/ sábado 9 de septiembre de 2017

“Aquí estamos”, expresan mexicanos a damnificados por temblor

Los capitalinos no olvidan “cuando lo necesitamos, en 1985, nosotros la recibimos”

En menos de 12 horas más de cinco toneladas de productos se han reunido en el Centro de Acopio ubicado en las afueras del Antiguo Palacio del Ayuntamiento de la Ciudad de México.

Niños, ancianos, familias, amigos, han venido a decir “aquí estamos” a los damnificados por los sismos y las lluvias de otros estados del país.

Los capitalinos no olvidan “cuando lo necesitamos, en 1985, nosotros la recibimos”, es la constante que se escucha de sus labios.

Podían haber dicho que es de buenos cristianos, pero no era necesario que agregaran nada. Sólo bastaba ver y escuchar su emoción en palabras entrecortadas, lágrimas que brotaban a borbotones y ojos nublados.

Foto: Reuters

En medio del hervidero de personas que llegan a dejar productos y aquellos que los organizan en grandes pilas, David Velasco Carpio, asesor de la Secretaría de Protección Civil, dijo que están verdaderamente sorprendidos por la respuesta de la ciudadanía.

“Creo que cada vez nos damos más cuenta de que los mexicanos son solidarios cuando desgraciadamente se manifiestan este tipo de situaciones de emergencia. En el tiempo que llevamos de empezar a recibir los suministros –al mediodía de ayer-, llevamos ya unas 5 toneladas, que saldrán a su destino de inmediato.

“Las personas de la Ciudad de México están preocupados por nuestros compatriotas que están sufriendo una situación muy crítica en los estados de Chiapas y de Oaxaca, principalmente”.

Foto: Reuters

 

En el lugar hay 20 trabajadores de la Secretaría de Protección Civil de la capital pero muchos más integrantes de grupos voluntarios, brigadas ciudadanos e incluso están niños scouts.

“Los niños nos están enviando un mensaje muy importante a la población; así sean pequeñines y no tengan la fuerza de un adulto, nos están demostrando que como equipo podemos hacer cosas grandes a favor de nuestro México”, señaló Velasco Carpio.

Recordó que el Centro de Acopio está abierto todos los días de 9:00 horas hasta las 18:00, para recibir las aportaciones que en este momento son fundamentales.

Jaime Ángeles, oriundo de Nicolás Romero, es una de esas manos solidarias que están en el centro de acopio. “Llegué aproximadamente a las 10 de la mañana. Vine a donar y ofrecí también mi tiempo”.

Va a regresar mañana, ya con un grupo, para apoyar otra vez. “Cuando uno tiene la oportunidad de dar tiempo, dinero y energía u otra cosa que esté a su alcance, hay que hacerlo, es necesario sensibilizarnos”.

 

En la fila de los donadores, Cristina Mendoza Ortiz trae un poco de comida y ropa. A la pregunta de por qué estás aquí, brotó en llanto. “Estaba viendo las noticias y la verdad está muy fea la situación que estamos viviendo. Si tenemos un poco es bueno compartirlo”.

Las lágrimas corren por sus mejillas. Ella vive por el metro Observatorio. En su despensa había alimento y en sus armarios vestidos. Y los trajo.

“Así como ellos lo necesitan, nosotros lo necesitamos cuando ocurrió el sismo del 85, que también fue horrible. Hay que ayudarlos”, dice mientras se seca la cara.

Foto: Reuters

 

Tiene 11 años, es una “girl scout”. Se llama Mariana y está con su hermana de 14 años y sus papás. “Mi hermana quería ayudar. Mis papás dijeron que no iba a venir sola, que viniera toda la familia y, mírenos, estamos los cuatro haciendo las pilas de alimentos y mercancía”.

Tan pequeña, tan grande, este pedacito de cielo no lo vivió, pero sabe que hubo un 85 y dijo que “nos toca a todos ayudar, como lo hicieron con nosotros”.

