/ miércoles 1 de julio de 2020

Entre acrílicos y gel, restauranteros de CDMX esperan a clientes

Recibir a los comensales es la apuesta para reactivarse, por eso adaptan sus locales para operar de nuevo

Entre acrílicos, reacomodo de mesas y gel al por mayor los pequeños restaurantes y algunas fondas se preparan para recibir a sus clientes.

En Palma 32, uno de ellos es el Rey del Pavo. El local que ha visto la transformación de la Ciudad de México desde 1910 y que ha recorrido distintos espacios en dicha calle es uno de ellos. Instalaron barreras de plástico entre cada mesa, las tradicionales con sillas azules que esperarán a los comensales.

Para sortear la pandemia, lanzaron hace unos meses el bono gastronómico, una compra de 500 o mil pesos para poder ayudarles a esperar este día. Ahora los dueños del sitio esperan con ansias que a partir de este miércoles canjeen estas promociones.

En la Roma Norte, otro restaurante de tradición aplicó las divisiones, pero mesa por mesa y cara a cara. Uberto Suárez Masariegos, del restaurante Cricas, ubicado entre las calles de Chihuahua y Monterrey, con optimismo dice que está preparado, pues “de algo a nada”, es muy importante empezar.

Aún no quitaba todas las mesas pues ideaba el mejor acomodo para recibir al 30%. A la entrada tapetes sanitizantes y menús en pizarrones recibirán a los capitalinos.

Señala que antes de la pandemia atendían cerca de 400 comidas diarias, en este momento sólo venden 50, pero esperan llegar a 150 una vez que haya comensales en sus instalaciones. “Vamos a tratar de darles la comida rápido para que se vayan los que entraron y entre otro 30%.

“No nos alcanza para cubrir el pago del agua, la luz, Hacienda, todo eso, ahí sí nos tienen que aguantar, porque de lo contrario ya no nos va a tronar el Covid sino el gobierno cobrándonos todos esos impuestos ahorita, creo que nos deben dar la oportunidad de irles pagando poco a poco. Yo soy de las personas que no me gusta que me regalen nada, hay que trabajar para salir adelante”, dijo Uberto.

Y aprovecha la oportunidad para pedir a las autoridades de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) porque todos los productos están más caros y poso de ejemplo: “Compré una caja de guantes y me había costado 120 pesos, ahorita vale 390 pesos, la misma caja. Eso lejos de ayudar pasan a afectar aún más a los que estamos en una situación difícil, y pues ni modo, así lo piden las autoridades y tratamos de hacerlo y estar de acuerdo a lo que nos están pidiendo.

Según el presidente de la Canirac Ciudad de México, Marco Antonio Buendía, el cese por poco más de tres meses de actividades económicas provocará que este sector se recupere en no menos de 15 años, pues para este año se prevé un decrecimiento de menos 10 por ciento.

Explica en entrevista con El Sol de México, que cuando ocurrió la epidemia del H1N1 “nos tardamos 10 años y nada más fueron 15 días (de cierre de comercios) y ahorita que llevamos tres meses".

A LA ESPERA

Algunos restauranteros lograron sortear la pandemia y apuestan por mantener sus comercios con las respectivas medidas sanitarias mientras otros se mantendrán a la espera a que mejoren las cosas y seguirán vendiendo sus platillos para llevar, sin embargo, este no será el caso para cinco mil locales que hoy no volverán a abrir sus puertas.

Para otros restaurantes no tan establecidos la situación es diferente, la señora Mercedes, que tiene un pequeño comercio en Avenida Congreso de la Unión, cerca de la estación del Metro Bondojito, cuenta que por el momento no abrirá la atención al público porque están muy malas las ventas.

“En la calle se siente mucha tristeza, mucha pesadumbre de la gente que pasa, no hay trabajo, la gente no compra”. Indica que pusieron su comercio en octubre pasado y que esperará a diciembre para ver cómo evoluciona todo, pues si abre totalmente tendrá que pagar meseros y por ahora el negocio no da para más.

Comenta que tiene fe de que todo mejorará y cuando eso suceda ya estará preparada para una reapertura total, por ahora ya empezó a comprar caretas y tapetes esterilizantes.

A unos 50 metros de ahí se encuentra el restaurante Caldos de Pollo Arellano, a cuyo local le caben cerca de 100 comensales, pero por ahora se van a mantener así, con comida para llevar, puesto que les ha sido muy caro sobrevivir con las ventas que tiene y además comprar los acrílicos que piden las autoridades.

