/ martes 25 de julio de 2017

Abordan tema de la ciencia en montaje “La desobediencia de Marte”

Un enfrentamiento entre los astrónomos Tycho Brahe y Johanes Kepler, desde dos planos del personaje: histórico y contemporáneo, se plasman en el estreno en México de la obra “La desobediencia de Marte”, del escritor y dramaturgo Juan Villoro, que estará en el Teatro Helénico a partir del 4 de agosto.

“Esta obra tenía que tratar sobre el discurso teórico de los astrónomos, pero también los astrónomos eran personas, se emborrachaban, se peleaban, se insultaban y hablaban entre ellos en latín; uno era alemán y el otro danés, por lo que escribí un lenguaje macarrónico para algunas escenas donde salían borrachos”, mencionó Villoro, en conferencia de prensa.

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Aseguró que luego de haberse estrenado la puesta en escena “La desobediencia de Marte” en el Festival Puerto de Ideas, en Chile, que dirigió Álvaro Viguera, tuvo su primera representación que le permitió ver su obra teatral.

“Porque cuando uno escribe para seguir un poco con las metáforas astronómicas, escribe en un planeta donde el día dura determinado tiempo, donde la gravedad es de un tipo y la atmosfera es de otro, y la obra se presenta en otro planeta”, señaló.

El escritor explicó que le ayudó mucho ver esa primera representación en Chile, porque en los ensayos aquí con Joaquín Cosío y José María de Tavira, se han ido haciendo ajustes, así como pequeñas cambios para escenas que no se habían representado.

Por su parte, Joaquín Cosío comentó que ha sido difícil interpretar textos de Villoro, porque el nivel lingüístico y verbal es una de una ambición, es decir, los personajes, al menos de los astrónomos tienen una pulcritud, una respiración que lo hace complicado.

“Hay una construcción lingüística casi impecable que es al mismo tiempo fascinante, pero al mismo tiempo de una gran complejidad para interpretarla y darle un sentido de verdad y para incorporarlo, por lo que es un texto ambicioso en una gran cantidad de sentidos, pero evidentemente en el sentido dramático es fantástica”, afirmó.

Añadió que precisamente es ahí donde ha estado el gran reto de ellos, pero también es donde está su belleza y su gran fascinación.

José María de Tavira también se refirió al texto dramatúrgico de Villoro, el cual comprende un lenguaje muy denso, pero a la vez muy rico y que precisamente uno al trabajar con el texto, hay un momento en que todo lo hace sentido y empieza a escuchar lo que estaba ahí.

“El trabajo de descubrimiento del actor de lo que el dramaturgo quiso decir, lo que uno se imagina, siempre es un proceso muy rico, y en este caso fue abrir como una cosa muy densa, para entender la complejidad y al mismo tiempo la sencillez de la elaboración de las ideas”, precisó.

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Para el director Antonio Castro, la obra es un duelo, un enfrentamiento de los personajes, tanto del plano histórico como en el plano contemporáneo.

“Hay un aspecto muy interesante de la obra de Juan, que tiene que ver con la identidad masculina, no solo en la tensión que existe entre los dos astrónomos, sino entre el actor joven y el actor maduro, porque exploran dos ideas muy distintas de lo que significa ser un hombre”, expresó el director.

Subrayó que es una obra muy original y que no se ve frecuentemente en el escenario, y lo atractivo de la puesta en escena es que está el plano de los personajes históricos y científicos y de repente empieza a rebotar en los personajes contemporáneos.

“Por lo que llega un momento en que uno no sabe cuál de los dos planos está, y de alguna manera establece el diálogo entre lo más distante que es el Universo y lo más cotidiano que son nuestras emociones, limitaciones y torpezas”, concluyó el director.

La puesta en escena “La desobediencia de Marte”, que cuenta con las actuaciones de Joaquín Cosío y José María de Tavira, con escenografía del artista plástico Damián Ortega, estará en temporada en el Teatro Helénico del Centro Cultural Helénico, del 4 de agosto al 1 de octubre.

