue su primera presentación como pianista profesional?

En Zamora, Michoacán.

¿Cómo fue que comenzó a realizar presentaciones?

Mi padrino me llevaba con él a las presentaciones; les pedía a los organizadores que me dejaran tocar 2 o 3 piezas. Luego 15 minutos, media hora y hasta que llegué a una hora solo.

DE BATOPILAS PARA EL MUNDO

En el camino del arte de la música, tocar piano lo ha llevado a salir de la comunidad, algo que en su cultura pocos lo hacen, hasta conocer diferentes partes como Juárez, Chihuahua, Parral y Cuauhtémoc; además el sueño no ha tenido límites, ahora ha visitado países como Alemania, Inglaterra y Suiza.

¿A dónde lo ha llevado la música?

En el estado, a Juárez, Cuauhtémoc, entre otros.

¿No le ha tocado salir del país?

Sí. He estado en Estados Unidos, España, Suiza, Holanda, Austria, Alemania e Inglaterra.

LA FAMILIA COMO MOTOR

¿Sus padres lo acompañan?

Mi madre no sale casi de la comunidad, mi padre como en 5 ocasiones ha ido.

¿Y la familia no es duro dejarla?

Sí. Es complicado, porque duras mucho.

¿Es difícil salir de la comunidad, dejar la familia y luego regresar?

Sí. A veces no quisiera regresar a la ciudad.

¿Qué hacía cuando vivía en su comunidad?

Cuidaba chivas, acarreaba leña, agua y en tiempo de siembre ayudaba a mi papá en el campo a deshierbar la milpa.

¿Cómo cambió la vida del campo cuando comenzó a dedicarse al piano?

Me decían que no hiciera trabajos en el campo porque podía perder la sensibilidad en mis dedos, lo que es muy importante para sentir las teclas; pero de todos modos clandestinamente les ayudaba a mis padres, afirma sonriendo.

EL CAMBIO SIEMPRE ES DIFÍCIL

La dificultad de estar en una cultura en donde la gente siempre procura quedarse en las comunidades originarias y ahora cambiarse a una ciudad, sin la familia, para adentrarse en otro estilo de vida, es una de las cosas por las que ha tenido que pasar.

¿Qué es lo más difícil que enfrenta con el cambio de su comunidad y las ciudades?

El reloj.

¿Por qué el reloj?

En las ciudades todo se basa en estar viendo el reloj. Para ir a la escuela, realizar actividades, alistarse… Para todo.

¿Y en Retosachi no era indispensable la hora?

No. Si no puedes hacer una cosa en un día; otro día puedes. Ahí no existe el estrés. Todo es tranquilidad.

UN ORGULLO SER RARÁMURI

¿En algún momento se ha sentido discriminado por alguien en la ciudad?

No. A mis compañeros siempre les ha dado gusto tener un amigo nativo.

¿Entonces no le ha afectado tener otra cultura?

Para mí siempre ha sido una bendición ser Rarámuri.

¿No hay presión por ser indígena y ahora ser un pianista reconocido?

Soy el primer pianista Rarámuri que me dedico profesionalmente en el Continente; pero es un orgullo, siento responsabilidad con mi familia y a la vez lo hago con gusto.

¿Qué siente haber salido de una comunidad, en donde casi nadie lo hace?

Maravilloso. Pero no puedo decir qué hubiera pasado si me hubiese quedado, porque de haberlo hecho, me hubiera gustado estar con la familia. Quedarme a trabajar en el campo. No hay nada de malo en eso.

¿Qué opina de su cultura?

Es un orgullo se Rarámuri. Pero si hay una oportunidad de salir, hay que aprovecharla; hay jóvenes que se van a estudiar, pero ya no quieren regresar, es mejor recorrer siempre sus orígenes.

DE LA MÚSICA AL ALTRUISMO

¿No hay en su comunidad niños que al igual que usted quieran ser pianistas?

Sí los hay. Y vemos la oportunidad de apoyarlos como lo hicieron conmigo.

¿Cómo se les apoya?

Entre mi padrino y yo tenemos tres proyectos (Fundaciones), para ayudar a los niños que quieren seguir estudiando o tocar un instrumento.

¿Cómo recaban los fondos?

Por medio de las presentaciones. El dinero que me dan es para los proyectos.

HOY, PRESENTACIÓN EN SANTA BÁRBARA

¿Cuál ha sido su mejor experiencia dentro de la música?

Ver cómo me ha recibido la gente en las presentaciones; aunque siempre son nuevas personas, siempre les ha gustado, he recibido comentarios positivos y de cariño.

