/ jueves 9 de febrero de 2017

Frente a Trump el proteccionista, la inesperada pareja comercial UE-China

Bruselas, Bélgica.- La Unión Europea parece dispuesta a iniciar un sorprendente acercamiento comercial con China en respuesta a la tentación proteccionista de Estados Unidos, aunque, pese a los gestos, las diferencias entre Bruselas y Pekín siguen patentes.

"Si el auge de un proteccionismo venido de fuera constituye una amenaza para la economía china, estamos dispuestos a comprometernos y combatirlo juntos", declaró esta semana la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, en referencia a la retórica proteccionista de la nueva administración estadounidense.

Desde la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, el ejecutivo comunitario denuncia la "amenaza" que representan las "barreras" y el "proteccionismo", es decir, el comercio utilizado "como arma", en palabras de Malmström en discurso reciente consagrado a China.

En respuesta a este proteccionismo, la UE debe "reforzar" sus "relaciones con otros socios" y China, su segundo socio comercial tras Estados Unidos, forma parte de esta estrategia, siempre que la relación sea "justa, transparente y basada en valores", según la responsable europea.

Este posicionamiento de la UE sorprende, máxime cuando la Comisión Europea no ha cesado de imponer medidas antidumping contra el primer exportador mundial, del que critica la omnipresencia del Estado en la economía.

Igual de sorprendente fue, no obstante, otro discurso reciente, concretamente el del presidente chino, Xi Jinping, a mediados de enero en el Foro Económico Mundial de Davos, donde defendió un libre comercio de bienes y capitales "imposible de detener", así como una globalización "irreversible".

"Existe una convergencia objetiva de intereses frente a la actitud de Donald Trump", quien "desestabiliza y hace peligrar el sistema comercial", comenta Sébastien Jean, director del Centro de Estudios Prospectivos y de Informaciones Internacionales (Cepii)

/cpg

Bruselas, Bélgica.- La Unión Europea parece dispuesta a iniciar un sorprendente acercamiento comercial con China en respuesta a la tentación proteccionista de Estados Unidos, aunque, pese a los gestos, las diferencias entre Bruselas y Pekín siguen patentes.

"Si el auge de un proteccionismo venido de fuera constituye una amenaza para la economía china, estamos dispuestos a comprometernos y combatirlo juntos", declaró esta semana la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, en referencia a la retórica proteccionista de la nueva administración estadounidense.

Desde la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, el ejecutivo comunitario denuncia la "amenaza" que representan las "barreras" y el "proteccionismo", es decir, el comercio utilizado "como arma", en palabras de Malmström en discurso reciente consagrado a China.

En respuesta a este proteccionismo, la UE debe "reforzar" sus "relaciones con otros socios" y China, su segundo socio comercial tras Estados Unidos, forma parte de esta estrategia, siempre que la relación sea "justa, transparente y basada en valores", según la responsable europea.

Este posicionamiento de la UE sorprende, máxime cuando la Comisión Europea no ha cesado de imponer medidas antidumping contra el primer exportador mundial, del que critica la omnipresencia del Estado en la economía.

Igual de sorprendente fue, no obstante, otro discurso reciente, concretamente el del presidente chino, Xi Jinping, a mediados de enero en el Foro Económico Mundial de Davos, donde defendió un libre comercio de bienes y capitales "imposible de detener", así como una globalización "irreversible".

"Existe una convergencia objetiva de intereses frente a la actitud de Donald Trump", quien "desestabiliza y hace peligrar el sistema comercial", comenta Sébastien Jean, director del Centro de Estudios Prospectivos y de Informaciones Internacionales (Cepii)

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