/ domingo 1 de mayo de 2022

A un año del colapso de L12: para Adriana y Sergio, la pesadilla aún no termina

Hay noches que doña Adriana no puede dormir por el dolor, al tiempo que siguen padeciendo para recibir apoyos

A un año del colapso de la Línea 12 del Metro, la señora Adriana Galván y Sergio Santiago Pino todavía siguen sintiendo el dolor en su cuerpo y alma por seguir padeciendo por este accidente que les cambió la vida.

Por si te interesa: Con deudas, en depresión y sin apoyo: así vive Rigoberto, una de las víctimas de la L12

Doña Adriana: "Intenté matarme"

Doña Adriana, víctima de la tragedia registrada el pasado 3 de mayo, quedó en silla de ruedas por un tiempo. Las lesiones que sufrió le impidieron trabajar por un tiempo, pues es empleada doméstica. Y señaló que en las noches a veces no puede dormir por el dolor.

¿Hay apoyos o no?

-No hay apoyos, (muestra su celular con un mensaje, en el que le comunican que no le pueden dar un vehículo para trasladarse a uno de sus análisis de laboratorio en el Instituto de Rehabilitación).

No es la primera vez que me hacen esto, lo he solicitado desde la otra semana. Yo tengo que salir de mi casa (en la colonia Miguel Hidalgo, alcaldía de Tláhuac) las 6 de la mañana y el Instituto de Rehabilitación, en Periférico Sur, frente al INE, ahí tengo que estar antes de las 7:15 horas, pasar a caja, pero en eso sí me están apoyando, luego formarme para pasar a laboratorio y hasta que me toque.

Es mi tercera cita para laboratorio, la primera sí me mandaron transporte, la segunda y tercera ya no.

¿Se están desatendiendo?

Así es y no es la primera vez, he tenido que suspender citas por no tener el transporte y yo no tener dinero para pagar mi transporte, no me sale barato.

¿Cuáles son sus lesiones?

Traumatismo craneoencefálico, esguince cervical y de hombro y contusiones en todo el lado derecho.

Foto: Omar Flores | El Sol de México

¿Con qué más ha tenido que lidiar?

Con todo en general, principalmente que ya no puedo trabajar, como estaba acostumbrada. Yo no estaba acostumbrada a que mis hijas vinieran y me dieran, yo no estaba esperanzada a que alguien se compadeciera de mí, no, a mí siempre me ha gustado mucho trabajar, ahora ya no puedo.

¿En qué trabajaba?

Empleada doméstica.

El día de los hechos venía de su trabajo, ¿dónde trabajaba?

En Doctor Vertiz, siempre a lo que ahora fuera, me llevaban al Metro Zapata, ese día salí más tarde por mi gusto, porque yo quise dejarles a los niños un arroz con leche y gelatinas de postre para el día siguiente.

Esa vez ya venía muy cansada, a mí no me gusta dormirme en el Metro, pero ese día si me quedé dormida, venía el vagón de las mujeres, el segundo. Me puse mi bolsa y agarré el tubo, iba yo saliendo el túnel, se oyó el celular y me dijo mi hija que me esperaba para cenar en su casa, pero nunca me imaginé que iba a pasar esto del Metro.

Mi hija me habló cuando iba en Lomas Estrella y ya venía saliendo de Tezonco cuando escuche un tronido, como si fuera un cohetón y de repente se dio un jalón, y como estaba yo trenzada del tubo, eso fue lo que me hizo que me diera el jalón y de regreso, pero al momento ya no sentía nada, desperté y dije “ay Virgen Santa, ¿qué pasó?”, pero ya no había luz, estaba oscuro, no supe ni que estaba caída, honestamente no sabía nada, estaba yo en blanco y le pedía mucho a Dios que me ayudara, porque yo no sabía qué había pasado.

En eso vi que venían dos personas altas, blancas, que me dijeron que me iban a sacar para irme de casa, no sé cómo me sacaron del vagón, y me guiaron hasta llegar al andén, que no pisara el fierro, solo los durmientes, llegué al andén del Metro Olivos, había 2 escaloncitos, caminé y salí a la calle y a lo lejos escuchaba muchos griterío y chillido de niños, y vi una cortina de humo, aún no sentía dolor.

Foto: Omar Flores | El Sol de México


No reconocía para dónde irme a mi casa y no me pude caminar a mi casa, me fui en sentido contrario, perdí la noción, sentí que caminaba flotando, estaba muy oscuro todo el camino y se me acercó una señora a decirme que estaba sonando mi celular, pero ni me acordaba que traía mi bolsa, saqué el celular y conteste, me dijeron “mamá”, pero yo no sabía quién era, no me acordé que era mi hija Clara.

Me preguntó “dónde está” y la señora me dijo que estaba en Lomas Estrella y que me iba a dejar en un lugar seguro, afuera de una tienda de colchones Atlas, ahí me dejó y ya no pude moverme.

Ya me empezaba todo el dolor, no recordaba ¿por qué estaba ahí?, ya de repente empecé a escuchar muchas sirenas, veía que pasaban policías, bomberos y ambulancias, no sabía yo lo que había pasado, sentí que pasó una eternidad hasta que fueron a recogerme mi sobrino Toño y empezó a llorar y ya me abrazó.

Le pedí que me llevara a mi casa, pues no sabía dónde estaba, no me quiso decir en ese momento qué había pasado y me llevó a tomar un taxi, casi no podía caminar.

