/ sábado 4 de febrero de 2017

Belichick no permite a nadie que esté por encima del equipo

El veterano entrenador en jefe de los Patriots de Nueva Inglaterra, Bill Belichick, se encuentra en la antesala de disputar su noveno Super Bowl como profesional y el séptimo desde que en el 2000 llegó al equipo. Desde entonces su figura no ha hecho más que crecer junto al mariscal de campo Tom Brady, el único, que ha permanecido unido a su trayectoria a pesar de su condición de súper estrella y figura legendaria que ha sabido adaptarse y asumido la filosofía de que dentro del equipo todos son iguales. De ahí que no importa los jugadores que tengan que salir al final de cada año del equipo porque quieren fichar por otra franquicia o por que el propio Belichick piensa que ya no son la mejor opción dentro de la plantilla. A diferencia de la imagen que trasmite ante los periodistas, de poco comunicativo, seco, que no hace ningún tipo de concesión, dentro del equipo es todo lo contrario, vive exclusivamente para hacer que cada uno de los jugadores se desarrolle y alcance el máximo de su nivel. La sensación que da de parecer insensible, capaz de despedirse sin el menor miramiento de jugadores que ya no le sirven, no es la verdadera, porque sobre todo es un profesional profundamente leal, nunca le esconde nada a los jugadores, les va siempre de frente. Además sabe también muy bien como manejar los tiempos en la gestión de la plantilla, sin importar el momento en el que se encuentre la competición. Esta temporada se habló mucho de la decisión de los Patriots de traspasar dos piezas fundamentales en su defensa, Chandler Jones y Jamie Collins, la crítica fue dura contra Belichick. La respuesta del veterano entrenador en jefe fue el silencio y el trabajo duro con los nuevos que llegaron para tener de resultado la defensa que permitió la menor cantidad de puntos en la liga durante la temporada regular. Belichick era el primero que sabía de la calidad de Jones y Collins, los había desarrollado el mismo, pero también que necesitaba mejorar la velocidad y ellos no podían dársela, de ahí que la decisión la tomó de manera conjunto, sabiendo siempre que es lo que piensan los jugadores, de los asegura aprende permanentemente. Lo que si les demuestra de inmediato a los que llegan es que sabe muy bien al jugador que ha fichado, que lo conoce a la perfección en todos los aspectos, y que tiene ideas muy arraigadas sobre cómo administrar a su equipo, pero no duda en aprender de otros, y admitir ante los propios jugadores si se ha equivocado. Además de principio a fin también les muestra a los jugadores que está con ellos por encima de todo, que nunca los va a utilizar para su beneficio personal y que el primero que se sacrifica en todo por el proyecto es él mismo. De esta manera los nuevos jugadores saben desde el principio que bajo la dirección de Belichick su única opción es la de hacer los ajustes que sean necesarios para convertirse en un jugador de equipo o los días los tendrá contados dentro de la organización de los Patriots, donde la disciplina y el querer ganar no se negocian. Esa filosofía es la que lo ha colocado a las puertas de conseguir el quinto título de Super Bowl si el domingo los Patriots vencen a los Falcons de Atlanta, una marca que nadie ha conseguido dentro de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), donde ahora está empatado con el legendario Chuck Noll, otro profesional que no gustaba, pero que todos admiraban y respetaban. Más afable tenía la imagen otro legendario Tom Landry con los Cowboys de Dallas, pero también imponía su autoridad sin concesiones. "No me preocupa la imagen que pueda dar a los demás, me preocupa que mis jugadores se sientan cada día más apoyado en su trabajo y sepan que todo el esfuerzo que dan en el campo es lo más grande que hay dentro del equipo", destacó Belichick en la última rueda de prensa. "Por eso me siento feliz que este equipo, que es un gran equipo, se encuentre de nuevo en la disputa del Super Bowl". Belichick dijo que no había pensado en el título que podía conseguir sino en trabajar cada uno de los más mínimos detalles para que el partido del domingo ante los Falcons, a los que consideró un rival "excepional" y definió también como un "gran equipo". "Quiero disfrutar al máximo el haber podido volver al Super Bowl y ofrecerle a los jugadores que hicieron una gran temporada tener la oportunidad de ganar el partido con el cualquier profesional sueña", subrayó Belichick, que aunque ha estado mucho más abierto y amable en Houston ha mantenido su filosofía de revelar lo menos posible sus planes y detalles de los mismos. Belichick está de nuevo a sus 64 años a la puerta de hacer historia, lo que nadie sabe es con que "genialidad" técnica va a sorprender el domingo para abrirla y hacer aun más grande su leyenda.EFE

