/ viernes 17 de mayo de 2024

El encantador de abejas: la historia del apicultor de CDMX, Miguel Enrique Arechavaleta

El apicultor mexicano, Miguel Enrique Arechavaleta, descubrió a temprana edad su amor por las abejas y supo que su vida estaría dedicada a ellas

Desde niño, Miguel Enrique Arechavaleta Velasco experimentaba un “encanto” al vestir uniformes deportivos de hockey, futbol o de beisbol, pero ese día en el Jardín de Niños cuando visitaron una panadería y, por azar del destino lo llevaron al local donde envasaban miel de abeja, preguntaron quién quería saber como la envasaban.

Miguel no lo pensó y aceptó el reto, al sentir un velo en la cabeza y los guantes para abrir la caja con un bastidor lleno de abejas, quedó fascinado. Ese momento profetizó lo que sería su línea de vida y profesional.

“Yo siempre desde que estaba en la secundaria, prepa, dije: ‘quiero estudiar agronomía’ a pesar de ser de la Ciudad de México y vivir en medio de la Ciudad de México quiero estudiar agronomía y terminé estudiando Agronomía en la UAM Xochimilco”, platica Miguel Enrique.

Dentro de la licenciatura tomó un curso intertrimestral sobre abejas, porque le llamaban la atención y le siguen cautivando, es un investigador genetista de tiempo completo del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), que tiene como objetivo principal estudiar el comportamiento y mejora de la producción de las especies. Ahora, es un encantador de abejas.

“Lo bueno de trabajar con abejas, es que siempre es muy buen tema de conversación, porque a todo mundo le llama la atención por algo y a la gran mayoría alguna vez le picó una abeja y todo mundo se acuerda de lo que sintió en ese momento”, reflexiona al iniciar la charla.

En 1989 concluyó la licenciatura y enfrenta la crisis de empleo y sin pensarlo pide un préstamo a su padre para comprar sus primero 80 cajones de abejas, sin ser un especialista pero siempre la pasión por estos insectos no lo hizo chistar en su nuevo emprendimiento en Valle de Bravo.

Por varios años se dedicó de tiempo completo a las abejas para volverlo un modo de vida, una rutina que comenzaba a las nueve de la mañana para comenzar a revisar más de 50 cajones diarios hasta llegar a tener 500 cajones. La jornada concluía cuando el sol se ocultaba.

Cuando cosechas tu primer litro de miel o tu primera cubeta o tu primer tambo, lo que sea es muy satisfactorio tener un negocio propio y empezar a tener un modo de vida a través de las abejas y tener la fortuna de poder vivir de lo que te gusta

Criador de reinas

En una siguiente etapa dentro de su vida como apicultor, Miguel Enrique se convirtió en un criador de abejas reinas con dos objetivos, lograr una especialización dentro de la apicultura y era más rentable dentro de su negocio, pero recuerda que ese 1991 también, el gobierno mexicano promovió acciones para frenar la africanización que comenzaba su ataque contra las abejas en el país.

“También es importante que las colonias tengan reinas jóvenes o reinas de poca edad digamos de uno o dos años, porque eso hace que las colonias sean más fuertes que tengan más abejas tengan más población y más abejas se traduce en más miel”, expone el investigador mientras recuerda más datos sobre las abejas.

Miguel Enrique Arechavaleta se convirtió en un criador de abejas reinas. / Foto: Cortesía

La especialización lo llevó a un posgrado y, luego a una maestría, que fue motivada por uno de sus amigos y tesistas, Ernesto Guzmán, investigador mexicano quien trabaja con abejas de tiempo completo en Canadá para la Universidad de Guelph.

“Él estaba buscando un estudiante de maestría y yo estaba buscando la manera de volver a hacer estudios de posgrado y pues se juntó el hambre con las ganas de comer y me volví su primer estudiante de maestría”, expresa Miguel con orgullo.

A pesar de los apremiantes estudios, no dejó de cuidar y trabajar con sus abejas, fascinado nuevamente, por el proceso de ser investigador y día día descubrir nuevas cosas de estos insectos que juegan un papel importante dentro de los ciclos de alimentación como polinizadores, Miguel siguió con el Doctorado por cuatro años y medio para especializarse en genética molecular en la Universidad de Indiana-Purdue.

El genetista

Al preguntarle qué hace un especialista en genética de abejas, Miguel pone atención y trata de detallar de una manera coloquial, como buen profesor, es analizar desde diferentes ángulos: biológico, zootecnista la producción de miel, pero también estudiar sus características y comportamiento para mejorarlas.

“Las abejas han tomado mucha relevancia en mucho más de las que tenían en el público en general, la importancia que tienen las abejas en nuestra vida y en los ecosistemas a veces se han llevado las cosas un poco al extremo, como aquella historia de que si desaparecen las abejas desaparecemos”, manifiesta con serenidad.

Al abundar más sobre este lleva y trae en las redes sociales de que “si las abejas desaparecen, desaparecemos todos”, Miguel desmitifica pero también alerta de otros riesgos por la relevancia del papel de las abejas en la vida diaria.

