/ viernes 4 de septiembre de 2015

Crisis de movilidad en el DF

Nidia Marín/ El sol de México

Primera de dos partes

Ciudad de México.- Una gran crispación existe entre los habitantes del Distrito Federal; irritación por la tácita inmovilidad que se ha producido en los cuatro puntos cardinales de la capital de la república a todas horas del día; estrangulamiento causado por la falta de planeación y coordinación en la serie de obras públicas que se llevan a cabo, algunas desde hace varios años y otras que están a punto de obtener el banderazo de salida. Es una ciudad crucificada.

Es una olla con “asientos” de diversos guisos que van desde transporte de pasajeros, peatones, ciclistas, motociclistas, automovilistas, transportes de carga y… autoridades. Es un desorden por falta de cultura vial, de planeación, coordinación y acuerdos con los vecinos, previos a la iniciación de las obras, así como la ausencia de raciocinio para evitar la afectación de la ciudad.

No por nada México se ubica en el tercer lugar mundial de las ciudades con mayor tráfico, detrás de Yakarta (la peor con 33 mil 840 nudos gordianos en sus calles) y Estambul con 720 menos (de acuerdo a Castrol Magnatec Stop-Start 2014, de Inglaterra, organización que mide el ranking por paradas y arrancadas). La cifra de congestionamientos viales diariamente en la capital de la república mexicana es de 30 mil 840.

No es solo una hemiplejia, llega a ser parálisis en varias zonas, con inmovilidad casi absoluta. En la mayoría de las delegaciones se enfrentan los severos conflictos de tráfico, similares a los de Seul en los años ochenta, parecidos a los de París en los años sesenta.

En el sur…

Dos días atrás salí rumbo al supermercado, sobre la avenida Revolución el tráfico estaba detenido. Lo mismo ocurría en las calles de las colonias aledañas, Guadalupe Inn, Campestre, San Ángel. Forzosamente tuve que regresar. Tardé media hora para hacerlo, aunque solo había recorrido seis cuadras, dice Aída, ama de casa, en el colmo del enojo.

En el norte…

Todos los días salgo de trabajar aproximadamente a las 21:00 horas y tardó dos más en cruzar de la Central del Norte a la avenida Montevideo por las obras del Metrobús que se están llevando a cabo, comenta Juan S. B.

En el oriente…

Debía estar en Puebla a las nueve de la mañana. Salí con tiempo (dos horas antes). Llegué a mi cita a las 11. El principal problema es poder salir de la Ciudad de México y llegar a la autopista, expone Patricia N.

En el Poniente…

Es un calvario recorrer Santa Fe y llegar a Periférico. El trayecto puede convertirse en la peor experiencia vial: es imposible cruzar o dar vuelta. Es tanto el tráfico que ningún automovilista permite el paso, sobre todo si eres mujer. Los nudos ciegos están a la orden del día. Hay obras por todas partes y los famosos bandereros solamente incrementan el problema, expone indignada Guadalupe T.

En 2013, el promedio de velocidad en la capital de la República era de 17 kilómetros por hora, hoy es mucho menor. Y se nota. Y se sufre. E indigna. En ello existe una colaboración integral del ciudadano: todos padecen.

Los peatones, porque constantemente están imposibilitados para cruzar en calles y sobre todo en avenidas. El índice de atropellamientos es elevado. La Asociación Civil “El Poder del Consumidor” informó que en la capital del país “el 90 por ciento de los peatones se encuentra en riesgo de sufrir algún accidente por atropellamiento o por la escasez de la infraestructura necesaria para caminar seguro”. Además se registran 41 accidentes de tránsito diarios, 30 por ciento de los cuales son atropellamientos y, de éstos, 70 por ciento se da en zonas sin infraestructura peatonal. Además, los de a pié deben cuidarse de quienes no respetan los semáforos, dan vueltas prohibidas, viajan como bólidos, hablan por celular y van en sentido contrario.

A los ciclistas y motociclistas no les va mejor. Son 20 los atropellados cada día, conforme a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, además de que el Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes (Cenapra) dice que los ciclistas, junto con los peatones y los motociclistas, son el grupo más vulnerable. Aunque se reconoce la existencia de un sobre registro de todos los casos que ocurren y no son reportados.

