/ lunes 5 de junio de 2017

Azucareros: crisis si se cierran las puertas en EU

Por GUILLERMO RÍOS y SALVADOR GUERRERO

Si Estados Unidos mantiene la amenaza de imponer aranceles al azúcar mexicana, en ese momento se va a romper nuestra relación con ellos en esta materia y la alternativa para nosotros los productores de caña sería el mercado mundial, afirmó Anselmo Paniagua, asesor de la presidencia de la Unión Nacional de Productores de Caña de Azúcar CNC.

Por su parte, el presidente de la Unión Nacional de Cañeros-CNPR-CNOP, Carlos Blackaller Ayala, advirtió que de subordinar la actividad agroindustrial mexicana de la caña de azúcar a los intereses y dictados de los refinadores y productores del dulce de los Estados Unidos, se afectaría la economía de 190 mil productores y a los 2.4 millones de puestos de trabajo que se generan en y alrededor de esa actividad.

De acuerdo con las dos uniones de productores de caña de azúcar, la agroindustria mexicana de la caña de azúcar enfrenta hoy grande retos. Está en riesgo la estabilidad social de las regiones productoras de caña de azúcar localizada en 230 municipios en los estados de Campeche, Colima, Chiapas, Jalisco, Michoacán, Morelos Nayarit, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz.

Anselmo Paniagua recordó que desde marzo del presente año se suspendieron las exportaciones mexicanas de azúcar de manera unilateral. Estados Unidos tomó la decisión de la suspensión, en tanto se avanza en las negociaciones. “Por principio, ese país condicionó el tiempo y exigió una calidad del azúcar para entrar al mercado estadounidense”.

La producción de azúcar en México, es de alrededor de 6 millones de toneladas, lo que significa que tiene capacidad de atender plenamente el abasto nacional. De este volumen, una parte, 4.4 millones de toneladas, se destinan a satisfacer la demanda nacional de azúcar, de tal forma que 1.6 millones de toneladas son el excedente que se puede exportar.

Al respecto, Carlos Blackaller señala que convivimos en un mercado nacional de edulcorantes, compuesto por la producción nacional de azúcar y las importaciones de jarabe de maíz rico en fructuosa, sin embargo, dijo que este último observa prácticas desleales de comercio dumping, siendo importado a territorio nacional con altos márgenes de descuento. En este escenario dumping de fructuosa, más la pretendida imposición de mayores restricciones de acceso a las exportaciones del azúcar mexicana, ya se ocasionan pérdidas de varios cientos de millones de pesos a los productores de caña de azúcar.

El dirigente cañero advirtió que en el extremo de bloquearse nuestras exportaciones el daño económico al ingreso de los productores rebasaría  los 4 mil 700 millones de pesos.

A su vez, Anselmo Paniagua, de los cañeros afiliados a la Confederación Nacional Campesina, refirió que se tiene como referencia la zafra de partida 2012-2013, donde la producción mexicana de azúcar llegó a 7 millones de toneladas, lo que obligó a México a exportar a Estados Unidos hasta un millón 800 mil toneladas del dulce.

“Esto impactó a su mercado y argumentaron dos situaciones: Una, que había un subsidio de parte del Gobierno federal a la industria azucarera, y la otra, que había una práctica de “dumping”; es decir, que el azúcar mexicana se exportaba con un subsidio y que el precio de comercialización estaba por debajo de los costos de producción”.

De tal forma que el gobierno de Estados Unidos resolvió de manera sencilla imponer impuestos a la importación de azúcar a su territorio. Se abrió un espacio de negociaciones y aclaraciones con el gobierno norteamericano, con la conclusión de que, a partir de la zafra de 2013–2014, se detuvo la investigación del “dumping” y se continuaron las exportaciones mexicanas al mercado del vecino país del norte.

Después de la investigación del “dumping” y de los subsidios gubernamentales, quedó en que la cuota que fijaría Estados Unidos, sería en función de sus balances azucareros.

Sin embargo, para los cañeros cenecistas en estas condiciones, el criterio de es que no se deje entrar la fructosa, que es la reacción que pueden tomar los productores de caña. La reacción tendría que ser de inmediato, concluyó.

Cabe mencionar que el mercado norteamericano es deficitario en 3 millones de toneladas anuales de azúcar, de tal forma que ha establecido compromisos con 40 países a los que compra edulcorante a partir del azúcar, pero con condiciones de adquirir solamente azúcar crudo; es decir, como sacarosa, para refinarla en Estados Unidos.

