/ domingo 9 de abril de 2017

Santa Fe, o los males y virtudes de la capital del país

Con decenas de rascacielos, corporativos y hoteles, Santa Fe es hoy una zona que luce imponente en el “skyline” de la Ciudad de México, escondiendo en sus entrañas desde minas y basureros a grandes males del país como la corrupción, la inseguridad o la falta de planificación urbana.

Desde un punto alto, este barrio de negocios y residencial revela el potencial académico e inversor de México, con modernos centros comerciales, universidades de primer nivel y la presencia de grandes compañías como el español Banco Santander o Televisa.

Pero también exhibe sus problemas. Edificios construidos en peligrosas barrancas, explotación inmobiliaria, un sinfín de vehículos y unos humildes barrios aledaños.

De acuerdo con datos de la Asociación de Colonos de Santa Fe, durante el día conviven hasta 350 mil personas, pero solo un 15  por ciento son residentes de esta zona con 150 corporativos, 2 mil 500 cuartos de hoteles y seis universidades.

Un impresionante crecimiento urbanístico no exento de polémica, y malas prácticas.

La comisión de irregularidades "es una oportunidad que tienen desarrolladores y tristemente muchos la eligen", lamenta Itziar de Luisa, presidenta de Colonos de Santa Fe.

De esta manera, recuerda, la zona tiene hoy edificios con mayor altura o planta de la originalmente planificada o con infraestructura mal utilizada, como estacionamientos convertidos en tiendas.

En octubre de 2015, cerca de 6 mil metros cúbicos de tierra se desprendieron de un cerro, dejando unos exclusivos edificios a escasos metros del precipicio.

"Fue una suma de decisiones desafortunadas", explica De Luisa desde la base de esta montaña, rebajada y recortada en un ángulo de casi 90 grados por mineros que durante décadas sacaron grava y arena.

"Al minero nadie le dijo que escalonara, y cuando se desarrollan los pisos arriba, a nadie se le ocurre asegurar el terreno", cuenta sobre este suceso que no causó fallecidos.

Con decenas de rascacielos, corporativos y hoteles, Santa Fe es hoy una zona que luce imponente en el “skyline” de la Ciudad de México, escondiendo en sus entrañas desde minas y basureros a grandes males del país como la corrupción, la inseguridad o la falta de planificación urbana.

Desde un punto alto, este barrio de negocios y residencial revela el potencial académico e inversor de México, con modernos centros comerciales, universidades de primer nivel y la presencia de grandes compañías como el español Banco Santander o Televisa.

Pero también exhibe sus problemas. Edificios construidos en peligrosas barrancas, explotación inmobiliaria, un sinfín de vehículos y unos humildes barrios aledaños.

De acuerdo con datos de la Asociación de Colonos de Santa Fe, durante el día conviven hasta 350 mil personas, pero solo un 15  por ciento son residentes de esta zona con 150 corporativos, 2 mil 500 cuartos de hoteles y seis universidades.

Un impresionante crecimiento urbanístico no exento de polémica, y malas prácticas.

La comisión de irregularidades "es una oportunidad que tienen desarrolladores y tristemente muchos la eligen", lamenta Itziar de Luisa, presidenta de Colonos de Santa Fe.

De esta manera, recuerda, la zona tiene hoy edificios con mayor altura o planta de la originalmente planificada o con infraestructura mal utilizada, como estacionamientos convertidos en tiendas.

En octubre de 2015, cerca de 6 mil metros cúbicos de tierra se desprendieron de un cerro, dejando unos exclusivos edificios a escasos metros del precipicio.

"Fue una suma de decisiones desafortunadas", explica De Luisa desde la base de esta montaña, rebajada y recortada en un ángulo de casi 90 grados por mineros que durante décadas sacaron grava y arena.

"Al minero nadie le dijo que escalonara, y cuando se desarrollan los pisos arriba, a nadie se le ocurre asegurar el terreno", cuenta sobre este suceso que no causó fallecidos.