Irónicamente, tampoco a los automovilistas les va bien. Por decisión propia acaparan los dos lados de las calles para estacionarse. Cuando circulan, también deben cuidar sus flancos y su trasero, vigilar a los arbitrarios ciclistas y motociclistas, a los taxistas que viajan a elevadas velocidades, lo mismo que los choferes de transporte urbano, y si están en tránsito por el Periférico, el Circuito Interior y otras vías semirápidas es peor: hay desde motocicletas hasta camiones de la basura y transportes de carga que no obedecen las normas. El remate es que quienes manejan automóvil deben estar a las vivas en las avenidas cuando los peatones cruzan por donde deciden o se bajan de los camiones de pasajeros en pleno arroyo.

Síntesis: Un infierno para todos, porque no existe la más mínima cultura en materia de tránsito.

A vuelta de rueda por las delegaciones

Si a todo ello se le suma la falta de coordinación en materia de obras, entre autoridades locales y federales, entre delegaciones y autoridades centrales, entre Telmex, CFE, gas natural (y otras empresas que dejan abiertas las zanjas en las calles) y las delegaciones, lo que demerita la bondad de algunas obras…

He aquí algunos ejemplos de obras en marcha.

-Benito Juárez, cuya superficie es de 26.63 kilómetros cuadrados: El largo túnel de Río Mixcoac e Insurgentes, así como el distribuidor de Molinos, sobre avenida Revolución. En el Viaducto Miguel Alemán el tapón vial que se produce para salir a la calle de Xola o seguir por la vía rápida es ancestral. Han tratado de corregirlo. Recientemente colocaron una serie de postes azules, ahora la fila vehicular alcanza casi hasta la avenida San Antonio.

Otro problema, recién registrado, es en el Anillo Periférico. A las 23 horas ya está cerrado pasando Barranca del Muerto de sur a norte. No avisaron a nadie.

-Álvaro Obregón, 96.7 km.: El último tramo del tren Interurbano procedente del Estado de México, que arribará por Santa Fe hacia Observatorio. También un enorme centro comercial donde antes estaban establecidos unos laboratorios, causa severos problemas en avenida Revolución y Alfonso Caso.

-Tlalpan, 312 km.: Un viaducto elevado de siete kilómetros. Es el proyecto de interconexión del segundo piso del Distrito Federal-Caseta Tlalpan. Otra obra que causa problemas es el Centro Comercial Patio Tlalpan.

-Gustavo A. Madero 94.07 km.: La construcción de la Línea 6 del Metrobús, que conectará Aragón con El Rosario, por la cual para cruzar el CCH Vallejo o de la Central del Norte a la avenida Montevideo, tardan hasta una hora y media. Los trabajos sobre el Eje 5 Norte son para la construcción de los 22 kilómetros de carriles confinados, 35 estaciones y dos terminales.

-Cuauhtémoc, 32.44 km.: Abertura de diversas zanjas para introducción de cableado, como en la calle de Guanajuato. Están descubiertas. Lo mismo sucede con la colonia Juárez, incluida la Zona Rosa que es un desastre.

-Miguel Hidalgo, 26.96 km.: Las inconclusas obras de Presidente Mazaryk, sitio de la colonia Polanco donde volverán a ser abiertas las banquetas y la propia avenida debido a los “olvidos” de cableado. Al tiempo, en la calle de Minería solamente hay un carril de circulación, porque no se retiraron los vehículos estacionados a los dos lados de la calle y se colocó una ciclopista por la que circulan al día 10 bicicletas.

Y que hay de la planeación en este renglón. Pareciera inexistente. Para ejemplificar hay que decir que en toda la ciudad existen ciclopistas instaladas absurdamente a un lado de donde están los automóviles estacionados. Ni para Dios ni para el diablo.

No es todo, porque en el Circuito Interior, de norte a sur, a la altura de Thiers está cerrado por obras, pero no se observa máquina alguna y los riesgos de asalto por las desviaciones están a la orden. Es redundante decir que no hubo aviso alguno.

-Coyoacán, 54.4 km.: Frente a la “Casa Colorada” también llamada “Casa de La Malinche” fue retirada la piedra bola y cerrada la circulación vehicular. Las obras tardarán cuatro meses. Apenas transcurrió uno.

-Cuajimalpa, 80.95 km.: Inicia la demolición de lo que fue el Hospital Materno Infantil, destruido con motivo del estallamiento del gas proveniente de una pipa.

-Iztacalco, 23.17 km.: Las obras bajo el puente del Metro Pantitlán son causa de serios problemas a los ciudadanos.

