/ miércoles 13 de junio de 2018

Riobóo reconoce legal adjudicación directa por segundos pisos

Explica que la asignación realizada por el entonces Gobierno del Distrito Federal fue legal debido a que resultaba la solución más conveniente al interés público

La empresa Grupo Riobóo reconoció que sí recibió por adjudicación directa el proyecto de los segundos pisos del Anillo Periférico, y aseguró que fue así por cuestiones de propiedad industrial e intelectual, debido a que sus modelos están protegidos por patentes, por lo que dicho proceso estuvo completamente apegado a la legalidad.

En un documento, precisó asimismo que dicha empresa sólo se encargó del diseño de la obra, pues “ninguna de las empresas de Grupo Rioboo es contratista y jamás han construido físicamente nada. Son firmas de diseño de ingeniería especializada o de gerenciamiento, coordinación o supervisión. En pocas palabras: no es constructora”.

Por ello, sostuvo que el aspirante presidencial de la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya, “señaló falsamente” que el grupo fue favorecido, sin licitación, al recibir contratos por más de 150 millones de pesos.

El corporativo precisó que recibió la adjudicación directa por los segundos pisos “debido a que resultaba la solución más económica y conveniente al interés público; y sólo podía ser otorgada al Grupo debido a que los modelos prefabricados están protegidos por patentes y modelos de utilidad regulados por la Ley de Propiedad Industrial e Intelectual”.

Reiteró que no llevó a cabo ningún tipo de construcción, pues no es el objeto de ninguna de las empresas que lo integran. “Solamente entregamos estudios, planos, especificaciones bastante detalladas dado el tipo de proyecto”.

Grupo Riobóo reconoció además que participó en el proceso licitatorio del Nuevo Aeropuerto Internacional de México y luego de que la autoridad no aceptó su proyecto, “se asumió con responsabilidad la resolución y el Grupo determinó no impugnarla ni presentar recurso alguno a los que legalmente teníamos derecho”.

Expuso que posteriormente, el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador invitó a la empresa a diseñar “una solución alternativa, más barata y menos compleja, que sirviera como un nuevo centro aeroportuario para el país, que pudiera brindar los servicios requeridos con una inversión que fuera menos costosa para el erario”.

“Así, en un esfuerzo meramente científico, se realizó un estudio técnico, basado en una profusa investigación y análisis, que, a la postre, fue publicado y difundido a través de la casa editorial Porrúa, con la finalidad de difundir nuestra visión y respuesta a un problema real y vigente de nuestro querido México”.

La empresa aseguró que ha participado en diversos proyectos con el gobierno capitalino desde 1978 y rechazó haber recibido algún beneficio o trato preferencial distinto a los otros participantes y “por convicción y compromiso con México jamás ha aceptado —ni aceptará— participar en actos indebidos ni de corrupción; por tanto, cualquier afirmación en contrario es falsa, malintencionada que, de reiterarse, tendrá que acreditarse y probarse en juicio”.

La empresa agregó que también participó en el diseño del Viaducto Elevado Bicentenario, en el Estado de México, así como en las autopistas urbanas Norte y Sur, pero contratada directamente por quienes ganaron la construcción y las concesiones.

“Durante toda nuestra vida profesional hemos sido auditados por distintos organismos públicos y privados y siempre hemos cumplido a cabalidad con las normas. Nuestras capacidades técnicas y tecnológicas nos han abierto las puertas tanto en México como en diversas naciones del orbe”, puntualizó.

La empresa Grupo Riobóo reconoció que sí recibió por adjudicación directa el proyecto de los segundos pisos del Anillo Periférico, y aseguró que fue así por cuestiones de propiedad industrial e intelectual, debido a que sus modelos están protegidos por patentes, por lo que dicho proceso estuvo completamente apegado a la legalidad.

En un documento, precisó asimismo que dicha empresa sólo se encargó del diseño de la obra, pues “ninguna de las empresas de Grupo Rioboo es contratista y jamás han construido físicamente nada. Son firmas de diseño de ingeniería especializada o de gerenciamiento, coordinación o supervisión. En pocas palabras: no es constructora”.

Por ello, sostuvo que el aspirante presidencial de la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya, “señaló falsamente” que el grupo fue favorecido, sin licitación, al recibir contratos por más de 150 millones de pesos.

El corporativo precisó que recibió la adjudicación directa por los segundos pisos “debido a que resultaba la solución más económica y conveniente al interés público; y sólo podía ser otorgada al Grupo debido a que los modelos prefabricados están protegidos por patentes y modelos de utilidad regulados por la Ley de Propiedad Industrial e Intelectual”.

Reiteró que no llevó a cabo ningún tipo de construcción, pues no es el objeto de ninguna de las empresas que lo integran. “Solamente entregamos estudios, planos, especificaciones bastante detalladas dado el tipo de proyecto”.

Grupo Riobóo reconoció además que participó en el proceso licitatorio del Nuevo Aeropuerto Internacional de México y luego de que la autoridad no aceptó su proyecto, “se asumió con responsabilidad la resolución y el Grupo determinó no impugnarla ni presentar recurso alguno a los que legalmente teníamos derecho”.

Expuso que posteriormente, el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador invitó a la empresa a diseñar “una solución alternativa, más barata y menos compleja, que sirviera como un nuevo centro aeroportuario para el país, que pudiera brindar los servicios requeridos con una inversión que fuera menos costosa para el erario”.

“Así, en un esfuerzo meramente científico, se realizó un estudio técnico, basado en una profusa investigación y análisis, que, a la postre, fue publicado y difundido a través de la casa editorial Porrúa, con la finalidad de difundir nuestra visión y respuesta a un problema real y vigente de nuestro querido México”.

La empresa aseguró que ha participado en diversos proyectos con el gobierno capitalino desde 1978 y rechazó haber recibido algún beneficio o trato preferencial distinto a los otros participantes y “por convicción y compromiso con México jamás ha aceptado —ni aceptará— participar en actos indebidos ni de corrupción; por tanto, cualquier afirmación en contrario es falsa, malintencionada que, de reiterarse, tendrá que acreditarse y probarse en juicio”.

La empresa agregó que también participó en el diseño del Viaducto Elevado Bicentenario, en el Estado de México, así como en las autopistas urbanas Norte y Sur, pero contratada directamente por quienes ganaron la construcción y las concesiones.

“Durante toda nuestra vida profesional hemos sido auditados por distintos organismos públicos y privados y siempre hemos cumplido a cabalidad con las normas. Nuestras capacidades técnicas y tecnológicas nos han abierto las puertas tanto en México como en diversas naciones del orbe”, puntualizó.

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