/ martes 4 de abril de 2017

Inyectan chips a empleados de empresa sueca

Una aguja que se desliza entre el pulgar y el índice inyecta unmicrochip en la mano del empleado. Otro ciborg es creado.

Lo que parece una visión distópica del lugar de trabajo escasi rutina en el eje empresarial Epicenter. La startup suecaofrece a sus empleados y miembros implantarles un microchip deltamaño de un grano de arroz y que sirve como tarjeta electrónica:para abrir puertas, operar impresoras o comprar productos con unmovimiento de la mano.

Las inyecciones se han vuelto tan populares que los trabajadoresen Epicenter realizan fiestas para aquellos que reciben losimplantes.

"El mayor beneficio que veo es conveniencia", dijo PatrickMesterton, cofundador y director ejecutivo de Epicenter. Comodemostración, abre una puerta simplemente moviendo la mano."Básicamente remplaza muchas cosas que tienes, otros dispositivosde comunicaciones, ya sean tarjetas de crédito o llaves".

La tecnología en sí no es nueva. Chips como esos son usados enmascotas. Las compañías los usan para rastrear embarques. Peronunca antes habían sido usados en empleados a una escala tal.Epicenter y otras compañías son las primeras en hacer disponiblesampliamente esos microchips.

Y, como con toda nueva tecnología, genera interrogantes deprivacidad y seguridad. Aunque son seguros biológicamente, losdatos generados por los implantes pueden mostrar cuán a menudo unempleado va a trabajar y lo que compra. A diferencia de tarjetas ycelulares, que pueden generar los mismos datos, una persona nopuede deshacerse fácilmente el chip.

"Por supuesto, poner cosas en el cuerpo es un paso grande y lofue incluso para mí al inicio", dijo Mesterton, que recuerda susdudas iniciales. "Pero, por otra parte, la gente se ha estadoimplantando cosas en sus cuerpos, como marcapasos y otras cosaspara controlar el corazón", dijo. "Eso es algo mucho más serioque tener un microchip que se puede comunicar con aparatos".

Epicenter, que es la base de más de 100 compañías y unos 2mil empleados, comenzó los implantes en el 2015. Ahora, unos 150empleados los tienen. Una compañía basada en Bélgica tambiénofrece implantes así a sus empleados y hay casos aislados en elmundo en los que entusiastas de tecnología los han probado enaños recientes.

Una aguja que se desliza entre el pulgar y el índice inyecta unmicrochip en la mano del empleado. Otro ciborg es creado.

Lo que parece una visión distópica del lugar de trabajo escasi rutina en el eje empresarial Epicenter. La startup suecaofrece a sus empleados y miembros implantarles un microchip deltamaño de un grano de arroz y que sirve como tarjeta electrónica:para abrir puertas, operar impresoras o comprar productos con unmovimiento de la mano.

Las inyecciones se han vuelto tan populares que los trabajadoresen Epicenter realizan fiestas para aquellos que reciben losimplantes.

"El mayor beneficio que veo es conveniencia", dijo PatrickMesterton, cofundador y director ejecutivo de Epicenter. Comodemostración, abre una puerta simplemente moviendo la mano."Básicamente remplaza muchas cosas que tienes, otros dispositivosde comunicaciones, ya sean tarjetas de crédito o llaves".

La tecnología en sí no es nueva. Chips como esos son usados enmascotas. Las compañías los usan para rastrear embarques. Peronunca antes habían sido usados en empleados a una escala tal.Epicenter y otras compañías son las primeras en hacer disponiblesampliamente esos microchips.

Y, como con toda nueva tecnología, genera interrogantes deprivacidad y seguridad. Aunque son seguros biológicamente, losdatos generados por los implantes pueden mostrar cuán a menudo unempleado va a trabajar y lo que compra. A diferencia de tarjetas ycelulares, que pueden generar los mismos datos, una persona nopuede deshacerse fácilmente el chip.

"Por supuesto, poner cosas en el cuerpo es un paso grande y lofue incluso para mí al inicio", dijo Mesterton, que recuerda susdudas iniciales. "Pero, por otra parte, la gente se ha estadoimplantando cosas en sus cuerpos, como marcapasos y otras cosaspara controlar el corazón", dijo. "Eso es algo mucho más serioque tener un microchip que se puede comunicar con aparatos".

Epicenter, que es la base de más de 100 compañías y unos 2mil empleados, comenzó los implantes en el 2015. Ahora, unos 150empleados los tienen. Una compañía basada en Bélgica tambiénofrece implantes así a sus empleados y hay casos aislados en elmundo en los que entusiastas de tecnología los han probado enaños recientes.

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