/ domingo 9 de abril de 2017

Espectacular voltereta de Chivas, gana 3-2 a Puebla

Justo cuando parecía que Guadalajara se conformaría con un empate ante Puebla, un error garrafal e increíble de Cristian Campestrini le permitió al Rebaño recuperar, al menos por una noche, el liderato general del Clausura 2017,  3-2 final. EL JUEGO

Contra todos los pronósticos que lo ponían como víctima segura en su visita a la cancha de Chivas, Puebla fue agresivo desde el inicio de las hostilidades. Con Canelo como su jugador más insistente, los Camoteros lograron preocupar a la zaga rojiblanca y al mismo Rodolfo Cota.

El cuadro de Almeyda intentó responder. Un par de tiros de Alan Pulido desde fuera del área fueron la preocupaciones camotera.

Las amenazas poblanas del inicio del encuentro se vieron consumadas con el primer tanto de la noche. Orrantía cedió para un Federico González, quien únicamente tocó suave sobre la salida del portero.

El desconcierto chiva fue notorio. Lejos de encontrar la respuesta al problema, sufrieron un segundo golpe cortesía de Édgar Dueñas.

El descanso le vino bien a unas Chivas. Los ajustes de Almeyda llegaron. Calderón y Pineda tuvieron como consecuencia un ataque mucho más dinámico y peligroso.

Las triangulaciones y conexiones rojiblancas no tardaron en aparecer. Carlos Fierro puso un servicio al espacio a Pulido, quien con un gran gesto individual eludió su marca y mandó la de gajos a guardar para descontar el marcador.

El intento de resurgimiento rojiblanco se encontró un bache cuando el “Gallo” Vázquez se llevó el cartón rojo. Esto no mermó el vendaval del Rebaño. Una y otra vez, principalmente por el sector derecho, buscó desequilibrar y romper con la muralla poblana.

Por si La Franja no sufriera suficiente, Adrián Cortés tuvo que irse antes a bañar por doble amonestación.

Inmediatamente después, Fierro penetró por derecha, llegó a línea de fondo y metió un servició peligroso que Centurión, en su intento de despejar, terminó por meter en su propio arco. Autogol que dejó frío a todo el equipo poblano.

Justo en el último suspiro del juego, una desconcentración de Campestrini le costó caro a Puebla. El arquero tenía la pelota en sus manos, la puso en el suelo sin darse cuenta que detrás suyo Carlos Fierro se avivó, lo despojó del esférico y consiguió el tanto del triunfo para unas Chivas que con eso, regresaron al primer lugar general.

Justo cuando parecía que Guadalajara se conformaría con un empate ante Puebla, un error garrafal e increíble de Cristian Campestrini le permitió al Rebaño recuperar, al menos por una noche, el liderato general del Clausura 2017,  3-2 final. EL JUEGO

Contra todos los pronósticos que lo ponían como víctima segura en su visita a la cancha de Chivas, Puebla fue agresivo desde el inicio de las hostilidades. Con Canelo como su jugador más insistente, los Camoteros lograron preocupar a la zaga rojiblanca y al mismo Rodolfo Cota.

El cuadro de Almeyda intentó responder. Un par de tiros de Alan Pulido desde fuera del área fueron la preocupaciones camotera.

Las amenazas poblanas del inicio del encuentro se vieron consumadas con el primer tanto de la noche. Orrantía cedió para un Federico González, quien únicamente tocó suave sobre la salida del portero.

El desconcierto chiva fue notorio. Lejos de encontrar la respuesta al problema, sufrieron un segundo golpe cortesía de Édgar Dueñas.

El descanso le vino bien a unas Chivas. Los ajustes de Almeyda llegaron. Calderón y Pineda tuvieron como consecuencia un ataque mucho más dinámico y peligroso.

Las triangulaciones y conexiones rojiblancas no tardaron en aparecer. Carlos Fierro puso un servicio al espacio a Pulido, quien con un gran gesto individual eludió su marca y mandó la de gajos a guardar para descontar el marcador.

El intento de resurgimiento rojiblanco se encontró un bache cuando el “Gallo” Vázquez se llevó el cartón rojo. Esto no mermó el vendaval del Rebaño. Una y otra vez, principalmente por el sector derecho, buscó desequilibrar y romper con la muralla poblana.

Por si La Franja no sufriera suficiente, Adrián Cortés tuvo que irse antes a bañar por doble amonestación.

Inmediatamente después, Fierro penetró por derecha, llegó a línea de fondo y metió un servició peligroso que Centurión, en su intento de despejar, terminó por meter en su propio arco. Autogol que dejó frío a todo el equipo poblano.

Justo en el último suspiro del juego, una desconcentración de Campestrini le costó caro a Puebla. El arquero tenía la pelota en sus manos, la puso en el suelo sin darse cuenta que detrás suyo Carlos Fierro se avivó, lo despojó del esférico y consiguió el tanto del triunfo para unas Chivas que con eso, regresaron al primer lugar general.