/ jueves 4 de mayo de 2017

Fruta, un exclusivo lujo en Japón

Una fresa en 436 dólares, mangos y melones en 218 o manzanas a 15, son algunos de los caprichos que pueden encontrarse en las “boutiques” de fruta en Japón, país donde éstas se consideran más un objeto de deseo que una fuente de nutrientes.

Los impecables escaparates y vitrinas de la frutería Sembikiya, situada en la planta baja de la lujosa torre Nihonbashi Mitsui, protegen estos exclusivos productos, que no están al alcance de todos los bolsillos.

Sembikiya, que ostenta el título de frutería más antigua de Japón, es tan solo un ejemplo que prueba la importancia de la fruta de lujo en el país del Sol Naciente.

Hasta 327 dólares por uva, o diez mil 60 dólares por racimo se han llegado a pagar por la variedad “Ruby roman”, que se cultiva únicamente en la prefectura de Ishikawa, al oeste de Japón, y que se ha convertido en poco tiempo en la más cara del mundo. (EFE)

Esta variedad, producida desde 2008, genera únicamente dos mil 400 racimos al año: los más “asequibles” pueden comprarse por unos 917 dólares.

La fresa “Bijin Hime” (“bella princesa” en español) es similar en tamaño a una pelota de tenis, aunque sus dimensiones no son lo único que rozan lo imposible: para saborear una unidad se deben desembolsar unos exorbitantes 458 dólares. (EFE)

Una fresa en 436 dólares, mangos y melones en 218 o manzanas a 15, son algunos de los caprichos que pueden encontrarse en las “boutiques” de fruta en Japón, país donde éstas se consideran más un objeto de deseo que una fuente de nutrientes.

Los impecables escaparates y vitrinas de la frutería Sembikiya, situada en la planta baja de la lujosa torre Nihonbashi Mitsui, protegen estos exclusivos productos, que no están al alcance de todos los bolsillos.

Sembikiya, que ostenta el título de frutería más antigua de Japón, es tan solo un ejemplo que prueba la importancia de la fruta de lujo en el país del Sol Naciente.

Hasta 327 dólares por uva, o diez mil 60 dólares por racimo se han llegado a pagar por la variedad “Ruby roman”, que se cultiva únicamente en la prefectura de Ishikawa, al oeste de Japón, y que se ha convertido en poco tiempo en la más cara del mundo. (EFE)

Esta variedad, producida desde 2008, genera únicamente dos mil 400 racimos al año: los más “asequibles” pueden comprarse por unos 917 dólares.

La fresa “Bijin Hime” (“bella princesa” en español) es similar en tamaño a una pelota de tenis, aunque sus dimensiones no son lo único que rozan lo imposible: para saborear una unidad se deben desembolsar unos exorbitantes 458 dólares. (EFE)