Miguel Enrique Arechavaleta es un investigador genetista de tiempo completo del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap). / Foto: Cortesía

Los cultivos dependen al cien por ciento de las abejas para la polinización, en otros va a disminuyendo el porcentaje pero la participación de las abejas es importante como en el aguacate.

“En muchas cucurbitáceas, como melón, sandía, calabaza, berenjena. Si me explico, las que se produzcan a cielo abierto. Las abejas son importantes en muchos frutos”, abundó.

“Hacen vivir mi cabeza"

Miguel pertenece a ese selecto panal de investigadores de 10 especialistas que tiene el Inifab para conocer más de las abejas, él reconoce que son pocos, comparados con los cientos que hay en otras ramas de la agricultura.

A nivel nacional quizás lleguen a la cifra de 150, pero los que trabajan, lo hacen como las abejas obreras, con el fin de mejorar las especies para que no llegue el día en desaparezcan ante las inclemencias que enfrentan en la actualidad.

Durante la plática, Miguel Enrique habla fluido, con pausas, como si se tratara de una ponencia magistral de las decenas y decenas que ha ofrecido al ser investigador del Inifap o cuando estuvo al frente del Centro Nacional de Investigación Disciplinaria en Fisiología y Mejoramiento Animal, pero su mirada se vuelve cristalina, al cuestionarle qué son para este hombre de 58 años, las abejas.

“Son lo que me da de vivir y no me refiero a lo económico, sino a lo que vive en mi cabeza, estar pensando en lo que hago como investigador. Soy muy feliz trabajando con abejas y soy muy feliz haciendo investigación en abejas.

“Me parecen animales que tienen una complejidad y que han desarrollado un sistema biológico de vida, que vale la pena mucho estudiar sí, y a mí me han llevado a estar donde estoy y siempre recuerdo cuando compre esas 20 colonias de abejas, que luego se llevó una tromba, pero esas decisiones me acercaron más a las abejas”.

Desde niño, Miguel Enrique Arechavaleta Velasco experimentaba un “encanto” al vestir uniformes deportivos de hockey, futbol o de beisbol, pero ese día en el Jardín de Niños cuando visitaron una panadería y, por azar del destino lo llevaron al local donde envasaban miel de abeja, preguntaron quién quería saber como la envasaban.

Miguel no lo pensó y aceptó el reto, al sentir un velo en la cabeza y los guantes para abrir la caja con un bastidor lleno de abejas, quedó fascinado. Ese momento profetizó lo que sería su línea de vida y profesional.

“Yo siempre desde que estaba en la secundaria, prepa, dije: ‘quiero estudiar agronomía’ a pesar de ser de la Ciudad de México y vivir en medio de la Ciudad de México quiero estudiar agronomía y terminé estudiando Agronomía en la UAM Xochimilco”, platica Miguel Enrique.

Dentro de la licenciatura tomó un curso intertrimestral sobre abejas, porque le llamaban la atención y le siguen cautivando, es un investigador genetista de tiempo completo del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), que tiene como objetivo principal estudiar el comportamiento y mejora de la producción de las especies. Ahora, es un encantador de abejas.

“Lo bueno de trabajar con abejas, es que siempre es muy buen tema de conversación, porque a todo mundo le llama la atención por algo y a la gran mayoría alguna vez le picó una abeja y todo mundo se acuerda de lo que sintió en ese momento”, reflexiona al iniciar la charla.

En 1989 concluyó la licenciatura y enfrenta la crisis de empleo y sin pensarlo pide un préstamo a su padre para comprar sus primero 80 cajones de abejas, sin ser un especialista pero siempre la pasión por estos insectos no lo hizo chistar en su nuevo emprendimiento en Valle de Bravo.

Por varios años se dedicó de tiempo completo a las abejas para volverlo un modo de vida, una rutina que comenzaba a las nueve de la mañana para comenzar a revisar más de 50 cajones diarios hasta llegar a tener 500 cajones. La jornada concluía cuando el sol se ocultaba.

Cuando cosechas tu primer litro de miel o tu primera cubeta o tu primer tambo, lo que sea es muy satisfactorio tener un negocio propio y empezar a tener un modo de vida a través de las abejas y tener la fortuna de poder vivir de lo que te gusta

Criador de reinas

En una siguiente etapa dentro de su vida como apicultor, Miguel Enrique se convirtió en un criador de abejas reinas con dos objetivos, lograr una especialización dentro de la apicultura y era más rentable dentro de su negocio, pero recuerda que ese 1991 también, el gobierno mexicano promovió acciones para frenar la africanización que comenzaba su ataque contra las abejas en el país.

“También es importante que las colonias tengan reinas jóvenes o reinas de poca edad digamos de uno o dos años, porque eso hace que las colonias sean más fuertes que tengan más abejas tengan más población y más abejas se traduce en más miel”, expone el investigador mientras recuerda más datos sobre las abejas.

