/ domingo 13 de noviembre de 2016

De moda en Brasil, “marcar” la sombra del bikini con tres horas de sol al día

La “marquinha” es la moda que pone a las brasileñas a tomar el sol durante tres horas al día, sin apenas protección, para marcar la diferencia entre la sombra del bikini y el resto del cuerpo, olvidando las advertencias de los médicos sobre el cáncer de piel.

La impulsora de esta “moda” es Erika Romero, emprendedora de 34 años que ha fundado su negocio, ‘Erika Bronze’, en una terraza del barrio de Realengo, en la zona oeste de Río de Janeiro.

Ahí, a la espera de que Erika abra sus puertas a las 6 de la mañana -al amanecer de la primavera carioca-, comienzan a llegar las primeras clientas a las 5.30, dispuestas a conseguir la mejor ‘marquinha’.

La fama de esta terraza en Realengo se debe a que, para conseguir la ansiada ‘marquinha’, la propia Erika coloca unas tiras adhesivas que simulan a la perfección el bikini más diminuto y que “encanta a los hombres”, asegura en una entrevista con Efe.

El día a día se desarrolla con alrededor de 30 mujeres que pagan 70 reales -poco más de 20 dólares- para tomar el sol durante unas tres horas -hora y media de frente y otro tanto de espaldas- mientras hablan con otras clientas, miran el teléfono móvil, les sirven agua y les mojan con pequeñas bombas de agua para aplacar el calor.

Para llegar a la preciada terraza de Erika, las clientas tienen madrugar y presentarse en la puerta antes del amanecer o aguardar con paciencia hasta tres horas en la sala de espera.

La “marquinha” es la moda que pone a las brasileñas a tomar el sol durante tres horas al día, sin apenas protección, para marcar la diferencia entre la sombra del bikini y el resto del cuerpo, olvidando las advertencias de los médicos sobre el cáncer de piel.

La impulsora de esta “moda” es Erika Romero, emprendedora de 34 años que ha fundado su negocio, ‘Erika Bronze’, en una terraza del barrio de Realengo, en la zona oeste de Río de Janeiro.

Ahí, a la espera de que Erika abra sus puertas a las 6 de la mañana -al amanecer de la primavera carioca-, comienzan a llegar las primeras clientas a las 5.30, dispuestas a conseguir la mejor ‘marquinha’.

La fama de esta terraza en Realengo se debe a que, para conseguir la ansiada ‘marquinha’, la propia Erika coloca unas tiras adhesivas que simulan a la perfección el bikini más diminuto y que “encanta a los hombres”, asegura en una entrevista con Efe.

El día a día se desarrolla con alrededor de 30 mujeres que pagan 70 reales -poco más de 20 dólares- para tomar el sol durante unas tres horas -hora y media de frente y otro tanto de espaldas- mientras hablan con otras clientas, miran el teléfono móvil, les sirven agua y les mojan con pequeñas bombas de agua para aplacar el calor.

Para llegar a la preciada terraza de Erika, las clientas tienen madrugar y presentarse en la puerta antes del amanecer o aguardar con paciencia hasta tres horas en la sala de espera.