/ lunes 23 de enero de 2017

El gigante de la Biotecnología agrícola Monsanto mantiene sus inversiones en México

  • Niega detener inversión en investigación y desarrollo
  • Buscarán vincularse con pequeños agricultores

A pesar de la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, el gigante de la biotecnología agrícola, Monsanto, no suspenderá inversiones en investigación y desarrollo en México, y contrario a ello, busca la vinculación directa con los pequeños agricultores nacionales para mostrar los beneficios de sus investigaciones, particularmente, jitomate, soya, algodón y maíz, donde la empresa estadunidense busca romper con mitos respecto a los cultivos genéticamente modificados.

En entrevista con El Sol de México, Laura Tamayo, directora de Asuntos Corporativos de Monsanto, sostuvo que lejos de pensar en retirar inversiones, la empresa, con más de 60 años de presencia en nuestro país, incrementará el vínculo con la academia y los agricultores, a fin de aumentar su estadía en el país.

Contamos con diversos centros de investigación en México y la empresa está comprometida con el desarrollo de México y sus agricultores, comentó la ejecutiva.

Hablar de granos, en particular maíz, es un asunto estrictamente local una vez que cada país tiene tierra diferente, las especies son diferentes así como las necesidades de los agricultores son diferentes, por lo que Monsanto realiza las investigaciones en cada país, dijo.

En materia de biotecnología, falta mucho por hacer en México por diferencias culturales y otros aspectos, y buscamos romper mitos respecto a nuestras investigaciones, ya que por mucho tiempo la empresa ha permanecido callada en materia de biotecnología; ahora nos acercamos al consumidor final en la búsqueda de ahorros que trae beneficios a la sociedad en su conjunto, porque si se ahorra agua beneficia a la sociedad y si los productos tienen mayor rendimiento se ahorra en tierras que beneficia a la sociedad al final de la cadena.

Si el agricultor tiene la suficiente tecnificación significan ahorros para su localidad y el país. México solo produce el dos por ciento de la soya que consume y el 98 por ciento restante es importado de países como Estados Unidos y Argentina, el algodón se está desarrollando en Chihuahua y en la zona de la Laguna estamos en procesos de investigación y desarrollo, lo que implica la necesidad de abrirse a la biotecnología, porque los ahorros benefician a la sociedad en su conjunto pues permite mantener bosques y selvas.

Tenemos vínculos directos con la UNAM, el IPN y las universidades privadas como el ITAM, Tec de Monterrey y en algunos sentidos con Chapingo, donde encontramos oposición por parte de los estudiantes, sin embargo, hacemos conferencias con ellos a fin de encontrar coincidencias.

México necesita abrirse a la biotecnología porque es un tema no solo de Monsanto, sino que existen diversas patentes mexicanas que no logran evolucionar porque no se permite la biotecnología y a la hora de la comercialización nadie le quiere entrar y muchas de esas investigaciones se quedan en el escritorio por falta de apoyos tanto privados como públicos.

Existe papaya, manzana, soya, algodón y otros productos genéticamente modificados que ya se consumen en México y lo que se requiere es encontrar soluciones para alimentar a la creciente población que se espera llegue a los nueve mil millones de habitantes en 2030.

Hoy Monsanto es una empresa 100 por ciento agrícola, con altas inversiones en investigación y desarrollo locales, y buscará el contacto directo con los investigadores, incluyendo a Greenpeace, a fin de debatir en función de los productos genéticamente modificados, pues la biotecnología junto con otras tecnologías permitirán ganar tiempo y conservar el medio ambiente haciendo más eficiente al campo.

Buscamos el desarrollo de la agricultura con respeto a la ecología para producir más y mejores alimentos procurando reducir las afectaciones al medio ambiente, dijo Tamayo.

La firma de San Luis Missouri busca enviar un mensaje a los mexicanos en materia de investigación y desarrollo, una vez que es considerada en esta materia en similitud a la NASA, pues en una manzana genéticamente modificada hay más tecnología, investigación y desarrollo que la que se aplica en Apple en el desarrollo del iPhone, comentó.

En materia de salud tratamos de romper el mito de que los productos genéticamente modificados producen cáncer, pues a nivel mundial se sirven más de mil millones de comidas diarias que contienen estos productos sin que hasta la fecha se haya detectado algún caso de cáncer.

