/ miércoles 28 de diciembre de 2016

No les gustó desaire de la “Top Gun afgana”

La defección esta semana en Estados Unidos de Niloofar Rahmani, primera mujer piloto de Afganistán y apodada la “Top Gun afgana”, provocó un intenso debate en el país sobre la inseguridad y los derechos de las mujeres.

La mujer de 25 años debía regresar a su país el sábado, tras una formación de 15 meses con el Ejército del aire estadunidense.

Pero, la víspera de su partida, declaró que no viajaría a Afganistán porque temía por su seguridad, y dijo que iba a solicitar asilo político en Estados Unidos.

Su decisión ha suscitado numerosas críticas en su país y también muchos mensajes de apoyo.

“Lo que dijo en Estados Unidos fue irresponsable e inesperado. Iba a ser un modelo para los jóvenes afganos”, declaró un portavoz del ministerio de Defensa, Mohamed Radmanesh. “Traicionó a su país. Es una vergüenza”.

Rahmani simbolizó la esperanza para millones de mujeres afganas cuando se convirtió en la primera mujer piloto de Afganistán, un país muy conservador.

El Departamento de Estado norteamericano le dio entonces su premio internacional a las “mujeres valientes”.

Pero la celebridad ha conllevado numerosas amenazas de muerte por parte de los radicales islamistas afganos y el desdén de muchos colegas masculinos.

La joven, entrevistada el año pasado por la AFP, confesó que siempre llevaba una pistola encima para protegerse y que nunca vestía su uniforme fuera de la base militar para no llamar la atención. ‘Has avergonzado a nuestra bandera’

Para ella ha sido “muy difícil” tomar la decisión de pedir asilo en Estados Unidos, explicó su abogada Kimberly Motley.

“Niloofar y su familia recibieron amenazas brutales que, por desgracia, confirmaron que su seguridad estaría muy amenazada si volvía a Afganistán”, agregó.

“La verdadera traición a Afganistán procede de quienes amenazan su vida y la de su familia, y de quienes siguen oprimiendo a las mujeres”, opinó la letrada.

Algunas afganas también se han sumado a las críticas contra la joven piloto.

“Querida Niloofar, ¿piensas que tus problemas son más importantes que los de millones de afganas?”, escribió en Facebook la fotoperiodista Maryam Khamosh.

“A veces me gustaría ser Niloofar y despegar en el cielo para bombardear a los enemigos de mi pueblo. Pero tú, Niloofar, que has tocado el cielo desde las cenizas de la tierra, has avergonzado a nuestra bandera”, añadió.

Las fuerzas de la OTAN presentes en Afganistán lamentaron, por su parte, que la piloto afirmara que la seguridad estaba empeorando en su país.

“Las fuerzas de seguridad afganas lograron grandes avances (...) Sus resultados en 2016 mejoraron respecto a 2015, y esperamos que continúen progresando en 2017”, indicó la coalición.

Pero esta percepción está lejos de ser compartida por muchos jóvenes afganos, que huyen del país para escapar del interminable conflicto con los talibanes.

El lunes, unas fotos que mostraban a Faryadi Sarwar Zardad, un señor de la guerra recién regresado a Afganistán, en unos baños públicos de Kabul causaron escándalo y volvieron a ilustrar la violencia y la impunidad imperantes en el país.

Un tribunal británico lo condenó en 2005 a 20 años de cárcel por secuestro y tortura durante la guerra civil de los años noventa. Y a mediados de diciembre fue liberado y expulsado de Reino Unido.

“Si alguien como Zardad puede pasear libremente por Kabul, entonces Niloofar tiene derecho a no volver”, comentó un internauta afgano en Facebook.

La defección esta semana en Estados Unidos de Niloofar Rahmani, primera mujer piloto de Afganistán y apodada la “Top Gun afgana”, provocó un intenso debate en el país sobre la inseguridad y los derechos de las mujeres.

La mujer de 25 años debía regresar a su país el sábado, tras una formación de 15 meses con el Ejército del aire estadunidense.

Pero, la víspera de su partida, declaró que no viajaría a Afganistán porque temía por su seguridad, y dijo que iba a solicitar asilo político en Estados Unidos.

Su decisión ha suscitado numerosas críticas en su país y también muchos mensajes de apoyo.

“Lo que dijo en Estados Unidos fue irresponsable e inesperado. Iba a ser un modelo para los jóvenes afganos”, declaró un portavoz del ministerio de Defensa, Mohamed Radmanesh. “Traicionó a su país. Es una vergüenza”.

Rahmani simbolizó la esperanza para millones de mujeres afganas cuando se convirtió en la primera mujer piloto de Afganistán, un país muy conservador.

El Departamento de Estado norteamericano le dio entonces su premio internacional a las “mujeres valientes”.

Pero la celebridad ha conllevado numerosas amenazas de muerte por parte de los radicales islamistas afganos y el desdén de muchos colegas masculinos.

La joven, entrevistada el año pasado por la AFP, confesó que siempre llevaba una pistola encima para protegerse y que nunca vestía su uniforme fuera de la base militar para no llamar la atención. ‘Has avergonzado a nuestra bandera’

Para ella ha sido “muy difícil” tomar la decisión de pedir asilo en Estados Unidos, explicó su abogada Kimberly Motley.

“Niloofar y su familia recibieron amenazas brutales que, por desgracia, confirmaron que su seguridad estaría muy amenazada si volvía a Afganistán”, agregó.

“La verdadera traición a Afganistán procede de quienes amenazan su vida y la de su familia, y de quienes siguen oprimiendo a las mujeres”, opinó la letrada.

Algunas afganas también se han sumado a las críticas contra la joven piloto.

“Querida Niloofar, ¿piensas que tus problemas son más importantes que los de millones de afganas?”, escribió en Facebook la fotoperiodista Maryam Khamosh.

“A veces me gustaría ser Niloofar y despegar en el cielo para bombardear a los enemigos de mi pueblo. Pero tú, Niloofar, que has tocado el cielo desde las cenizas de la tierra, has avergonzado a nuestra bandera”, añadió.

Las fuerzas de la OTAN presentes en Afganistán lamentaron, por su parte, que la piloto afirmara que la seguridad estaba empeorando en su país.

“Las fuerzas de seguridad afganas lograron grandes avances (...) Sus resultados en 2016 mejoraron respecto a 2015, y esperamos que continúen progresando en 2017”, indicó la coalición.

Pero esta percepción está lejos de ser compartida por muchos jóvenes afganos, que huyen del país para escapar del interminable conflicto con los talibanes.

El lunes, unas fotos que mostraban a Faryadi Sarwar Zardad, un señor de la guerra recién regresado a Afganistán, en unos baños públicos de Kabul causaron escándalo y volvieron a ilustrar la violencia y la impunidad imperantes en el país.

Un tribunal británico lo condenó en 2005 a 20 años de cárcel por secuestro y tortura durante la guerra civil de los años noventa. Y a mediados de diciembre fue liberado y expulsado de Reino Unido.

“Si alguien como Zardad puede pasear libremente por Kabul, entonces Niloofar tiene derecho a no volver”, comentó un internauta afgano en Facebook.