Cuando llegué a mí casa ya no me podía bajar, me bajaron cargando, me metieron aquí y les pedí que me dieran un paracetamol para el dolor, porque no aguantaba los dolores y yo ya me fuera a trabajar.

Hay cosas que ya no me acuerdo bien, me dicen que llegó la ambulancia y que me dejaron internada en el hospital del ISSSTE, pasaron los días y no sabía ni dónde estaba, y de repente que ya se murió el de acá, yo decía “pues ya estoy muerta, ningún familiar me busca”, yo sentí que pasaron muchos días.

Foto: Omar Flores | El Sol de México


Tenía yo collarín, la manguera de oxígeno, no me acordaba nada, me ofrecieron hacer una videollamada con mis familiares, de momento no reconocí a mis hijas y ellas me decían “mamá échele ganas”. Yo no me pude comunicar con ellas hasta el viernes 7 de mayo, cuando me dieron alta el viernes en la noche.

No podía ni comer sola, estaba postrada, saliendo del hospital mi nieta me cuidó desde el primer día, ella es la que batallaba para darme de comer en la boca, así ha pasado hasta ahora.

Cuando me dieron de alta en el hospital, me dijeron que en mes y medio iba a quedar bien para poder trabajar y hacer mi vida normal, pero no tenía movilidad.

Al otro día vinieron todos los de Secretaría de Salud, que por parte de la señora Claudia Sheinbaum, me mandaban una comitiva casi a diario, pero ni para el medicamento, todo esto lo ha costeado mi familia, unos por falta de dinero no he podido costearlos, tomó pregabalina, paracetamos tramadol, pastillas de núcleo para la cabeza, que vale más de 500 pesos con una caja de 30 pastilla y es una diaria.

Desde hace dos meses me hicieron la prueba de diabetes y resultó que soy diabética, hipertensa sí he sido.

Son gastos que hay que hacer y no puedo trabajar, mis hijas se están cooperando para los medicamentos, mi comida.

¿Cómo ve su futuro?

Yo siento que ya no tengo futuro, ya con eso de la diabetes, el gobierno pagó mi examen de la vista; tengo estudios y terapias psicológicas porque se me olvidan las cosas, me mandaron con psiquiatría.

Le voy a confesar algo, intenté matarme porque no me gusta que me estén arrimando, ya quiero trabajar, para mí esto es frustrante, porque no estaba acostumbrada, yo estoy acostumbrada a trabajar y me desesperó tanto porque no puedo ni exprimir una jerga, no puedo barrer, con trabajos me baño solita, no me puedo tender la ropa porque el esfuerzo me lastima, las yemas de mis dedos todavía están sensibles.

Foto: Omar Flores | El Sol de México




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Sergio Santiago Pino: "Es una pesadilla"

¿Cómo ha sido tu vida, desde el 3 de mayo del año pasado?

Pues ha sido un cambio, primero que nada, lo más evidente fue lo emocional, porque normalmente soy una persona que desde los 6 años he hecho ejercicio, ahorita esto me detuvo así, de golpe. De repente sí me hago preguntas de ¿qué es lo que voy a poder realizar? o ¿qué es lo que ya no voy a poder hacer? Y ha sido muy pesado porque, aparte del accidente y todo lo que he sufrido, han sido todas las negligencias que he tenido después de eso, en cuanto a no sé, ¿qué es lo que el gobierno ve como ayuda?

Lo más importante para mí, que era (el aspecto) psicológico, como que lo tomaron muy a la ligera, lo que eran ayudas por teléfono, no presencial, y aparte perdí el enlace que tuve, porque ya no lo tengo, hace 2 meses me enteré que él renunció a su cargo y a mí nadie me dijo nada, entonces prácticamente estoy sin enlace.

Sin embargo, de este año para acá ha sido muy pesado, estar yendo y lidiando con el Seguro, porque no le explican nada, o me dicen: ¿Por qué no me llevaron primero al Seguro? ¿Por qué no me trajeron para acá? ¿Por qué yo llegue después? A los dos meses de que me pasó ya me querían pensionar, sin ni siquiera darme una oportunidad de rehabilitación.


Fue tan pesado, que en los hospitales en los que estuve me decían que no tenía nada, pero yo llegué a Xoco con un hematoma testicular cuando tenía costillas fracturadas, tenía el brazo dislocado, tenía la cadera mal, tenía el muslo también mal y yo salí dado de alta.

Entonces, este año fue y sigue siendo bien pesado, porque tuve muchas negligencias con los apoyos, con los apoyos me refiero con los enlaces, nunca me dieron una guía en cuanto a qué era lo que me estaban ofreciendo o ¿por qué me lo estaban ofreciendo? Simplemente yo me cuestiono, o cuestiono a esas gentes, diciendo después del trance que sufrí, o del percance que sufrí, no se ponían en lugar de uno, sino era exigir: 'te vamos a dar esto, pero tienes que decidir ahorita', cuando yo prácticamente me pasé los primeros 36 días sin dormir.

¿Te daban un ultimátum?

