/ domingo 7 de junio de 2020

¿Cómo no sentir incertidumbre ante el regreso laboral?

El confinamiento no quiere decir aislamiento, por lo que se deben usar medios para comunicarnos más frecuente con la familia

El hecho de que se hable de una nueva normalidad, incluso de que se den fechas para la apertura de la asistencia laboral puede ocasionar una baja percepción del riesgo ante la pandemia, es decir, sentirnos más tranquilos, “como si esto hubiera dejado de pasar sólo porque regresamos a las acciones y sabemos que eso no es todavía tan real”, debido a que -según las indicaciones- aún estamos en el punto más creciente de contagios, advierte Alejandra López Montoya, catedrática de la Facultad de Psicología de la UNAM.

En entrevista con El Sol de México expone cómo se deben enfrentar algunas situaciones tanto en confinamiento como en la calle, en el transporte público una vez que se regrese a las actividades laborales.

En la charla, vía telefónica, explica que este anuncio para reanudar paulatinamente las actividades laborales “puede causar un sentimiento de incertidumbre, de decir no nos dejaban salir porque el contagio era bastante y ahora me dejan salir aunque el contagio esté”.

Ante esta situación manifiesta que la población debe buscar por canales oficiales informarse de lo que está pasando y las medidas que se deben tomar para reforzar la higiene y evitar contagios.

López Montoya es parte de un programa de apoyo emocional que en estos momentos brinda vía telefónica la máxima casa de estudios a aquellas personas que buscan orientación psicológica, por lo que puso a disposición el número telefónico: 55 5025 08 55.

“Las llamadas que nosotros recibimos (es sobre) el comportamiento de estar pensando que se van a contagiar, algunas situaciones de violencia dentro de casa, incluso algún incremento de consumo de sustancias, o algunas circunstancias que tienen que ver con la parte cognitiva como las emociones, sentirse preocupados, sentirse con miedo, tristes, desesperanzados al futuro, enojados, etc”, externa.

Sobre la violencia familiar que se está dando en la cuarentena sugiere: ”Es importante identificar que en el caso de que cuando estamos en confinamiento, las interacciones, el contexto cambia; es decir, en muchas ocasiones surge un malestar dentro de la familia, desde cosas incluso muy simples, como el tener que compartir un espacio cuando quizá no estábamos acostumbrados, cuando tenemos que respetar el espacio del otro, mientras el otro está trabajando, ‘tengo que cuidar a los niños’, por ejemplo, o incluso el malestar de ‘híjole, mi internet es muy lento porque todos lo estamos utilizando’.

“No estigmatizar también al que genera violencia sino más bien apoyarle justo para que realice cambios en su comportamiento que lo lleven a manejarse de una manera distinta a la que está acostumbrado o acostumbrada.

“Esto de sentirnos vulnerables ante esta situación del Covid-19 pues genera muchas veces violencia, porque es como si nos sintiéramos que nos tenemos que defender de algo… en función de esa situación debemos de partir de una autoescucha, de cómo yo me percibo ante esas situaciones, cómo me percibo en el hecho de estar respetando el espacio, de cómo me percibo en los llantos de mi hijo, de cómo me percibo en que estoy muy preocupado porque perdí el empleo y entonces mi ahorro se está terminando, es decir, vale la pena que tengamos una labor de autoescucha.

“El siguiente paso podría ser una comunicación con los miembros de la familia, es decir, en lugar de expresar este malestar con una grosería o levantar el tono de voz o incluso con un golpe, vale la pena más bien que nuestra comunicación sea efectiva para transmitirla al otro también, cómo esta situación me hace sentir o cómo esto que me dice, que me expresa me hace sentir, para que la persona no tienda a reaccionar con violencia, sino que podamos llegar a un acuerdo donde ambas partes ganen”.

Al preguntarle cómo superar el sentimiento de culpa que nos invade para no acercarnos a nuestros seres queridos por el miedo a contagiarlos responde: “Válido es sentir culpa, válido sentir desesperanza, o este miedo de ¿chin, si salgo y regreso voy a contagiar a mi familia’. Todo esto es una situación que surge de manera natural y válida en las personas, sin embargo, no quiere decir que no podamos manejar este tipo de emociones.

