/ viernes 5 de agosto de 2022

Spiderman y su batalla para llegar a la pantalla grande

Las historias del Hombre Araña en el cine quedaron guardadas en la memoria de los aficionados desde 2002, año en que se estrenó la primera aventura live action del trepamuros

Con más éxitos que fracasos, la historia detrás de cámaras del Spider-Man en el cine merecería su propia película. Demandas, bancarrotas y una película que todo el mundo soñaba y que nunca se concretó son algunos de los capítulos de lo que pasó antes de que Perter Parker tuviera su propia película.

Hay que remontarnos a la década de los 70 para ver los primeros intentos de llevar al personaje a la pantalla grande.

Con menos de dos décadas de existencia, Spider-Man ya era el personaje más popular de Marvel, lo que levantó el interés tanto de la editorial como de varios productores de llevarlo al cine. Por eso, a mediados de la década surgió la idea de hacer una película, pero no en solitario, sino junto a Superman, el superhéroe más popular de DC.

No te pierdas: Los sorprendentes 60 años de Spider-Man: nuestro amigable vecino está de fiesta

Los planes no tardaron en venirse abajo cuando, por un lado, Warner Bros empezó la producción de Superman The movie, y por otro la cadena CBS adquirió los derechos para realizar una serie del arácnido.

Foto: Sony

El resultado de este fallido proyecto fue que Superman The movie fue un éxito, con tres secuelas, y la serie de Spider-Man sólo duró una temporada de 14 capítulos, pero sus primeros episodios fueron editados y convertidos en una película que se estrenó fuera de Estados Unidos.

Como final de este capítulo, la idea de juntar a los dos superhéroes de la época no fracasó, sino que se volvió realidad en un cómic que salió a la luz en 1978.

La telaraña legal

Tras el primer intento fallido de llevarlo a la pantalla grande, en la década de los 80 el estudio The Cannon Group (productora de películas como Ninja Americano o El vengador anónimo) obtuvo los derechos, aunque nunca logró levantar el proyecto.

En esos años, adaptar cómics al cine era visto como una mala idea. Aunque Superman tuvo una buena secuela que se estrenó en 1980, la tercera y cuarta parte de la saga fueron un fracaso tanto en la crítica como entre el público.

En ese entonces Marvel no existía como productora cinematográfica y lo único que se recuerda de esa década fue Howard the duck, pero más como anécdota que como algo bueno. En resumen, los cómics no entraban en los proyectos de Hollywood.

Eso cambiaría en 1989, cuando Warner Bros, ya en ese año dueño de DC Comics, estrenó Batman con Michael Keaton y Jack Nicholson.

Éxito en taquilla, alabada por los fanáticos y hasta ganadora de un Oscar, el proyecto demostró que si se invertía lo suficiente tanto en dinero como en recursos humanos, un cómic podría ser bastante rentable para Hollywood.

Eso revivió el interés de los estudios por Spider-Man. En 1990 la productora Carolco obtuvo los derechos del personaje para la pantalla grande, y tratando de imitar el éxito de Warner con Batman, se fueron a lo grande al contactar al director James Cameron, quien acababa de terminar la filmación de True lies y ya tenía en su currículum Aliens y The Terminator. Para agrado de Carolco, el director aceptó el proyecto.

Aquí la historia se puede ver en dos pistas: la primera con un Cameron comprometido con el proyecto, presentando un guion y proponiendo a un joven Leonardo DiCaprio como Peter Parker.

Pero del otro lado de la moneda estaba el desastre. Carolco contaba con franquicias sólidas como Rambo o Terminator, pero sus finanzas estaban en número rojos. Reportes de la prensa de la época daban cuenta de que la productora gastaba más de lo que ganaba, en parte porque para realizar las películas hipotecaba su parte de la taquilla y porque se excedía en los salarios de los actores. Como ejemplo, para la tercera parte de Rambo, a Sylvester Stallone le pagaron 17 millones de dólares, una locura para la época.

Lo que sentenció el fin de la productora fue Cutthroat Island (titulada La pirata en México), una cinta de aventuras estelarizada por Geena Davis y Matthew Modine, estrenada en 1995 y que sigue siendo considerada uno de los peores desastres económicos de todos los tiempos. La producción costó 115 millones de dólares (presupuesto alto incluso en la actualidad) y sólo recuperó 10 millones en taquilla.

Eso obligó a cerrar al estudio ese año, y desató la batalla legal por los derechos de Spiderman.

En principio, Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) compró los derechos de las producciones de Carolco, incluido al Hombre Araña, o al menos eso pensó.