Finalmente, Paniagua dijo que la acusación de Estados Unidos de que el azúcar mexicana tiene una práctica dumping, es un mero pretexto para romper con el Tratado de Libre Comercio, a lo que no estamos dispuestos los productores mexicanos de caña de azúcar.

Por su parte, el director general de Zafranet, Jorge Alfredo Pacheco, señaló que en el proceso de imponer un arancel al azúcar mexicana por parte de Estados Unidos se espera una negociación difícil, una vez que calificaron que el azúcar está entrando al mercado estadounidense con privilegios dumping a un precio menor a otros exportadores, es decir por debajo del precio de comercialización que se realiza en México.

El problema es que la fructuosa que importa México de EU tiene un precio más bajo al que se vende en aquel país y ambas situaciones perjudican a México, dijo.

La alta fructuosa que se importa de EU proviene del maíz, mientras que el azúcar mexicana que se exporta es generada por la industria cañera y el problema es que tanto la fructuosa como el azúcar es consumida principalmente por la industria refresquera y de confitería de ambos países, tiene precios bajos y aunque son dos cosas distintas ambas perjudican a México, dijo.

En entrevista con El Sol de México, el directivo señaló que Estados Unidos espera que no se le impongan sanciones al azúcar mexicana, sin embargo, esperan que el azúcar mexicana no perjudique a sus mercados.

Hace dos o tres años el azúcar mexicana que se exportaba a EU ya representaba el 15% del consumo total de Estados Unidos y eso los tiene molestos.

Lo que pudiera nivelar las circunstancias es que se impongan impuestos a la fructuosa que proviene de aquel país y no se ha hecho nada porque la industria mexicana está dividida y hay grupos de interés que son dueños de ingenios y a la vez son dueños de empresas refresqueras.

Hoy en día Pepsico es dueña de cuatro ingenios y además se ha beneficiado de la importación de fructuosa, lo que implica que la negociación debe ser pareja.

Existen varias posibilidades como hacer alcohol de caña y diversificar el mercado, pero lo que pasa es que es cómodo llevar el azúcar a EU y no se han desarrollado mercados como el canadiense y la manufactura de otros productos como plásticos y el metanol para mezcla con la gasolina.

La realidad es que tenemos que diversificarnos ante el panorama actual y lo que puede suceder es que si EU decide imponer sanciones a México, nuestro país deberá hacer lo mismo para recuperar el mercado del azúcar en México que desplaza más de un millón de toneladas al año.

Otro escenario que también puede suceder para el mercado nacional es que se negocie con las refresqueras con los excedentes de medio millón de toneladas al año y reducir la importación de fructosa.

Hay salidas y es cuestión de buscarlas, negociar con los industriales y los consumidores para que se consuma el azúcar en el mercado interno.

Otra de las armas que tiene México es que es el segundo mayor importador de maíz después de China con un volumen que alcanza los 10 millones de toneladas al año, lo que podría aplicar es que la importación se haga de Brasil o Argentina, lo que le dolería mucho a Estados Unidos al mediano plazo.

No es algo que se pueda dar fácilmente, sin embargo, es necesario diversificar el mercado y buscar nuevos clientes, concluyó el directivo de Zafranet.

Por su parte, el directivo de Pepsico y presidente de la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera (CNIAA), Juna Cortina Gallardo, acusa a la American Sugar Alliance (ASA), que representa a la industria azucarera de Estados Unidos, de pronunciar “mentiras absurdas acerca de México”, pues ASA publicó un desplegado en el Washington Post que alude a la industria mexicana como causante del cierre de la producción azucarera de Hawaii en 2016.

Al respecto, Cortina Gallardo, refirió que luego de que ASA publicara un desplegado en el periódico Washington Post titulado “Cuando Aloha quiere decir Adiós”, en el cual acusa falsamente al azúcar proveniente de México de causar el cierre de la producción de azúcar en el estado de Hawaii el año pasado, con lo que busca que el Gobierno de Estados Unidos imponga impuestos al azúcar mexicana el próximo 5 de junio.

El dirigente azucarero nacional, replicó que “de acuerdo al Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), el 80% de la producción de azúcar de Hawaii ya había cerrado antes de que entrara en vigor la liberalización del comercio de edulcorantes bajo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 2008”.