Exactamente, 'nada más dime si no lo quieres y me firmas' y yo les decía: 'pero explíqueme, ¿qué es?'. Le pongo el ejemplo de la vivienda, me decían: 'hay 3 lugares en los que puedes escoger' y yo les decía: 'sí, pero qué hay que pagar, qué es lo que tengo que hacer' y me respondían: 'esa información yo no te la puedo dar'. Le digo: 'señorita, en cualquier lado si usted no me lleva a algún lugar de los que me está ofreciendo, yo no puedo firmar'. ¿Por qué? Porque si el día de mañana me dicen que yo tengo que pagar x cantidad de dinero, yo como estoy ahorita no quiero tener un problema que no tengo, adquirir un problema que evidentemente no tengo.

¿Cómo superaste esto?

Tengo mi niño de 4 años y todos los días no le quiero fallar. Andar en bicicleta yo ya no puedo, jugar futbol tampoco, hacer mis actividades al 100, tampoco.

¿Ha sido una pesadilla?

Es una pesadilla, pero real, que de antemano sabíamos que esto iba a pasar. Somos un país en el que se olvidan las cosas rápidamente. Si yo levanto la voz y hablo es porque no quiero ser uno más en la estadística de "ya pasó y ya pasó”, y la otra es que yo sé que después mi niño va a crecer y se va a dar cuenta, y la única manera de que lo puedo dejar que pelee por el bien, es no quebrantándome, porque yo de lo contrario no le voy a poder dejar otra cosa. Sigo luchando día a día, en mis terapias, mi rehabilitación, pero ha sido bien desgastante porque no hay alguien que nos diga qué va a pasar con nosotros, hablan mucho de que ya el 80% de las personas aceptaron la reparación y yo: ¿Dónde estoy yo dentro de esas 80 personas, en ese 80 por ciento? Yo estuve ahí, hay videos donde me sacan, no es como el que creo que estuvo.

Del día del accidente ¿qué es lo que recuerdas?

Para mi mala suerte, todo. Yo venía en el último vagón porque andaba en bicicleta. Supuestamente me iba en bicicleta en el Metro porque era más seguro que me fuera por arriba a que no me fueran atropellar. Yo de aquí, Tezonco, me voy a Tláhuac. De aquí me iba por todo lo que es el mercado de las plantas de Cuemanco, de ahí cruzaba Periférico, me metía por Canal de Chalco y varias calles para salir al Metro Tezonco. De Valle de Chalco me venía por toda avenida Tláhuac, meterme por Canal de Chalco, salir al mercado de las plantas para llegar a Miramontes, así es como llegaba.

Por eso cuando me dicen “no tienes nada”, imagínese una persona que aguanta 28 kilómetros de ida y 28 de regreso, después no puedas ni siquiera hacer una sentadilla.

Pero, ¿por qué te ibas en el Metro con la bicicleta?

Me enteré que a partir de las 10 de la noche dejaban entrar con bici, entraba a trabajar a las 11 y salía a las 9. Siempre he sido una persona de traer casco, lámpara, todo; me iba despacio, no me iba rápido, porque yo tengo un lema: “Ni tú te accidentas ni accidentas a nadie”. Es ir en la bicicleta y ser responsable de que vas en un vehículo también. Llegaba al Metro Tezonco como a las 10:05, siempre, ahí lo abordaba en Tezonco, me bajaba en Tláhuac, de ahí me iba por todo lo que es Eje 10 y hasta Valle de Chalco.

Ese día me pasó algo un poco raro, porque yo no me subía con la bicicleta por las escaleras eléctricas, soy muy cuidadoso de no lastimar a nadie más, ese día el policía me dijo: “pues súbete por ahí” y yo dije que sí, no había nadie. Me subí y normalmente si yo veía que un vagón llegaba y ya se iba, no corría con la bici, por lo mismo de no pegarle a alguien; si se va, pues que se vaya. Me subí, como siempre me fui a la parte de hasta atrás, cuando venía llegando el Metro venía lleno, casi prácticamente lleno.

Normalmente, soy una persona que cuida mucho los tiempos, siempre anteriormente andaba en Metro, siempre; yo vivía antes en Cuajimalpa y me trasladaba en la Línea 1, 9 o Azul y normalmente entre estaciones el Metro hace dos minutos. Esa vez llegué a las 10:05, me subí a las 10:23 en Tezonco, porque se tardó muchísimo tiempo, no me iba a subir porque venía lleno, porque me decía: 'para qué me meto si le voy a pegar a alguien con la bicicleta, mejor me espero', pero cuando llego a Tezonco se abrieron puertas y mucha gente bajó y entré porque no le iba a pegar a nadie.

Ese día me acuerdo, porque le voy al Cruz Azul, era el Día de la Santa Cruz, venía la gente platicando de cómo les había ido en sus comidas, volteé al otro lado, no me quité el casco, escuché un trancazo como al minuto de que avanzó despacio, pensé que nos había pegado el otro tren y cuando volteo, veo cuando se desprende y caí en pegada desde la parte de hasta atrás hasta abajo. Aparte de que me pegué en todos lados, la reacción de todos no fue la de saber qué paso, todavía no se iba la luz, la luz se fue hasta que cayó, fue una sensación de silencio nada más.

Le diría que así vi pasar mi vida, le estaría mintiendo, lo que primero recuerdo fue que trataba de ver normal, como cuando uno apaga la luz y la vista empieza como que a tratar de ver las sombras, no se veía absolutamente nada, no había gritos, hasta después de unos dos minutos mi vista se empezó a acostumbrar y ver a la gente, la gente había caído arriba de mí, porque para esto, dentro de lo malo, mi bicicleta quedó anclada y mi bicicleta me ancló la mano izquierda, si no me hubiera ido hasta abajo.

