/ domingo 9 de junio de 2019

Fenómeno OVNI o fenómenos naturales

Igual que ahora, en la antigüedad se daban explicaciones propias de la época

Artículo No. 1177

Es de conocimiento popular el fenómeno ovni. La palabra significa: Objeto Volador No Identificado, igual en inglés, UFO: Unidentified Flying Object. En sentido estricto, cualquier avión sin identificar es un ovni, pero las palabras han terminado haciendo alusión a supuestos visitantes extraterrestres.

El estudio científico de la posible vida en el universo es muy serio y existen investigaciones en curso; como el proyecto SETI (Search Extraterrestrial Intelligence - Búsqueda de Vida Inteligente Extraterrestre), que espera su colaboración, lea nuestro artículo: Sea Un Científico Ciudadano, del 12 de mayo.

Igual que ahora, en la antigüedad se daban explicaciones propias de la época. Por ejemplo, los antiguos marinos griegos observaban chisporroteos sobre las embarcaciones, llamados fuegos de Castor y Pollux. Al triunfo del cristianismo, el fenómeno se conoció como: fuegos de San Telmo. Hoy sabemos que son causados por las cubiertas metálicas de los mástiles, que rozan el aire cargado eléctricamente, sobre todo en las tormentas.

Desde el punto de vista científico, antes de decantarse por la presencia extraterrestre, existen fenómenos naturales que bien pueden explicar muchos avistamientos ovni.

Los Fuegos de San Telmo. The Aerial World, by Dr. G. Hartwig, London, 1886

LUCES EN EL HORIZONTE

En el subsuelo, la presión entre las placas tectónicas, fracturaría el terreno, dependiendo de los minerales en la zona, se genera luz o electricidad. Durante el sismo del 7 de septiembre de 2017, gracias a las imágenes de televisión (que puede ver en youtube), vimos luces de colores salir del suelo. Es un fenómeno natural, llamado: triboluminiscencia.

En los laboratorios se observa luz, al fracturar cristales de azúcar, algunas sales, dióxido de silicio, cuarzo y otros minerales.

Un fenómeno relacionado es la piezoluminiscencia. Dependiendo el material, se genera una carga eléctrica o luminiscencia al ser presionado. Sabiendo esto, se han diseñado lozas, que al pisarlas, generan electricidad. Se piensa, que las presiones en el interior de los volcanes, explicaría las luminiscencias, como las observadas cerca del volcán Popocatépetl, entre Puebla y Ciudad de México y en otros volcanes.

Los elfos en la parte superior, debajo, los duendecillos (sprites). Más abajo una ráfaga azul. Todo esto ocurre sobre las tormentas eléctricas. Abestrobi

SERES EXTRAÑOS

Desde los albores de la aviación, los pilotos reportaron luces extrañas en el cielo. Recién se explican.

En 1988 se observaron en Júpiter y Saturno luminiscencias desconocidas, al siguiente año, una nueva cámara de televisión ultrasensible, captó luces similares sobre el Mar de China. Los científicos lo llamaron: Evento Luminoso Transitorio ELT, o TLE (Transient Luminous Event).

Se han identificado diferentes tipos de estos eventos luminosos, los cuales recibieron curiosos nombres: gnomos, duendecillos (sprites), trolls y elfos.

Los gnomos, los más difíciles de observar, son destellos de luz blanca que duran microsegundos. Son de 150 metros de ancho por un kilómetro de alto. Aparecen sobre las tormentas.

Imaginando un ovni. Jonny Lindner - Pixabay

Los duendecillos (sprites) son los destellos más frecuentes, son intensos y fugaces. Aparecen después y arriba de los rayos. Se mueven hacia arriba, alcanzando los 100 kilómetros de altura. Presentan una forma similar a las medusas de mar, aunque puede variar.

Después de los duendecillos más energéticos, aparecen los trolls. Son sucesiones de destellos de color rojo.

Los elfos, predichos en los 30s y observados hasta 1994, son rojos, aparecen a 100 km de altura, miden hasta 800 km de diámetro, con una energía equivalente a la utilizada por Estados Unidos en un año. El nitrógeno atmosférico que interacciona con electrones acelerados por tormentas, es el causante.

