/ lunes 7 de agosto de 2017

A 25 años de la medalla solitaria de Carlos Mercenario

Lasexpectativas de la recién creada Comisión Nacional del Deporte enla administración de Carlos Salinas de Gortari eran grandes paralos Juegos Olímpicos de Barcelona 92, se pronosticaron al menos 10preseas y al paso de los días la frustración creció dentro de ladelegación porque los favoritos no respondieron al pronóstico quese hizo.

Era tal la desesperanza en la VillaDeportiva que a los atletas que no habían competido los hospedaronen hoteles para que no se contagiaran de la frustración que reinóen el ambiente, aunque se obtuvieron preseas en deportes deexhibición (taekwondo y pelota vasca), no contaban para elmedallero.

Pasaron cosas increíbles: la actuación en clavadosde Mary José Alcalá es inolvidable, porque perdió la medalla poruna pifia en el último salto; el punto que dejó ir el tenistaLeonardo Lavalle al tratar de acomodarse la gorra en pleno juego; oel velerista Erik Mergenthaler que era campeón mundial, pero no le“acompañó el viento” como lo esperaba.

El clavadista Jesús Mena, el marchista ErnestoCanto, la tenista Angélica Gavaldón, el plusmarquista deatletismo Arturo Barrios y el ciclista Manuel Youshimatz formabanparte del pronóstico de medallas por sus antecedentesdeportivos.

Tampoco se puede olvidar al corredor Salvador el“Halcón” García, ganador de la maratón de NuevaYork,  expulsado delejército por sus locuras que le dieron la vuelta al mundo, entreellas los nombres que les puso a sus perros y hablar de lacompetencia como si fuera la madre de todas la guerras. Él,Dionicio Cerón y Andrés Espinosa, fracasaron.

En medio de ese ambiente desolador,los 50 kilómetros de caminata abrigaban la última esperanza. Elcircuito era de dos kilómetros y cerraban con una subida haciaMontjuic, dónde está ubicado el Estadio Olímpico.

25 aniversario

Era el siete de agosto de 1992, un día muy calurosoy una humedad de 90%, los especialistas pronosticaban unacompetencia que tendría una duración arriba de las cuatro horas.Los marchistas mexicanos llegaron procedentes de Bolivia, en dondesolían hacer sus campamentos de preparación de altura yevaluaciones a nivel del mar.

A 25 años de distancia de la medalla de plata ganadapor  Carlos Mercenario,el atleta que sostuvo la actuación de “la delegación mejorpreparada de la historia”, le daría un sitio especial dentro delolimpismo.

“Fue la única medalla oficial yes verdad, había una expectativa grande de los resultados quepodía haber, se fueron agotando los días y al final estaba laexpectativa de la prueba de los 50 kilómetros y recuerdo que elambiente, la atmósfera era de frustración porque parecía queMéxico iba a regresar sin medallas”.

Desde su punto de vista como atletatenía la preparación planeada con mucho tiempo de antelación,nada improvisado, fueron cuatro años, recuerda Carlos, trasmencionar que llegó con el antecedente de haber sido séptimolugar en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, a los 21años.

Ahora Mercenario tiene 50 años, alpaso del tiempo reconoció que pudo haber ganado el oro, ya que elmiembro de la Comunidad de Estados Independientes, Andrei Perlovtenía dos faltas y el polaco Robert Korzeniowski también, por locual podía cambiar la estrategia y arriesgar más en la etapafinal de la competencia.

“De pronto, digo que han pasado ya25 años, se me hacen muchos años; pero, también son 25 años quehe seguido en el mismo ambiente. Si tuviera que decir que me dejóel deporte, fue la enseñanza de exigirte mucho a ti mismo”,declaró Mercenario, frente a la portada del diario ESTO, dondefiguran Fernando Valenzuela, Julio Cesar Chávez y HugoSánchez.

Los Juegos Olímpicos son un escenario que transformatodo y sólo se repite cada cuatro años y que todo lo que seprepararon o quieren hacer se resume a un momento. En el caso delos 50 km tiene casi cuatro horas para conseguir lo que quieren yen los 100 metros son menos de 10 segundos.

