/ viernes 4 de diciembre de 2015

Alerta la UNAM de posible desaparición del Quetzal

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México.- Quetzal es una palabra de origen náhuatl —asociadacon quetzalli, ‘bella pluma brillante’— con la que se nombra,desde épocas prehispánicas, al ave considerada la más bella deAmérica; no obstante, este atractivo le ha resultado perjudicial,pues ha implicado saqueo y tráfico ilegales, actividades que,junto con la fragmentación y destrucción de sus hábitats, la hanpuesto al borde de la extinción.

El Pharomachrus mocinno —nombre científico de estacriatura— anida en los bosques nubosos de Oaxaca y Chiapas, enMéxico, así como en los de Guatemala, Honduras, El Salvador,Nicaragua, Costa Rica y Panamá, expuso Sofía Solórzano Lujano,investigadora de la División de Investigación y Posgrado de laFacultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM.

Taxonomía del quetzal

Con base en la morfología, tradicionalmente se reconocen dossubespecies de quetzales, P. mocinno mocinno (que agrupa a laspoblaciones de México, Guatemala, Honduras, El Salvador yNicaragua) y P. mocinno costaricensis (incluye a las de Costa Ricay Panamá). Sin embargo, y a partir de datos moleculares ymorfológicos, Solórzano Lujano planteó que éstas pueden ser dosespecies.

Para ello analizó variables del tamaño corporal (del tarso,cuerpo y cola; longitud alar y de las cobertoras supracaudales delos machos a lo largo de toda su distribución). A ello agregóanálisis moleculares de secuencias mitocondriales.

Así, se revelaron diferencias significativas en la morfologíade las poblaciones de ambas subespecies, algo que la informaciónmolecular distinguió claramente y permitió establecer unaseparación genética entre ambas de casi tres millones deaños.

Con estos resultados, la académica propone separarlos en dosespecies y, en consecuencia, actualizar la información ecológica,distribución geográfica y propuestas de conservación para lashoy P. mocinno y P. costaricensis.

Animal sagrado

Para las culturas del Centro y Sur de México era un animalsagrado; los aztecas lo asociaban con Quetzalcóatl y los mayas conKukulkán. En ambas culturas el vínculo era con deidadesrelacionadas con el cielo y la tierra, es decir, con el infra y elsupramundo. Sus plumas eran tan valoradas que sólo las portabansacerdotes y gobernantes de alto rango; ejemplo de ello es elpenacho de Moctezuma.

Se trata de un ave con un marcado dimorfismo sexual en laadultez. Los machos se distinguen por sus cuatro plumas cobertorassupracaudales de un esmeralda iridiscente. En los ejemplares deOaxaca y Nicaragua, éstas pueden alcanzar un metro, aunque en losde Costa Rica y Panamá sólo llegan a tener de 45 a 60centímetros.

En contraste, la hembra adulta es menos llamativa y carece de lacoloración ventral rojo-verde, de una cauda atractiva o de lacresta y el pico amarillo del género masculino. Ellas tambiéntienen la iridiscencia referida en todo el cuerpo, pero su cabezaes más opaca, la boca negra y la cola blanca y con barrashorizontales.

La reproducción

Es una especie rara —registra una de las abundancias másbajas en los bosques donde habita— y críptica, pues no cantafrecuentemente ni con volúmenes altos, además de que es silenteal surcar los aires. Esta conducta cambia una vez al año, con latemporada reproductiva y el inicio del cortejo —usualmente afinales de enero y con duración de dos semanas—, caracterizadopor las nutridas vocalizaciones y vuelos de machos y hembras (enesta etapa se observan agrupamientos de quetzales).

Luego, las parejas establecen un nido (agujeros en troncos oramas muertas en pie). Los integrantes de la dupla permanecenjuntos, eligen el lugar para el nacimiento de sus crías y dedicanesfuerzos iguales al cuidado mutuo y al de los polluelos. La hembrapone de uno a dos huevos azules y se turna con el macho —por 18días— para calentarlos. Si el nido no sufre depredación,durante 21 días los pichones serán alimentados por ambos padreshasta que abandonen el ponedero.

En esta fase, los pequeños ya están completamente cubiertos deplumas café oscuro con manchas redondas de un marrón más claroque salpican alas y dorso (sólo en la nuca tienen verdesiridiscentes); la madurez sexual la alcanzarán tres o cuatro añosdespués.

En junio, al terminar su periodo de reproducción, inicia lamigración altitudinal de los quetzales, estudiada desde hacevarios años con radiotelemetría-técnica, basada en colocarles unradiotransmisor para rastrearlos en sus hábitats naturales. Estedesplazamiento se da de julio a diciembre; después, las avesretoman su conducta solitaria y emigran a las áreas forestaleshúmedas ubicadas a altitudes de 900 a mil 400 metros, que rodeanel sitio donde anidaron.