De mi mano derecha se trenzó una señora, se colgó de mí, tenía un señor en mis oídos que solamente se escuchaba lo agitado de su respiración y de repente enfrente de mí empecé a ver a gente que decía: tranquilos, que nos iban a ayudar, que estuviéramos bien. Pero había una persona que trasculcaba a quienes ya estaban desmayados y después de eso hubo otro joven que nos pedía que nos calmáramos, que todo iba a estar bien, que no nos preocupáramos y de repente, cuando se tocó la cabeza, empezó a sangrar muchísimo y él fue el que empezó a gritar y eso se volvió un caos.

¿Cómo han sido los procesos, las audiencias las han suspendido?

No he ido a ninguna audiencia, hasta que me contactaron los abogados; si no, no me hubiera enterado de nada. Como estamos en la foto de la reparación, cuando no se han acercado, al menos conmigo no, y creo que con las demás personas que están con el doctor Teófilo, porque si no, nos estaría defendiendo.

Lo otro que digo abiertamente es que así como suspendieron las audiencias, hubieran suspendido la revocación del mandato, para que después de esto viéramos en dónde estábamos parados y a quién están apoyando, y le digo que están apoyando porque yo no voté por la persona que tengo como Presidente, siempre que hay votaciones nos dicen que votemos por la propuesta que más nos convenga y hasta ahora no ha habido una propuesta que me convenzan.

Voy, hago mi voto, pero no de la persona que dicen ser, es muy difícil porque está más preocupado por otras cosas que lo que está pasando en el país y es triste, porque hasta el día de hoy él dice que “ya no es como antes, que él no tiene porqué ir a ver a las familias, que eso era lo de antes” . Y tiene razón, porque estamos igual o peor que antes, o sea no ha cambiado absolutamente nada y es triste. Quiero creer, todavía tengo la esperanza, que él dijo que ya no habrá impunidad, pero va un año de esto y veo que no hay nadie, no hay ningún responsable. Es triste.

¿Cómo diste con el abogado?

Llegó a tocar a mi puerta y me dijo que en la carpeta de investigación no estaba reconocido como afectado, solamente como lesionado; qué contraste que diga una cosa la Procuraduría, la Jefa de Gobierno y que sea totalmente lo contrario, y yo me pregunto: créeme que ni con todo el dinero del mundo yo voy a poder hacer lo que me gustaba hacer, andar en mi bicicleta, tener mi proyecto de vida.

¿No tienes proyecto de vida?

No, porque yo no sé qué es lo que puedo hacer, prácticamente lo que estoy haciendo ahorita es tratar de rescatar un poco lo que yo quería hacer o de lo que yo era capaz de hacer.

Imagínese, luego yo me pregunto: y si ya no llego a tener trabajo, ¿qué voy a hacer?, en dónde voy a poder entrar o en dónde voy a poder desempeñar lo que yo quiero hacer.

Me gusta mucho el futbol, si yo quisiera emprender algo para los niños de futbol, no puedo; si yo quisiera cargar, tampoco; si yo quisiera jugar con mi hijo bien, 10 o 15 minutos, tampoco lo puedo hacer y si nos vamos a los extremos, ya no puedo salir con las ganas de antes a la calle, ya me volví una persona muy insegura.

¿Sales con miedo?

Sí, porque me subo al Metrobús y de la nada me pongo a llorar. Yo antes era, me gustan mucho los Hotwells, tenía un proyecto de hacer un canal de YouTube para compartir lo que a mí me gusta hacer. Usted cree que me voy a subir a un Metro para ir a buscar algo, es bien complicado.

Tenía ese proyecto de hacer canal y es bien feo, porque yo quiero que la gente me recuerde por lo que yo sé hacer, no por lo que me pasó, porque para mí sería muy fácil hacer mi canal y decirle a la gente: “saben que yo soy una persona así, así” y me van a seguir, pero eso es lo que yo no quiero. Yo quiero que me reconozcan por lo que soy capaz de hacer.

¿No quieres compasión?

No. Yo lo que quiero que así como dicen ellos que le están reparando el daño a todos, que también lo hagan conmigo y mi familia, así como dicen que han llegado a los acuerdos, que también lleguen conmigo, con mi familia y con las demás personas afectadas, no nada más conmigo, yo estoy pidiendo para todos los demás, porque no puede ser posible que nosotros tengamos que estar pidiendo, cuando normalmente ellos tendrían que estar entregando resultados de algo que se hizo mal y nosotros no tenemos que estar tocando puertas diciendo: “oye, ¿si me vas a dar algo?, ¿si me vas ayudar?”.

A las personas que iban contigo en el vagón, ¿ya no las has visto?

No, hay mucha gente que se va a acordar de mí, porque yo era el único que iba en bicicleta.

¿Recuperaste la bicicleta?

Me la mostraron en la Fiscalía, pero en el momento que vi la bicicleta, se me salieron las lágrimas, fue el sentimiento de recuperar algo que me iba a recordar toda la vida lo que me había pasado y la otra es la más fea de todas: es el trato que me dieron, que me pedían la factura para entregarla.

¿Cuándo es tu fecha de cumpleaños y cómo lo pasaste el año pasado?

El 7 de junio, ese fue primer día de rehabilitación y fue algo diferente para mí, en vez de estar a lo mejor festejando algo, fue el tratar de entender mi cuerpo de que íbamos a empezar un proceso que hasta el día de hoy ha sido bien duro, has sido el ejercicio más duro que me ha tocado hacer.