“No tiene garantizado que puedeshacer en el futuro, por eso lo hace tan difícil llegar a unosJuegos Olímpicos, ganarte tu plaza, ser un mexicano que consiguióclasificarse y después estar entre los mejores, entre atletas enigualdad de condiciones, se prepararon igual que tú, al 100%, poreso es la verdadera alta competencia, esa es la magia de los JuegosOlímpicos que se repiten cada cuatro años”, hizo hincapié elatleta que destacó el apoyo de sus padres.

“Los 50 km fueron extenuantes enesas condiciones, cerca del 90% de humedad y todavía le pusieronun grado más de dificultad, después del kilómetro 47.5, porquela prueba comenzó afuera del estadio y había que subir a unamontaña, le  puso untoque especial y tuve que dejar toda mi alma en esascondiciones”.

Carlos, en los abastecimientos, se echaba agua fríapara volver en sí como se observa en una de las fotografías másfamosas del andarín. Los 50 km de manera comparativa representa ladistancia de la Ciudad de México a Cuernavaca. “¡Es unalocura!”, dijo.

Los últimos kilómetros fueron clave, tenía laintención de alcanzar a Perlov, los dos tenían tarjetas rojas yMercenario no tenía ninguna amonestación, al paso del tiempo sedio cuenta que podía arriesgar, “pero no me arrepiento de nada,son estrategias que escoges en ese momento. Yo decidí quedarme conRobert, pensado que Andrei tenía ya dos amonestaciones  y posiblemente le podía llegarla tercera. Y nada, a quien descalificaron fue al polaco. Justocuando voy entrenando al estadio,  el ruso cruzó la meta”.

El estar en el podio da lasensación de que todo ha valido la pena, una sensación del debercumplido, pero antes de ese momento cumbre, cuando se acerca lameta - declaró Mercenario- , se vive algo especial, queríaterminar para no sentir más el cansancio, pero a la vez leinvadió un sentimiento de nostalgia.

“¡Dios mío,  ya quiero que termine…! dijo.Y, por el otro lado, empiezas a ver el estadio repleto, no quieres que acabe”. Luego,en las tribunas siguió con la vista a su familia que ondeaba labandera. El presidente del COM, miembro del COI y titular de ACNO,Mario Vázquez Raña, le colgó la medalla  en el estadio de Montjuic.

Lasexpectativas de la recién creada Comisión Nacional del Deporte enla administración de Carlos Salinas de Gortari eran grandes paralos Juegos Olímpicos de Barcelona 92, se pronosticaron al menos 10preseas y al paso de los días la frustración creció dentro de ladelegación porque los favoritos no respondieron al pronóstico quese hizo.

Era tal la desesperanza en la VillaDeportiva que a los atletas que no habían competido los hospedaronen hoteles para que no se contagiaran de la frustración que reinóen el ambiente, aunque se obtuvieron preseas en deportes deexhibición (taekwondo y pelota vasca), no contaban para elmedallero.

Pasaron cosas increíbles: la actuación en clavadosde Mary José Alcalá es inolvidable, porque perdió la medalla poruna pifia en el último salto; el punto que dejó ir el tenistaLeonardo Lavalle al tratar de acomodarse la gorra en pleno juego; oel velerista Erik Mergenthaler que era campeón mundial, pero no le“acompañó el viento” como lo esperaba.

El clavadista Jesús Mena, el marchista ErnestoCanto, la tenista Angélica Gavaldón, el plusmarquista deatletismo Arturo Barrios y el ciclista Manuel Youshimatz formabanparte del pronóstico de medallas por sus antecedentesdeportivos.

Tampoco se puede olvidar al corredor Salvador el“Halcón” García, ganador de la maratón de NuevaYork,  expulsado delejército por sus locuras que le dieron la vuelta al mundo, entreellas los nombres que les puso a sus perros y hablar de lacompetencia como si fuera la madre de todas la guerras. Él,Dionicio Cerón y Andrés Espinosa, fracasaron.

En medio de ese ambiente desolador,los 50 kilómetros de caminata abrigaban la última esperanza. Elcircuito era de dos kilómetros y cerraban con una subida haciaMontjuic, dónde está ubicado el Estadio Olímpico.

25 aniversario

Era el siete de agosto de 1992, un día muy calurosoy una humedad de 90%, los especialistas pronosticaban unacompetencia que tendría una duración arriba de las cuatro horas.Los marchistas mexicanos llegaron procedentes de Bolivia, en dondesolían hacer sus campamentos de preparación de altura yevaluaciones a nivel del mar.