También hay ráfagas luminosas azules, de un segundo de duración. Por si fuera poco, existen híbridos entre elfos y estos destellos azules.

Estas luces o luminiscencias son fenómenos naturales, poco estudiados por su dificultad, pero hay investigaciones en curso, de los cuales conoceremos pronto sus resultados.

La primera imagen de un duendecillo atmosférico. 1994. NASA / University of Alaska Fairbanks

RAYOS Y CENTELLAS

Es probable que este fenómeno, explique la mayoría de los avistamientos ovni.

Seguro conoce el dicho: “rayos y centellas”. Los rayos son bien conocidos, los observamos en las tormentas eléctricas, pero ¿conoce las centellas?

Llamadas también descargas de bola o rayo globular. Aparecen en las tormentas, la mayoría, otras en cielos claros. Son esferas luminosas calientes. Permanecen quietas en el cielo, o avanzan en línea recta o de forma errática. Se distinguen con facilidad, incluso de día. Duran desde segundos hasta un minuto. Miden desde centímetros hasta un metro de diámetro. A veces tienen un sonido siseante, con un olor similar al del ozono, azufre u óxido nítrico. Aparecen y desaparecen de pronto, a veces se desvanecen, a veces explotan.

Luz en el cielo. Florian Pircher - Pixabay

Es un fenómeno natural poco estudiado, ya que, por ahora, es imposible predecirlas, retenerlas y estudiarlas en laboratorio. Al parecer, las centellas están formadas de plasma o gas ionizado, producto de los fenómenos eléctricos atmosféricos.

Muchos puntos luminosos que aparecen y desaparecen, se mueven de forma errática, o se ven esferas de día, bien pueden ser centellas. Con buenas imágenes y descripciones del momento del avistamiento, ayudaría a una correcta identificación.

Queda claro que no conocemos toda nuestra atmósfera. Aunque, un meteorólogo tendría buenos comentarios cuando se presenten los avistamientos.

Estos son algunos fenómenos naturales que explicarían mucho, pero seguro no todo, por ahora. Hay misterios allá afuera, solo la curiosidad científica nos llevará a entender nuestro mundo y nuestro universo, lo que es una forma de felicidad. german@astropuebla.org

* SOCIEDAD ASTRONÓMICA DE PUEBLA GERMÁN MARTÍNEZ HIDALGO A. C.

Artículo No. 1177

Es de conocimiento popular el fenómeno ovni. La palabra significa: Objeto Volador No Identificado, igual en inglés, UFO: Unidentified Flying Object. En sentido estricto, cualquier avión sin identificar es un ovni, pero las palabras han terminado haciendo alusión a supuestos visitantes extraterrestres.

El estudio científico de la posible vida en el universo es muy serio y existen investigaciones en curso; como el proyecto SETI (Search Extraterrestrial Intelligence - Búsqueda de Vida Inteligente Extraterrestre), que espera su colaboración, lea nuestro artículo: Sea Un Científico Ciudadano, del 12 de mayo.

Igual que ahora, en la antigüedad se daban explicaciones propias de la época. Por ejemplo, los antiguos marinos griegos observaban chisporroteos sobre las embarcaciones, llamados fuegos de Castor y Pollux. Al triunfo del cristianismo, el fenómeno se conoció como: fuegos de San Telmo. Hoy sabemos que son causados por las cubiertas metálicas de los mástiles, que rozan el aire cargado eléctricamente, sobre todo en las tormentas.

Desde el punto de vista científico, antes de decantarse por la presencia extraterrestre, existen fenómenos naturales que bien pueden explicar muchos avistamientos ovni.

Los Fuegos de San Telmo. The Aerial World, by Dr. G. Hartwig, London, 1886

LUCES EN EL HORIZONTE

En el subsuelo, la presión entre las placas tectónicas, fracturaría el terreno, dependiendo de los minerales en la zona, se genera luz o electricidad. Durante el sismo del 7 de septiembre de 2017, gracias a las imágenes de televisión (que puede ver en youtube), vimos luces de colores salir del suelo. Es un fenómeno natural, llamado: triboluminiscencia.