Uberto invita a sus comensales a que los acompañe Susana Distancia / Foto: Daniel Galeana


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Entre acrílicos, reacomodo de mesas y gel al por mayor los pequeños restaurantes y algunas fondas se preparan para recibir a sus clientes.

En Palma 32, uno de ellos es el Rey del Pavo. El local que ha visto la transformación de la Ciudad de México desde 1910 y que ha recorrido distintos espacios en dicha calle es uno de ellos. Instalaron barreras de plástico entre cada mesa, las tradicionales con sillas azules que esperarán a los comensales.

Para sortear la pandemia, lanzaron hace unos meses el bono gastronómico, una compra de 500 o mil pesos para poder ayudarles a esperar este día. Ahora los dueños del sitio esperan con ansias que a partir de este miércoles canjeen estas promociones.

En la Roma Norte, otro restaurante de tradición aplicó las divisiones, pero mesa por mesa y cara a cara. Uberto Suárez Masariegos, del restaurante Cricas, ubicado entre las calles de Chihuahua y Monterrey, con optimismo dice que está preparado, pues “de algo a nada”, es muy importante empezar.

Aún no quitaba todas las mesas pues ideaba el mejor acomodo para recibir al 30%. A la entrada tapetes sanitizantes y menús en pizarrones recibirán a los capitalinos.

Señala que antes de la pandemia atendían cerca de 400 comidas diarias, en este momento sólo venden 50, pero esperan llegar a 150 una vez que haya comensales en sus instalaciones. “Vamos a tratar de darles la comida rápido para que se vayan los que entraron y entre otro 30%.

“No nos alcanza para cubrir el pago del agua, la luz, Hacienda, todo eso, ahí sí nos tienen que aguantar, porque de lo contrario ya no nos va a tronar el Covid sino el gobierno cobrándonos todos esos impuestos ahorita, creo que nos deben dar la oportunidad de irles pagando poco a poco. Yo soy de las personas que no me gusta que me regalen nada, hay que trabajar para salir adelante”, dijo Uberto.

Y aprovecha la oportunidad para pedir a las autoridades de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) porque todos los productos están más caros y poso de ejemplo: “Compré una caja de guantes y me había costado 120 pesos, ahorita vale 390 pesos, la misma caja. Eso lejos de ayudar pasan a afectar aún más a los que estamos en una situación difícil, y pues ni modo, así lo piden las autoridades y tratamos de hacerlo y estar de acuerdo a lo que nos están pidiendo.

Según el presidente de la Canirac Ciudad de México, Marco Antonio Buendía, el cese por poco más de tres meses de actividades económicas provocará que este sector se recupere en no menos de 15 años, pues para este año se prevé un decrecimiento de menos 10 por ciento.

Explica en entrevista con El Sol de México, que cuando ocurrió la epidemia del H1N1 “nos tardamos 10 años y nada más fueron 15 días (de cierre de comercios) y ahorita que llevamos tres meses".

A LA ESPERA

Algunos restauranteros lograron sortear la pandemia y apuestan por mantener sus comercios con las respectivas medidas sanitarias mientras otros se mantendrán a la espera a que mejoren las cosas y seguirán vendiendo sus platillos para llevar, sin embargo, este no será el caso para cinco mil locales que hoy no volverán a abrir sus puertas.

Para otros restaurantes no tan establecidos la situación es diferente, la señora Mercedes, que tiene un pequeño comercio en Avenida Congreso de la Unión, cerca de la estación del Metro Bondojito, cuenta que por el momento no abrirá la atención al público porque están muy malas las ventas.

“En la calle se siente mucha tristeza, mucha pesadumbre de la gente que pasa, no hay trabajo, la gente no compra”. Indica que pusieron su comercio en octubre pasado y que esperará a diciembre para ver cómo evoluciona todo, pues si abre totalmente tendrá que pagar meseros y por ahora el negocio no da para más.

Comenta que tiene fe de que todo mejorará y cuando eso suceda ya estará preparada para una reapertura total, por ahora ya empezó a comprar caretas y tapetes esterilizantes.

A unos 50 metros de ahí se encuentra el restaurante Caldos de Pollo Arellano, a cuyo local le caben cerca de 100 comensales, pero por ahora se van a mantener así, con comida para llevar, puesto que les ha sido muy caro sobrevivir con las ventas que tiene y además comprar los acrílicos que piden las autoridades.

Uberto invita a sus comensales a que los acompañe Susana Distancia / Foto: Daniel Galeana


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