  • Niega detener inversión en investigación y desarrollo
  • Buscarán vincularse con pequeños agricultores

A pesar de la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, el gigante de la biotecnología agrícola, Monsanto, no suspenderá inversiones en investigación y desarrollo en México, y contrario a ello, busca la vinculación directa con los pequeños agricultores nacionales para mostrar los beneficios de sus investigaciones, particularmente, jitomate, soya, algodón y maíz, donde la empresa estadunidense busca romper con mitos respecto a los cultivos genéticamente modificados.

En entrevista con El Sol de México, Laura Tamayo, directora de Asuntos Corporativos de Monsanto, sostuvo que lejos de pensar en retirar inversiones, la empresa, con más de 60 años de presencia en nuestro país, incrementará el vínculo con la academia y los agricultores, a fin de aumentar su estadía en el país.

Contamos con diversos centros de investigación en México y la empresa está comprometida con el desarrollo de México y sus agricultores, comentó la ejecutiva.

Hablar de granos, en particular maíz, es un asunto estrictamente local una vez que cada país tiene tierra diferente, las especies son diferentes así como las necesidades de los agricultores son diferentes, por lo que Monsanto realiza las investigaciones en cada país, dijo.

En materia de biotecnología, falta mucho por hacer en México por diferencias culturales y otros aspectos, y buscamos romper mitos respecto a nuestras investigaciones, ya que por mucho tiempo la empresa ha permanecido callada en materia de biotecnología; ahora nos acercamos al consumidor final en la búsqueda de ahorros que trae beneficios a la sociedad en su conjunto, porque si se ahorra agua beneficia a la sociedad y si los productos tienen mayor rendimiento se ahorra en tierras que beneficia a la sociedad al final de la cadena.

Si el agricultor tiene la suficiente tecnificación significan ahorros para su localidad y el país. México solo produce el dos por ciento de la soya que consume y el 98 por ciento restante es importado de países como Estados Unidos y Argentina, el algodón se está desarrollando en Chihuahua y en la zona de la Laguna estamos en procesos de investigación y desarrollo, lo que implica la necesidad de abrirse a la biotecnología, porque los ahorros benefician a la sociedad en su conjunto pues permite mantener bosques y selvas.

Tenemos vínculos directos con la UNAM, el IPN y las universidades privadas como el ITAM, Tec de Monterrey y en algunos sentidos con Chapingo, donde encontramos oposición por parte de los estudiantes, sin embargo, hacemos conferencias con ellos a fin de encontrar coincidencias.

México necesita abrirse a la biotecnología porque es un tema no solo de Monsanto, sino que existen diversas patentes mexicanas que no logran evolucionar porque no se permite la biotecnología y a la hora de la comercialización nadie le quiere entrar y muchas de esas investigaciones se quedan en el escritorio por falta de apoyos tanto privados como públicos.

Existe papaya, manzana, soya, algodón y otros productos genéticamente modificados que ya se consumen en México y lo que se requiere es encontrar soluciones para alimentar a la creciente población que se espera llegue a los nueve mil millones de habitantes en 2030.

Hoy Monsanto es una empresa 100 por ciento agrícola, con altas inversiones en investigación y desarrollo locales, y buscará el contacto directo con los investigadores, incluyendo a Greenpeace, a fin de debatir en función de los productos genéticamente modificados, pues la biotecnología junto con otras tecnologías permitirán ganar tiempo y conservar el medio ambiente haciendo más eficiente al campo.

Buscamos el desarrollo de la agricultura con respeto a la ecología para producir más y mejores alimentos procurando reducir las afectaciones al medio ambiente, dijo Tamayo.

La firma de San Luis Missouri busca enviar un mensaje a los mexicanos en materia de investigación y desarrollo, una vez que es considerada en esta materia en similitud a la NASA, pues en una manzana genéticamente modificada hay más tecnología, investigación y desarrollo que la que se aplica en Apple en el desarrollo del iPhone, comentó.

En materia de salud tratamos de romper el mito de que los productos genéticamente modificados producen cáncer, pues a nivel mundial se sirven más de mil millones de comidas diarias que contienen estos productos sin que hasta la fecha se haya detectado algún caso de cáncer.