¿En dónde será su próxima presentación?

Hoy en Santa Bárbara.

¿Y cómo es que la gente puede contactarlo para un evento?

A mi teléfono: 614 2770545 o al Facebook romeyno.gutierrez.

Por:  Marcos Merendón 

PARRAL, Chih..-Es el primer pianista Rarámuri. Su maestro y padrino fue un famoso artista, Romayne Wheeler, quien dejara una vida de lujos para vivir en la sierra Tarahumara. Romeyno Gutiérrez da vida en el piano a los sonidos de las danzas tradicionales de la etnia. Un sincretismo musical que deja como resultado la conjugación de notas que, armoniosas, llegan más allá de los pinos, fronteras entre países o diferencias. La igualdad entre el Chabochi y el indígena cabe en una nota que endulza el oído.

La pobreza y falta de oportunidades en la sierra Tarahumara no tienen vigencia, han sido en la historia de Romeyno Gutiérrez Luna -llamado así en honor a su padrino Romayne Wheeler, el famoso artista estadounidense que aprendió a tocar en Austria-.

El joven discípulo, quien ahora acumula tres décadas de vida y más de dos en la “opresión” de las teclas del piano, narra la crónica de cómo un extranjero, un buen día, llegó a Retosachi, Batopilas, su comunidad, cuando él aún no nacía. Eran los albores de la década de los 80.

Sin haber sido concebido la historia estaba marcada. Aquel visitante de tez blanca y hablar corto del castellano, le cambió la vida… Así son las líneas indescifrables del destino. Gracias a él aprendió a tocar piano y eso lo hizo explorar otros mundos. Salir más allá de la cosmovisión de su cultura, para llevarlo a lugares inimaginables y luego regresar y ratificar lo que ya sospechaba: que no hay mejor lugar en el mundo para el que Retosachi. Su origen y destino.

Ataviado con ropa de mestizo caminó unos cuantos pasos después de atravesar las transparentes puertas de cristal de esta casa editora; curioseaba con la vista, recreaba; sus rasgos lo delatan, no es una persona ajena, es un hijo de los pueblos originales de estas tierras, del suelo de Chihuahua, de la sierra y como tal hace honor a la franqueza. Sin rodeos expresa lo que siente impregnando a sus palabras ese sonido natural de la libertad, muestra su candidez en la sonrisa que antecede a las preguntas lanzadas en alta repetición; las que van de lo sencillo a lo complicado. Da igual.

¿En qué comunidad vives?

En Retosachi, Batopilas.

¿Cuántos años tienes?

30.

¿Desde cuándo tocas el piano?

Desde los 6 años aprendí, pero profesionalmente desde hace 10.

¿Qué es lo que toca en sus eventos?

Música clásica y Rarámuri.

¿Realizas algún ritual antes de tocar?

Cuando tocó siento que con las melodías saludo a mi familia Rarámuri.

¿Qué es lo que más le gusta tocar?

A Chopin, Beethoven o Mozart.

¿De ellos cuál te gusta más?

Chopin. Su música es más romántica. Además el compositor siempre se dedicó al piano; sólo dos de sus piezas son para orquesta; “es como si esa música hubiera nacido de un manantial de agua y solo él estuvo, por eso la pudo escribir".

ROMAYNE WHEELER, UN AGENTE DE CAMBIO

El pianista norteamericano nacido en California en 1942, es además de un músico destacado, un investigador de los sonidos y música de los pueblos indígenas. Fue esta curiosidad lo que llevó a ubicarse en periodos largos en la sierra Tarahumara, hasta que en 1992 se estableció en definitiva llevando, por supuesto, con él su piano.

Esta decisión de Romayne Wheeler no solamente le cambió la vida; también la de muchos habitantes de la región serrana; incluso algunos no natos para ese momento, como Romeyno, gracias a la presencia del artista estadunidense en su pueblo, su padre lo conoció y de ahí surgió una amistad tan sólida que a su primer hijo le dio el del famoso artista.

¿Cómo surgió el interés por tocar el piano?

Por mi padrino.

¿Quién es tu padrino?

Romayne Wheleer.

¿Quién es él?

En pianista reconocido a nivel mundial.

¿Cómo fue que llegó hasta tu comunidad?

En 1979, en una investigación de la música en el Continente Americano, una tormenta de nieve ocasionó que Romayne se quedara varado en Albuquerque, Estados Unidos; una revista de National Geographic que mostraba una imagen de la sierra Tarahumara hizo que surgiera en él un interés por conocer la región y su lengua.