Resulta que Carolco no era la única en el proyecto, había otras productoras más pequeñas que también pusieron dinero y ahora reclamaban la titularidad de los derechos, lo que llevó el pleito a tribunales.

Otros factores enredaron el asunto. El primero, para 1995 James Cameron ya había firmado un contrato de exclusividad con 20th Century Fox (con quien filmaría Titanic teniendo a DiCaprio de protagonista), por lo que exigía que le pagaran por el guion que había escrito.

Por otro lado, el contrato de 1990 tenía fecha de caducidad: 1996. Para mala suerte de MGM, ese año Marvel estaba al borde de la quiebra, y la manera que encontró de salvarse era vendiendo los derechos fílmicos de sus personajes.

Por eso la empresa de cómics presionó para recuperar los derechos, lo que al final consiguió, y sin perder el tiempo los puso a la venta.

En 1998 por fin encontró un comprador: Columbia Pictures, que pagó 10 millones de dólares y un porcentaje mínimo de la taquilla a Marvel por los derechos de Spider-Man. La adquisición de los derechos incluyó el guion de James Cameron.

El trato era claro: Marvel podía seguir explotando el personaje en otros medios (televisión, cómics, videojuegos), pero Columbia era el dueño de las películas. Un final feliz ¿o no?

El matrimonio Sony-Disney

La apuesta de Columbia, propiedad de Sony, salió perfecta en principio. En 2002 se estrenó Spider-Man protagonizada por Tobey Maguire, Kirsten Dunst, Willen Dafoe, James Franco y J.K. Simmons.

Fue un éxito en taquilla y entre los fans, e incluso puede decirse que incluyó uno de los primeros videos virales de la historia de internet. En un teaser programado para difundirse a finales de 2001 se ve como unos ladrones de banco tratan de escapar en un helicóptero, pero son detenidos por una telaraña colgada de las torres gemelas.

Su difusión fue cancelada tras los atentados del 11 de septiembre, pero su existencia se volvió un secreto a voces por lo que mucha gente lo vio en YouTube.


La primera saga del trepamuros fue dirigida por Sam Raimi, quien con Spiderman 2 logró la que para muchos es la mejor adaptación fílmica del personaje. En 2007 parecía que sería el año de consagración del arácnido en la pantalla grande, pero…

Desde su promoción se supo que la trama adaptaría una de las historias más importantes del cómic: la saga del traje alienígena, es decir, el origen de Venom, personaje muy popular.

El resultado fue decepcionante, y pese a tener una gran taquilla, la sensación que quedó fue la de fracaso.

En principio el estudio y Raimi acordaron una cuarta película, pero tras la mala recepción de la tercera parte las “diferencias creativas” se volvieron abismos y al final se canceló.

Ahí surgió el primer problema del trato de 1998. En la letra chiquita estaba estipulado que Columbia se comprometía a sacar una película del Hombre Araña cada determinado tiempo, en caso contrario los derechos volvían a Marvel, que para ese entonces estaba encontrando la fórmula ganadora dentro del cine.

Con la presión encima, Sony pone en marcha un plan para que Columbia no sólo mantenga los derechos, sino que los explote al máximo.

Primero, en 2012 lanza el reboot de la historia de Peter Parker y compañía bajo el mando del director Marc Weeb, con Andrew Garfield y Emma Stone en los papeles principales, y por otro frente empieza a desarrollar proyectos con otros personajes de la saga.

Sin pena ni gloria, The Amazing Spiderman sólo dura dos películas tras su recepción tibia en taquilla.

De manera paralela, Disney, que para entonces ya había comprado Marvel, ya era un gigante del cine con la más grande franquicia de Hollywood: el Universo Cinematográfico de Marvel (UCM).

La presión para entonces era tremenda para Sony ya que a consideración de un sector de los fans era incapaz de hacer una película decente de Spider-Man, que había olvidado la trilogía de una década atrás. A eso habría que sumarle que Disney quería recuperar la joya de la corona de Marvel para incluirla en sus cintas.

Por fin, las partes encontraron una solución: trabajar juntos. Sony cedería el control creativo de las películas de Spider-Man a cambio de que Disney permitiera el uso de sus personajes en sus filmes.

El éxito se notó desde Civil War (2016), donde el Spiderman de Tom Holland hace su aparición junto a Iron Man y compañía.

El trato fue miel sobre hojuelas los siguientes años: Holland protagonizó un par de películas en solitario y participó en Avengers Infinity War y Endgame. Pero de nuevo, ni el sentido arácnido de Peter Parker pudo prevenir lo que vendría.