Cortina Gallardo exigió que, en caso de que Estados Unidos imponga impuestos contra el azúcar mexicana este 5 de junio, el gobierno mexicano responda inmediatamente con aranceles recíprocos contra la fructosa estadounidense importada a México, al amparo de la autorización que nuestro país recibió en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Por GUILLERMO RÍOS y SALVADOR GUERRERO

Si Estados Unidos mantiene la amenaza de imponer aranceles al azúcar mexicana, en ese momento se va a romper nuestra relación con ellos en esta materia y la alternativa para nosotros los productores de caña sería el mercado mundial, afirmó Anselmo Paniagua, asesor de la presidencia de la Unión Nacional de Productores de Caña de Azúcar CNC.

Por su parte, el presidente de la Unión Nacional de Cañeros-CNPR-CNOP, Carlos Blackaller Ayala, advirtió que de subordinar la actividad agroindustrial mexicana de la caña de azúcar a los intereses y dictados de los refinadores y productores del dulce de los Estados Unidos, se afectaría la economía de 190 mil productores y a los 2.4 millones de puestos de trabajo que se generan en y alrededor de esa actividad.

De acuerdo con las dos uniones de productores de caña de azúcar, la agroindustria mexicana de la caña de azúcar enfrenta hoy grande retos. Está en riesgo la estabilidad social de las regiones productoras de caña de azúcar localizada en 230 municipios en los estados de Campeche, Colima, Chiapas, Jalisco, Michoacán, Morelos Nayarit, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz.

Anselmo Paniagua recordó que desde marzo del presente año se suspendieron las exportaciones mexicanas de azúcar de manera unilateral. Estados Unidos tomó la decisión de la suspensión, en tanto se avanza en las negociaciones. “Por principio, ese país condicionó el tiempo y exigió una calidad del azúcar para entrar al mercado estadounidense”.

La producción de azúcar en México, es de alrededor de 6 millones de toneladas, lo que significa que tiene capacidad de atender plenamente el abasto nacional. De este volumen, una parte, 4.4 millones de toneladas, se destinan a satisfacer la demanda nacional de azúcar, de tal forma que 1.6 millones de toneladas son el excedente que se puede exportar.

Al respecto, Carlos Blackaller señala que convivimos en un mercado nacional de edulcorantes, compuesto por la producción nacional de azúcar y las importaciones de jarabe de maíz rico en fructuosa, sin embargo, dijo que este último observa prácticas desleales de comercio dumping, siendo importado a territorio nacional con altos márgenes de descuento. En este escenario dumping de fructuosa, más la pretendida imposición de mayores restricciones de acceso a las exportaciones del azúcar mexicana, ya se ocasionan pérdidas de varios cientos de millones de pesos a los productores de caña de azúcar.

El dirigente cañero advirtió que en el extremo de bloquearse nuestras exportaciones el daño económico al ingreso de los productores rebasaría  los 4 mil 700 millones de pesos.

A su vez, Anselmo Paniagua, de los cañeros afiliados a la Confederación Nacional Campesina, refirió que se tiene como referencia la zafra de partida 2012-2013, donde la producción mexicana de azúcar llegó a 7 millones de toneladas, lo que obligó a México a exportar a Estados Unidos hasta un millón 800 mil toneladas del dulce.

“Esto impactó a su mercado y argumentaron dos situaciones: Una, que había un subsidio de parte del Gobierno federal a la industria azucarera, y la otra, que había una práctica de “dumping”; es decir, que el azúcar mexicana se exportaba con un subsidio y que el precio de comercialización estaba por debajo de los costos de producción”.

De tal forma que el gobierno de Estados Unidos resolvió de manera sencilla imponer impuestos a la importación de azúcar a su territorio. Se abrió un espacio de negociaciones y aclaraciones con el gobierno norteamericano, con la conclusión de que, a partir de la zafra de 2013–2014, se detuvo la investigación del “dumping” y se continuaron las exportaciones mexicanas al mercado del vecino país del norte.

Después de la investigación del “dumping” y de los subsidios gubernamentales, quedó en que la cuota que fijaría Estados Unidos, sería en función de sus balances azucareros.

Sin embargo, para los cañeros cenecistas en estas condiciones, el criterio de es que no se deje entrar la fructosa, que es la reacción que pueden tomar los productores de caña. La reacción tendría que ser de inmediato, concluyó.

Cabe mencionar que el mercado norteamericano es deficitario en 3 millones de toneladas anuales de azúcar, de tal forma que ha establecido compromisos con 40 países a los que compra edulcorante a partir del azúcar, pero con condiciones de adquirir solamente azúcar crudo; es decir, como sacarosa, para refinarla en Estados Unidos.