-Azcapotzalco, 33.6 km.: Afectación por las obras de la Línea 6 del Metrobús.

-Venustiano Carranza, 33.42 km.: Repavimentación en 21 colonias hace imposible la circulación.

-Tláhuac 83.45 km.: La línea 12 del Metro redujo la capacidad de la avenida Tláhuac y como resultado los conflictos viales son graves.

Son cuatro delegaciones las que se salvan, aunque reciben el impacto negativo de todo el tráfico vehicular: Iztapalapa (116 mil 13 km.) cuyos vecinos ya advirtieron su oposición a las obras de de urbanización del Cerro de la Estrella, la Autopista Urbana Oriente y el tren suburbano eléctrico multimodal Chalco- Metro Constitución de 1917; Magdalena Contreras (74.78 km.), Milpa Alta (286.2 km.) y Xochimilco (122 km).

¡Auxilio!, ingenieros de tránsito

Por otra parte, la semaforización no es la mejor en la Ciudad de México, (donde hacen falta estacionamientos públicos). La manipulación de los mismos por la Policía se traduce en que salga más caro el caldo que las albóndigas. Son parvadas de agentes policiales destinados al tránsito, el problema reside en que estos grupos compactos estacionan sus patrullas o motocicletas en sitios inverosímiles y la consecuencia son más conflictos viales, independientemente de que “la mordida” sigue estando presente bajo la amenaza de trasladar el vehículo “al corralón”.

¿Y que pasó con los ingenieros de tránsito? Los hay. El Instituto Mexicano del Transporte, de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes tiene como carrera tal especialidad. En IMT hay estudios para especialistas sobre el máximo volumen-horario de personas o vehículos que, razonablemente se pueda esperar, pasen por un punto o tramo uniforme de un carril o calzada durante un periodo de tiempo dado en condiciones imperantes de vía, tránsito y control.

¡Auxilio! ¿Dónde están?

Es un enigma.

El primer ingeniero de tránsito en la Ciudad de México en la mitad de la década de los setenta, cuando el jefe del Departamento del Distrito Federal era Octavio Sentíes Gómez, fue don Rafael Cal y Mayor Reyes Spíndola.

Y sí, mantuvo el tráfico a raya.

(Continuará)

Nidia Marín/ El sol de México

Primera de dos partes

Ciudad de México.- Una gran crispación existe entre los habitantes del Distrito Federal; irritación por la tácita inmovilidad que se ha producido en los cuatro puntos cardinales de la capital de la república a todas horas del día; estrangulamiento causado por la falta de planeación y coordinación en la serie de obras públicas que se llevan a cabo, algunas desde hace varios años y otras que están a punto de obtener el banderazo de salida. Es una ciudad crucificada.

Es una olla con “asientos” de diversos guisos que van desde transporte de pasajeros, peatones, ciclistas, motociclistas, automovilistas, transportes de carga y… autoridades. Es un desorden por falta de cultura vial, de planeación, coordinación y acuerdos con los vecinos, previos a la iniciación de las obras, así como la ausencia de raciocinio para evitar la afectación de la ciudad.

No por nada México se ubica en el tercer lugar mundial de las ciudades con mayor tráfico, detrás de Yakarta (la peor con 33 mil 840 nudos gordianos en sus calles) y Estambul con 720 menos (de acuerdo a Castrol Magnatec Stop-Start 2014, de Inglaterra, organización que mide el ranking por paradas y arrancadas). La cifra de congestionamientos viales diariamente en la capital de la república mexicana es de 30 mil 840.

No es solo una hemiplejia, llega a ser parálisis en varias zonas, con inmovilidad casi absoluta. En la mayoría de las delegaciones se enfrentan los severos conflictos de tráfico, similares a los de Seul en los años ochenta, parecidos a los de París en los años sesenta.

En el sur…

Dos días atrás salí rumbo al supermercado, sobre la avenida Revolución el tráfico estaba detenido. Lo mismo ocurría en las calles de las colonias aledañas, Guadalupe Inn, Campestre, San Ángel. Forzosamente tuve que regresar. Tardé media hora para hacerlo, aunque solo había recorrido seis cuadras, dice Aída, ama de casa, en el colmo del enojo.

En el norte…

Todos los días salgo de trabajar aproximadamente a las 21:00 horas y tardó dos más en cruzar de la Central del Norte a la avenida Montevideo por las obras del Metrobús que se están llevando a cabo, comenta Juan S. B.