En la Navidad de 2018, los cines del mundo recibieron con grata sorpresa Spider-Man: Into the Spider-Verse, un proyecto desarrollado por Columbia. Su historia refrescante y animación de alta calidad conectaron favorablemente tanto con el público como con la crítica, al grado que ganó el Oscar a Mejor Película Animada.

Esto le regresó la confianza a Columbia sobre su capacidad de hacer buenos proyectos del trepamuros, y le demostró al mundo que no todo es el UCM.

Un año después se estrenaría Spider-Man: Far from Home, la última bajo el acuerdo Disney-Sony. Y el mundo ardió.

Ambas empresas no llegaron a un acuerdo para renovar el acuerdo, lo que, al hacerse público, causó un impacto negativo entre el público. Hay varias versiones sobre lo que pasó, desde que Disney se comportó de manera prepotente, o que Sony fue mal agradecida por el apoyo que recibió para rescatar la franquicia, e incluso se llegó a hablar de que la casa de Mickey Mouse compraría al gigante japonés con tal de recuperar a Spider-Man.

Tanto revuelo causó esto que ambas partes se vieron obligadas a regresar a las pláticas para finalmente llegar a un acuerdo: terminar la trilogía de Holland como el Hombre Araña y después ver qué pasaría.

Así se estrenó Spider-Man No way home en diciembre del año pasado, convirtiéndose en la primera película en rebasar la barrera de los millones de dólares de taquilla después de la pandemia, y para muchos, la única que compite con Spider-Man 2 por el título de la mejor cinta de la franquicia.

¿QUÉ SIGUE?

Tras el final de No way home el futuro del trepamuros en el cine es confuso. Sony insiste en sus spin off, pero Morbius fue un fracaso, Venom sigue con potencial y ya se prepara una cinta de Madam Web, un personaje no muy conocido por el público en general. Marvel, por su parte, no anunció nada relacionado con Spider-Man en la Comic Con 2022.

Lo que sí está confirmado es el estreno para el año entrante de la continuación de Spider-Man: Into the Spider-Verse.

De Peter Parker aún no hay nada concreto. Raimi dijo públicamente que quiere la cuarta parte de su saga, y al parecer la idea no le es indiferente a Sony que sigue estudiando cómo aprovechar a uno de los personajes más queridos del público.


Con más éxitos que fracasos, la historia detrás de cámaras del Spider-Man en el cine merecería su propia película. Demandas, bancarrotas y una película que todo el mundo soñaba y que nunca se concretó son algunos de los capítulos de lo que pasó antes de que Perter Parker tuviera su propia película.

Hay que remontarnos a la década de los 70 para ver los primeros intentos de llevar al personaje a la pantalla grande.

Con menos de dos décadas de existencia, Spider-Man ya era el personaje más popular de Marvel, lo que levantó el interés tanto de la editorial como de varios productores de llevarlo al cine. Por eso, a mediados de la década surgió la idea de hacer una película, pero no en solitario, sino junto a Superman, el superhéroe más popular de DC.

No te pierdas: Los sorprendentes 60 años de Spider-Man: nuestro amigable vecino está de fiesta

Los planes no tardaron en venirse abajo cuando, por un lado, Warner Bros empezó la producción de Superman The movie, y por otro la cadena CBS adquirió los derechos para realizar una serie del arácnido.

Foto: Sony

El resultado de este fallido proyecto fue que Superman The movie fue un éxito, con tres secuelas, y la serie de Spider-Man sólo duró una temporada de 14 capítulos, pero sus primeros episodios fueron editados y convertidos en una película que se estrenó fuera de Estados Unidos.

Como final de este capítulo, la idea de juntar a los dos superhéroes de la época no fracasó, sino que se volvió realidad en un cómic que salió a la luz en 1978.

La telaraña legal

Tras el primer intento fallido de llevarlo a la pantalla grande, en la década de los 80 el estudio The Cannon Group (productora de películas como Ninja Americano o El vengador anónimo) obtuvo los derechos, aunque nunca logró levantar el proyecto.

En esos años, adaptar cómics al cine era visto como una mala idea. Aunque Superman tuvo una buena secuela que se estrenó en 1980, la tercera y cuarta parte de la saga fueron un fracaso tanto en la crítica como entre el público.

En ese entonces Marvel no existía como productora cinematográfica y lo único que se recuerda de esa década fue Howard the duck, pero más como anécdota que como algo bueno. En resumen, los cómics no entraban en los proyectos de Hollywood.

