/ jueves 29 de septiembre de 2016

La crisis del Deutsche Bank pone en alerta la zona euro

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).- El Gobierno alemán prepara un plan de emergencia para salvar el Deutsche Bank, la mayor institución financiera del Europa, cuyo eventual derrumbe podría provocar una crisis mayor en el sistema bancario europeo. La información, revelada ayer por el semanario Die Zeit, fue inmediatamente desmentida por el portavoz del ministerio de Finanzas, Martin Jäger: “La noticia es falsa”, comentó secamente.

El periódico había afirmado que el plan que estudiaba el gobierno de la canciller Angela Merkel prevé que, en caso de una crisis de solvencia, el Estado compraría una participación del 25 por ciento del capital del banco. En relación a la capitalización bursátil actual (14 mil 770 millones de euros), esa participación representaría una inversión de 3 mil 700 millones.

“No vamos a entrar en este tipo de especulaciones ni a comentar escenarios hipotéticos”, agregó el portavoz del ministerio de Finanzas.

El regulador del sector financiero germano, la Bafin, también desmintió las informaciones el semanario.

Pese a las desmentidas, los grandes actores del mercado están persuadidos de que, tarde o temprano, el Gobierno terminará por intervenir: “No hay que creer en la prescindencia de las autoridades. El tema es demasiado importante para la economía alemana como para pensar que Angela Merkel se mantendrá al margen”, declaró Andreas Utermann, responsable de inversiones en Allianz Global Investors, uno de los mayores fondos europeos de gestión de activos.

La situación del Deutsche Bank se agravó por la reciente decisión de la justicia norteamericana de aplicar una multa de 14 mil millones de dólares a la filial en Estados Unidos por negocios inmobiliarios dudosos realizados entre 2005 y 2007 con las famosas subprimes que provocaron la crisis de 2008. Esa sanción tomó por sorpresa a las autoridades del banco que solo habían provisionado 5 mil 500 millones para hacer frente al costo del litigio.

Por su parte, el presidente del Deutsche Bank, John Cryan, también descartó la posibilidad de recibir ayuda del Estado alemán: “No comprendo cómo alguien puede pensar que hemos pedido ayuda a la canciller. Ni siquiera nos lo planteamos”, afirmó. Igualmente desechó una ampliación de capital. “La situación es mejor de cómo se percibe desde fuera”, aseguró en una entrevista al diario popular Bild tras señalar que en los pasados meses se ha avanzado mucho para mejorar la situación del banco.

La actitud reticente que mantiene Merkel por el momento deriva del escándalo que provocó la ayuda aportada en 2009, en plena crisis financiera mundial, al Commerzbank-Dresdner Bank y el Landesbanken, así como la nacionalización de Hypo Real Estate, la primera desde 1932. Esas prácticas son extremadamente mal percibidas en Alemania, país donde la ideología ordoliberal reinante considera que el Estado debe abstenerse de respaldar a las empresas en mal estado.

Después de haber caído el lunes al punto más bajo desde 1983, la acción del banco se recuperó 2.04 por ciento en la bolsa de Fráncfort. Ese sobresalto se debió sobre todo al anuncio de la venta de su filial británica de seguros Abbey Life en mil 100 millones de euros.

El futuro del Deutsche Bank mantiene en vilo a los medios financieros alemanes y a los mercados europeos, que temen una caída comparable al derrumbe del banco estadunidense Lehman Brothers en 2008. Inquietos por el futuro del banco, los inversores comenzaron hace meses a realizar ventas masivas que debilitaron peligrosamente las acciones del banco.

Los títulos del Deutsche Bank perdieron 50 por ciento desde comienzos de año y la capitalización bursátil del grupo, que era de 31 mil 200 millones de euros al 31 de diciembre de 2015 se redujo a 14 mil 700 millones en la actualidad.

Los mercados temen que la actual desconfianza de los inversores pueda precipitar una crisis de liquidez. En principio, el banco no tendría ningún problema para refinanciarse gracias a su balance colosal estimado en 1.5 billones de euros. Esa cifra representa aproximadamente 12 por ciento del PIB de la zona euro.

El problema reside en que una crisis de confianza podría desencadenar una corrida por parte de los inversores asiáticos y los grupos financieros norteamericanos, que poseen aproximadamente 60 por ciento del capital flotante del banco. El 40 por ciento restante está en poder de las grandes instituciones financieras de la zona euro. Ese es, precisamente, el mayor peligro porque el escenario de una amenaza a la estabilidad de los bancos del área euro podría precipitar una crisis sistémica en toda la región.