Miguel Enrique Arechavaleta se convirtió en un criador de abejas reinas. / Foto: Cortesía

La especialización lo llevó a un posgrado y, luego a una maestría, que fue motivada por uno de sus amigos y tesistas, Ernesto Guzmán, investigador mexicano quien trabaja con abejas de tiempo completo en Canadá para la Universidad de Guelph.

“Él estaba buscando un estudiante de maestría y yo estaba buscando la manera de volver a hacer estudios de posgrado y pues se juntó el hambre con las ganas de comer y me volví su primer estudiante de maestría”, expresa Miguel con orgullo.

A pesar de los apremiantes estudios, no dejó de cuidar y trabajar con sus abejas, fascinado nuevamente, por el proceso de ser investigador y día día descubrir nuevas cosas de estos insectos que juegan un papel importante dentro de los ciclos de alimentación como polinizadores, Miguel siguió con el Doctorado por cuatro años y medio para especializarse en genética molecular en la Universidad de Indiana-Purdue.

El genetista

Al preguntarle qué hace un especialista en genética de abejas, Miguel pone atención y trata de detallar de una manera coloquial, como buen profesor, es analizar desde diferentes ángulos: biológico, zootecnista la producción de miel, pero también estudiar sus características y comportamiento para mejorarlas.

“Las abejas han tomado mucha relevancia en mucho más de las que tenían en el público en general, la importancia que tienen las abejas en nuestra vida y en los ecosistemas a veces se han llevado las cosas un poco al extremo, como aquella historia de que si desaparecen las abejas desaparecemos”, manifiesta con serenidad.

Al abundar más sobre este lleva y trae en las redes sociales de que “si las abejas desaparecen, desaparecemos todos”, Miguel desmitifica pero también alerta de otros riesgos por la relevancia del papel de las abejas en la vida diaria.

Miguel Enrique Arechavaleta es un investigador genetista de tiempo completo del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap). / Foto: Cortesía

Los cultivos dependen al cien por ciento de las abejas para la polinización, en otros va a disminuyendo el porcentaje pero la participación de las abejas es importante como en el aguacate.

“En muchas cucurbitáceas, como melón, sandía, calabaza, berenjena. Si me explico, las que se produzcan a cielo abierto. Las abejas son importantes en muchos frutos”, abundó.

“Hacen vivir mi cabeza"

Miguel pertenece a ese selecto panal de investigadores de 10 especialistas que tiene el Inifab para conocer más de las abejas, él reconoce que son pocos, comparados con los cientos que hay en otras ramas de la agricultura.

A nivel nacional quizás lleguen a la cifra de 150, pero los que trabajan, lo hacen como las abejas obreras, con el fin de mejorar las especies para que no llegue el día en desaparezcan ante las inclemencias que enfrentan en la actualidad.

Durante la plática, Miguel Enrique habla fluido, con pausas, como si se tratara de una ponencia magistral de las decenas y decenas que ha ofrecido al ser investigador del Inifap o cuando estuvo al frente del Centro Nacional de Investigación Disciplinaria en Fisiología y Mejoramiento Animal, pero su mirada se vuelve cristalina, al cuestionarle qué son para este hombre de 58 años, las abejas.

“Son lo que me da de vivir y no me refiero a lo económico, sino a lo que vive en mi cabeza, estar pensando en lo que hago como investigador. Soy muy feliz trabajando con abejas y soy muy feliz haciendo investigación en abejas.

“Me parecen animales que tienen una complejidad y que han desarrollado un sistema biológico de vida, que vale la pena mucho estudiar sí, y a mí me han llevado a estar donde estoy y siempre recuerdo cuando compre esas 20 colonias de abejas, que luego se llevó una tromba, pero esas decisiones me acercaron más a las abejas”.

México

Convoy de Sheinbaum sufre accidente en Monclova; hay un muerto

La virtual presidenta electa venía en otra camioneta y, al ser informada del accidente, se detuvo para conocer el estado de los heridos

Política

En Coahuila, AMLO promete entregar cuerpos a familiares de Pasta de Conchos

Por su parte, Claudia Sheinbaum Pardo se comprometió a darle seguimiento al trabajo del presidente

Finanzas

Sepomex lanza su propio marketplace: así busca competirle a Amazon

La intención de la plataforma es comercializar productos que casi no se encuentran, con particular énfasis a las artesanías de distintas regiones del país

Política

PAN solicita anular la elección presidencial por "intervención" de AMLO

Marko Cortés, dirigente nacional del PAN, informó que presentaron un Juicio de Inconformidad ante el Tribunal Electoral para que anule la elección presidencial

Justicia

Fiscalía de CDMX se desiste de reaprehensión de Carlos Ahumada

Ahumada se encuentra fichado con una notificación roja por la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol)

CDMX

Saca tu impermeable: qué días de junio lloverá en la CDMX

La Ciudad de México experimentará lluvias con granizo luego de haber padecido intensas olas de calor que superaron los 31 grados centígrados