¿Y cómo llegó su padrino hasta la comunidad?

Un día fue a Creel y conoció a un Padre Jesuita, quien le ofreció conocer la lengua, ir con la gente nativa y fue así como llegó a la comunidad.

¿Pero cómo lo conocieron?

Cuando llegó, un tío lo invitó a la fiesta de fin de año y ahí mi padre se hizo amigo de él.

¿Cuántos años tenía, cuando llegó el artista a su comunidad?

Aun no nacía. Esto ocurrió 6 años después.

¿Dijo usted que es su padrino, cómo llegaron a ese punto?

Es que mi papá era muy amigo de él y le dijo que, cuando tuviera su primer hijo, él sería su padrino y así fue.

¿Por qué le pusieron el nombre de Romeyno?

En honor a mi padrino.

¿Cómo es su relación con el pianista famoso?

Es como si yo fuera su hijo; él nunca se casó y su madre dice que yo soy su nieto.

¿Cada cuándo iba el pianista a su comunidad?

Cada dos meses, pero después se fue a vivir ahí y se iba cada vez que tenían presentaciones.

¿En qué momento se dio cuenta que quería aprender a tocar piano?

Al ser vecino de mi padrino desde los 6 años, comencé a ir a su casa a convivir con él, ahí lo veía tocar; a veces sólo me asomaba por la ventana y lo veía ensayar.

¿Usted le pidió al artista que si quería ser su maestro?

No. Al verme en la ventana se le hizo curioso y me invitó a que aprendiera.

LAS LARGAS DISTANCIAS: UN IMPEDIMENTO PARA LAS PRÁCTICAS

Luego de que Romeyno aceptó aprender a tocar piano, las distancias que había de su casa a la escuela primaria donde estudiaba, le impedía practicar todos los días, por lo que en un principio lo tomaba como un juego, ya que sólo iba los sábados; pero paulatinamente el interés por la música fue creciendo.

¿Cada cuándo practicaba?

Podía cada sábado.

¿Por qué un día a la semana?

Todos los días iba a la escuela y duraba cuatro horas para llegar; no me quedaba tiempo para practicar.

¿Cómo comenzó a practicar más?

Cuando salí de secundaria, me di de baja un año para tomar cursos en La Rosa, Michoacán.

¿Y siguió estudiando?

Sí. En preparatoria, en Guachochi.

¿Y siguió practicando la música?

Sí, lo hacía cada vez que regresaba a mi comunidad.

¿Cuánto hacía para llegar a la escuela en Guachochi?

Duraba hasta tres semanas en regresar a mi casa; pero para salir tenía que caminar doce horas hasta llegar al camión, el cual hacía otras dos horas hasta Guachochi y así me la pasé 6 años cuando estuve en secundaria y preparatoria.

¿Y no le daba la noche mientras caminaba?

Sí, cuando eso pasaba me quedaba a dormir en cuevas y al día siguiente seguir el camino.

¿No había riesgo?

No. En ese entonces no. Ahora sí hay violencia.

¿Todavía camina las 12 horas?

No. Desde que la violencia se agudizó en la sierra prefiero tomar un “rait”; qué tiene que me tarde más de un día en salir o a veces llevo víveres a mi familia. Por lo cual ocupo una camioneta con lo que me sale de la venta de discos.

¿Entonces batallaba mucho para poder estudiar?

No lo veía así. Caminar todo eso es natural, lo hacía con mucho gusto, no era batallar.

EL SURGIR DEL PIANISTA

El surgimiento del pianista se dio cuando en la preparatoria le preguntaron sobre alguna actividad diferente que se pudiera hacer en un encuentro de escuelas; nadie sabía que tocaba piano, pero fue ahí como se dio a conocer ante la gente y donde se dio cuenta que a la gente le gustaba.

¿Qué situación tuvo que pasar para que descubriera que quería dedicarse a ser pianista?

En la preparatoria, en el último año mi padrino me regaló un piano vertical y en la escuela me pidieron que si podíamos hacer algo diferente para un evento inter CBTA. Le dije que podía tocar música que se usa en rituales de mi comunidad; me dijeron que sí, pero no teníamos piano. Por lo que fuimos hasta mi hogar por él, me presenté en un gimnasio municipal lleno y al ver que a la gente le gustaba, decidí seguir.

¿Que siguió?

Me metí en cursos para ingresar al Conservatorio de Chihuahua, hasta que logré entrar a la UACH y estudiar la licenciatura.

¿Tus papás también son músicos?

Mi padre siempre ha tocado el violín y mis hermanos.

¿Usted también sabe tocarlo?