A un año del colapso de la Línea 12 del Metro, la señora Adriana Galván y Sergio Santiago Pino todavía siguen sintiendo el dolor en su cuerpo y alma por seguir padeciendo por este accidente que les cambió la vida.

Por si te interesa: Con deudas, en depresión y sin apoyo: así vive Rigoberto, una de las víctimas de la L12

Doña Adriana: "Intenté matarme"

Doña Adriana, víctima de la tragedia registrada el pasado 3 de mayo, quedó en silla de ruedas por un tiempo. Las lesiones que sufrió le impidieron trabajar por un tiempo, pues es empleada doméstica. Y señaló que en las noches a veces no puede dormir por el dolor.

¿Hay apoyos o no?

-No hay apoyos, (muestra su celular con un mensaje, en el que le comunican que no le pueden dar un vehículo para trasladarse a uno de sus análisis de laboratorio en el Instituto de Rehabilitación).

No es la primera vez que me hacen esto, lo he solicitado desde la otra semana. Yo tengo que salir de mi casa (en la colonia Miguel Hidalgo, alcaldía de Tláhuac) las 6 de la mañana y el Instituto de Rehabilitación, en Periférico Sur, frente al INE, ahí tengo que estar antes de las 7:15 horas, pasar a caja, pero en eso sí me están apoyando, luego formarme para pasar a laboratorio y hasta que me toque.

Es mi tercera cita para laboratorio, la primera sí me mandaron transporte, la segunda y tercera ya no.

¿Se están desatendiendo?

Así es y no es la primera vez, he tenido que suspender citas por no tener el transporte y yo no tener dinero para pagar mi transporte, no me sale barato.

¿Cuáles son sus lesiones?

Traumatismo craneoencefálico, esguince cervical y de hombro y contusiones en todo el lado derecho.

Foto: Omar Flores | El Sol de México

¿Con qué más ha tenido que lidiar?

Con todo en general, principalmente que ya no puedo trabajar, como estaba acostumbrada. Yo no estaba acostumbrada a que mis hijas vinieran y me dieran, yo no estaba esperanzada a que alguien se compadeciera de mí, no, a mí siempre me ha gustado mucho trabajar, ahora ya no puedo.

¿En qué trabajaba?

Empleada doméstica.

El día de los hechos venía de su trabajo, ¿dónde trabajaba?

En Doctor Vertiz, siempre a lo que ahora fuera, me llevaban al Metro Zapata, ese día salí más tarde por mi gusto, porque yo quise dejarles a los niños un arroz con leche y gelatinas de postre para el día siguiente.

Esa vez ya venía muy cansada, a mí no me gusta dormirme en el Metro, pero ese día si me quedé dormida, venía el vagón de las mujeres, el segundo. Me puse mi bolsa y agarré el tubo, iba yo saliendo el túnel, se oyó el celular y me dijo mi hija que me esperaba para cenar en su casa, pero nunca me imaginé que iba a pasar esto del Metro.

Mi hija me habló cuando iba en Lomas Estrella y ya venía saliendo de Tezonco cuando escuche un tronido, como si fuera un cohetón y de repente se dio un jalón, y como estaba yo trenzada del tubo, eso fue lo que me hizo que me diera el jalón y de regreso, pero al momento ya no sentía nada, desperté y dije “ay Virgen Santa, ¿qué pasó?”, pero ya no había luz, estaba oscuro, no supe ni que estaba caída, honestamente no sabía nada, estaba yo en blanco y le pedía mucho a Dios que me ayudara, porque yo no sabía qué había pasado.

En eso vi que venían dos personas altas, blancas, que me dijeron que me iban a sacar para irme de casa, no sé cómo me sacaron del vagón, y me guiaron hasta llegar al andén, que no pisara el fierro, solo los durmientes, llegué al andén del Metro Olivos, había 2 escaloncitos, caminé y salí a la calle y a lo lejos escuchaba muchos griterío y chillido de niños, y vi una cortina de humo, aún no sentía dolor.

Foto: Omar Flores | El Sol de México


No reconocía para dónde irme a mi casa y no me pude caminar a mi casa, me fui en sentido contrario, perdí la noción, sentí que caminaba flotando, estaba muy oscuro todo el camino y se me acercó una señora a decirme que estaba sonando mi celular, pero ni me acordaba que traía mi bolsa, saqué el celular y conteste, me dijeron “mamá”, pero yo no sabía quién era, no me acordé que era mi hija Clara.

Me preguntó “dónde está” y la señora me dijo que estaba en Lomas Estrella y que me iba a dejar en un lugar seguro, afuera de una tienda de colchones Atlas, ahí me dejó y ya no pude moverme.

Ya me empezaba todo el dolor, no recordaba ¿por qué estaba ahí?, ya de repente empecé a escuchar muchas sirenas, veía que pasaban policías, bomberos y ambulancias, no sabía yo lo que había pasado, sentí que pasó una eternidad hasta que fueron a recogerme mi sobrino Toño y empezó a llorar y ya me abrazó.

Le pedí que me llevara a mi casa, pues no sabía dónde estaba, no me quiso decir en ese momento qué había pasado y me llevó a tomar un taxi, casi no podía caminar.

