/ miércoles 18 de enero de 2017

May someterá a votación parlamentaria el acuerdo con la UE para el Brexit

PARÍS,Francia. (OEM-Informex).- El divorcio británico de la UniónEuropea (UE) será total y definitivo. Cumpliendo la promesa querepite infatigablemente desde hace siete meses, la primera ministraTheresa May reafirmó, sin decirlo explícitamente, que BrexitisBrexit y que su país está resuelto a cortar todos los vínculoscon los otros países del continente.

Por primera vez desde que loselectores se pronunciaron por abandonar la UE, el 23 de juniopasado, la primera ministra conservadora expuso las aspiraciones desu país -léase las condiciones- que defenderá su país en lasnegociaciones con las autoridades de Bruselas. Ese proceso reciéncomenzará oficialmente a fines de marzo, cuando el Gobierno deLondres active la cláusula 50 del Tratado de Lisboa, que abriráun periodo de dos años de discusiones con las autoridades deBruselas.

En la práctica, sin embargo, esedelicado proceso empezó ayer con el mensaje de 31 minutos queleyó May -sin mostrar ninguna emoción- desde Lancaster House, unpalacio de arquitectura georgiana ubicado a pocos pasos de GreenPark, en pleno centro de Londres. Probablemente no fue por azar queDowning Street (sede del jefe de Gobierno británico) eligió eselugar. En la iconografía histórica del imperio, es el símbolo delas grandes rupturas: allí se firmaron los acuerdos deindependencia de Malasia, Sudáfrica y Rhodesia (Zimbabue). En esostres casos el divorcio fue total. Pero Lancaster House también fuela sede de la Conferencia Consultiva Europea -creada en 1943 porlos aliados- que a partir de 1944 definió las características quetendría el continente después de la caída del nazismo, es decir,el principio de una nueva época.

Los dirigentes de la UE en Bruselas,que esperaban una negociación áspera, resultaron sin dudasorprendidos por el enfoque elegido por Gran Bretaña: en lugar deun Brexit duro, May eligió un Brexit limpio, es decir total, perosin traumas, pues implica la salida del mercado único y de launión aduanera, la ruptura con la Corte Europea de Justicia, elfinal de la participación financiera al presupuesto europeo-severamente criticado desde la época de Margaret Thatcher- y elrechazo de la libre circulación de mercancías y personas,principio fundamental de la UE.

Se trata, en la práctica, deejercer un fuerte control de la inmigración, incluso europea, yfavorecer un sistema que atraiga a los profesionales y estudiantes“más brillantes e inteligentes”, es decir, aquellos que puedenser útiles a la economía del país.

También rechazó la posibleadopción de fórmulas ambiguas al estilo suizo o noruego. Londresno buscará ninguna “participación parcial en la UE, un statusde asociación o algo que nos deje mitad adentro y mitad afuera”,dijo. Como máximo podría aceptar algunos elementos del mercadoúnico, como las exportaciones de vehículos o la posibilidad deproveer servicios financieros a través de las fronteras, es decirlos que interesan a la economía británica.

En un gesto de presión, explicóque al dejar la UE su país tendrá la oportunidad de abordarlibremente acuerdos comerciales con Estados Unidos o China. Larealidad es que las exportaciones a Estados Unidos representan el20 por ciento (25 por ciento menos que a la UE), y en la balanzacomercial la pequeña Irlanda es más importante que el gigantechino.

Para demostrar que Brexit no essinónimo de aislamiento, insistió en reafirmar la vocación“internacionalista de la historia y la cultura” del ReinoUnido, y se proclamó dispuesta a seguir cooperando con la UE entemas de defensa y seguridad, particularmente en la lucha contra elterrorismo.

A fin de evitar que el resultado delas negociaciones pueda ser criticado luego, May anunció quesometerá el texto del acuerdo a la aprobación de las dos cámarasdel Parlamento de Westminster.

Finalmente lanzó una severaadvertencia a los dirigentes de Bruselas contra la tentación deproyectar un “acuerdo punitivo” contra el Reino Unido.“Sería un acto calamitoso de auto punición” para los 27países que permanecerán en la UE y “no será un gestoamistoso”, previno al esbozar el fantasma de una guerracomercial.

