/ jueves 16 de mayo de 2019

¿Qué es la lluvia ácida y cómo nos afecta?

Se presenta cuando existe una gran cantidad de contaminantes en el ambiente como óxido de nitrógeno y dióxido de azufre

Bajo la histórica situación de contingencia que se vive en diversas capitales del país, la lluvia podría ser el factor de limpieza más eficiente para el ambiente sin embargo, este fenómeno natural, puede ser más contraproducente de lo que pensamos.

El fenómeno de la lluvia ácida se presenta cuando existe una gran cantidad de contaminantes en el ambiente como óxido de nitrógeno y dióxido de azufre, sustancias que se generan por el uso excesivo de combustibles fósiles.

De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente dicho fenómeno se origina cuando los contaminantes del aire se disuelven con la humedad del aire formando ácido sulfúrico, ácido nítrico y ácido clorhídrico, estos alteran la composición normal de las gotas de agua que forman las nubes.

Aunado a esto, expertos en la materia indican que el nivel normal de PH de la lluvia es de 5.6, pero en el caso de la lluvia ácida este se puede localizar entre 4.2 y 4.4, situación que representa un riesgo.

Lo curioso de esta situación es que, el contacto de la lluvia ácida con la piel no tiene efectos dañinos. Lo verdaderamente peligroso son los gases que esa agua genera ya que pueden afectar nuestra salud. Por ejemplo, si la lluvia se presenta en un día soleado y se comienza a evaporar en las calles, podría causar malestares e incluso enfermedades respiratorias a quien la inhale.

Por otra parte, también es capaz de afectar la pintura de los automóviles y disolver los materiales de las edificaciones, esculturas, monumentos y otros elementos de la infraestructura urbana.

Los seres humanos somos los responsables de la lluvia ácida y paradójicamente también sufrimos sus efectos:

  • Puede causar irritación en los ojos y la piel, así como
  • Trastornos respiratorios.
  • Cuando las personas respiran sulfatos evaporados de la lluvia, sus conductos aéreos se constriñen y el flujo de oxígeno a los pulmones disminuye.

Aunado a todo esto, el fenómeno también afecta la vida acuática, pues envenena los ríos y lagos así como todas las especies marinas que habitan en ellos.

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Bajo la histórica situación de contingencia que se vive en diversas capitales del país, la lluvia podría ser el factor de limpieza más eficiente para el ambiente sin embargo, este fenómeno natural, puede ser más contraproducente de lo que pensamos.

El fenómeno de la lluvia ácida se presenta cuando existe una gran cantidad de contaminantes en el ambiente como óxido de nitrógeno y dióxido de azufre, sustancias que se generan por el uso excesivo de combustibles fósiles.

De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente dicho fenómeno se origina cuando los contaminantes del aire se disuelven con la humedad del aire formando ácido sulfúrico, ácido nítrico y ácido clorhídrico, estos alteran la composición normal de las gotas de agua que forman las nubes.

Aunado a esto, expertos en la materia indican que el nivel normal de PH de la lluvia es de 5.6, pero en el caso de la lluvia ácida este se puede localizar entre 4.2 y 4.4, situación que representa un riesgo.

Lo curioso de esta situación es que, el contacto de la lluvia ácida con la piel no tiene efectos dañinos. Lo verdaderamente peligroso son los gases que esa agua genera ya que pueden afectar nuestra salud. Por ejemplo, si la lluvia se presenta en un día soleado y se comienza a evaporar en las calles, podría causar malestares e incluso enfermedades respiratorias a quien la inhale.

Por otra parte, también es capaz de afectar la pintura de los automóviles y disolver los materiales de las edificaciones, esculturas, monumentos y otros elementos de la infraestructura urbana.

Los seres humanos somos los responsables de la lluvia ácida y paradójicamente también sufrimos sus efectos:

  • Puede causar irritación en los ojos y la piel, así como
  • Trastornos respiratorios.
  • Cuando las personas respiran sulfatos evaporados de la lluvia, sus conductos aéreos se constriñen y el flujo de oxígeno a los pulmones disminuye.

Aunado a todo esto, el fenómeno también afecta la vida acuática, pues envenena los ríos y lagos así como todas las especies marinas que habitan en ellos.

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