/ domingo 26 de junio de 2016

Artistas buenos para el show, malos “pa’escribir”

POR DANIELA MACHORRO/ El sol de mexico

¿Quién no recuerda el famoso tweet con el que Ninel Conde se coronó como la reina de las redes sociales? Pues, la mayoría de las veces que la cantante abría la aplicación, metía la pata.

Víctima del autocorrector, en 2004 el bombón asesino confundió un “tsunami” con un “surimi”, esto tras la tragedia que azotó a Indonesia en el mes de diciembre de dicho año.

De inmediato, le llovieron cantidad de burlas, pero luego de muchos años, decidió reírse de aquel episodio y aceptó realizar un comercial con una reconocida marca de galletas. Al día de hoy, es una joyita con la que siempre cargará.

Muy guapo, muy guapo, pero Gabriel Soto demuestra que su fuerte es ahorrarse las palabras como si cobraran por cada letra que uno escribe, ya que es fan de sustituir el “Que” por una simple “Q”.

Nuestra querida Belinda es fiel enemiga de los signos de puntuación, pero ¿qué tal canta El Sapito? La también diseñadora de calzado parece que va por la vida con una gran alegría y euforia que no cabe de tanta felicidad, y es que, cierra y cierra signos de admiración, sin antes abrirlos.

Se nota que ni un libro agarraba Alejandro Fernández, durante las vacaciones que pasaba en el rancho Los Tres Potrillos, porque el cantante ha olvidado que los nombres propios como Punta Cana, van con mayúsculas y además, se escribe separado. Las abreviaciones tampoco son su fuerte y sin duda, también sufre del síndrome de la Beli.

Y qué decir de nuestra Miss Universo, Ximena Navarrete, quien deja mucho que desear entre tantos puntos suspensivos y  falta de acentos, mismos que ni la corona le arrebataron.

De esta manera podemos seguir sacando a balcón los errores que cometen día tras días los famosos, quienes me recuerdan la película El Profe, de Cantinflas, con las “masyúsculas” y las “menosyúsculas” que empleaba el maestro de la escuela rural.

w Tip

Deberían aprenderle a Edith Márquez o mínimo pedirle su manual de redacción, ya que publica, publica y publica, muy bonito. Sin duda, César Costa metió mano dura como papá soltero e hizo de aquella jovencita, una mujer de bien.

POR DANIELA MACHORRO/ El sol de mexico

¿Quién no recuerda el famoso tweet con el que Ninel Conde se coronó como la reina de las redes sociales? Pues, la mayoría de las veces que la cantante abría la aplicación, metía la pata.

Víctima del autocorrector, en 2004 el bombón asesino confundió un “tsunami” con un “surimi”, esto tras la tragedia que azotó a Indonesia en el mes de diciembre de dicho año.

De inmediato, le llovieron cantidad de burlas, pero luego de muchos años, decidió reírse de aquel episodio y aceptó realizar un comercial con una reconocida marca de galletas. Al día de hoy, es una joyita con la que siempre cargará.

Muy guapo, muy guapo, pero Gabriel Soto demuestra que su fuerte es ahorrarse las palabras como si cobraran por cada letra que uno escribe, ya que es fan de sustituir el “Que” por una simple “Q”.

Nuestra querida Belinda es fiel enemiga de los signos de puntuación, pero ¿qué tal canta El Sapito? La también diseñadora de calzado parece que va por la vida con una gran alegría y euforia que no cabe de tanta felicidad, y es que, cierra y cierra signos de admiración, sin antes abrirlos.

Se nota que ni un libro agarraba Alejandro Fernández, durante las vacaciones que pasaba en el rancho Los Tres Potrillos, porque el cantante ha olvidado que los nombres propios como Punta Cana, van con mayúsculas y además, se escribe separado. Las abreviaciones tampoco son su fuerte y sin duda, también sufre del síndrome de la Beli.

Y qué decir de nuestra Miss Universo, Ximena Navarrete, quien deja mucho que desear entre tantos puntos suspensivos y  falta de acentos, mismos que ni la corona le arrebataron.

De esta manera podemos seguir sacando a balcón los errores que cometen día tras días los famosos, quienes me recuerdan la película El Profe, de Cantinflas, con las “masyúsculas” y las “menosyúsculas” que empleaba el maestro de la escuela rural.

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Deberían aprenderle a Edith Márquez o mínimo pedirle su manual de redacción, ya que publica, publica y publica, muy bonito. Sin duda, César Costa metió mano dura como papá soltero e hizo de aquella jovencita, una mujer de bien.