Finalmente, Paniagua dijo que la acusación de Estados Unidos de que el azúcar mexicana tiene una práctica dumping, es un mero pretexto para romper con el Tratado de Libre Comercio, a lo que no estamos dispuestos los productores mexicanos de caña de azúcar.

Por su parte, el director general de Zafranet, Jorge Alfredo Pacheco, señaló que en el proceso de imponer un arancel al azúcar mexicana por parte de Estados Unidos se espera una negociación difícil, una vez que calificaron que el azúcar está entrando al mercado estadounidense con privilegios dumping a un precio menor a otros exportadores, es decir por debajo del precio de comercialización que se realiza en México.

El problema es que la fructuosa que importa México de EU tiene un precio más bajo al que se vende en aquel país y ambas situaciones perjudican a México, dijo.

La alta fructuosa que se importa de EU proviene del maíz, mientras que el azúcar mexicana que se exporta es generada por la industria cañera y el problema es que tanto la fructuosa como el azúcar es consumida principalmente por la industria refresquera y de confitería de ambos países, tiene precios bajos y aunque son dos cosas distintas ambas perjudican a México, dijo.

En entrevista con El Sol de México, el directivo señaló que Estados Unidos espera que no se le impongan sanciones al azúcar mexicana, sin embargo, esperan que el azúcar mexicana no perjudique a sus mercados.

Hace dos o tres años el azúcar mexicana que se exportaba a EU ya representaba el 15% del consumo total de Estados Unidos y eso los tiene molestos.

Lo que pudiera nivelar las circunstancias es que se impongan impuestos a la fructuosa que proviene de aquel país y no se ha hecho nada porque la industria mexicana está dividida y hay grupos de interés que son dueños de ingenios y a la vez son dueños de empresas refresqueras.

Hoy en día Pepsico es dueña de cuatro ingenios y además se ha beneficiado de la importación de fructuosa, lo que implica que la negociación debe ser pareja.

Existen varias posibilidades como hacer alcohol de caña y diversificar el mercado, pero lo que pasa es que es cómodo llevar el azúcar a EU y no se han desarrollado mercados como el canadiense y la manufactura de otros productos como plásticos y el metanol para mezcla con la gasolina.

La realidad es que tenemos que diversificarnos ante el panorama actual y lo que puede suceder es que si EU decide imponer sanciones a México, nuestro país deberá hacer lo mismo para recuperar el mercado del azúcar en México que desplaza más de un millón de toneladas al año.

Otro escenario que también puede suceder para el mercado nacional es que se negocie con las refresqueras con los excedentes de medio millón de toneladas al año y reducir la importación de fructosa.

Hay salidas y es cuestión de buscarlas, negociar con los industriales y los consumidores para que se consuma el azúcar en el mercado interno.

Otra de las armas que tiene México es que es el segundo mayor importador de maíz después de China con un volumen que alcanza los 10 millones de toneladas al año, lo que podría aplicar es que la importación se haga de Brasil o Argentina, lo que le dolería mucho a Estados Unidos al mediano plazo.

No es algo que se pueda dar fácilmente, sin embargo, es necesario diversificar el mercado y buscar nuevos clientes, concluyó el directivo de Zafranet.

Por su parte, el directivo de Pepsico y presidente de la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera (CNIAA), Juna Cortina Gallardo, acusa a la American Sugar Alliance (ASA), que representa a la industria azucarera de Estados Unidos, de pronunciar “mentiras absurdas acerca de México”, pues ASA publicó un desplegado en el Washington Post que alude a la industria mexicana como causante del cierre de la producción azucarera de Hawaii en 2016.

Al respecto, Cortina Gallardo, refirió que luego de que ASA publicara un desplegado en el periódico Washington Post titulado “Cuando Aloha quiere decir Adiós”, en el cual acusa falsamente al azúcar proveniente de México de causar el cierre de la producción de azúcar en el estado de Hawaii el año pasado, con lo que busca que el Gobierno de Estados Unidos imponga impuestos al azúcar mexicana el próximo 5 de junio.

El dirigente azucarero nacional, replicó que “de acuerdo al Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), el 80% de la producción de azúcar de Hawaii ya había cerrado antes de que entrara en vigor la liberalización del comercio de edulcorantes bajo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 2008”.

Cortina Gallardo exigió que, en caso de que Estados Unidos imponga impuestos contra el azúcar mexicana este 5 de junio, el gobierno mexicano responda inmediatamente con aranceles recíprocos contra la fructosa estadounidense importada a México, al amparo de la autorización que nuestro país recibió en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC).