/ domingo 31 de marzo de 2019

Una breve historia de las caminatas espaciales

En febrero de 1984, el astronauta de la NASA, Bruce McCandless salió del Transbordador Challenger

Artículo No. 1167

Cuatro años después del vuelo de Yuri Gagarin, el primer cosmonauta (1961), un hito más de la historia de la humanidad se llevó a cabo, salir al espacio profundo y flotar con libertad.

Llamada, actividad extravehicular, EVA, del inglés Extra Vehicular Activity, o VKD en ruso (ВКД, внекорабельная деятельность – vniekorabiélnaya dieiatielnosth), con el mismo significado, es la salida al espacio exterior desde una nave o estación espacial. Utilizando un traje espacial con sus suministros de oxígeno, temperatura, comunicación y protección al mortífero ambiente cósmico.

EL PRIMER PASO

A inicios de 1965, los soviéticos probaron en las naves no tripuladas Kosmos 57 y 59, un aditamento inflable tubular para la caminata espacial. Tras comprobar su funcionamiento, el 18 de marzo del 65, el cosmonauta Alexei Leónov, abordo de la Vosjod 2, pasó al aditamento especial, desde donde salió al negro y frío espacio. Un cable de 5 metros lo aseguraba, y le proveía oxígeno y las comunicaciones. Afuera de la nave, dos cámaras de televisión registraron la hazaña.

La obscuridad del espacio estrellado, era roto por el brillo azul de la Tierra. Leonov estaba extasiado, el oxígeno lo animó a permanecer flotando para siempre. Entonces, lo imprevisto sucedió.

El traje de Leonov era de una sola pieza, guantes, botas y escafandra, van unidas. La falta de presión exterior y el oxigeno dentro, hinchó el traje, parecía más un globo en proceso de inflarse, que un traje espacial. Las piernas de Leonov se separaron de las botas y flotaban libres, Leonov poco podía hacer para maniobrar los guantes. Su ritmo cardíaco y temperatura aumentaron de forma dramática, al mismo tiempo, el oxígeno para respirar descendía con rapidez. Leonov tomó el cable, y como pudo se empujó a la nave. Intentó entrar con la cabeza por delante, contrario al procedimiento, pero el hinchado traje lo impidió. Lo intentó una y otra vez y nada, seguía afuera. El oxígeno descendía y no podía esperar más. Sin pedir autorización al Centro de Control en Moscú, Leonov abrió una válvula y liberó oxígeno. Solo así logró entrar, con el temor de que aparecieran en su sangre burbujas de nitrógeno, como a los submarinistas, por el rápido cambie en la presión. Pero no fue así.

Leonov se convirtió en el primer ser humano en realizar una caminata espacial. Doce minutos en el espacio, demostraron que con el traje y seguridad adecuados, el ser humano puede sobrevivir al obscuro y frío ambiente espacial.

Tres meses después, el astronauta Ed White de los Estados Unidos, salió de la nave espacial Gemini 4, para la primera EVA de su país. La Gemini 4, no tuvo un aditamento especial, sino que al abrir la escotilla, toda la nave quedaba expuesta al espacio exterior. Entonces, al salir White, un guante en desuso escapó de la nave.

Al igual que Leonov, el oxígeno y la emoción, motivaron a White a no regresar cuando se le solicitó. Un enérgico llamado lo hizo recapacitar. Al entrar, vino el problema, la escotilla no cerró, lo que impedía regresar a la Tierra. Su compañero, el astronauta McDivit, la cerró tras varios intentos.

EL SALTO

Después de varias caminatas espaciales, en febrero de 1984, el astronauta de la NASA, Bruce McCandless salió del Transbordador Challenger, para en la bahía de carga colocarse la mochila MMU, equipada con cohetes y retrocohetes. Tras probarla unos minutos, McCandless se impulsó fuera del transbordador. Volaba en libertad, sin ninguna atadura. Se alejó del Challenger 10 metros, 20 metros, ¡50 metros y continuaba! A una velocidad de 1 a 3 m/s, McCandless alcanzó los 98 metros de distancia del transbordador. El MMU funcionaba de maravilla. Desde el Challenger, le tomaron la fotografía espacial más famosa de los 80, Bruce McCandless flotando libre sobre el planeta Tierra, experimentando la más impresionante soledad.

Dos meses después, en una nueva misión del Challenger, el astronauta George “Pinky” Nelson, voló lejos del transbordador para atrapar el satélite Solarmax y llevarlo al Challenger, en donde lo repararían.

Pero fracasó.

Nelson tardó en tomar el satélite, perdió mucho combustible en las maniobras, y no pudo regresar, quedó sobre el satélite a la deriva. El Challenger maniobró para rescatarlos y continuar la misión de reparación. La cual fue un éxito.

Dos años después (1986), la tragedia del Challenger, dejó a los transbordadores en tierra. Nunca más se volvió a usar la MMU, por su alto riesgo. Aunque veamos en las películas como Gravity, volar a los astronautas con la MMU, en la NASA quedó el temor de que un astronauta quedara a la deriva sin combustible, y no pudiera ser rescatado. Las dos MMU construidas, son ahora exhibidas en la NASA.


Salvo en las misiones con el MMU, todos los caminantes espaciales de todas las naciones y Agencias Espaciales, van bien atados por seguridad, sin excepción.

Cuatro meses después del vuelo de McCandles, en el verano del 84, la nave soviética Soyuz T-12, llegó a la Estación Espacial Salyut 7 de la Unión Soviética, llevando a tres cosmonautas, entre ellos a Svetlana Savistkaya, quien en 1982 se convirtió en la segunda mujer en el espacio. En la Estación, los esperaban los tres cosmonautas de la Soyuz T-11, siendo uno de ellos, Rakesh Sharma, el primer ciudadano de la India en el espacio.

En aquella misión, Savitskaya rompió un nuevo record, al convertirse en la primera mujer en realizar una actividad extravehicular.

Meses después, en ese octubre (1984), en otro vuelo del Transbordador Challenger, viajaron por vez primera dos mujeres, la famosa Sally Ride, quien un año antes se convirtió en la primera mujer de su país en el espacio, y Kathryn D. Sullivan, quien en aquella ocasión, se convirtió en la primera mujer de la NASA, en realizar una EVA.

Después de varias caminatas espaciales, y la mayoría para la construcción de la actual Estación Espacial Internacional, en septiembre de 2008, el taikonauta Zhai Zhigang salió de la nave espacial Shenzhou 7, usando el traje espacial Feitián, para la primera actividad extravehicular de China. Adentro y cerca de la escotilla, el taikonauta Liu Boming, en un traje espacial ruso Orlan-M, cuidaba a Zhigang, y estaba preparado para jalarlo, si algo sucedía. Nada malo pasó, la misión fue un éxito.

Todos los años hay caminatas espaciales, algunas más llamativas que otras. Como la anunciada para el 29 de marzo pasado, la primera EVA entre dos mujeres astronautas, Anne McClain y Christina Koch, de la NASA. Sin embargo, días antes se canceló. La razón fue la falta de trajes espaciales a la medida. Los trajes espaciales de la NASA son modulares, se intercambian las piernas y torso de uno a otro, para tener las tallas adecuadas. Pero estas adaptaciones tardan, y no era posible tener dos trajes a la medida de McClain y Koch a tiempo. Solo Koch y Nick Hague salieron al espacio. McClain lo había hecho días antes.

Usted puede seguir las caminatas espaciales de los astronautas o cosmonautas en vivo por internet. La siguiente EVA, será el 8 de abril, y puede observarse por el canal de NASA TV en youtube. german@astropuebla.org

Artículo No. 1167

Cuatro años después del vuelo de Yuri Gagarin, el primer cosmonauta (1961), un hito más de la historia de la humanidad se llevó a cabo, salir al espacio profundo y flotar con libertad.

Llamada, actividad extravehicular, EVA, del inglés Extra Vehicular Activity, o VKD en ruso (ВКД, внекорабельная деятельность – vniekorabiélnaya dieiatielnosth), con el mismo significado, es la salida al espacio exterior desde una nave o estación espacial. Utilizando un traje espacial con sus suministros de oxígeno, temperatura, comunicación y protección al mortífero ambiente cósmico.

EL PRIMER PASO

A inicios de 1965, los soviéticos probaron en las naves no tripuladas Kosmos 57 y 59, un aditamento inflable tubular para la caminata espacial. Tras comprobar su funcionamiento, el 18 de marzo del 65, el cosmonauta Alexei Leónov, abordo de la Vosjod 2, pasó al aditamento especial, desde donde salió al negro y frío espacio. Un cable de 5 metros lo aseguraba, y le proveía oxígeno y las comunicaciones. Afuera de la nave, dos cámaras de televisión registraron la hazaña.

La obscuridad del espacio estrellado, era roto por el brillo azul de la Tierra. Leonov estaba extasiado, el oxígeno lo animó a permanecer flotando para siempre. Entonces, lo imprevisto sucedió.

El traje de Leonov era de una sola pieza, guantes, botas y escafandra, van unidas. La falta de presión exterior y el oxigeno dentro, hinchó el traje, parecía más un globo en proceso de inflarse, que un traje espacial. Las piernas de Leonov se separaron de las botas y flotaban libres, Leonov poco podía hacer para maniobrar los guantes. Su ritmo cardíaco y temperatura aumentaron de forma dramática, al mismo tiempo, el oxígeno para respirar descendía con rapidez. Leonov tomó el cable, y como pudo se empujó a la nave. Intentó entrar con la cabeza por delante, contrario al procedimiento, pero el hinchado traje lo impidió. Lo intentó una y otra vez y nada, seguía afuera. El oxígeno descendía y no podía esperar más. Sin pedir autorización al Centro de Control en Moscú, Leonov abrió una válvula y liberó oxígeno. Solo así logró entrar, con el temor de que aparecieran en su sangre burbujas de nitrógeno, como a los submarinistas, por el rápido cambie en la presión. Pero no fue así.