“Es decir, primero voy a partir de que no voy a luchar con las emociones. La emoción va a estar ahí porque es incluso parte necesaria para nuestra supervivencia, el confinamiento no quiere decir aislamiento, no quiere decir que porque no voy a estar en mi casa no le voy a hablar a mi familia y si estoy lejos de ella voy a llamar por teléfono, o poco a poco voy a ir a visitarlos con las medidas que se deben tener, en función también de qué tanto son vulnerables, pero vale mucho la pena partir de que estas emociones son muy válidas.

“Es crear una serie de alternativas que puedan apoyarnos en esa situación, si tenemos la posibilidad hacer unas reuniones a distancia, por algunas plataformas, pero también una videollamada, es el incluir alternativas para poco a poco ir creando esta interacción que por el momento no puede ser como a nosotros nos gustaría”.

También se le cuestionó de aquellas personas que tienen mucho miedo de salir a la calle, qué va a pasar con ellas cuando tengan que subirse al Metro o al transporte público: “Si yo tengo que regresarme en el Metro con tan sólo el hecho de pensarlo me late mucho el corazón o me sudan las manos, o con el hecho de pensarlo me molesta, es un buen paso, ya estoy identificando una situación que pudiera a mí hacerme sentir vulnerable.

“Una vez que lo identifico cómo me gustaría reaccionar ante esa situación, entonces establecer conductas alternas que me hagan sentir más tranquila, es decir, voy a estar con ese enojo quizá preocupación, pero eso no quiere decir que yo no regrese a qué cosas me gustaría trabajar y cambiar para que entonces eso no se convierta en una situación difícil de manejar o problemática, es decir, si yo sé que subiéndome al transporte público voy a tener esta sensación voy a partir de que debo tener un poco más de tiempo para no encontrar tan saturado el espacio, o voy a respirar profundo cada que esté en esa situación y a corroborar que traigo mi cubrebocas bien puesto y quizá utilizar una careta, gel, situaciones que puedo hacer para sentirme más tranquila ante esa situación”


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El hecho de que se hable de una nueva normalidad, incluso de que se den fechas para la apertura de la asistencia laboral puede ocasionar una baja percepción del riesgo ante la pandemia, es decir, sentirnos más tranquilos, “como si esto hubiera dejado de pasar sólo porque regresamos a las acciones y sabemos que eso no es todavía tan real”, debido a que -según las indicaciones- aún estamos en el punto más creciente de contagios, advierte Alejandra López Montoya, catedrática de la Facultad de Psicología de la UNAM.

En entrevista con El Sol de México expone cómo se deben enfrentar algunas situaciones tanto en confinamiento como en la calle, en el transporte público una vez que se regrese a las actividades laborales.

En la charla, vía telefónica, explica que este anuncio para reanudar paulatinamente las actividades laborales “puede causar un sentimiento de incertidumbre, de decir no nos dejaban salir porque el contagio era bastante y ahora me dejan salir aunque el contagio esté”.

Ante esta situación manifiesta que la población debe buscar por canales oficiales informarse de lo que está pasando y las medidas que se deben tomar para reforzar la higiene y evitar contagios.

López Montoya es parte de un programa de apoyo emocional que en estos momentos brinda vía telefónica la máxima casa de estudios a aquellas personas que buscan orientación psicológica, por lo que puso a disposición el número telefónico: 55 5025 08 55.

“Las llamadas que nosotros recibimos (es sobre) el comportamiento de estar pensando que se van a contagiar, algunas situaciones de violencia dentro de casa, incluso algún incremento de consumo de sustancias, o algunas circunstancias que tienen que ver con la parte cognitiva como las emociones, sentirse preocupados, sentirse con miedo, tristes, desesperanzados al futuro, enojados, etc”, externa.