Cuando llegué a mí casa ya no me podía bajar, me bajaron cargando, me metieron aquí y les pedí que me dieran un paracetamol para el dolor, porque no aguantaba los dolores y yo ya me fuera a trabajar.

Hay cosas que ya no me acuerdo bien, me dicen que llegó la ambulancia y que me dejaron internada en el hospital del ISSSTE, pasaron los días y no sabía ni dónde estaba, y de repente que ya se murió el de acá, yo decía “pues ya estoy muerta, ningún familiar me busca”, yo sentí que pasaron muchos días.

Foto: Omar Flores | El Sol de México


Tenía yo collarín, la manguera de oxígeno, no me acordaba nada, me ofrecieron hacer una videollamada con mis familiares, de momento no reconocí a mis hijas y ellas me decían “mamá échele ganas”. Yo no me pude comunicar con ellas hasta el viernes 7 de mayo, cuando me dieron alta el viernes en la noche.

No podía ni comer sola, estaba postrada, saliendo del hospital mi nieta me cuidó desde el primer día, ella es la que batallaba para darme de comer en la boca, así ha pasado hasta ahora.

Cuando me dieron de alta en el hospital, me dijeron que en mes y medio iba a quedar bien para poder trabajar y hacer mi vida normal, pero no tenía movilidad.

Al otro día vinieron todos los de Secretaría de Salud, que por parte de la señora Claudia Sheinbaum, me mandaban una comitiva casi a diario, pero ni para el medicamento, todo esto lo ha costeado mi familia, unos por falta de dinero no he podido costearlos, tomó pregabalina, paracetamos tramadol, pastillas de núcleo para la cabeza, que vale más de 500 pesos con una caja de 30 pastilla y es una diaria.

Desde hace dos meses me hicieron la prueba de diabetes y resultó que soy diabética, hipertensa sí he sido.

Son gastos que hay que hacer y no puedo trabajar, mis hijas se están cooperando para los medicamentos, mi comida.

¿Cómo ve su futuro?

Yo siento que ya no tengo futuro, ya con eso de la diabetes, el gobierno pagó mi examen de la vista; tengo estudios y terapias psicológicas porque se me olvidan las cosas, me mandaron con psiquiatría.

Le voy a confesar algo, intenté matarme porque no me gusta que me estén arrimando, ya quiero trabajar, para mí esto es frustrante, porque no estaba acostumbrada, yo estoy acostumbrada a trabajar y me desesperó tanto porque no puedo ni exprimir una jerga, no puedo barrer, con trabajos me baño solita, no me puedo tender la ropa porque el esfuerzo me lastima, las yemas de mis dedos todavía están sensibles.

Foto: Omar Flores | El Sol de México




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Sergio Santiago Pino: "Es una pesadilla"

¿Cómo ha sido tu vida, desde el 3 de mayo del año pasado?

Pues ha sido un cambio, primero que nada, lo más evidente fue lo emocional, porque normalmente soy una persona que desde los 6 años he hecho ejercicio, ahorita esto me detuvo así, de golpe. De repente sí me hago preguntas de ¿qué es lo que voy a poder realizar? o ¿qué es lo que ya no voy a poder hacer? Y ha sido muy pesado porque, aparte del accidente y todo lo que he sufrido, han sido todas las negligencias que he tenido después de eso, en cuanto a no sé, ¿qué es lo que el gobierno ve como ayuda?

Lo más importante para mí, que era (el aspecto) psicológico, como que lo tomaron muy a la ligera, lo que eran ayudas por teléfono, no presencial, y aparte perdí el enlace que tuve, porque ya no lo tengo, hace 2 meses me enteré que él renunció a su cargo y a mí nadie me dijo nada, entonces prácticamente estoy sin enlace.

Sin embargo, de este año para acá ha sido muy pesado, estar yendo y lidiando con el Seguro, porque no le explican nada, o me dicen: ¿Por qué no me llevaron primero al Seguro? ¿Por qué no me trajeron para acá? ¿Por qué yo llegue después? A los dos meses de que me pasó ya me querían pensionar, sin ni siquiera darme una oportunidad de rehabilitación.


Fue tan pesado, que en los hospitales en los que estuve me decían que no tenía nada, pero yo llegué a Xoco con un hematoma testicular cuando tenía costillas fracturadas, tenía el brazo dislocado, tenía la cadera mal, tenía el muslo también mal y yo salí dado de alta.

Entonces, este año fue y sigue siendo bien pesado, porque tuve muchas negligencias con los apoyos, con los apoyos me refiero con los enlaces, nunca me dieron una guía en cuanto a qué era lo que me estaban ofreciendo o ¿por qué me lo estaban ofreciendo? Simplemente yo me cuestiono, o cuestiono a esas gentes, diciendo después del trance que sufrí, o del percance que sufrí, no se ponían en lugar de uno, sino era exigir: 'te vamos a dar esto, pero tienes que decidir ahorita', cuando yo prácticamente me pasé los primeros 36 días sin dormir.

¿Te daban un ultimátum?

Exactamente, 'nada más dime si no lo quieres y me firmas' y yo les decía: 'pero explíqueme, ¿qué es?'. Le pongo el ejemplo de la vivienda, me decían: 'hay 3 lugares en los que puedes escoger' y yo les decía: 'sí, pero qué hay que pagar, qué es lo que tengo que hacer' y me respondían: 'esa información yo no te la puedo dar'. Le digo: 'señorita, en cualquier lado si usted no me lleva a algún lugar de los que me está ofreciendo, yo no puedo firmar'. ¿Por qué? Porque si el día de mañana me dicen que yo tengo que pagar x cantidad de dinero, yo como estoy ahorita no quiero tener un problema que no tengo, adquirir un problema que evidentemente no tengo.

