/ viernes 16 de diciembre de 2016

Taller ¡chino! de Santa trabaja a toda máquina

"El taller de papá Noel" trabaja a toda máquina en Yiwu, en el este de China, donde miles de obreros aseguran la producción del 60 por ciento de las decoraciones navideñas consumidas en el mundo entero.

En una fábrica de arbolitos de plástico, inmigrantes llegados de remotas provincias rurales chinas cortan y tornean las falsas ramas que formarán el árbol navideño en algún hogar del planeta.

Un 80 por ciento de la producción de la fábrica de Sun Xudan se exporta pero los pedidos de los dos últimos meses del año alimentan sobre todo el mercado nacional, donde la popularidad de la Navidad sigue en aumento, sobre todo en las tiendas y los centros comerciales.

"La demanda interior creció estos últimos años", explica la dueña, que en cinco años tuvo que duplicar el espacio de su fábrica. Muchos de los pedidos emanan de sitios de venta en línea como Taobao, número uno del sector.

Empleados 10 meses por año, los obreros de Sun ganan entre tres mil y cuatro mil yuans (entre 410 y 550 euros) por mes.

En una gran tienda de Yiwu, una comerciante, Qiu Xuemei, asegura que sus ventas de decoraciones y luces navideñas aumentaron un 20 por ciento este año a pesar de la caída de los pedidos procedentes de Rusia, que enfrenta dificultades económicas.

La reciente caída de la moneda china ayuda a las exportaciones y compensó el efecto ruso, señala.

"Los negocios van bien porque nos concentramos principalmente en los mercados de América del Norte y del Sur", dice Qiu.

Sus empleados ya casi están de vacaciones: la producción se detiene diez días antes de Navidad, pero ellos no necesariamente celebrarán la fiesta cristiana.

"No compré arbolito. La Navidad no nos interesa demasiado", comenta uno de ellos.

"El taller de papá Noel" trabaja a toda máquina en Yiwu, en el este de China, donde miles de obreros aseguran la producción del 60 por ciento de las decoraciones navideñas consumidas en el mundo entero.

En una fábrica de arbolitos de plástico, inmigrantes llegados de remotas provincias rurales chinas cortan y tornean las falsas ramas que formarán el árbol navideño en algún hogar del planeta.

Un 80 por ciento de la producción de la fábrica de Sun Xudan se exporta pero los pedidos de los dos últimos meses del año alimentan sobre todo el mercado nacional, donde la popularidad de la Navidad sigue en aumento, sobre todo en las tiendas y los centros comerciales.

"La demanda interior creció estos últimos años", explica la dueña, que en cinco años tuvo que duplicar el espacio de su fábrica. Muchos de los pedidos emanan de sitios de venta en línea como Taobao, número uno del sector.

Empleados 10 meses por año, los obreros de Sun ganan entre tres mil y cuatro mil yuans (entre 410 y 550 euros) por mes.

En una gran tienda de Yiwu, una comerciante, Qiu Xuemei, asegura que sus ventas de decoraciones y luces navideñas aumentaron un 20 por ciento este año a pesar de la caída de los pedidos procedentes de Rusia, que enfrenta dificultades económicas.

La reciente caída de la moneda china ayuda a las exportaciones y compensó el efecto ruso, señala.

"Los negocios van bien porque nos concentramos principalmente en los mercados de América del Norte y del Sur", dice Qiu.

Sus empleados ya casi están de vacaciones: la producción se detiene diez días antes de Navidad, pero ellos no necesariamente celebrarán la fiesta cristiana.

"No compré arbolito. La Navidad no nos interesa demasiado", comenta uno de ellos.