El veterano entrenador en jefe de los Patriots de Nueva Inglaterra, Bill Belichick, se encuentra en la antesala de disputar su noveno Super Bowl como profesional y el séptimo desde que en el 2000 llegó al equipo. Desde entonces su figura no ha hecho más que crecer junto al mariscal de campo Tom Brady, el único, que ha permanecido unido a su trayectoria a pesar de su condición de súper estrella y figura legendaria que ha sabido adaptarse y asumido la filosofía de que dentro del equipo todos son iguales. De ahí que no importa los jugadores que tengan que salir al final de cada año del equipo porque quieren fichar por otra franquicia o por que el propio Belichick piensa que ya no son la mejor opción dentro de la plantilla. A diferencia de la imagen que trasmite ante los periodistas, de poco comunicativo, seco, que no hace ningún tipo de concesión, dentro del equipo es todo lo contrario, vive exclusivamente para hacer que cada uno de los jugadores se desarrolle y alcance el máximo de su nivel. La sensación que da de parecer insensible, capaz de despedirse sin el menor miramiento de jugadores que ya no le sirven, no es la verdadera, porque sobre todo es un profesional profundamente leal, nunca le esconde nada a los jugadores, les va siempre de frente. Además sabe también muy bien como manejar los tiempos en la gestión de la plantilla, sin importar el momento en el que se encuentre la competición. Esta temporada se habló mucho de la decisión de los Patriots de traspasar dos piezas fundamentales en su defensa, Chandler Jones y Jamie Collins, la crítica fue dura contra Belichick. La respuesta del veterano entrenador en jefe fue el silencio y el trabajo duro con los nuevos que llegaron para tener de resultado la defensa que permitió la menor cantidad de puntos en la liga durante la temporada regular. Belichick era el primero que sabía de la calidad de Jones y Collins, los había desarrollado el mismo, pero también que necesitaba mejorar la velocidad y ellos no podían dársela, de ahí que la decisión la tomó de manera conjunto, sabiendo siempre que es lo que piensan los jugadores, de los asegura aprende permanentemente. Lo que si les demuestra de inmediato a los que llegan es que sabe muy bien al jugador que ha fichado, que lo conoce a la perfección en todos los aspectos, y que tiene ideas muy arraigadas sobre cómo administrar a su equipo, pero no duda en aprender de otros, y admitir ante los propios jugadores si se ha equivocado. Además de principio a fin también les muestra a los jugadores que está con ellos por encima de todo, que nunca los va a utilizar para su beneficio personal y que el primero que se sacrifica en todo por el proyecto es él mismo. De esta manera los nuevos jugadores saben desde el principio que bajo la dirección de Belichick su única opción es la de hacer los ajustes que sean necesarios para convertirse en un jugador de equipo o los días los tendrá contados dentro de la organización de los Patriots, donde la disciplina y el querer ganar no se negocian. Esa filosofía es la que lo ha colocado a las puertas de conseguir el quinto título de Super Bowl si el domingo los Patriots vencen a los Falcons de Atlanta, una marca que nadie ha conseguido dentro de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), donde ahora está empatado con el legendario Chuck Noll, otro profesional que no gustaba, pero que todos admiraban y respetaban. Más afable tenía la imagen otro legendario Tom Landry con los Cowboys de Dallas, pero también imponía su autoridad sin concesiones. "No me preocupa la imagen que pueda dar a los demás, me preocupa que mis jugadores se sientan cada día más apoyado en su trabajo y sepan que todo el esfuerzo que dan en el campo es lo más grande que hay dentro del equipo", destacó Belichick en la última rueda de prensa. "Por eso me siento feliz que este equipo, que es un gran equipo, se encuentre de nuevo en la disputa del Super Bowl". Belichick dijo que no había pensado en el título que podía conseguir sino en trabajar cada uno de los más mínimos detalles para que el partido del domingo ante los Falcons, a los que consideró un rival "excepional" y definió también como un "gran equipo". "Quiero disfrutar al máximo el haber podido volver al Super Bowl y ofrecerle a los jugadores que hicieron una gran temporada tener la oportunidad de ganar el partido con el cualquier profesional sueña", subrayó Belichick, que aunque ha estado mucho más abierto y amable en Houston ha mantenido su filosofía de revelar lo menos posible sus planes y detalles de los mismos. Belichick está de nuevo a sus 64 años a la puerta de hacer historia, lo que nadie sabe es con que "genialidad" técnica va a sorprender el domingo para abrirla y hacer aun más grande su leyenda.EFE