Las empresas de la UE se veríandañadas si pierden su acceso a la City de Londres, dijo. Aunque larealidad es probablemente diferente, pues las exportacionesbritánicas a la UE, que compra 43 por ciento de la producción delpaís, equivalen a 13 por ciento del PIB del Reino Unido. Ensentido contrario, las ventas de los 27 a Gran Bretaña solorepresentan el 3 por ciento. También amenazó con transformar a supaís en un paraíso fiscal para las empresas. “Nuestro paíssaldrá tarde o temprano al mundo, a establecer acuerdosbilaterales con el resto del planeta, incluso si eso significamodificar nuestro modelo comercial y reducir nuestras tarifascorporativas para conservar nuestra competitividad”,insistió.

“Gran Bretaña –advirtió conseveridad– no podrá aceptar (un acuerdo punitivo). Que quedeclaro: para el Reino Unido la ausencia de acuerdo será preferiblea un mal acuerdo”.

En la práctica, ese “pliego decondiciones” marcó el inicio del proceso de negociaciones ymostró que el Gobierno de Londres está decidido a defender susposiciones palmo a palmo y con el cuchillo entre losdientes.

Esa posición, como era previsible,provocó reacciones contrapuestas. Su intervención fueinmediatamente saludada por los euroescépticos e hizo recuperar lalibra, que se había derrumbado el lunes.

Medios empresarios británicossaludaron ese “inicio de clarificación”. “Todos sabemos queen cualquier negociación lo que cuenta es lo que se obtiene, no loque se desea”, comentó Adam Marshall, director general de laCámara de Comercio Británica.

En el marco interno, la primeracrítica fue formulada por Escocia, que votó mayoritariamentecontra el Brexit el 23 de junio. “No podemos permitir al gobiernobritánico que nos saque de la UE y del mercado único sin tener encuenta las consecuencias sobre nuestra economía […] y sin queEscocia puede escoger entre eso y un futuro diferente”, declaróla primera ministra, Nicola Sturgeon, aludiendo a su intención deconvocar a un nuevo referendo de independencia.

Las reacciones europeas fueron máscircunspectas. Bruselas no comentó oficialmente la propuesta, peroel presidente del Consejo Europeo (CE), Donald Tusk, calificó sudiscurso de “más realista” que los precedentes. En su cuentaTweeter, Michel Barnier, jefe del equipo de la Comisión Europeaque negociará el Brexit, escribió: “Listos cuando Gran Bretañalo esté. Solo la activación del artículo 50 puede lanzar lasnegociaciones”.

Si bien es muy temprano para afirmarlo, la factura deun hard Brexit se anuncia extremadamente salada para el país. Losministros de May calcularon recientemente que el Tesoro podríaperder hasta 73 mil millones de euros por año en ingresosfiscales, mientras el PIB británico caería entre 5.4 por ciento y9.5 por ciento en 15 años si el país deja el mercado único yqueda sometido a las reglas de la Organización Mundial delComercio (OMC).


Los 12 Puntos del Plan May


Las negociaciones del Reino Unido con la UEestarán basadas en 12 puntos que definen las aspiracionesbritánicas para obtener el Brexit:

1.- Aportar certidumbre sobre la determinación deabandonar la UE.

2.- El acuerdo final será sometido a la votación delas dos cámaras del Parlamento.

3.- Controlar nuestras propias leyes.

4.- Fortalecer la unión entre las cuatro nacionesque integran el Reino Unido (Inglaterra, Gales, Escocia e Irlandadel Norte).

5.- Controlar la inmigración proveniente de laUE.

6.- Garantizar los derechos para los ciudadanos de laUE en Reino Unido y de ciudadanos británicos en la UE.

7.- Proteger los derechos de los trabajadores.

8.- Buscar un acuerdo comercial ambicioso con la UEsin seguir siendo miembro del mercado común.

9.- Nuevos acuerdos comerciales con otrospaíses.

10.- Establecer su propio programa de tasas en la OMCy eliminar tantas barreras aduaneras como sea posible.

11.- Cooperación en la lucha contra el crimen y elterrorismo.