¿Cómo superaste esto?

Tengo mi niño de 4 años y todos los días no le quiero fallar. Andar en bicicleta yo ya no puedo, jugar futbol tampoco, hacer mis actividades al 100, tampoco.

¿Ha sido una pesadilla?

Es una pesadilla, pero real, que de antemano sabíamos que esto iba a pasar. Somos un país en el que se olvidan las cosas rápidamente. Si yo levanto la voz y hablo es porque no quiero ser uno más en la estadística de "ya pasó y ya pasó”, y la otra es que yo sé que después mi niño va a crecer y se va a dar cuenta, y la única manera de que lo puedo dejar que pelee por el bien, es no quebrantándome, porque yo de lo contrario no le voy a poder dejar otra cosa. Sigo luchando día a día, en mis terapias, mi rehabilitación, pero ha sido bien desgastante porque no hay alguien que nos diga qué va a pasar con nosotros, hablan mucho de que ya el 80% de las personas aceptaron la reparación y yo: ¿Dónde estoy yo dentro de esas 80 personas, en ese 80 por ciento? Yo estuve ahí, hay videos donde me sacan, no es como el que creo que estuvo.

Del día del accidente ¿qué es lo que recuerdas?

Para mi mala suerte, todo. Yo venía en el último vagón porque andaba en bicicleta. Supuestamente me iba en bicicleta en el Metro porque era más seguro que me fuera por arriba a que no me fueran atropellar. Yo de aquí, Tezonco, me voy a Tláhuac. De aquí me iba por todo lo que es el mercado de las plantas de Cuemanco, de ahí cruzaba Periférico, me metía por Canal de Chalco y varias calles para salir al Metro Tezonco. De Valle de Chalco me venía por toda avenida Tláhuac, meterme por Canal de Chalco, salir al mercado de las plantas para llegar a Miramontes, así es como llegaba.

Por eso cuando me dicen “no tienes nada”, imagínese una persona que aguanta 28 kilómetros de ida y 28 de regreso, después no puedas ni siquiera hacer una sentadilla.

Pero, ¿por qué te ibas en el Metro con la bicicleta?

Me enteré que a partir de las 10 de la noche dejaban entrar con bici, entraba a trabajar a las 11 y salía a las 9. Siempre he sido una persona de traer casco, lámpara, todo; me iba despacio, no me iba rápido, porque yo tengo un lema: “Ni tú te accidentas ni accidentas a nadie”. Es ir en la bicicleta y ser responsable de que vas en un vehículo también. Llegaba al Metro Tezonco como a las 10:05, siempre, ahí lo abordaba en Tezonco, me bajaba en Tláhuac, de ahí me iba por todo lo que es Eje 10 y hasta Valle de Chalco.

Ese día me pasó algo un poco raro, porque yo no me subía con la bicicleta por las escaleras eléctricas, soy muy cuidadoso de no lastimar a nadie más, ese día el policía me dijo: “pues súbete por ahí” y yo dije que sí, no había nadie. Me subí y normalmente si yo veía que un vagón llegaba y ya se iba, no corría con la bici, por lo mismo de no pegarle a alguien; si se va, pues que se vaya. Me subí, como siempre me fui a la parte de hasta atrás, cuando venía llegando el Metro venía lleno, casi prácticamente lleno.

Normalmente, soy una persona que cuida mucho los tiempos, siempre anteriormente andaba en Metro, siempre; yo vivía antes en Cuajimalpa y me trasladaba en la Línea 1, 9 o Azul y normalmente entre estaciones el Metro hace dos minutos. Esa vez llegué a las 10:05, me subí a las 10:23 en Tezonco, porque se tardó muchísimo tiempo, no me iba a subir porque venía lleno, porque me decía: 'para qué me meto si le voy a pegar a alguien con la bicicleta, mejor me espero', pero cuando llego a Tezonco se abrieron puertas y mucha gente bajó y entré porque no le iba a pegar a nadie.

Ese día me acuerdo, porque le voy al Cruz Azul, era el Día de la Santa Cruz, venía la gente platicando de cómo les había ido en sus comidas, volteé al otro lado, no me quité el casco, escuché un trancazo como al minuto de que avanzó despacio, pensé que nos había pegado el otro tren y cuando volteo, veo cuando se desprende y caí en pegada desde la parte de hasta atrás hasta abajo. Aparte de que me pegué en todos lados, la reacción de todos no fue la de saber qué paso, todavía no se iba la luz, la luz se fue hasta que cayó, fue una sensación de silencio nada más.

Le diría que así vi pasar mi vida, le estaría mintiendo, lo que primero recuerdo fue que trataba de ver normal, como cuando uno apaga la luz y la vista empieza como que a tratar de ver las sombras, no se veía absolutamente nada, no había gritos, hasta después de unos dos minutos mi vista se empezó a acostumbrar y ver a la gente, la gente había caído arriba de mí, porque para esto, dentro de lo malo, mi bicicleta quedó anclada y mi bicicleta me ancló la mano izquierda, si no me hubiera ido hasta abajo.

