El plan de la Ciudad de México luego de que se detectó el primer caso del nuevo coronavirus (COVID-19) es mantener la calma, estar bien informados y aplicar todas las medidas de sanidad como lavarse las manos frecuentemente o no tocarse la cara con manos sucias.
En medio de las compras de pánico en la Ciudad de México que han llevado a agotar cubrebocas, gel antibacterial, toallas y aerosoles desinfectantes en algunas farmacias y supermercados, la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum llamó a la calma y a seguir "nuestra vida normal".
Tras encabezar un acto de reconocimiento a policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y de la Fiscalía General de Justicia en la Universidad del Policía, la mandataria subrayó que la capital está en fase preventiva por un caso de importación, por lo que no hay motivo de alarma todavía.
“Por lo pronto seguimos nuestra vida normal (…) Si hubiera más contagios se informarán las medidas, por eso decimos ¿qué tenemos que hacer? Pues estar enterados de la información oficial, porque también hay mucho rumor, mucha noticia falsa”, comentó.
Casi al mismo tiempo desde el mercado de la Nueva Viga la secretaria de Salud de la Ciudad de México, Oliva López insistía en lo mismo: “en este momento estamos en la fase de casos importados, hay mucha enfermedad respiratoria por la temporada, estamos todavía en temporada de influenza, entonces no es para preocuparse si alguien tiene un cuadro respiratorio”.
Ante la pregunta de la prensa sobre si habrá cercos sanitarios, Sheinbaum Pardo aseveró: “todavía no se requieren cercos sanitarios. Lo que es, es que estas personas que se detectan por las medidas epidemiológicas que se tienen en aeropuertos, se identifican, se les da seguimiento, se les aísla y si hay más contagios entonces se tomarán más medidas que serán informadas”.
Y reiteró: “es una primera fase, no hay problema en darse besos, abrazos, podemos seguirlo haciendo; es la primera fase preventiva, tiene que ver con medidas de sanidad: lavarse bien las manos, no tocarse la cara, nariz, boca con manos sucias”.
Según argumentos presentados por la fiscalía de Estados Unidos, existe un riesgo de fuga ya que cuenta con personas poderosas en México que lo ayudarían a esconderse o evadir la ley.
Por otro lado, ésta fiscalía ahora lo vincula con una red de políticos mexicanos corruptos.