En el oriente…

Debía estar en Puebla a las nueve de la mañana. Salí con tiempo (dos horas antes). Llegué a mi cita a las 11. El principal problema es poder salir de la Ciudad de México y llegar a la autopista, expone Patricia N.

En el Poniente…

Es un calvario recorrer Santa Fe y llegar a Periférico. El trayecto puede convertirse en la peor experiencia vial: es imposible cruzar o dar vuelta. Es tanto el tráfico que ningún automovilista permite el paso, sobre todo si eres mujer. Los nudos ciegos están a la orden del día. Hay obras por todas partes y los famosos bandereros solamente incrementan el problema, expone indignada Guadalupe T.

En 2013, el promedio de velocidad en la capital de la República era de 17 kilómetros por hora, hoy es mucho menor. Y se nota. Y se sufre. E indigna. En ello existe una colaboración integral del ciudadano: todos padecen.

Los peatones, porque constantemente están imposibilitados para cruzar en calles y sobre todo en avenidas. El índice de atropellamientos es elevado. La Asociación Civil “El Poder del Consumidor” informó que en la capital del país “el 90 por ciento de los peatones se encuentra en riesgo de sufrir algún accidente por atropellamiento o por la escasez de la infraestructura necesaria para caminar seguro”. Además se registran 41 accidentes de tránsito diarios, 30 por ciento de los cuales son atropellamientos y, de éstos, 70 por ciento se da en zonas sin infraestructura peatonal. Además, los de a pié deben cuidarse de quienes no respetan los semáforos, dan vueltas prohibidas, viajan como bólidos, hablan por celular y van en sentido contrario.

A los ciclistas y motociclistas no les va mejor. Son 20 los atropellados cada día, conforme a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, además de que el Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes (Cenapra) dice que los ciclistas, junto con los peatones y los motociclistas, son el grupo más vulnerable. Aunque se reconoce la existencia de un sobre registro de todos los casos que ocurren y no son reportados.

Irónicamente, tampoco a los automovilistas les va bien. Por decisión propia acaparan los dos lados de las calles para estacionarse. Cuando circulan, también deben cuidar sus flancos y su trasero, vigilar a los arbitrarios ciclistas y motociclistas, a los taxistas que viajan a elevadas velocidades, lo mismo que los choferes de transporte urbano, y si están en tránsito por el Periférico, el Circuito Interior y otras vías semirápidas es peor: hay desde motocicletas hasta camiones de la basura y transportes de carga que no obedecen las normas. El remate es que quienes manejan automóvil deben estar a las vivas en las avenidas cuando los peatones cruzan por donde deciden o se bajan de los camiones de pasajeros en pleno arroyo.

Síntesis: Un infierno para todos, porque no existe la más mínima cultura en materia de tránsito.

A vuelta de rueda por las delegaciones

Si a todo ello se le suma la falta de coordinación en materia de obras, entre autoridades locales y federales, entre delegaciones y autoridades centrales, entre Telmex, CFE, gas natural (y otras empresas que dejan abiertas las zanjas en las calles) y las delegaciones, lo que demerita la bondad de algunas obras…

He aquí algunos ejemplos de obras en marcha.

-Benito Juárez, cuya superficie es de 26.63 kilómetros cuadrados: El largo túnel de Río Mixcoac e Insurgentes, así como el distribuidor de Molinos, sobre avenida Revolución. En el Viaducto Miguel Alemán el tapón vial que se produce para salir a la calle de Xola o seguir por la vía rápida es ancestral. Han tratado de corregirlo. Recientemente colocaron una serie de postes azules, ahora la fila vehicular alcanza casi hasta la avenida San Antonio.

Otro problema, recién registrado, es en el Anillo Periférico. A las 23 horas ya está cerrado pasando Barranca del Muerto de sur a norte. No avisaron a nadie.

-Álvaro Obregón, 96.7 km.: El último tramo del tren Interurbano procedente del Estado de México, que arribará por Santa Fe hacia Observatorio. También un enorme centro comercial donde antes estaban establecidos unos laboratorios, causa severos problemas en avenida Revolución y Alfonso Caso.

-Tlalpan, 312 km.: Un viaducto elevado de siete kilómetros. Es el proyecto de interconexión del segundo piso del Distrito Federal-Caseta Tlalpan. Otra obra que causa problemas es el Centro Comercial Patio Tlalpan.