En este éxodo, prolongado por medio año, visitan al menos seistipos de bosques localizados hasta a 60 kilómetros de aquellosdonde se reproducen. Los ejemplares no se mueven en parvadas, sinode forma solitaria, e incluso las parejas no viajan juntas ni todoslos individuos de una población se mueven, pues algunos permanecenen los sitios de anidación.

Estos seres emiten 15 tipos de vocalizaciones asociadas aconductas particulares (si se sienten amenazados o tienen un nido,cuando están en cortejo, si buscan pareja o al incitar a suspolluelos a abandonar el nido), lo que sugiere que podrían manejarun sistema complejo de comunicación, destacó la profesora.

Es una especie monógama, porque en la reproducción el macho seestablece con una hembra, los dos tienen el cuidado parental de suspolluelos y durante tres años, los individuos rastreadostelemétricamente regresaron con la misma pareja.

Faltan estudios genéticos que confirmen que esta monogamia,evidentemente social, también sea genética —que un macho sea elúnico progenitor— apuntó la académica. El comportamientosolitario se documenta en la migración altitudinal, pues cadaejemplar lo hace en fechas diferentes y visita bosques distintos.De hecho, los miembros de una dupla también migran de maneraindependiente, pero se reencuentran a finales de diciembre en elsitio de anidación.

En peligro

El quetzal está amenazado por depredadores como el tucanetaverde, ardillas y otros mamíferos nocturnos, que atacan sus huevoso polluelos pequeños, o por búhos, halcones y aguilillas quematan a los adultos. Además, los humanos los cazan, ya sea por susplumas o para intentar venderlos como mascotas.

Sin embargo, no son capaces de sobrevivir en cautiverio y unavez atrapados no se alimentan y fallecen. Otra de las causas de sumerma es la pérdida de sus hábitats, lo que ha propiciado ladesaparición de casi el 70 por ciento de los sitios deanidación.

Su conservación es compleja, pues como especie migratoriarequiere protección y conservación no sólo de los bosques deanidamiento, sino de los de migración. La tala y conversión deestos espacios en sitios de cultivos de maíz y café, así como enpastizales para ganado, disminuye sus posibilidades desupervivencia.

Además, está considerado en peligro de extinción en laNOM-059-SEMARNAT-2010 y por lo mismo se establece que debe serprotegido. Los países donde habita —México incluido— firmaronel acuerdo CITES, que regula el tráfico de especies amenazadas yestablece la prohibición de traficar individuos de esta especie(vivos o muertos) o sus productos o subproductos. Igualmente, sehan establecido zonas protegidas para que sus hábitats deanidación estén a salvo, concluyó.

/ADM

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México.- Quetzal es una palabra de origen náhuatl —asociadacon quetzalli, ‘bella pluma brillante’— con la que se nombra,desde épocas prehispánicas, al ave considerada la más bella deAmérica; no obstante, este atractivo le ha resultado perjudicial,pues ha implicado saqueo y tráfico ilegales, actividades que,junto con la fragmentación y destrucción de sus hábitats, la hanpuesto al borde de la extinción.

El Pharomachrus mocinno —nombre científico de estacriatura— anida en los bosques nubosos de Oaxaca y Chiapas, enMéxico, así como en los de Guatemala, Honduras, El Salvador,Nicaragua, Costa Rica y Panamá, expuso Sofía Solórzano Lujano,investigadora de la División de Investigación y Posgrado de laFacultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM.

Taxonomía del quetzal

Con base en la morfología, tradicionalmente se reconocen dossubespecies de quetzales, P. mocinno mocinno (que agrupa a laspoblaciones de México, Guatemala, Honduras, El Salvador yNicaragua) y P. mocinno costaricensis (incluye a las de Costa Ricay Panamá). Sin embargo, y a partir de datos moleculares ymorfológicos, Solórzano Lujano planteó que éstas pueden ser dosespecies.

Para ello analizó variables del tamaño corporal (del tarso,cuerpo y cola; longitud alar y de las cobertoras supracaudales delos machos a lo largo de toda su distribución). A ello agregóanálisis moleculares de secuencias mitocondriales.

Así, se revelaron diferencias significativas en la morfologíade las poblaciones de ambas subespecies, algo que la informaciónmolecular distinguió claramente y permitió establecer unaseparación genética entre ambas de casi tres millones deaños.

Con estos resultados, la académica propone separarlos en dosespecies y, en consecuencia, actualizar la información ecológica,distribución geográfica y propuestas de conservación para lashoy P. mocinno y P. costaricensis.

Animal sagrado

Para las culturas del Centro y Sur de México era un animalsagrado; los aztecas lo asociaban con Quetzalcóatl y los mayas conKukulkán. En ambas culturas el vínculo era con deidadesrelacionadas con el cielo y la tierra, es decir, con el infra y elsupramundo. Sus plumas eran tan valoradas que sólo las portabansacerdotes y gobernantes de alto rango; ejemplo de ello es elpenacho de Moctezuma.