No. Pero espero aprender.

¿Cómo fue haber escuchado en casa el violín toda la vida y en su lugar haber aprendido a tocar el piano?

Me sirvió porque en mi casa siempre había música, lo que me resultó muy productivo para aprender a tocar el piano.

¿En dónde fue su primera presentación como pianista profesional?

En Zamora, Michoacán.

¿Cómo fue que comenzó a realizar presentaciones?

Mi padrino me llevaba con él a las presentaciones; les pedía a los organizadores que me dejaran tocar 2 o 3 piezas. Luego 15 minutos, media hora y hasta que llegué a una hora solo.

DE BATOPILAS PARA EL MUNDO

En el camino del arte de la música, tocar piano lo ha llevado a salir de la comunidad, algo que en su cultura pocos lo hacen, hasta conocer diferentes partes como Juárez, Chihuahua, Parral y Cuauhtémoc; además el sueño no ha tenido límites, ahora ha visitado países como Alemania, Inglaterra y Suiza.

¿A dónde lo ha llevado la música?

En el estado, a Juárez, Cuauhtémoc, entre otros.

¿No le ha tocado salir del país?

Sí. He estado en Estados Unidos, España, Suiza, Holanda, Austria, Alemania e Inglaterra.

LA FAMILIA COMO MOTOR

¿Sus padres lo acompañan?

Mi madre no sale casi de la comunidad, mi padre como en 5 ocasiones ha ido.

¿Y la familia no es duro dejarla?

Sí. Es complicado, porque duras mucho.

¿Es difícil salir de la comunidad, dejar la familia y luego regresar?

Sí. A veces no quisiera regresar a la ciudad.

¿Qué hacía cuando vivía en su comunidad?

Cuidaba chivas, acarreaba leña, agua y en tiempo de siembre ayudaba a mi papá en el campo a deshierbar la milpa.

¿Cómo cambió la vida del campo cuando comenzó a dedicarse al piano?

Me decían que no hiciera trabajos en el campo porque podía perder la sensibilidad en mis dedos, lo que es muy importante para sentir las teclas; pero de todos modos clandestinamente les ayudaba a mis padres, afirma sonriendo.

EL CAMBIO SIEMPRE ES DIFÍCIL

La dificultad de estar en una cultura en donde la gente siempre procura quedarse en las comunidades originarias y ahora cambiarse a una ciudad, sin la familia, para adentrarse en otro estilo de vida, es una de las cosas por las que ha tenido que pasar.

¿Qué es lo más difícil que enfrenta con el cambio de su comunidad y las ciudades?

El reloj.

¿Por qué el reloj?

En las ciudades todo se basa en estar viendo el reloj. Para ir a la escuela, realizar actividades, alistarse… Para todo.

¿Y en Retosachi no era indispensable la hora?

No. Si no puedes hacer una cosa en un día; otro día puedes. Ahí no existe el estrés. Todo es tranquilidad.

UN ORGULLO SER RARÁMURI

¿En algún momento se ha sentido discriminado por alguien en la ciudad?

No. A mis compañeros siempre les ha dado gusto tener un amigo nativo.

¿Entonces no le ha afectado tener otra cultura?

Para mí siempre ha sido una bendición ser Rarámuri.

¿No hay presión por ser indígena y ahora ser un pianista reconocido?

Soy el primer pianista Rarámuri que me dedico profesionalmente en el Continente; pero es un orgullo, siento responsabilidad con mi familia y a la vez lo hago con gusto.

¿Qué siente haber salido de una comunidad, en donde casi nadie lo hace?

Maravilloso. Pero no puedo decir qué hubiera pasado si me hubiese quedado, porque de haberlo hecho, me hubiera gustado estar con la familia. Quedarme a trabajar en el campo. No hay nada de malo en eso.

¿Qué opina de su cultura?

Es un orgullo se Rarámuri. Pero si hay una oportunidad de salir, hay que aprovecharla; hay jóvenes que se van a estudiar, pero ya no quieren regresar, es mejor recorrer siempre sus orígenes.

DE LA MÚSICA AL ALTRUISMO

¿No hay en su comunidad niños que al igual que usted quieran ser pianistas?

Sí los hay. Y vemos la oportunidad de apoyarlos como lo hicieron conmigo.

¿Cómo se les apoya?

Entre mi padrino y yo tenemos tres proyectos (Fundaciones), para ayudar a los niños que quieren seguir estudiando o tocar un instrumento.

¿Cómo recaban los fondos?

Por medio de las presentaciones. El dinero que me dan es para los proyectos.

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