Sobre la violencia familiar que se está dando en la cuarentena sugiere: ”Es importante identificar que en el caso de que cuando estamos en confinamiento, las interacciones, el contexto cambia; es decir, en muchas ocasiones surge un malestar dentro de la familia, desde cosas incluso muy simples, como el tener que compartir un espacio cuando quizá no estábamos acostumbrados, cuando tenemos que respetar el espacio del otro, mientras el otro está trabajando, ‘tengo que cuidar a los niños’, por ejemplo, o incluso el malestar de ‘híjole, mi internet es muy lento porque todos lo estamos utilizando’.

“No estigmatizar también al que genera violencia sino más bien apoyarle justo para que realice cambios en su comportamiento que lo lleven a manejarse de una manera distinta a la que está acostumbrado o acostumbrada.

“Esto de sentirnos vulnerables ante esta situación del Covid-19 pues genera muchas veces violencia, porque es como si nos sintiéramos que nos tenemos que defender de algo… en función de esa situación debemos de partir de una autoescucha, de cómo yo me percibo ante esas situaciones, cómo me percibo en el hecho de estar respetando el espacio, de cómo me percibo en los llantos de mi hijo, de cómo me percibo en que estoy muy preocupado porque perdí el empleo y entonces mi ahorro se está terminando, es decir, vale la pena que tengamos una labor de autoescucha.

“El siguiente paso podría ser una comunicación con los miembros de la familia, es decir, en lugar de expresar este malestar con una grosería o levantar el tono de voz o incluso con un golpe, vale la pena más bien que nuestra comunicación sea efectiva para transmitirla al otro también, cómo esta situación me hace sentir o cómo esto que me dice, que me expresa me hace sentir, para que la persona no tienda a reaccionar con violencia, sino que podamos llegar a un acuerdo donde ambas partes ganen”.

Al preguntarle cómo superar el sentimiento de culpa que nos invade para no acercarnos a nuestros seres queridos por el miedo a contagiarlos responde: “Válido es sentir culpa, válido sentir desesperanza, o este miedo de ¿chin, si salgo y regreso voy a contagiar a mi familia’. Todo esto es una situación que surge de manera natural y válida en las personas, sin embargo, no quiere decir que no podamos manejar este tipo de emociones.

“Es decir, primero voy a partir de que no voy a luchar con las emociones. La emoción va a estar ahí porque es incluso parte necesaria para nuestra supervivencia, el confinamiento no quiere decir aislamiento, no quiere decir que porque no voy a estar en mi casa no le voy a hablar a mi familia y si estoy lejos de ella voy a llamar por teléfono, o poco a poco voy a ir a visitarlos con las medidas que se deben tener, en función también de qué tanto son vulnerables, pero vale mucho la pena partir de que estas emociones son muy válidas.

“Es crear una serie de alternativas que puedan apoyarnos en esa situación, si tenemos la posibilidad hacer unas reuniones a distancia, por algunas plataformas, pero también una videollamada, es el incluir alternativas para poco a poco ir creando esta interacción que por el momento no puede ser como a nosotros nos gustaría”.

También se le cuestionó de aquellas personas que tienen mucho miedo de salir a la calle, qué va a pasar con ellas cuando tengan que subirse al Metro o al transporte público: “Si yo tengo que regresarme en el Metro con tan sólo el hecho de pensarlo me late mucho el corazón o me sudan las manos, o con el hecho de pensarlo me molesta, es un buen paso, ya estoy identificando una situación que pudiera a mí hacerme sentir vulnerable.

“Una vez que lo identifico cómo me gustaría reaccionar ante esa situación, entonces establecer conductas alternas que me hagan sentir más tranquila, es decir, voy a estar con ese enojo quizá preocupación, pero eso no quiere decir que yo no regrese a qué cosas me gustaría trabajar y cambiar para que entonces eso no se convierta en una situación difícil de manejar o problemática, es decir, si yo sé que subiéndome al transporte público voy a tener esta sensación voy a partir de que debo tener un poco más de tiempo para no encontrar tan saturado el espacio, o voy a respirar profundo cada que esté en esa situación y a corroborar que traigo mi cubrebocas bien puesto y quizá utilizar una careta, gel, situaciones que puedo hacer para sentirme más tranquila ante esa situación”


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