Leonov se convirtió en el primer ser humano en realizar una caminata espacial. Doce minutos en el espacio, demostraron que con el traje y seguridad adecuados, el ser humano puede sobrevivir al obscuro y frío ambiente espacial.

Tres meses después, el astronauta Ed White de los Estados Unidos, salió de la nave espacial Gemini 4, para la primera EVA de su país. La Gemini 4, no tuvo un aditamento especial, sino que al abrir la escotilla, toda la nave quedaba expuesta al espacio exterior. Entonces, al salir White, un guante en desuso escapó de la nave.

Al igual que Leonov, el oxígeno y la emoción, motivaron a White a no regresar cuando se le solicitó. Un enérgico llamado lo hizo recapacitar. Al entrar, vino el problema, la escotilla no cerró, lo que impedía regresar a la Tierra. Su compañero, el astronauta McDivit, la cerró tras varios intentos.

EL SALTO

Después de varias caminatas espaciales, en febrero de 1984, el astronauta de la NASA, Bruce McCandless salió del Transbordador Challenger, para en la bahía de carga colocarse la mochila MMU, equipada con cohetes y retrocohetes. Tras probarla unos minutos, McCandless se impulsó fuera del transbordador. Volaba en libertad, sin ninguna atadura. Se alejó del Challenger 10 metros, 20 metros, ¡50 metros y continuaba! A una velocidad de 1 a 3 m/s, McCandless alcanzó los 98 metros de distancia del transbordador. El MMU funcionaba de maravilla. Desde el Challenger, le tomaron la fotografía espacial más famosa de los 80, Bruce McCandless flotando libre sobre el planeta Tierra, experimentando la más impresionante soledad.

Dos meses después, en una nueva misión del Challenger, el astronauta George “Pinky” Nelson, voló lejos del transbordador para atrapar el satélite Solarmax y llevarlo al Challenger, en donde lo repararían.

Pero fracasó.

Nelson tardó en tomar el satélite, perdió mucho combustible en las maniobras, y no pudo regresar, quedó sobre el satélite a la deriva. El Challenger maniobró para rescatarlos y continuar la misión de reparación. La cual fue un éxito.

Dos años después (1986), la tragedia del Challenger, dejó a los transbordadores en tierra. Nunca más se volvió a usar la MMU, por su alto riesgo. Aunque veamos en las películas como Gravity, volar a los astronautas con la MMU, en la NASA quedó el temor de que un astronauta quedara a la deriva sin combustible, y no pudiera ser rescatado. Las dos MMU construidas, son ahora exhibidas en la NASA.


Salvo en las misiones con el MMU, todos los caminantes espaciales de todas las naciones y Agencias Espaciales, van bien atados por seguridad, sin excepción.

Cuatro meses después del vuelo de McCandles, en el verano del 84, la nave soviética Soyuz T-12, llegó a la Estación Espacial Salyut 7 de la Unión Soviética, llevando a tres cosmonautas, entre ellos a Svetlana Savistkaya, quien en 1982 se convirtió en la segunda mujer en el espacio. En la Estación, los esperaban los tres cosmonautas de la Soyuz T-11, siendo uno de ellos, Rakesh Sharma, el primer ciudadano de la India en el espacio.

En aquella misión, Savitskaya rompió un nuevo record, al convertirse en la primera mujer en realizar una actividad extravehicular.

Meses después, en ese octubre (1984), en otro vuelo del Transbordador Challenger, viajaron por vez primera dos mujeres, la famosa Sally Ride, quien un año antes se convirtió en la primera mujer de su país en el espacio, y Kathryn D. Sullivan, quien en aquella ocasión, se convirtió en la primera mujer de la NASA, en realizar una EVA.

Después de varias caminatas espaciales, y la mayoría para la construcción de la actual Estación Espacial Internacional, en septiembre de 2008, el taikonauta Zhai Zhigang salió de la nave espacial Shenzhou 7, usando el traje espacial Feitián, para la primera actividad extravehicular de China. Adentro y cerca de la escotilla, el taikonauta Liu Boming, en un traje espacial ruso Orlan-M, cuidaba a Zhigang, y estaba preparado para jalarlo, si algo sucedía. Nada malo pasó, la misión fue un éxito.

Todos los años hay caminatas espaciales, algunas más llamativas que otras. Como la anunciada para el 29 de marzo pasado, la primera EVA entre dos mujeres astronautas, Anne McClain y Christina Koch, de la NASA. Sin embargo, días antes se canceló. La razón fue la falta de trajes espaciales a la medida. Los trajes espaciales de la NASA son modulares, se intercambian las piernas y torso de uno a otro, para tener las tallas adecuadas. Pero estas adaptaciones tardan, y no era posible tener dos trajes a la medida de McClain y Koch a tiempo. Solo Koch y Nick Hague salieron al espacio. McClain lo había hecho días antes.

Usted puede seguir las caminatas espaciales de los astronautas o cosmonautas en vivo por internet. La siguiente EVA, será el 8 de abril, y puede observarse por el canal de NASA TV en youtube. german@astropuebla.org

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