/ jueves 29 de junio de 2017

Urgen analistas al gobierno reducir costos

El recorte al presupuesto que propondrá el ejecutivo federal para 2018 deberá ir sobre gasto corriente y acompañado de una reingeniería del sector público en su conjunto que incluya una depuración de la plantilla laboral y gastos operativos, pero sin tocar el rubro de inversión, pues de lo contrario, impactará la actividad económica del país, alertaron analistas económicos.

Especialistas consultados por El Sol de México, como José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), consideran ya que es el momento para que el gobierno federal y el Estado en su conjunto hagan un rediseño de su operación para reducir costos de manera estructural.

“Sin lugar a dudas es el momento en que el Gobierno haga un rediseño de su operación, es decir, que tenga que analizar nuevamente, como lo hizo cuando estaba la Secretaría al mando de Luis Videgaray, en donde se revisen los costos, se revise la operación, es decir, desde personal, pasando por gastos de consumibles, electricidad, viáticos, servicios personales y en general toda la operación del gobierno, es decir, debe de hacerse un ajuste en la estructura operativa del gobierno, para que,  sin perder la eficacia, es decir, preservando las servicios que ofrece el Estado lo haga a un menor costo”, comentó el especialista.

Plantean profunda reingeniería del gasto público

Y lo que sucede, es que, por ejemplo, mientras que para el rubro de Ramos Administrativos (gobierno federal), el Congreso de la Unión aprobó para este 2017 un presupuesto de 978 mil 730 millones de pesos, lo que representó un descenso de 12.3 por ciento con respecto a lo aprobado para 2016, para el rubro de Ramos Autónomos (Poder Legislativo, Judicial Instituto Nacional Electoral y otros), autorizó este año 105 mil 351 millones de pesos, lo que implicó un incremento de 6.18 por ciento con respecto al anterior ejercicio fiscal.

Por ello, José Luis de la Cruz, consideró necesario emprender una profunda reingeniería del gasto público, en donde se resguarde el gasto destinado a desarrollo de carreteras, puertos, escuelas, hospitales, es decir, de infraestructura, con el objetivo de impulsar la débil actividad económica que reporta el país hoy en día.

“Me parece que se tiene que salvaguardar para que el ajuste no venga por el lado de infraestructura, los ajustes que se han hecho ha castigado la inversión, por lo que pensar que puede venir otro así, por eso lado, sería dañino para el crecimiento económico del país, que viene creciendo 2-2.5 por ciento en promedio, entonces hacer un ajuste por el lado de la inversión me parece que ya no sería deseable”, comentó.

En ese contexto, el director del IDIC coincidió con el Secretario de Hacienda, José Antonio Meade, en el sentido de que el ajuste al gasto público para el siguiente año no debe ser más allá de 0.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), pues un recorte más profundo podría implicar obstáculos para el funcionamiento del aparato gubernamental.

El pasado martes, el titular de la SHCP, José Antonio Meade, advirtió que en el sector público “seguirá el apretón” de cinturón durante el siguiente año, toda vez que el presupuesto económico para 2018 incluirá un recorte en el gasto para revertir la tendencia alcista de la deuda y preservar la estabilidad de las finanzas públicas.

Leticia Armenta, directora del Centro de Análisis Económico del Tecnológico de Monterrey, coincidió en la necesidad de revisar los programas y partidas del sector público, para identificar rubros que pudiera eliminarse o fusionarse con otros, en aras de perfeccionar el gasto, pero sin afectar áreas estratégicas, como los instrumentos de combate a la pobreza, educación y salud.

El recorte al presupuesto que propondrá el ejecutivo federal para 2018 deberá ir sobre gasto corriente y acompañado de una reingeniería del sector público en su conjunto que incluya una depuración de la plantilla laboral y gastos operativos, pero sin tocar el rubro de inversión, pues de lo contrario, impactará la actividad económica del país, alertaron analistas económicos.

Especialistas consultados por El Sol de México, como José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), consideran ya que es el momento para que el gobierno federal y el Estado en su conjunto hagan un rediseño de su operación para reducir costos de manera estructural.

“Sin lugar a dudas es el momento en que el Gobierno haga un rediseño de su operación, es decir, que tenga que analizar nuevamente, como lo hizo cuando estaba la Secretaría al mando de Luis Videgaray, en donde se revisen los costos, se revise la operación, es decir, desde personal, pasando por gastos de consumibles, electricidad, viáticos, servicios personales y en general toda la operación del gobierno, es decir, debe de hacerse un ajuste en la estructura operativa del gobierno, para que,  sin perder la eficacia, es decir, preservando las servicios que ofrece el Estado lo haga a un menor costo”, comentó el especialista.

Plantean profunda reingeniería del gasto público

Y lo que sucede, es que, por ejemplo, mientras que para el rubro de Ramos Administrativos (gobierno federal), el Congreso de la Unión aprobó para este 2017 un presupuesto de 978 mil 730 millones de pesos, lo que representó un descenso de 12.3 por ciento con respecto a lo aprobado para 2016, para el rubro de Ramos Autónomos (Poder Legislativo, Judicial Instituto Nacional Electoral y otros), autorizó este año 105 mil 351 millones de pesos, lo que implicó un incremento de 6.18 por ciento con respecto al anterior ejercicio fiscal.

Por ello, José Luis de la Cruz, consideró necesario emprender una profunda reingeniería del gasto público, en donde se resguarde el gasto destinado a desarrollo de carreteras, puertos, escuelas, hospitales, es decir, de infraestructura, con el objetivo de impulsar la débil actividad económica que reporta el país hoy en día.

“Me parece que se tiene que salvaguardar para que el ajuste no venga por el lado de infraestructura, los ajustes que se han hecho ha castigado la inversión, por lo que pensar que puede venir otro así, por eso lado, sería dañino para el crecimiento económico del país, que viene creciendo 2-2.5 por ciento en promedio, entonces hacer un ajuste por el lado de la inversión me parece que ya no sería deseable”, comentó.

En ese contexto, el director del IDIC coincidió con el Secretario de Hacienda, José Antonio Meade, en el sentido de que el ajuste al gasto público para el siguiente año no debe ser más allá de 0.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), pues un recorte más profundo podría implicar obstáculos para el funcionamiento del aparato gubernamental.

El pasado martes, el titular de la SHCP, José Antonio Meade, advirtió que en el sector público “seguirá el apretón” de cinturón durante el siguiente año, toda vez que el presupuesto económico para 2018 incluirá un recorte en el gasto para revertir la tendencia alcista de la deuda y preservar la estabilidad de las finanzas públicas.

Leticia Armenta, directora del Centro de Análisis Económico del Tecnológico de Monterrey, coincidió en la necesidad de revisar los programas y partidas del sector público, para identificar rubros que pudiera eliminarse o fusionarse con otros, en aras de perfeccionar el gasto, pero sin afectar áreas estratégicas, como los instrumentos de combate a la pobreza, educación y salud.