Eso cambiaría en 1989, cuando Warner Bros, ya en ese año dueño de DC Comics, estrenó Batman con Michael Keaton y Jack Nicholson.

Éxito en taquilla, alabada por los fanáticos y hasta ganadora de un Oscar, el proyecto demostró que si se invertía lo suficiente tanto en dinero como en recursos humanos, un cómic podría ser bastante rentable para Hollywood.

Eso revivió el interés de los estudios por Spider-Man. En 1990 la productora Carolco obtuvo los derechos del personaje para la pantalla grande, y tratando de imitar el éxito de Warner con Batman, se fueron a lo grande al contactar al director James Cameron, quien acababa de terminar la filmación de True lies y ya tenía en su currículum Aliens y The Terminator. Para agrado de Carolco, el director aceptó el proyecto.

Aquí la historia se puede ver en dos pistas: la primera con un Cameron comprometido con el proyecto, presentando un guion y proponiendo a un joven Leonardo DiCaprio como Peter Parker.

Pero del otro lado de la moneda estaba el desastre. Carolco contaba con franquicias sólidas como Rambo o Terminator, pero sus finanzas estaban en número rojos. Reportes de la prensa de la época daban cuenta de que la productora gastaba más de lo que ganaba, en parte porque para realizar las películas hipotecaba su parte de la taquilla y porque se excedía en los salarios de los actores. Como ejemplo, para la tercera parte de Rambo, a Sylvester Stallone le pagaron 17 millones de dólares, una locura para la época.

Lo que sentenció el fin de la productora fue Cutthroat Island (titulada La pirata en México), una cinta de aventuras estelarizada por Geena Davis y Matthew Modine, estrenada en 1995 y que sigue siendo considerada uno de los peores desastres económicos de todos los tiempos. La producción costó 115 millones de dólares (presupuesto alto incluso en la actualidad) y sólo recuperó 10 millones en taquilla.

Eso obligó a cerrar al estudio ese año, y desató la batalla legal por los derechos de Spiderman.

En principio, Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) compró los derechos de las producciones de Carolco, incluido al Hombre Araña, o al menos eso pensó.

Resulta que Carolco no era la única en el proyecto, había otras productoras más pequeñas que también pusieron dinero y ahora reclamaban la titularidad de los derechos, lo que llevó el pleito a tribunales.

Otros factores enredaron el asunto. El primero, para 1995 James Cameron ya había firmado un contrato de exclusividad con 20th Century Fox (con quien filmaría Titanic teniendo a DiCaprio de protagonista), por lo que exigía que le pagaran por el guion que había escrito.

Por otro lado, el contrato de 1990 tenía fecha de caducidad: 1996. Para mala suerte de MGM, ese año Marvel estaba al borde de la quiebra, y la manera que encontró de salvarse era vendiendo los derechos fílmicos de sus personajes.

Por eso la empresa de cómics presionó para recuperar los derechos, lo que al final consiguió, y sin perder el tiempo los puso a la venta.

En 1998 por fin encontró un comprador: Columbia Pictures, que pagó 10 millones de dólares y un porcentaje mínimo de la taquilla a Marvel por los derechos de Spider-Man. La adquisición de los derechos incluyó el guion de James Cameron.

El trato era claro: Marvel podía seguir explotando el personaje en otros medios (televisión, cómics, videojuegos), pero Columbia era el dueño de las películas. Un final feliz ¿o no?

El matrimonio Sony-Disney

La apuesta de Columbia, propiedad de Sony, salió perfecta en principio. En 2002 se estrenó Spider-Man protagonizada por Tobey Maguire, Kirsten Dunst, Willen Dafoe, James Franco y J.K. Simmons.

Fue un éxito en taquilla y entre los fans, e incluso puede decirse que incluyó uno de los primeros videos virales de la historia de internet. En un teaser programado para difundirse a finales de 2001 se ve como unos ladrones de banco tratan de escapar en un helicóptero, pero son detenidos por una telaraña colgada de las torres gemelas.

Su difusión fue cancelada tras los atentados del 11 de septiembre, pero su existencia se volvió un secreto a voces por lo que mucha gente lo vio en YouTube.


La primera saga del trepamuros fue dirigida por Sam Raimi, quien con Spiderman 2 logró la que para muchos es la mejor adaptación fílmica del personaje. En 2007 parecía que sería el año de consagración del arácnido en la pantalla grande, pero…

Desde su promoción se supo que la trama adaptaría una de las historias más importantes del cómic: la saga del traje alienígena, es decir, el origen de Venom, personaje muy popular.

