/ martes 27 de diciembre de 2016

Anticonceptivo masculino, ¿A base de veneno de víbora?

El uso de anticonceptivos ha sido muy recomendado para evitar cualquier contagio de alguna enfermedad de transmisión sexual o evitar embarazos no deseados; ahora en un proyecto de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación (SECITI) de la Ciudad de México trabaja en un Anticonceptivo Masculino, presenta avances importantes, al detectar que de 350 toxinas del veneno de víboras, alacranes y arañas probadas hasta el momento, tres de ellas pueden ser inhibidores específicos de espermatozoides.

El doctor Arturo Picones Medina, Director del Laboratorio Nacional de Canalopatías, del Instituto de Fisiología de la UNAM, y responsable del proyecto, recordó que hace tres años, con el financiamiento original de la SECITI de 21 millones de pesos se equipó el laboratorio para desarrollar las investigaciones con miras a encontrar un anticonceptivo masculino reversible. Para ello se aislaron 950 toxinas de víboras, alacranes y arañas, de las cuales hasta el momento se han probado 350 en el equipo automatizado de alta tecnología con el que cuenta el actual Laboratorio Nacional de Canalopatías, y “tenemos identificadas tres de ellas como inhibidores específicos de esos canales de los espermatozoides. Dos de ellas provienen de veneno extraído de serpientes coralillo y la otra de una cobra”.

“El proyecto para el desarrollo inicial de un posible Anticonceptivo Masculino es en el que intentamos encontrar bloqueadores de canales iónicos, molécula de tipo proteico que forma vías de permeabilidad para membranas biológicas y están presentes en todas las células vivas”, explicó. En el caso de los espermatozoides, éstos tienen dos canales, uno que es permeable a calcio, Casper, y otro Slo3, por lo que se trata de encontrar bloqueadores de esos tipos de canales iónicos de células para evitar la movilidad del flagelo del espermatozoide. “Nos interesan los canales iónicos porque hemos trabajado en ello por muchos años y en México tenemos cantidad de animales ponzoñosos de donde se pueden obtener esas toxinas para extraer componentes químicos, que una vez aislados los hemos podido probar”, señaló Picones Medina.

Después de terminar pruebas preclínicas los investigadores pretenden hacer pruebas clínicas, es decir en seres humanos.

/cpg

El uso de anticonceptivos ha sido muy recomendado para evitar cualquier contagio de alguna enfermedad de transmisión sexual o evitar embarazos no deseados; ahora en un proyecto de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación (SECITI) de la Ciudad de México trabaja en un Anticonceptivo Masculino, presenta avances importantes, al detectar que de 350 toxinas del veneno de víboras, alacranes y arañas probadas hasta el momento, tres de ellas pueden ser inhibidores específicos de espermatozoides.

El doctor Arturo Picones Medina, Director del Laboratorio Nacional de Canalopatías, del Instituto de Fisiología de la UNAM, y responsable del proyecto, recordó que hace tres años, con el financiamiento original de la SECITI de 21 millones de pesos se equipó el laboratorio para desarrollar las investigaciones con miras a encontrar un anticonceptivo masculino reversible. Para ello se aislaron 950 toxinas de víboras, alacranes y arañas, de las cuales hasta el momento se han probado 350 en el equipo automatizado de alta tecnología con el que cuenta el actual Laboratorio Nacional de Canalopatías, y “tenemos identificadas tres de ellas como inhibidores específicos de esos canales de los espermatozoides. Dos de ellas provienen de veneno extraído de serpientes coralillo y la otra de una cobra”.

“El proyecto para el desarrollo inicial de un posible Anticonceptivo Masculino es en el que intentamos encontrar bloqueadores de canales iónicos, molécula de tipo proteico que forma vías de permeabilidad para membranas biológicas y están presentes en todas las células vivas”, explicó. En el caso de los espermatozoides, éstos tienen dos canales, uno que es permeable a calcio, Casper, y otro Slo3, por lo que se trata de encontrar bloqueadores de esos tipos de canales iónicos de células para evitar la movilidad del flagelo del espermatozoide. “Nos interesan los canales iónicos porque hemos trabajado en ello por muchos años y en México tenemos cantidad de animales ponzoñosos de donde se pueden obtener esas toxinas para extraer componentes químicos, que una vez aislados los hemos podido probar”, señaló Picones Medina.

Después de terminar pruebas preclínicas los investigadores pretenden hacer pruebas clínicas, es decir en seres humanos.

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