Un enfrentamiento entre los astrónomos Tycho Brahe y Johanes Kepler, desde dos planos del personaje: histórico y contemporáneo, se plasman en el estreno en México de la obra “La desobediencia de Marte”, del escritor y dramaturgo Juan Villoro, que estará en el Teatro Helénico a partir del 4 de agosto.

“Esta obra tenía que tratar sobre el discurso teórico de los astrónomos, pero también los astrónomos eran personas, se emborrachaban, se peleaban, se insultaban y hablaban entre ellos en latín; uno era alemán y el otro danés, por lo que escribí un lenguaje macarrónico para algunas escenas donde salían borrachos”, mencionó Villoro, en conferencia de prensa.

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Aseguró que luego de haberse estrenado la puesta en escena “La desobediencia de Marte” en el Festival Puerto de Ideas, en Chile, que dirigió Álvaro Viguera, tuvo su primera representación que le permitió ver su obra teatral.

“Porque cuando uno escribe para seguir un poco con las metáforas astronómicas, escribe en un planeta donde el día dura determinado tiempo, donde la gravedad es de un tipo y la atmosfera es de otro, y la obra se presenta en otro planeta”, señaló.

El escritor explicó que le ayudó mucho ver esa primera representación en Chile, porque en los ensayos aquí con Joaquín Cosío y José María de Tavira, se han ido haciendo ajustes, así como pequeñas cambios para escenas que no se habían representado.

Por su parte, Joaquín Cosío comentó que ha sido difícil interpretar textos de Villoro, porque el nivel lingüístico y verbal es una de una ambición, es decir, los personajes, al menos de los astrónomos tienen una pulcritud, una respiración que lo hace complicado.

“Hay una construcción lingüística casi impecable que es al mismo tiempo fascinante, pero al mismo tiempo de una gran complejidad para interpretarla y darle un sentido de verdad y para incorporarlo, por lo que es un texto ambicioso en una gran cantidad de sentidos, pero evidentemente en el sentido dramático es fantástica”, afirmó.

Añadió que precisamente es ahí donde ha estado el gran reto de ellos, pero también es donde está su belleza y su gran fascinación.

José María de Tavira también se refirió al texto dramatúrgico de Villoro, el cual comprende un lenguaje muy denso, pero a la vez muy rico y que precisamente uno al trabajar con el texto, hay un momento en que todo lo hace sentido y empieza a escuchar lo que estaba ahí.

“El trabajo de descubrimiento del actor de lo que el dramaturgo quiso decir, lo que uno se imagina, siempre es un proceso muy rico, y en este caso fue abrir como una cosa muy densa, para entender la complejidad y al mismo tiempo la sencillez de la elaboración de las ideas”, precisó.

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Para el director Antonio Castro, la obra es un duelo, un enfrentamiento de los personajes, tanto del plano histórico como en el plano contemporáneo.

“Hay un aspecto muy interesante de la obra de Juan, que tiene que ver con la identidad masculina, no solo en la tensión que existe entre los dos astrónomos, sino entre el actor joven y el actor maduro, porque exploran dos ideas muy distintas de lo que significa ser un hombre”, expresó el director.

Subrayó que es una obra muy original y que no se ve frecuentemente en el escenario, y lo atractivo de la puesta en escena es que está el plano de los personajes históricos y científicos y de repente empieza a rebotar en los personajes contemporáneos.

“Por lo que llega un momento en que uno no sabe cuál de los dos planos está, y de alguna manera establece el diálogo entre lo más distante que es el Universo y lo más cotidiano que son nuestras emociones, limitaciones y torpezas”, concluyó el director.

La puesta en escena “La desobediencia de Marte”, que cuenta con las actuaciones de Joaquín Cosío y José María de Tavira, con escenografía del artista plástico Damián Ortega, estará en temporada en el Teatro Helénico del Centro Cultural Helénico, del 4 de agosto al 1 de octubre.