Se trata de un ave con un marcado dimorfismo sexual en laadultez. Los machos se distinguen por sus cuatro plumas cobertorassupracaudales de un esmeralda iridiscente. En los ejemplares deOaxaca y Nicaragua, éstas pueden alcanzar un metro, aunque en losde Costa Rica y Panamá sólo llegan a tener de 45 a 60centímetros.

En contraste, la hembra adulta es menos llamativa y carece de lacoloración ventral rojo-verde, de una cauda atractiva o de lacresta y el pico amarillo del género masculino. Ellas tambiéntienen la iridiscencia referida en todo el cuerpo, pero su cabezaes más opaca, la boca negra y la cola blanca y con barrashorizontales.

La reproducción

Es una especie rara —registra una de las abundancias másbajas en los bosques donde habita— y críptica, pues no cantafrecuentemente ni con volúmenes altos, además de que es silenteal surcar los aires. Esta conducta cambia una vez al año, con latemporada reproductiva y el inicio del cortejo —usualmente afinales de enero y con duración de dos semanas—, caracterizadopor las nutridas vocalizaciones y vuelos de machos y hembras (enesta etapa se observan agrupamientos de quetzales).

Luego, las parejas establecen un nido (agujeros en troncos oramas muertas en pie). Los integrantes de la dupla permanecenjuntos, eligen el lugar para el nacimiento de sus crías y dedicanesfuerzos iguales al cuidado mutuo y al de los polluelos. La hembrapone de uno a dos huevos azules y se turna con el macho —por 18días— para calentarlos. Si el nido no sufre depredación,durante 21 días los pichones serán alimentados por ambos padreshasta que abandonen el ponedero.

En esta fase, los pequeños ya están completamente cubiertos deplumas café oscuro con manchas redondas de un marrón más claroque salpican alas y dorso (sólo en la nuca tienen verdesiridiscentes); la madurez sexual la alcanzarán tres o cuatro añosdespués.

En junio, al terminar su periodo de reproducción, inicia lamigración altitudinal de los quetzales, estudiada desde hacevarios años con radiotelemetría-técnica, basada en colocarles unradiotransmisor para rastrearlos en sus hábitats naturales. Estedesplazamiento se da de julio a diciembre; después, las avesretoman su conducta solitaria y emigran a las áreas forestaleshúmedas ubicadas a altitudes de 900 a mil 400 metros, que rodeanel sitio donde anidaron.

En este éxodo, prolongado por medio año, visitan al menos seistipos de bosques localizados hasta a 60 kilómetros de aquellosdonde se reproducen. Los ejemplares no se mueven en parvadas, sinode forma solitaria, e incluso las parejas no viajan juntas ni todoslos individuos de una población se mueven, pues algunos permanecenen los sitios de anidación.

Estos seres emiten 15 tipos de vocalizaciones asociadas aconductas particulares (si se sienten amenazados o tienen un nido,cuando están en cortejo, si buscan pareja o al incitar a suspolluelos a abandonar el nido), lo que sugiere que podrían manejarun sistema complejo de comunicación, destacó la profesora.

Es una especie monógama, porque en la reproducción el macho seestablece con una hembra, los dos tienen el cuidado parental de suspolluelos y durante tres años, los individuos rastreadostelemétricamente regresaron con la misma pareja.

Faltan estudios genéticos que confirmen que esta monogamia,evidentemente social, también sea genética —que un macho sea elúnico progenitor— apuntó la académica. El comportamientosolitario se documenta en la migración altitudinal, pues cadaejemplar lo hace en fechas diferentes y visita bosques distintos.De hecho, los miembros de una dupla también migran de maneraindependiente, pero se reencuentran a finales de diciembre en elsitio de anidación.

En peligro

El quetzal está amenazado por depredadores como el tucanetaverde, ardillas y otros mamíferos nocturnos, que atacan sus huevoso polluelos pequeños, o por búhos, halcones y aguilillas quematan a los adultos. Además, los humanos los cazan, ya sea por susplumas o para intentar venderlos como mascotas.

Sin embargo, no son capaces de sobrevivir en cautiverio y unavez atrapados no se alimentan y fallecen. Otra de las causas de sumerma es la pérdida de sus hábitats, lo que ha propiciado ladesaparición de casi el 70 por ciento de los sitios deanidación.

Su conservación es compleja, pues como especie migratoriarequiere protección y conservación no sólo de los bosques deanidamiento, sino de los de migración. La tala y conversión deestos espacios en sitios de cultivos de maíz y café, así como enpastizales para ganado, disminuye sus posibilidades desupervivencia.

Además, está considerado en peligro de extinción en laNOM-059-SEMARNAT-2010 y por lo mismo se establece que debe serprotegido. Los países donde habita —México incluido— firmaronel acuerdo CITES, que regula el tráfico de especies amenazadas yestablece la prohibición de traficar individuos de esta especie(vivos o muertos) o sus productos o subproductos. Igualmente, sehan establecido zonas protegidas para que sus hábitats deanidación estén a salvo, concluyó.

/ADM

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