-Gustavo A. Madero 94.07 km.: La construcción de la Línea 6 del Metrobús, que conectará Aragón con El Rosario, por la cual para cruzar el CCH Vallejo o de la Central del Norte a la avenida Montevideo, tardan hasta una hora y media. Los trabajos sobre el Eje 5 Norte son para la construcción de los 22 kilómetros de carriles confinados, 35 estaciones y dos terminales.

-Cuauhtémoc, 32.44 km.: Abertura de diversas zanjas para introducción de cableado, como en la calle de Guanajuato. Están descubiertas. Lo mismo sucede con la colonia Juárez, incluida la Zona Rosa que es un desastre.

-Miguel Hidalgo, 26.96 km.: Las inconclusas obras de Presidente Mazaryk, sitio de la colonia Polanco donde volverán a ser abiertas las banquetas y la propia avenida debido a los “olvidos” de cableado. Al tiempo, en la calle de Minería solamente hay un carril de circulación, porque no se retiraron los vehículos estacionados a los dos lados de la calle y se colocó una ciclopista por la que circulan al día 10 bicicletas.

Y que hay de la planeación en este renglón. Pareciera inexistente. Para ejemplificar hay que decir que en toda la ciudad existen ciclopistas instaladas absurdamente a un lado de donde están los automóviles estacionados. Ni para Dios ni para el diablo.

No es todo, porque en el Circuito Interior, de norte a sur, a la altura de Thiers está cerrado por obras, pero no se observa máquina alguna y los riesgos de asalto por las desviaciones están a la orden. Es redundante decir que no hubo aviso alguno.

-Coyoacán, 54.4 km.: Frente a la “Casa Colorada” también llamada “Casa de La Malinche” fue retirada la piedra bola y cerrada la circulación vehicular. Las obras tardarán cuatro meses. Apenas transcurrió uno.

-Cuajimalpa, 80.95 km.: Inicia la demolición de lo que fue el Hospital Materno Infantil, destruido con motivo del estallamiento del gas proveniente de una pipa.

-Iztacalco, 23.17 km.: Las obras bajo el puente del Metro Pantitlán son causa de serios problemas a los ciudadanos.

-Azcapotzalco, 33.6 km.: Afectación por las obras de la Línea 6 del Metrobús.

-Venustiano Carranza, 33.42 km.: Repavimentación en 21 colonias hace imposible la circulación.

-Tláhuac 83.45 km.: La línea 12 del Metro redujo la capacidad de la avenida Tláhuac y como resultado los conflictos viales son graves.

Son cuatro delegaciones las que se salvan, aunque reciben el impacto negativo de todo el tráfico vehicular: Iztapalapa (116 mil 13 km.) cuyos vecinos ya advirtieron su oposición a las obras de de urbanización del Cerro de la Estrella, la Autopista Urbana Oriente y el tren suburbano eléctrico multimodal Chalco- Metro Constitución de 1917; Magdalena Contreras (74.78 km.), Milpa Alta (286.2 km.) y Xochimilco (122 km).

¡Auxilio!, ingenieros de tránsito

Por otra parte, la semaforización no es la mejor en la Ciudad de México, (donde hacen falta estacionamientos públicos). La manipulación de los mismos por la Policía se traduce en que salga más caro el caldo que las albóndigas. Son parvadas de agentes policiales destinados al tránsito, el problema reside en que estos grupos compactos estacionan sus patrullas o motocicletas en sitios inverosímiles y la consecuencia son más conflictos viales, independientemente de que “la mordida” sigue estando presente bajo la amenaza de trasladar el vehículo “al corralón”.

¿Y que pasó con los ingenieros de tránsito? Los hay. El Instituto Mexicano del Transporte, de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes tiene como carrera tal especialidad. En IMT hay estudios para especialistas sobre el máximo volumen-horario de personas o vehículos que, razonablemente se pueda esperar, pasen por un punto o tramo uniforme de un carril o calzada durante un periodo de tiempo dado en condiciones imperantes de vía, tránsito y control.

¡Auxilio! ¿Dónde están?

Es un enigma.

El primer ingeniero de tránsito en la Ciudad de México en la mitad de la década de los setenta, cuando el jefe del Departamento del Distrito Federal era Octavio Sentíes Gómez, fue don Rafael Cal y Mayor Reyes Spíndola.

Y sí, mantuvo el tráfico a raya.

(Continuará)