En los laboratorios se observa luz, al fracturar cristales de azúcar, algunas sales, dióxido de silicio, cuarzo y otros minerales.

Un fenómeno relacionado es la piezoluminiscencia. Dependiendo el material, se genera una carga eléctrica o luminiscencia al ser presionado. Sabiendo esto, se han diseñado lozas, que al pisarlas, generan electricidad. Se piensa, que las presiones en el interior de los volcanes, explicaría las luminiscencias, como las observadas cerca del volcán Popocatépetl, entre Puebla y Ciudad de México y en otros volcanes.

Los elfos en la parte superior, debajo, los duendecillos (sprites). Más abajo una ráfaga azul. Todo esto ocurre sobre las tormentas eléctricas. Abestrobi

SERES EXTRAÑOS

Desde los albores de la aviación, los pilotos reportaron luces extrañas en el cielo. Recién se explican.

En 1988 se observaron en Júpiter y Saturno luminiscencias desconocidas, al siguiente año, una nueva cámara de televisión ultrasensible, captó luces similares sobre el Mar de China. Los científicos lo llamaron: Evento Luminoso Transitorio ELT, o TLE (Transient Luminous Event).

Se han identificado diferentes tipos de estos eventos luminosos, los cuales recibieron curiosos nombres: gnomos, duendecillos (sprites), trolls y elfos.

Los gnomos, los más difíciles de observar, son destellos de luz blanca que duran microsegundos. Son de 150 metros de ancho por un kilómetro de alto. Aparecen sobre las tormentas.

Imaginando un ovni. Jonny Lindner - Pixabay

Los duendecillos (sprites) son los destellos más frecuentes, son intensos y fugaces. Aparecen después y arriba de los rayos. Se mueven hacia arriba, alcanzando los 100 kilómetros de altura. Presentan una forma similar a las medusas de mar, aunque puede variar.

Después de los duendecillos más energéticos, aparecen los trolls. Son sucesiones de destellos de color rojo.

Los elfos, predichos en los 30s y observados hasta 1994, son rojos, aparecen a 100 km de altura, miden hasta 800 km de diámetro, con una energía equivalente a la utilizada por Estados Unidos en un año. El nitrógeno atmosférico que interacciona con electrones acelerados por tormentas, es el causante.

También hay ráfagas luminosas azules, de un segundo de duración. Por si fuera poco, existen híbridos entre elfos y estos destellos azules.

Estas luces o luminiscencias son fenómenos naturales, poco estudiados por su dificultad, pero hay investigaciones en curso, de los cuales conoceremos pronto sus resultados.

La primera imagen de un duendecillo atmosférico. 1994. NASA / University of Alaska Fairbanks

RAYOS Y CENTELLAS

Es probable que este fenómeno, explique la mayoría de los avistamientos ovni.

Seguro conoce el dicho: “rayos y centellas”. Los rayos son bien conocidos, los observamos en las tormentas eléctricas, pero ¿conoce las centellas?

Llamadas también descargas de bola o rayo globular. Aparecen en las tormentas, la mayoría, otras en cielos claros. Son esferas luminosas calientes. Permanecen quietas en el cielo, o avanzan en línea recta o de forma errática. Se distinguen con facilidad, incluso de día. Duran desde segundos hasta un minuto. Miden desde centímetros hasta un metro de diámetro. A veces tienen un sonido siseante, con un olor similar al del ozono, azufre u óxido nítrico. Aparecen y desaparecen de pronto, a veces se desvanecen, a veces explotan.

Luz en el cielo. Florian Pircher - Pixabay

Es un fenómeno natural poco estudiado, ya que, por ahora, es imposible predecirlas, retenerlas y estudiarlas en laboratorio. Al parecer, las centellas están formadas de plasma o gas ionizado, producto de los fenómenos eléctricos atmosféricos.

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Estos son algunos fenómenos naturales que explicarían mucho, pero seguro no todo, por ahora. Hay misterios allá afuera, solo la curiosidad científica nos llevará a entender nuestro mundo y nuestro universo, lo que es una forma de felicidad. german@astropuebla.org

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