/ martes 20 de noviembre de 2018

¿Y si Adelita se fuera con otro? Diez canciones emblemáticas de la Revolución

La Revolución Mexicana aportó música al repertorio tradicional de nuestro país y las mujeres inspiraron melodías que ya son del dominio popular

El bagaje musical emanado de la Revolución Mexicana es amplio y variado, derivando en géneros como el corrido y la polka, sobre todo. Hay corridos de todo tipo, desde aquellos que ensalzan a los héroes como Francisco Villa y Emiliano Zapata, hasta otros que inspiraron las mujeres, verdaderas heroínas carabina al hombro que acompañaban a sus “juanes” en la lucha armada.

De ahí la pregunta:

¿Y si Adelita se fuera con otro? “La seguiría por tierra y por mar”, proclama el sargento enamorado de ella, y agrega: “Si por mar en un buque de guerra, si por tierra en un tren ‘melitar’ “.

Tales melodías como La Adelita, Jesusita en Chihuahua, La cucaracha, La toma de Zacatecas, Carabina 30-30 y muchas otras, continúan escuchándose en el ánimo popular aún en tiempos de reguetón y otras lindezas, sencillamente porque forman parte de la cultura musical de nuestro pueblo, reseñando lo mismo épicas batallas, que historias de amores y desamores surgidas durante la Revolución, un período comprendido entre los años 1910 y 1930.

Cuenta la leyenda que el dictador Victoriano Huerta además de tenebroso fumaba mariguana como hippie setentero en Avándaro y bebía alcohol como cosaco en las estepas, de modo que el ingenio popular le dedicó burlonamente La cucaracha con una letra adaptada que decía: “La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar, porque le falta, porque no tiene, mariguana qué fumar”.

Pero además, la música revolucionaria “ambientaba” en aquellos tiempos y motivaba a los héroes alegrándoles el alma mientras combatían al frente de sus tropas; así, se cuenta también que Doroteo Arango, El Centauro del Norte, ordenaba a su banda de guerra interpretar La Adelita en el fragor de la contienda.

TRES VERTIENTES

La música en la Revolución Mexicana comprendía, principalmente, tres vertientes: el corrido, el vals y la polka. El primero, como ya dijimos, recogía historias y hazañas de la vida real que se difundían entre el pueblo; el segundo, representaba la parte romántica y, el tercero, inducía al baile.

A darle, que es mole de olla, se oía exclamar a los “alzados”: “Y quiéreme, Jesusita; quiéreme, por favor. Mira que soy tu amante, y seguro servidor. Vamos al baile y verás qué bonito, donde se bailan las danzas modernas…”

ELIXIR DE PAZ

De acuerdo a los archivos de la B Grande de México, estación del Instituto Mexicano de la Radio, el pueblo buscaba a través de la música hacerse más placentera la existencia en momentos en que los combatientes teñían de sangre el país entero, en pos de derrotar a la burguesía explotadora. No faltaban entonces, entre la “bola”, las verbenas y los bailes animados con danzas y corridos cuyas melodías enchinaban la piel y llenaban el corazón de nacionalismo.

Una de esas canciones que hasta la fecha se escucha como un himno nacionalista de los mexicanos, inspirada en la Revolución, desde luego, es Yo me muero donde quiera, misma que ha sido interpretada por estrellas como Lucha Reyes, Lucha Villa, Lola Beltrán y hasta Guadalupe Pineda, inflamando con su letra el canto revolucionario de nuestra gente: “…los rebozos son cananas de las balas al rugido del cañón”. Y agrega: “Las mujeres y los hombres por su patria dan la vida con valor. Valentina y Jesusita pelearon, pero nunca morirán. Y La Adelita morirá peleando por su Juan”.

Quirino Mendoza, autor de la inmortal Cielito lindo, es también el compositor de Jesusita en Chihuahua, sin duda una de las melodías más populares emanadas de la Revolución; otra es La Adelita, si bien inspirada por una mujer llamada Adela Velarde en Ciudad Juárez (aunque existen otras versiones), llegó a generalizarse con ella como un reconocimiento a todas las adelitas, es decir, aquellas mujeres que participaron en la revuelta ya fuere atendiendo heridos, preparando la comida para la tropa o decididamente empuñando el fusil ante el enemigo.