De mi mano derecha se trenzó una señora, se colgó de mí, tenía un señor en mis oídos que solamente se escuchaba lo agitado de su respiración y de repente enfrente de mí empecé a ver a gente que decía: tranquilos, que nos iban a ayudar, que estuviéramos bien. Pero había una persona que trasculcaba a quienes ya estaban desmayados y después de eso hubo otro joven que nos pedía que nos calmáramos, que todo iba a estar bien, que no nos preocupáramos y de repente, cuando se tocó la cabeza, empezó a sangrar muchísimo y él fue el que empezó a gritar y eso se volvió un caos.

¿Cómo han sido los procesos, las audiencias las han suspendido?

No he ido a ninguna audiencia, hasta que me contactaron los abogados; si no, no me hubiera enterado de nada. Como estamos en la foto de la reparación, cuando no se han acercado, al menos conmigo no, y creo que con las demás personas que están con el doctor Teófilo, porque si no, nos estaría defendiendo.

Lo otro que digo abiertamente es que así como suspendieron las audiencias, hubieran suspendido la revocación del mandato, para que después de esto viéramos en dónde estábamos parados y a quién están apoyando, y le digo que están apoyando porque yo no voté por la persona que tengo como Presidente, siempre que hay votaciones nos dicen que votemos por la propuesta que más nos convenga y hasta ahora no ha habido una propuesta que me convenzan.

Voy, hago mi voto, pero no de la persona que dicen ser, es muy difícil porque está más preocupado por otras cosas que lo que está pasando en el país y es triste, porque hasta el día de hoy él dice que “ya no es como antes, que él no tiene porqué ir a ver a las familias, que eso era lo de antes” . Y tiene razón, porque estamos igual o peor que antes, o sea no ha cambiado absolutamente nada y es triste. Quiero creer, todavía tengo la esperanza, que él dijo que ya no habrá impunidad, pero va un año de esto y veo que no hay nadie, no hay ningún responsable. Es triste.

¿Cómo diste con el abogado?

Llegó a tocar a mi puerta y me dijo que en la carpeta de investigación no estaba reconocido como afectado, solamente como lesionado; qué contraste que diga una cosa la Procuraduría, la Jefa de Gobierno y que sea totalmente lo contrario, y yo me pregunto: créeme que ni con todo el dinero del mundo yo voy a poder hacer lo que me gustaba hacer, andar en mi bicicleta, tener mi proyecto de vida.

¿No tienes proyecto de vida?

No, porque yo no sé qué es lo que puedo hacer, prácticamente lo que estoy haciendo ahorita es tratar de rescatar un poco lo que yo quería hacer o de lo que yo era capaz de hacer.

Imagínese, luego yo me pregunto: y si ya no llego a tener trabajo, ¿qué voy a hacer?, en dónde voy a poder entrar o en dónde voy a poder desempeñar lo que yo quiero hacer.

Me gusta mucho el futbol, si yo quisiera emprender algo para los niños de futbol, no puedo; si yo quisiera cargar, tampoco; si yo quisiera jugar con mi hijo bien, 10 o 15 minutos, tampoco lo puedo hacer y si nos vamos a los extremos, ya no puedo salir con las ganas de antes a la calle, ya me volví una persona muy insegura.

¿Sales con miedo?

Sí, porque me subo al Metrobús y de la nada me pongo a llorar. Yo antes era, me gustan mucho los Hotwells, tenía un proyecto de hacer un canal de YouTube para compartir lo que a mí me gusta hacer. Usted cree que me voy a subir a un Metro para ir a buscar algo, es bien complicado.

Tenía ese proyecto de hacer canal y es bien feo, porque yo quiero que la gente me recuerde por lo que yo sé hacer, no por lo que me pasó, porque para mí sería muy fácil hacer mi canal y decirle a la gente: “saben que yo soy una persona así, así” y me van a seguir, pero eso es lo que yo no quiero. Yo quiero que me reconozcan por lo que soy capaz de hacer.

¿No quieres compasión?

No. Yo lo que quiero que así como dicen ellos que le están reparando el daño a todos, que también lo hagan conmigo y mi familia, así como dicen que han llegado a los acuerdos, que también lleguen conmigo, con mi familia y con las demás personas afectadas, no nada más conmigo, yo estoy pidiendo para todos los demás, porque no puede ser posible que nosotros tengamos que estar pidiendo, cuando normalmente ellos tendrían que estar entregando resultados de algo que se hizo mal y nosotros no tenemos que estar tocando puertas diciendo: “oye, ¿si me vas a dar algo?, ¿si me vas ayudar?”.

A las personas que iban contigo en el vagón, ¿ya no las has visto?

No, hay mucha gente que se va a acordar de mí, porque yo era el único que iba en bicicleta.

¿Recuperaste la bicicleta?

Me la mostraron en la Fiscalía, pero en el momento que vi la bicicleta, se me salieron las lágrimas, fue el sentimiento de recuperar algo que me iba a recordar toda la vida lo que me había pasado y la otra es la más fea de todas: es el trato que me dieron, que me pedían la factura para entregarla.

¿Cuándo es tu fecha de cumpleaños y cómo lo pasaste el año pasado?

El 7 de junio, ese fue primer día de rehabilitación y fue algo diferente para mí, en vez de estar a lo mejor festejando algo, fue el tratar de entender mi cuerpo de que íbamos a empezar un proceso que hasta el día de hoy ha sido bien duro, has sido el ejercicio más duro que me ha tocado hacer.

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