El resultado fue decepcionante, y pese a tener una gran taquilla, la sensación que quedó fue la de fracaso.

En principio el estudio y Raimi acordaron una cuarta película, pero tras la mala recepción de la tercera parte las “diferencias creativas” se volvieron abismos y al final se canceló.

Ahí surgió el primer problema del trato de 1998. En la letra chiquita estaba estipulado que Columbia se comprometía a sacar una película del Hombre Araña cada determinado tiempo, en caso contrario los derechos volvían a Marvel, que para ese entonces estaba encontrando la fórmula ganadora dentro del cine.

Con la presión encima, Sony pone en marcha un plan para que Columbia no sólo mantenga los derechos, sino que los explote al máximo.

Primero, en 2012 lanza el reboot de la historia de Peter Parker y compañía bajo el mando del director Marc Weeb, con Andrew Garfield y Emma Stone en los papeles principales, y por otro frente empieza a desarrollar proyectos con otros personajes de la saga.

Sin pena ni gloria, The Amazing Spiderman sólo dura dos películas tras su recepción tibia en taquilla.

De manera paralela, Disney, que para entonces ya había comprado Marvel, ya era un gigante del cine con la más grande franquicia de Hollywood: el Universo Cinematográfico de Marvel (UCM).

La presión para entonces era tremenda para Sony ya que a consideración de un sector de los fans era incapaz de hacer una película decente de Spider-Man, que había olvidado la trilogía de una década atrás. A eso habría que sumarle que Disney quería recuperar la joya de la corona de Marvel para incluirla en sus cintas.

Por fin, las partes encontraron una solución: trabajar juntos. Sony cedería el control creativo de las películas de Spider-Man a cambio de que Disney permitiera el uso de sus personajes en sus filmes.

El éxito se notó desde Civil War (2016), donde el Spiderman de Tom Holland hace su aparición junto a Iron Man y compañía.

El trato fue miel sobre hojuelas los siguientes años: Holland protagonizó un par de películas en solitario y participó en Avengers Infinity War y Endgame. Pero de nuevo, ni el sentido arácnido de Peter Parker pudo prevenir lo que vendría.

En la Navidad de 2018, los cines del mundo recibieron con grata sorpresa Spider-Man: Into the Spider-Verse, un proyecto desarrollado por Columbia. Su historia refrescante y animación de alta calidad conectaron favorablemente tanto con el público como con la crítica, al grado que ganó el Oscar a Mejor Película Animada.

Esto le regresó la confianza a Columbia sobre su capacidad de hacer buenos proyectos del trepamuros, y le demostró al mundo que no todo es el UCM.

Un año después se estrenaría Spider-Man: Far from Home, la última bajo el acuerdo Disney-Sony. Y el mundo ardió.

Ambas empresas no llegaron a un acuerdo para renovar el acuerdo, lo que, al hacerse público, causó un impacto negativo entre el público. Hay varias versiones sobre lo que pasó, desde que Disney se comportó de manera prepotente, o que Sony fue mal agradecida por el apoyo que recibió para rescatar la franquicia, e incluso se llegó a hablar de que la casa de Mickey Mouse compraría al gigante japonés con tal de recuperar a Spider-Man.

Tanto revuelo causó esto que ambas partes se vieron obligadas a regresar a las pláticas para finalmente llegar a un acuerdo: terminar la trilogía de Holland como el Hombre Araña y después ver qué pasaría.

Así se estrenó Spider-Man No way home en diciembre del año pasado, convirtiéndose en la primera película en rebasar la barrera de los millones de dólares de taquilla después de la pandemia, y para muchos, la única que compite con Spider-Man 2 por el título de la mejor cinta de la franquicia.

¿QUÉ SIGUE?

Tras el final de No way home el futuro del trepamuros en el cine es confuso. Sony insiste en sus spin off, pero Morbius fue un fracaso, Venom sigue con potencial y ya se prepara una cinta de Madam Web, un personaje no muy conocido por el público en general. Marvel, por su parte, no anunció nada relacionado con Spider-Man en la Comic Con 2022.

Lo que sí está confirmado es el estreno para el año entrante de la continuación de Spider-Man: Into the Spider-Verse.

De Peter Parker aún no hay nada concreto. Raimi dijo públicamente que quiere la cuarta parte de su saga, y al parecer la idea no le es indiferente a Sony que sigue estudiando cómo aprovechar a uno de los personajes más queridos del público.


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