12.- Propiciar un brexit limpio y ordenado a fin deevitar una ruptura traumática.

PARÍS,Francia. (OEM-Informex).- El divorcio británico de la UniónEuropea (UE) será total y definitivo. Cumpliendo la promesa querepite infatigablemente desde hace siete meses, la primera ministraTheresa May reafirmó, sin decirlo explícitamente, que BrexitisBrexit y que su país está resuelto a cortar todos los vínculoscon los otros países del continente.

Por primera vez desde que loselectores se pronunciaron por abandonar la UE, el 23 de juniopasado, la primera ministra conservadora expuso las aspiraciones desu país -léase las condiciones- que defenderá su país en lasnegociaciones con las autoridades de Bruselas. Ese proceso reciéncomenzará oficialmente a fines de marzo, cuando el Gobierno deLondres active la cláusula 50 del Tratado de Lisboa, que abriráun periodo de dos años de discusiones con las autoridades deBruselas.

En la práctica, sin embargo, esedelicado proceso empezó ayer con el mensaje de 31 minutos queleyó May -sin mostrar ninguna emoción- desde Lancaster House, unpalacio de arquitectura georgiana ubicado a pocos pasos de GreenPark, en pleno centro de Londres. Probablemente no fue por azar queDowning Street (sede del jefe de Gobierno británico) eligió eselugar. En la iconografía histórica del imperio, es el símbolo delas grandes rupturas: allí se firmaron los acuerdos deindependencia de Malasia, Sudáfrica y Rhodesia (Zimbabue). En esostres casos el divorcio fue total. Pero Lancaster House también fuela sede de la Conferencia Consultiva Europea -creada en 1943 porlos aliados- que a partir de 1944 definió las características quetendría el continente después de la caída del nazismo, es decir,el principio de una nueva época.

Los dirigentes de la UE en Bruselas,que esperaban una negociación áspera, resultaron sin dudasorprendidos por el enfoque elegido por Gran Bretaña: en lugar deun Brexit duro, May eligió un Brexit limpio, es decir total, perosin traumas, pues implica la salida del mercado único y de launión aduanera, la ruptura con la Corte Europea de Justicia, elfinal de la participación financiera al presupuesto europeo-severamente criticado desde la época de Margaret Thatcher- y elrechazo de la libre circulación de mercancías y personas,principio fundamental de la UE.

Se trata, en la práctica, deejercer un fuerte control de la inmigración, incluso europea, yfavorecer un sistema que atraiga a los profesionales y estudiantes“más brillantes e inteligentes”, es decir, aquellos que puedenser útiles a la economía del país.

También rechazó la posibleadopción de fórmulas ambiguas al estilo suizo o noruego. Londresno buscará ninguna “participación parcial en la UE, un statusde asociación o algo que nos deje mitad adentro y mitad afuera”,dijo. Como máximo podría aceptar algunos elementos del mercadoúnico, como las exportaciones de vehículos o la posibilidad deproveer servicios financieros a través de las fronteras, es decirlos que interesan a la economía británica.

En un gesto de presión, explicóque al dejar la UE su país tendrá la oportunidad de abordarlibremente acuerdos comerciales con Estados Unidos o China. Larealidad es que las exportaciones a Estados Unidos representan el20 por ciento (25 por ciento menos que a la UE), y en la balanzacomercial la pequeña Irlanda es más importante que el gigantechino.

Para demostrar que Brexit no essinónimo de aislamiento, insistió en reafirmar la vocación“internacionalista de la historia y la cultura” del ReinoUnido, y se proclamó dispuesta a seguir cooperando con la UE entemas de defensa y seguridad, particularmente en la lucha contra elterrorismo.

A fin de evitar que el resultado delas negociaciones pueda ser criticado luego, May anunció quesometerá el texto del acuerdo a la aprobación de las dos cámarasdel Parlamento de Westminster.

Finalmente lanzó una severaadvertencia a los dirigentes de Bruselas contra la tentación deproyectar un “acuerdo punitivo” contra el Reino Unido.“Sería un acto calamitoso de auto punición” para los 27países que permanecerán en la UE y “no será un gestoamistoso”, previno al esbozar el fantasma de una guerracomercial.