Así es, la mujer fue parte fundamental en la lucha revolucionaria, de ahí que en la actualidad se les siga recordando con melodías como La Adelita, La Valentina, La Coronela, Las Soldaderas y La Rielera, entre otras.

El bagaje musical emanado de la Revolución Mexicana es amplio y variado, derivando en géneros como el corrido y la polka, sobre todo. Hay corridos de todo tipo, desde aquellos que ensalzan a los héroes como Francisco Villa y Emiliano Zapata, hasta otros que inspiraron las mujeres, verdaderas heroínas carabina al hombro que acompañaban a sus “juanes” en la lucha armada.

De ahí la pregunta:

¿Y si Adelita se fuera con otro? “La seguiría por tierra y por mar”, proclama el sargento enamorado de ella, y agrega: “Si por mar en un buque de guerra, si por tierra en un tren ‘melitar’ “.

Tales melodías como La Adelita, Jesusita en Chihuahua, La cucaracha, La toma de Zacatecas, Carabina 30-30 y muchas otras, continúan escuchándose en el ánimo popular aún en tiempos de reguetón y otras lindezas, sencillamente porque forman parte de la cultura musical de nuestro pueblo, reseñando lo mismo épicas batallas, que historias de amores y desamores surgidas durante la Revolución, un período comprendido entre los años 1910 y 1930.

Cuenta la leyenda que el dictador Victoriano Huerta además de tenebroso fumaba mariguana como hippie setentero en Avándaro y bebía alcohol como cosaco en las estepas, de modo que el ingenio popular le dedicó burlonamente La cucaracha con una letra adaptada que decía: “La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar, porque le falta, porque no tiene, mariguana qué fumar”.

Pero además, la música revolucionaria “ambientaba” en aquellos tiempos y motivaba a los héroes alegrándoles el alma mientras combatían al frente de sus tropas; así, se cuenta también que Doroteo Arango, El Centauro del Norte, ordenaba a su banda de guerra interpretar La Adelita en el fragor de la contienda.

TRES VERTIENTES

La música en la Revolución Mexicana comprendía, principalmente, tres vertientes: el corrido, el vals y la polka. El primero, como ya dijimos, recogía historias y hazañas de la vida real que se difundían entre el pueblo; el segundo, representaba la parte romántica y, el tercero, inducía al baile.

A darle, que es mole de olla, se oía exclamar a los “alzados”: “Y quiéreme, Jesusita; quiéreme, por favor. Mira que soy tu amante, y seguro servidor. Vamos al baile y verás qué bonito, donde se bailan las danzas modernas…”

ELIXIR DE PAZ

De acuerdo a los archivos de la B Grande de México, estación del Instituto Mexicano de la Radio, el pueblo buscaba a través de la música hacerse más placentera la existencia en momentos en que los combatientes teñían de sangre el país entero, en pos de derrotar a la burguesía explotadora. No faltaban entonces, entre la “bola”, las verbenas y los bailes animados con danzas y corridos cuyas melodías enchinaban la piel y llenaban el corazón de nacionalismo.

Una de esas canciones que hasta la fecha se escucha como un himno nacionalista de los mexicanos, inspirada en la Revolución, desde luego, es Yo me muero donde quiera, misma que ha sido interpretada por estrellas como Lucha Reyes, Lucha Villa, Lola Beltrán y hasta Guadalupe Pineda, inflamando con su letra el canto revolucionario de nuestra gente: “…los rebozos son cananas de las balas al rugido del cañón”. Y agrega: “Las mujeres y los hombres por su patria dan la vida con valor. Valentina y Jesusita pelearon, pero nunca morirán. Y La Adelita morirá peleando por su Juan”.

Quirino Mendoza, autor de la inmortal Cielito lindo, es también el compositor de Jesusita en Chihuahua, sin duda una de las melodías más populares emanadas de la Revolución; otra es La Adelita, si bien inspirada por una mujer llamada Adela Velarde en Ciudad Juárez (aunque existen otras versiones), llegó a generalizarse con ella como un reconocimiento a todas las adelitas, es decir, aquellas mujeres que participaron en la revuelta ya fuere atendiendo heridos, preparando la comida para la tropa o decididamente empuñando el fusil ante el enemigo.

Así es, la mujer fue parte fundamental en la lucha revolucionaria, de ahí que en la actualidad se les siga recordando con melodías como La Adelita, La Valentina, La Coronela, Las Soldaderas y La Rielera, entre otras.

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