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).- El Gobierno alemán prepara un plan de emergencia para salvar el Deutsche Bank, la mayor institución financiera del Europa, cuyo eventual derrumbe podría provocar una crisis mayor en el sistema bancario europeo. La información, revelada ayer por el semanario Die Zeit, fue inmediatamente desmentida por el portavoz del ministerio de Finanzas, Martin Jäger: “La noticia es falsa”, comentó secamente.

El periódico había afirmado que el plan que estudiaba el gobierno de la canciller Angela Merkel prevé que, en caso de una crisis de solvencia, el Estado compraría una participación del 25 por ciento del capital del banco. En relación a la capitalización bursátil actual (14 mil 770 millones de euros), esa participación representaría una inversión de 3 mil 700 millones.

“No vamos a entrar en este tipo de especulaciones ni a comentar escenarios hipotéticos”, agregó el portavoz del ministerio de Finanzas.

El regulador del sector financiero germano, la Bafin, también desmintió las informaciones el semanario.

Pese a las desmentidas, los grandes actores del mercado están persuadidos de que, tarde o temprano, el Gobierno terminará por intervenir: “No hay que creer en la prescindencia de las autoridades. El tema es demasiado importante para la economía alemana como para pensar que Angela Merkel se mantendrá al margen”, declaró Andreas Utermann, responsable de inversiones en Allianz Global Investors, uno de los mayores fondos europeos de gestión de activos.

La situación del Deutsche Bank se agravó por la reciente decisión de la justicia norteamericana de aplicar una multa de 14 mil millones de dólares a la filial en Estados Unidos por negocios inmobiliarios dudosos realizados entre 2005 y 2007 con las famosas subprimes que provocaron la crisis de 2008. Esa sanción tomó por sorpresa a las autoridades del banco que solo habían provisionado 5 mil 500 millones para hacer frente al costo del litigio.

Por su parte, el presidente del Deutsche Bank, John Cryan, también descartó la posibilidad de recibir ayuda del Estado alemán: “No comprendo cómo alguien puede pensar que hemos pedido ayuda a la canciller. Ni siquiera nos lo planteamos”, afirmó. Igualmente desechó una ampliación de capital. “La situación es mejor de cómo se percibe desde fuera”, aseguró en una entrevista al diario popular Bild tras señalar que en los pasados meses se ha avanzado mucho para mejorar la situación del banco.

La actitud reticente que mantiene Merkel por el momento deriva del escándalo que provocó la ayuda aportada en 2009, en plena crisis financiera mundial, al Commerzbank-Dresdner Bank y el Landesbanken, así como la nacionalización de Hypo Real Estate, la primera desde 1932. Esas prácticas son extremadamente mal percibidas en Alemania, país donde la ideología ordoliberal reinante considera que el Estado debe abstenerse de respaldar a las empresas en mal estado.

Después de haber caído el lunes al punto más bajo desde 1983, la acción del banco se recuperó 2.04 por ciento en la bolsa de Fráncfort. Ese sobresalto se debió sobre todo al anuncio de la venta de su filial británica de seguros Abbey Life en mil 100 millones de euros.

El futuro del Deutsche Bank mantiene en vilo a los medios financieros alemanes y a los mercados europeos, que temen una caída comparable al derrumbe del banco estadunidense Lehman Brothers en 2008. Inquietos por el futuro del banco, los inversores comenzaron hace meses a realizar ventas masivas que debilitaron peligrosamente las acciones del banco.

Los títulos del Deutsche Bank perdieron 50 por ciento desde comienzos de año y la capitalización bursátil del grupo, que era de 31 mil 200 millones de euros al 31 de diciembre de 2015 se redujo a 14 mil 700 millones en la actualidad.

Los mercados temen que la actual desconfianza de los inversores pueda precipitar una crisis de liquidez. En principio, el banco no tendría ningún problema para refinanciarse gracias a su balance colosal estimado en 1.5 billones de euros. Esa cifra representa aproximadamente 12 por ciento del PIB de la zona euro.

El problema reside en que una crisis de confianza podría desencadenar una corrida por parte de los inversores asiáticos y los grupos financieros norteamericanos, que poseen aproximadamente 60 por ciento del capital flotante del banco. El 40 por ciento restante está en poder de las grandes instituciones financieras de la zona euro. Ese es, precisamente, el mayor peligro porque el escenario de una amenaza a la estabilidad de los bancos del área euro podría precipitar una crisis sistémica en toda la región.