A 25 años de distancia de la medalla de plata ganadapor  Carlos Mercenario,el atleta que sostuvo la actuación de “la delegación mejorpreparada de la historia”, le daría un sitio especial dentro delolimpismo.

“Fue la única medalla oficial yes verdad, había una expectativa grande de los resultados quepodía haber, se fueron agotando los días y al final estaba laexpectativa de la prueba de los 50 kilómetros y recuerdo que elambiente, la atmósfera era de frustración porque parecía queMéxico iba a regresar sin medallas”.

Desde su punto de vista como atletatenía la preparación planeada con mucho tiempo de antelación,nada improvisado, fueron cuatro años, recuerda Carlos, trasmencionar que llegó con el antecedente de haber sido séptimolugar en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, a los 21años.

Ahora Mercenario tiene 50 años, alpaso del tiempo reconoció que pudo haber ganado el oro, ya que elmiembro de la Comunidad de Estados Independientes, Andrei Perlovtenía dos faltas y el polaco Robert Korzeniowski también, por locual podía cambiar la estrategia y arriesgar más en la etapafinal de la competencia.

“De pronto, digo que han pasado ya25 años, se me hacen muchos años; pero, también son 25 años quehe seguido en el mismo ambiente. Si tuviera que decir que me dejóel deporte, fue la enseñanza de exigirte mucho a ti mismo”,declaró Mercenario, frente a la portada del diario ESTO, dondefiguran Fernando Valenzuela, Julio Cesar Chávez y HugoSánchez.

Los Juegos Olímpicos son un escenario que transformatodo y sólo se repite cada cuatro años y que todo lo que seprepararon o quieren hacer se resume a un momento. En el caso delos 50 km tiene casi cuatro horas para conseguir lo que quieren yen los 100 metros son menos de 10 segundos.

“No tiene garantizado que puedeshacer en el futuro, por eso lo hace tan difícil llegar a unosJuegos Olímpicos, ganarte tu plaza, ser un mexicano que consiguióclasificarse y después estar entre los mejores, entre atletas enigualdad de condiciones, se prepararon igual que tú, al 100%, poreso es la verdadera alta competencia, esa es la magia de los JuegosOlímpicos que se repiten cada cuatro años”, hizo hincapié elatleta que destacó el apoyo de sus padres.

“Los 50 km fueron extenuantes enesas condiciones, cerca del 90% de humedad y todavía le pusieronun grado más de dificultad, después del kilómetro 47.5, porquela prueba comenzó afuera del estadio y había que subir a unamontaña, le  puso untoque especial y tuve que dejar toda mi alma en esascondiciones”.

Carlos, en los abastecimientos, se echaba agua fríapara volver en sí como se observa en una de las fotografías másfamosas del andarín. Los 50 km de manera comparativa representa ladistancia de la Ciudad de México a Cuernavaca. “¡Es unalocura!”, dijo.

Los últimos kilómetros fueron clave, tenía laintención de alcanzar a Perlov, los dos tenían tarjetas rojas yMercenario no tenía ninguna amonestación, al paso del tiempo sedio cuenta que podía arriesgar, “pero no me arrepiento de nada,son estrategias que escoges en ese momento. Yo decidí quedarme conRobert, pensado que Andrei tenía ya dos amonestaciones  y posiblemente le podía llegarla tercera. Y nada, a quien descalificaron fue al polaco. Justocuando voy entrenando al estadio,  el ruso cruzó la meta”.

El estar en el podio da lasensación de que todo ha valido la pena, una sensación del debercumplido, pero antes de ese momento cumbre, cuando se acerca lameta - declaró Mercenario- , se vive algo especial, queríaterminar para no sentir más el cansancio, pero a la vez leinvadió un sentimiento de nostalgia.

“¡Dios mío,  ya quiero que termine…! dijo.Y, por el otro lado, empiezas a ver el estadio repleto, no quieres que acabe”. Luego,en las tribunas siguió con la vista a su familia que ondeaba labandera. El presidente del COM, miembro del COI y titular de ACNO,Mario Vázquez Raña, le colgó la medalla  en el estadio de Montjuic.

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