Es difícil ir a un centro de acopio y no salir de allí con una mezcla de emociones que se pueden describir con solo una palabra: ¡Ayuda!

En menos de 12 horas más de cinco toneladas de productos se han reunido en el Centro de Acopio ubicado en las afueras del Antiguo Palacio del Ayuntamiento de la Ciudad de México.

Niños, ancianos, familias, amigos, han venido a decir “aquí estamos” a los damnificados por los sismos y las lluvias de otros estados del país.

Los capitalinos no olvidan “cuando lo necesitamos, en 1985, nosotros la recibimos”, es la constante que se escucha de sus labios.

Podían haber dicho que es de buenos cristianos, pero no era necesario que agregaran nada. Sólo bastaba ver y escuchar su emoción en palabras entrecortadas, lágrimas que brotaban a borbotones y ojos nublados.

Foto: Reuters

En medio del hervidero de personas que llegan a dejar productos y aquellos que los organizan en grandes pilas, David Velasco Carpio, asesor de la Secretaría de Protección Civil, dijo que están verdaderamente sorprendidos por la respuesta de la ciudadanía.

“Creo que cada vez nos damos más cuenta de que los mexicanos son solidarios cuando desgraciadamente se manifiestan este tipo de situaciones de emergencia. En el tiempo que llevamos de empezar a recibir los suministros –al mediodía de ayer-, llevamos ya unas 5 toneladas, que saldrán a su destino de inmediato.

“Las personas de la Ciudad de México están preocupados por nuestros compatriotas que están sufriendo una situación muy crítica en los estados de Chiapas y de Oaxaca, principalmente”.

Foto: Reuters

 

En el lugar hay 20 trabajadores de la Secretaría de Protección Civil de la capital pero muchos más integrantes de grupos voluntarios, brigadas ciudadanos e incluso están niños scouts.

“Los niños nos están enviando un mensaje muy importante a la población; así sean pequeñines y no tengan la fuerza de un adulto, nos están demostrando que como equipo podemos hacer cosas grandes a favor de nuestro México”, señaló Velasco Carpio.

Recordó que el Centro de Acopio está abierto todos los días de 9:00 horas hasta las 18:00, para recibir las aportaciones que en este momento son fundamentales.

Jaime Ángeles, oriundo de Nicolás Romero, es una de esas manos solidarias que están en el centro de acopio. “Llegué aproximadamente a las 10 de la mañana. Vine a donar y ofrecí también mi tiempo”.

Va a regresar mañana, ya con un grupo, para apoyar otra vez. “Cuando uno tiene la oportunidad de dar tiempo, dinero y energía u otra cosa que esté a su alcance, hay que hacerlo, es necesario sensibilizarnos”.

 

En la fila de los donadores, Cristina Mendoza Ortiz trae un poco de comida y ropa. A la pregunta de por qué estás aquí, brotó en llanto. “Estaba viendo las noticias y la verdad está muy fea la situación que estamos viviendo. Si tenemos un poco es bueno compartirlo”.

Las lágrimas corren por sus mejillas. Ella vive por el metro Observatorio. En su despensa había alimento y en sus armarios vestidos. Y los trajo.

“Así como ellos lo necesitan, nosotros lo necesitamos cuando ocurrió el sismo del 85, que también fue horrible. Hay que ayudarlos”, dice mientras se seca la cara.

Foto: Reuters

 

Tiene 11 años, es una “girl scout”. Se llama Mariana y está con su hermana de 14 años y sus papás. “Mi hermana quería ayudar. Mis papás dijeron que no iba a venir sola, que viniera toda la familia y, mírenos, estamos los cuatro haciendo las pilas de alimentos y mercancía”.

Tan pequeña, tan grande, este pedacito de cielo no lo vivió, pero sabe que hubo un 85 y dijo que “nos toca a todos ayudar, como lo hicieron con nosotros”.

Es difícil ir a un centro de acopio y no salir de allí con una mezcla de emociones que se pueden describir con solo una palabra: ¡Ayuda!