Las empresas de la UE se veríandañadas si pierden su acceso a la City de Londres, dijo. Aunque larealidad es probablemente diferente, pues las exportacionesbritánicas a la UE, que compra 43 por ciento de la producción delpaís, equivalen a 13 por ciento del PIB del Reino Unido. Ensentido contrario, las ventas de los 27 a Gran Bretaña solorepresentan el 3 por ciento. También amenazó con transformar a supaís en un paraíso fiscal para las empresas. “Nuestro paíssaldrá tarde o temprano al mundo, a establecer acuerdosbilaterales con el resto del planeta, incluso si eso significamodificar nuestro modelo comercial y reducir nuestras tarifascorporativas para conservar nuestra competitividad”,insistió.

“Gran Bretaña –advirtió conseveridad– no podrá aceptar (un acuerdo punitivo). Que quedeclaro: para el Reino Unido la ausencia de acuerdo será preferiblea un mal acuerdo”.

En la práctica, ese “pliego decondiciones” marcó el inicio del proceso de negociaciones ymostró que el Gobierno de Londres está decidido a defender susposiciones palmo a palmo y con el cuchillo entre losdientes.

Esa posición, como era previsible,provocó reacciones contrapuestas. Su intervención fueinmediatamente saludada por los euroescépticos e hizo recuperar lalibra, que se había derrumbado el lunes.

Medios empresarios británicossaludaron ese “inicio de clarificación”. “Todos sabemos queen cualquier negociación lo que cuenta es lo que se obtiene, no loque se desea”, comentó Adam Marshall, director general de laCámara de Comercio Británica.

En el marco interno, la primeracrítica fue formulada por Escocia, que votó mayoritariamentecontra el Brexit el 23 de junio. “No podemos permitir al gobiernobritánico que nos saque de la UE y del mercado único sin tener encuenta las consecuencias sobre nuestra economía […] y sin queEscocia puede escoger entre eso y un futuro diferente”, declaróla primera ministra, Nicola Sturgeon, aludiendo a su intención deconvocar a un nuevo referendo de independencia.

Las reacciones europeas fueron máscircunspectas. Bruselas no comentó oficialmente la propuesta, peroel presidente del Consejo Europeo (CE), Donald Tusk, calificó sudiscurso de “más realista” que los precedentes. En su cuentaTweeter, Michel Barnier, jefe del equipo de la Comisión Europeaque negociará el Brexit, escribió: “Listos cuando Gran Bretañalo esté. Solo la activación del artículo 50 puede lanzar lasnegociaciones”.

Si bien es muy temprano para afirmarlo, la factura deun hard Brexit se anuncia extremadamente salada para el país. Losministros de May calcularon recientemente que el Tesoro podríaperder hasta 73 mil millones de euros por año en ingresosfiscales, mientras el PIB británico caería entre 5.4 por ciento y9.5 por ciento en 15 años si el país deja el mercado único yqueda sometido a las reglas de la Organización Mundial delComercio (OMC).


Los 12 Puntos del Plan May


Las negociaciones del Reino Unido con la UEestarán basadas en 12 puntos que definen las aspiracionesbritánicas para obtener el Brexit:

1.- Aportar certidumbre sobre la determinación deabandonar la UE.

2.- El acuerdo final será sometido a la votación delas dos cámaras del Parlamento.

3.- Controlar nuestras propias leyes.

4.- Fortalecer la unión entre las cuatro nacionesque integran el Reino Unido (Inglaterra, Gales, Escocia e Irlandadel Norte).

5.- Controlar la inmigración proveniente de laUE.

6.- Garantizar los derechos para los ciudadanos de laUE en Reino Unido y de ciudadanos británicos en la UE.

7.- Proteger los derechos de los trabajadores.

8.- Buscar un acuerdo comercial ambicioso con la UEsin seguir siendo miembro del mercado común.

9.- Nuevos acuerdos comerciales con otrospaíses.

10.- Establecer su propio programa de tasas en la OMCy eliminar tantas barreras aduaneras como sea posible.

11.- Cooperación en la lucha contra el crimen y elterrorismo.

12.- Propiciar un brexit limpio y ordenado a fin deevitar una ruptura traumática.

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